
El nervio vidiano constituye un punto de referencia anatómico fundamental en la cirugía endoscópica de la base del cráneo, ya que su relación con la arteria carótida interna en el foramen lacerum permite los abordajes seguros hacia el ápex petroso. Sin embargo, no existen referencias anatómicas claras cuando el abordaje quirúrgico se extiende más allá, en sentido superior y posterior, de la arteria carótida interna dentro del peñasco. El presente estudio tiene como objetivo describir una serie de referencias anatómicas y radiológicas preliminares basadas en la anatomía del paciente que faciliten la orientación durante los abordajes endoscópicos al ápex petroso. Para ello, analizamos 20 peñascos correspondientes a 10 pacientes, definimos puntos de referencia anatómicos en la base del cráneo y trazamos proyecciones posteriores de las líneas que los conectan. Se describieron 3líneas: nasovidiana, nasocarotídea y nasoparaclival y se midió, además, la distancia entre sus proyecciones y las estructuras relevantes del peñasco, como el conducto auditivo interno, con el fin de determinar su relación anatómica. Los resultados mostraron que las proyecciones posteriores de las líneas nasovidiana y nasocarotídea alcanzaron una distancia media al conducto auditivo interno de 2,5mm y 2,1mm, respectivamente. Además, en las tomografías computarizadas posquirúrgicas de petrosectomías endonasales realizadas en nuestro centro, la distancia media desde el límite de la resección ósea hasta el borde anteroinferior del conducto auditivo interno fue de 1,7mm. En conclusión, las líneas nasovidiana y nasocarotídea podrían servir como referencias radiológicas útiles en la planificación y ejecución de abordajes endonasales endoscópicos al peñasco, dado que se proyectan habitualmente hacia el conducto auditivo interno.
Las metástasis hipofisarias por carcinoma de células renales (MH-CCR) son infrecuentes y presentan un pronóstico desfavorable, con una supervivencia de 6-22 meses. En este estudio, nuestros objetivos fueron: 1) presentar el caso de un varón de 61 años que alcanzó una supervivencia de 44 meses, y 2) analizar la literatura existente, con énfasis en la supervivencia y la distribución mundial de los casos. El paciente reportado mostró una de las supervivencias más prolongadas tras recibir un tratamiento multimodal con cirugía, radioterapia y terapia dirigida. En la revisión, la mayoría de los casos fueron varones (73,7%), y la supervivencia promedio fue de 10,9 meses, inferior a la de otras metástasis hipofisarias (mediana: 16,5 meses). Las MH-CCR fueron inicialmente sospechadas solo en el 13,1% de los casos. La cirugía fue el tratamiento más frecuente (84%), con amplia variabilidad en el uso de terapias adyuvantes. La mayoría de los casos se originaron en los países de altos ingresos, con representación muy limitada o nula de otras regiones.
El tumor tritón maligno (TTM) constituye un raro subgrupo especialmente agresivo dentro de los llamados tumores malignos de la vaina de los nervios periféricos (TMVNP). Pertenece al grupo de los sarcomas y se diagnostican con más frecuencia y agresividad en pacientes afectos de neurofibromatosis I, con un pico de edad en torno a los 30 años.Se desarrollan preferiblemente en nervios de mediano y gran tamaño como los pares craneales, plexo y raíces nerviosas. La tasa de supervivencia a los cinco años es de aproximadamente 5-15% según las series publicadas frente a un 34-52% en el resto de los TMVNP. La cirugía radical, con márgenes libres seguida de radioterapia para el control local, parece ofrecer los mejores resultados en términos de supervivencia. Describimos dos casos tratados en nuestro centro y revisamos la literatura científica destacando el papel del patólogo y el neurocirujano en su manejo.