The use of coronary physiology is essential to guide revascularization in patients with stable coronary artery disease. However, some patients without significant angiographic coronary artery disease will experience cardiovascular events at the follow-up. This study aims to determine the prognostic value of the global plaque volume (GPV) in patients with stable coronary artery disease without functionally significant lesions at a 5-year follow-up. We conducted a multicenter, observational, and retrospective cohort study with a 5-year follow-up. A total of 277 patients without significant coronary artery disease treated with coronary angiography in 2015 due to suspected stable coronary artery disease were included in the study. The 3 coronary territories were assessed using quantitative flow ratio, calculating the GPV by determining the difference between the luminal volume and the vessel theoretical reference volume. The mean GPV was 170.5 mm3. A total of 116 patients (42.7%) experienced major adverse cardiovascular events (MACE) at the follow-up, including cardiac death (11%), myocardial infarction (2.6%), and unexpected hospital admissions (38.1%). Patients with MACE had a significantly higher GPV (231.6 mm3 vs 111.8 mm3; P < .001). The optimal GPV cut-off point for predicting events was 44 mm3. Furthermore, in the multivariate analysis conducted, plaque volume, diabetes, hypertension, age, dyslipidemia, smoking, age, and GPV > 44 mm3 turned out to be independent predictors of MACE. GPV, calculated from the three-dimensional reconstruction of the coronary tree, is an independent predictor of events in patients with stable coronary artery disease without significant lesions. A GPV > 44 mm3 is an optimal cut-off point for predicting events.
Introducción: El infarto de miocardio con arterias coronarias no obstructivas (MINOCA) se diagnostica cuando hay injuria miocárdica sin obstrucciones significativas en las arterias coronarias. Representa entre el 6% y el 8% de todos los infartos de miocardio y es más frecuente en mujeres. El diagnóstico requiere descartar otras causas de daño miocárdico e identificar el mecanismo subyacente. Los pacientes con MINOCA generalmente tienen un mejor pronóstico que los con infarto de miocardio por enfermedad de las arterias coronarias, aunque el pronóstico varía según la causa subyacente. Caso clínico: Mujer de 34 años con antecedente de litiasis renal. Fue ingresada por dolor lumbar intenso, parestesias en el miembro inferior derecho y cefalea, con hipertensión arterial (230/120 mmHg). Resultados Clínicos con isquemia identificada por ECG: Infra ST en V2 hasta V6, DII, DIII, AVF. Troponinas I y T: elevadas (indicando lesión miocárdica). Ecocardiograma: Hipocinesia del septum medio apical, de la pared anterior, lateral e inferior basal. La Fracción de Eyección (FE) reportada fue del 46%. Cinecoronariografía: No se evidenciaron lesiones angiográficas significativas, lo que confirma el MINOCA. Resonancia Magnética de Columna: Tumor medular a nivel de T8 a T10. Tratamiento y Seguimiento Seguimiento a las 2 semanas: ECG: Normal. Troponinas I y T: Negativas. Ecocardiograma: Sin trastornos de la contractilidad y con una Fracción de Eyección del 63%. Intervención: La paciente fue sometida a extirpación del tumor, reportado como astrocitoma medular de grado I. Discusión: El sexo femenino y el estrés fisiológico son factores que incrementan el riesgo de MINOCA. Se plantea la hipótesis de que el estrés fisiológico causado por el dolor intenso del tumor medular pudo haber liberado catecolaminas y cortisol, lo que podría precipitar un espasmo coronario o una disección arterial. No se encontró ningún caso de astrocitoma medular reportado en la literatura como causa de MINOCA. Conclusión: El caso sugiere que el algoritmo diagnóstico para MINOCA debe ampliarse más allá del corazón y considerar patología medular o cerebral como etiología de una inestabilidad vasomotora.
Introducción: La terapia de resincronización cardíaca (TRC) es un tratamiento esencial para la insuficiencia cardíaca (IC) con disincronía ventricular, con el objetivo de mejorar la función contráctil y los síntomas. Los criterios provienen de ensayos como COMPANION y CARE-HF, que respaldan su uso en pacientes sintomáticos (NYHA III–IV) con FEVI < 35%, QRS > 120 ms y ritmo sinusal. Presentación del Caso: Mujer de 67 años con disnea progresiva (NYHA II/III) de 3 meses de evolución, con insuficiencia cardíaca de elevación del NT-proBNP (1979 pg/mL), estertores crepitantes y soplo holosistólico de grado III/VI en foco mitral. La ecocardiografía demostró insuficiencia mitral severa e hipocinesia global con disincronía segmentaria. La fracción de eyección (FEVI) fue estimada en 35%. También se evidenció disfunción diastólica con presiones de llenado elevadas (PSAP 45 mmHg). El ECG mostró ritmo sinusal, PR 162 ms y bloqueo de rama izquierda con QRS de 160 ms. El cateterismo derecho confirmó hipertensión pulmonar moderada y presiones en cuña (PW) elevadas (27 mmHg). La coronariografía descartó enfermedad arterial coronaria. Manejo Terapéutico: aunque la insuficiencia mitral severa era evidente, se concluyó que la mejor estrategia inicial era iniciar terapia médica óptima en combinación con la terapia de resincronización cardíaca (TRC), aplazando el reemplazo mitral. Conclusión: Este caso ilustra una indicación oportuna y bien definida de TRC en una paciente con IC avanzada, FEVI < 35%, y BCRI con QRS ancho, cumpliendo plenamente los criterios. La TRC se priorizó para corregir la disincronía mecánica subyacente que contribuía a la disfunción sistólica y a la insuficiencia mitral funcional, con el objetivo de revertir el remodelado ventricular y evitar una intervención quirúrgica mayor.
Introducción: La anomalía de Ebstein (AE) es una enfermedad congénita caracterizada por el desplazamiento apical de la válvula tricúspide, lo que causa insuficiencia tricuspídea y, progresivamente, lleva a dilatación y deterioro de la función sistólica de la ventrícula derecha. Se asocia con frecuencia con la comunicación interauricular y arritmias mediadas por vías accesorias. Las alteraciones hormonales tiroideas pueden ocasionar complicaciones sistémicas, entre ellas afectación cardíaca. El hipotiroidismo, en particular, puede causar bradicardia sinusal y cambios mixomatosos de las valvas. Caso Clínico: Mujer de 55 años, sin antecedentes patológicos relevantes, quien presentó síncope en tres ocasiones en los últimos 3 meses y un reciente evento sincopal, además de sensación de angustia y palpitaciones en las últimas 24 horas. En el monitoreo/ECG se presenta bradicardia sinusal con rachas de extrasístoles supraventriculares y ventriculares aisladas, y episodios de taquicardia auricular. El ecocardiograma reportó una fracción de eyección del ventrículo izquierdo (FEVI) del 46%, implante apical de la valva septal de la válvula tricúspide de 12.3 mm, y leve dilatación del ventrículo derecho. Esto es sugestivo de Anomalía de Ebstein grado A según la clasificación de Carpentier. El holter corrobora el Síndrome de Taquicardia-Bradicardia. El estudio de hormonas tiroideas revelaron hipotiroidismo primario. La ecografía de tiroides fue sugestiva de bocio difuso. Intervención y Resultados: se inició tratamiento con levotiroxina a dosis de 50 mc g/d por una semana, y luego 100 mcgr /d. Esto resultó en una mejoría evidente del cronotropismo sin aparición de nuevos eventos sincopales. Sin embargo, un nuevo Holter a los 3 meses, a pesar de la normalización del perfil tiroideo, identificó pausas mayores a 3 segundos y taquiarritmias. El trastorno de conducción se mantuvo, lo que sugiere que se debe a la implantación apical de la válvula tricúspide (VT). Conclusiones: Se presenta la asociación, poco casual pero potencialmente mortal, entre la disfunción del nodo sinusal expresada como síndrome de Bradicardia-Taquicardia, la anomalía de Ebstein y el hipotiroidismo. Las enfermedades endocrinas, como el hipotiroidismo, deben identificarse y tratarse a tiempo, ya que un tratamiento inadecuado puede inducir cambios cardiovasculares que pueden comprometer la vida. A pesar de la normalización del perfil tiroideo, el trastorno de conducción persistió. El implante de marcapasos se determinó como el tratamiento definitivo para esta paciente.