
Introducción: El propósito de este estudio fue analizar la relación entre el cronotipo, los hábitos alimentarios y los estilos de vida en estudiantes universitarios de una región del Perú. Materiales y métodos: Se llevó a cabo un estudio transversal, cuantitativo y correlacional, en el que participaron 373 estudiantes de ambos sexos mayores de 16 años. Para la evaluación de las variables, se utilizaron instrumentos previamente validados. Resultados: Indicaron un predominio del cronotipo intermedio (66,4%), seguido de los cronotipos matutino (29,8%) y vespertino (3,8%). Respecto al estilo de vida, el 44,0% presentó un nivel bajo, mientras que el 0,8% obtuvo puntajes correspondientes al nivel más alto. En cuanto a los hábitos alimentarios, el 48,8% alcanzó un nivel suficiente y el 6.4% presentó hábitos deficientes. Además, se hallaron correlaciones positivas débiles pero significativas entre el cronotipo y el estilo de vida (r = 0,24; p < 0,001), así como entre el cronotipo y los hábitos alimentarios (r = 0,22; p < 0,001). Esto significa que, aunque las relaciones son débiles, al tener un cronotipo más matutino, tienden a mejorar ligeramente el estilo de vida y los hábitos alimentarios. Además, se observó una relación entre el cronotipo, la edad y el sexo: los estudiantes más jóvenes se asociaron principalmente con el cronotipo intermedio y los mayores al vespertino; los varones presentaron un mayor porcentaje de cronotipo matutino y las mujeres, de intermedio. Conclusión: El cronotipo se relaciona de manera positiva y con una magnitud baja con los estilos de vida y los hábitos alimentarios, lo que refleja adecuadamente el alcance de los resultados y evita sobreinterpretar su relevancia causal.
El ayuno intermitente ha sido ampliamente estudiado durante la última década como estrategia nutricional para mejorar la regulación metabólica y la sensibilidad a la insulina, especialmente en personas con obesidad y síndrome metabólico. Sin embargo, una parte relevante de esta evidencia incorpora modificaciones en los horarios de alimentación sin considerar de manera explícita la temporalidad de la ingesta como una variable analítica central. Desde esta perspectiva, se propone reinterpretar el ayuno intermitente como una herramienta de la crononutrición, integrando el momento de la alimentación como un componente clave para comprender sus efectos metabólicos y su aplicación clínica. La evidencia disponible indica que la alineación entre los horarios de ingesta y los ritmos circadianos influye significativamente en la respuesta glucémica y metabólica, incluso en ausencia de cambios en la ingesta calórica total. Concebir el ayuno intermitente desde un enfoque crononutricional permite explicar la variabilidad de los resultados observada entre distintos protocolos y poblaciones, incorporando factores como el horario de la ventana alimentaria, la regularidad de la ingesta y el cronotipo como moduladores clínicamente relevantes. Esta aproximación tiene implicaciones directas para la práctica nutricional, particularmente en el abordaje de la obesidad y las enfermedades cardiometabólicas, y refuerza el rol del nutricionista en la indicación y acompañamiento de estrategias de ayuno intermitente de manera individualizada y contextualizada.
El cuerpo humano funciona de manera rítmica, regulando procesos fisiológicos como el sueño, la actividad y el metabolismo a través de los ritmos circadianos, los cuales tienen una duración cercana a las 24 horas y permiten mantener la homeostasis del organismo. La alteración de los ritmos internos y su desajuste con respecto a las señales ambientales conducen a un estado de cronodisrupción, que se ha asociado con un aumento del riesgo cardiovascular, alteraciones cognitivas, trastornos neurodegenerativos y trastornos del sueño, entre otros. Por otra parte, la inclinación biológica del individuo hacia ciertos horarios de actividad y descanso se conoce como cronotipo. El cronotipo tardío, característico de los individuos que concentran sus actividades en un horario más cercano a la noche, se ha asociado con bajos niveles de actividad física, patrones de alimentación irregulares, una menor cantidad y calidad del sueño, un mayor apetito, entre otros. Sin embargo, la investigación en crononutrición ha proporcionado evidencia que permitiría proponer estrategias para promover la sincronización de nuestro reloj biológico y favorecer la salud metabólica en distintos contextos. El objetivo de esta revisión narrativa es describir la etiología de la cronodisrupción, su relación con el daño metabólico y presentar la evidencia acumulada sobre intervenciones nutricionales y del estilo de vida que promueven la salud metabólica a través de la organización temporal de los ritmos circadianos.
This analytical observational study with a cross-sectional design included 147 women, aged between 20 and 50 years, who were divided into two groups: women with obesity (n=75) and eutrophic (n=72). Erythrocyte and urinary magnesium concentrations, urinary creatinine, markers of glycemic control, SOD and catalase enzyme activity, plasma concentrations of TBARs and IL-6 and IL-8 cytokines, serum leptin concentrations, and blood pressure measurements were assessed. The obese women had increased serum leptin concentrations, reduced erythrocyte and plasma magnesium concentrations, and increased urinary excretion of this mineral. There were significant differences between the groups in the concentrations of leptin, erythrocyte magnesium, plasma magnesium, and urinary magnesium, as well as urinary creatinine, SOD, TBARs, and IL-6. Simple linear correlation analysis showed that there was a positive correlation between leptin and adiposity parameters in obese women and a negative correlation between leptin and SOD activity in the control group. There was a negative correlation between erythrocyte magnesium and IL-6 in the control group. The results of the study suggest that the reduced SOD concentrations in obese women may have been due to magnesium deficiency; however, the study did not identify the impact of magnesium deficiency on oxidative stress, insulin resistance, and chronic low-grade inflammation in obese women.
El propósito de este estudio fue determinar los percentiles de fuerza de agarre (FDA) absoluta y relativa y analizar su asociación con el sexo, el grupo etario y el nivel de discapacidad intelectual (DI) en personas con trastorno del espectro autista (TEA) y síndrome de Down (SD). El estudio tuvo diseño analítico, observacional y transversal. La toma de muestra está compuesta por 432 personas (6 a 26 años) de las Regiones de Arica y Parinacota, Metropolitana y del Biobío. Se midieron las variables del peso, estatura y FDA y se cumplió con los aspectos éticos según la Declaración de Helsinki (2014). Se observó en todos los grupos etarios que las personas de sexo masculino y femenino con TEA presentaron una mayor fuerza absoluta y relativa que las personas con SD (el p.50 de la fuerza absoluta de los adultos de sexo masculino con TEA fue de 29,3 kg vs. los 19,1 kg de los adultos con SD). En los análisis de regresión múltiple se observó que la fuerza absoluta es menor en 4,99 kg (IC: -7,25; -2,73 kg) en las personas con SD en comparación con los TEA. Lo mismo ocurre con la fuerza relativa, que es menor en 0,040 kg (IC: -0,072; -0,004 kg/kg) en el grupo con SD. En todos los casos, las diferencias fueron estadísticamente significativas. Se establecieron valores de percentiles para la FDA en personas con DI según condición base y nivel de discapacidad, evidenciando diferencias según sexo, grupo etario, condición base y nivel de DI.
Las altas tasas de obesidad infantil en Chile pueden en parte explicarse por la falta de adherencia a las indicaciones sobre la ingestión de comida saludable, siendo las poblaciones más afectadas las que tienen mayores desventajas sociales y económicas. El inicio de la alimentación sólida en la infancia se constituye en un período relevante de investigación, porque los hábitos que se adquieren en este período pueden incluso perdurar toda la vida. El objetivo de este estudio es investigar sobre las percepciones que las madres tienen en relación con lo saludable en el período de alimentación complementaria y cómo lo transmiten. Este es un estudio exploratorio y cualitativo aplicado a las narrativas de madres que pertenecen a la comuna de Peñalolén en Santiago de Chile. Se realizó un análisis temático de la información recopilada, mostrando la categoría de conocimiento sobre lo saludable. Los principales resultados son que las madres manejan conocimientos similares a los que se impulsan desde la institucionalidad sobre el concepto. Perciben que la transmisión de lo saludable entra en conflicto con determinadas situaciones sociales, debiéndose negociar o privilegiar uno u otro. Conclusiones relevantes son que, siendo las madres las principales encargadas de la transmisión de lo saludable, deben elegir entre realizar trabajos remunerados o encargarse de la alimentación saludable y negociar la aplicación de lo saludable con el medio social y la familia. Las políticas públicas que favorezcan la introducción de lo saludable deben considerar en población vulnerable aspectos como el género, entre otras variables sociales y económicas.
Antecedentes: La prostaglandina E1 (PGE1) es un derivado del ácido dihomo-γ-linolénico (DHGLA) capaz de estimular la secreción de insulina y ejercer funciones vasodilatadoras y antiinflamatorias favorables en diabetes tipo 2 (DT2). El zinc, al estar involucrado transversalmente en el metabolismo de eicosanoides, es determinante de la síntesis y función de PGE1. Objetivo: Evaluar el efecto de 12 meses de suplementación con zinc en la síntesis de PGE1 en pacientes con DT2, y determinar si existe una relación con marcadores inflamatorios y metabólicos relacionados con el metabolismo de la glucosa. Materiales/métodos: Estudio exploratorio de carácter prospectivo en 60 pacientes con DT2 que recibieron 30 mg/día de zinc (n=30) o placebo (n=30) por 12 meses. Se determinaron las concentraciones de PGE1 mediante ELISA y se normalizaron a la abundancia de su precursor (PGE1/ DHGLA) que se obtuvo por cromatografía gaseosa, marcadores inflamatorios mediante técnica Luminex y la eficacia de la glucosa a partir del modelo mínimo de Bergman. Resultados: El grupo zinc tuvo un incremento en la concentración de PGE1/DHGLA con respecto a su condición basal y mayor concentración con respecto al grupo control al mes 12. La PGE1/DHGLA se asoció inversamente con el cambio en las concentraciones de TNF-α y directamente con el cambio en la eficacia de la glucosa en el grupo zinc. Conclusión: La suplementación por 12 meses con 30 mg de zinc/día en pacientes con DT2 tuvo un efecto inductor sobre la síntesis de PGE1 y esto se asoció con la disminución en las concentraciones de TNF-α y aumento en la utilización de la glucosa (resumen gráfico).
Introduction: Human milk is the ideal food for infants. However, its production and composition can be influenced by various factors. This study aims to investigate the impact of maternal obesity on the concentration of calcium, magnesium, and zinc in the milk of women during the first and second months of lactation. Methods: Twenty women between 20 and 40 years old who recently became mothers were recruited and grouped according to BMI in a group of mothers with obesity (BMI ≥ 30 kg/m², N = 13) and a group without obesity (BMI ≥ 18.5 kg/m² and < 30 kg/m², N = 7). A food frequency questionnaire was used to estimate nutrient intake, and a sample of milk was analyzed to determine its calcium, magnesium, and zinc content by flame atomic absorption spectrometry. Results: Milk analyses showed no differences in the concentration of calcium, magnesium, or zinc in the milk of mothers with and without obesity. The intake of the three selected minerals was lower than the RDA for both groups, except for calcium, whose intake was adequate in the group of mothers without obesity. Conclusion: In this study, we did not observe differences in calcium, magnesium, or zinc concentration in human milk of mothers with and without obesity between the first and second month of lactation. However, more studies with larger sample sizes are required to confirm these results.
Introducción: La adolescencia implica cambios fisiológicos continuos e influencia de su entorno. La exposición a un consumo de alimentos no saludables puede generar enfermedades prevenibles. Por ello, analizar los factores del entorno alimentario contribuiría a mejorar las políticas públicas orientadas a este grupo de edad. Objetivo: Describir los comportamientos alimentarios (CA) y evaluar su relación con los factores percibidos del entorno alimentario (FPEA) local en los adolescentes peruanos. Métodos: Estudio correlacional con 245 adolescentes de dos instituciones educativas públicas del distrito de Independencia en Lima. Se realizó un muestreo no aleatorio por conveniencia (julio-septiembre 2023) entre aquellos que cumplieron los criterios de inclusión. El CA se midió mediante un recordatorio de 24 horas cualitativo para determinar si las prácticas alimentarias eran saludables o no saludables. Para determinar los FPEA se utilizó un cuestionario validado. El coeficiente de Spearman midió la relación entre el CA y los FPEA (social, físico y macro) con un nivel de confianza del 95%. Resultados: La edad media fue de 14,82 ± 0,95 años; el 57,5% fueron mujeres. El CA: los alimentos más consumidos incluyeron cereales refinados y productos azucarados; ocho de cada diez adolescentes consumieron frituras, así como bebidas azucaradas. La mayoría de los episodios de comida eran compartidos con la familia. En cuanto al entorno, el factor social percibido se correlacionó positivamente con la percepción del consumo de frituras y comida rápida (rho Spearman = 0,30; p<0,001). Se encontró una correlación negativa y débil entre las bebidas azucaradas y el factor social percibido (rho Spearman = 0,27; p<0,001). Conclusiones: El entorno social percibido influyó en el comportamiento alimentario de los adolescentes, que evidenció un consumo elevado de alimentos poco saludables. Por tanto, son necesarias estrategias de intervención centradas en promover hábitos alimentarios saludables en los entornos escolar y familiar.
El consumo de edulcorantes no nutritivos (ENN) ha aumentado globalmente como alternativa al azúcar, asociado a cambios en los patrones alimentarios y a un incremento en el consumo de productos procesados. En Chile, aunque se regula su ingesta diaria admisible, se desconoce el consumo real en adultos. Este estudio tuvo como objetivo analizar la relación entre el consumo de ENN, el estado nutricional y la percepción de imagen corporal en adultos de la región de Ñuble. Se realizó un estudio analítico transversal con 257 participantes entre 18 y 65 años. Se aplicó un cuestionario validado sobre variables sociodemográficas, antropométricas, percepción corporal e ingesta de ENN. Los datos fueron analizados mediante regresión logística ordinal. El 70,4% de los participantes fueron mujeres, con edad promedio de 27 ± 11,4 años; la mayoría vivía en zonas urbanas y presentaba educación superior. Los hombres presentaron mayor probabilidad de consumo de acesulfamo (OR = 2,95; p < 0,0001) y aspartamo (OR = 2,80; p < 0,0001). Se encontró una asociación significativa entre mayor consumo de aspartamo y percepción corporal sobrestimada (OR = 1,43; p = 0,011). No se identificaron asociaciones significativas con estado nutricional o nivel educacional, aunque se observaron tendencias de menor consumo en personas con educación superior. El consumo promedio de ENN estuvo dentro de los rangos establecidos por la IDA. Los resultados sugieren una influencia del género y la percepción corporal en la ingesta de ENN, lo que plantea la necesidad de más estudios sobre sus implicancias en salud pública.
El incremento global en la prevalencia de obesidad y factores económicos han impulsado el uso cada vez más frecuente de edulcorantes no nutritivos combinados con benzoato de sodio en la formulación de alimentos y bebidas ultraprocesados. Empero, diversas investigaciones han reportado efectos adversos asociados con el consumo de estos aditivos alimentarios. Esta investigación evaluó los efectos metabólicos del consumo crónico (530 días) en agua potable de edulcorantes nutritivos (fructosa, glucosa y sacarosa) y no nutritivos (sacarina y sucralosa) con o sin benzoato de sodio en ratas Wistar hembra. Se evaluó la masa corporal, la ingesta de alimento y bebida, la energía total ingerida y los niveles séricos de glucosa y triglicéridos. Los edulcorantes nutritivos incrementaron significativamente la masa corporal y los niveles de triglicéridos en comparación con el grupo control. En contraste, la sacarina y la sucralosa no modificaron la masa corporal, pero su combinación con benzoato de sodio elevó los triglicéridos séricos, sugiriendo una interacción metabólica relevante. El benzoato de sodio por sí solo no mostró efectos significativos en masa corporal, glucosa en ayunas ni en la ingesta de bebida, alimento y energía, aunque estudios previos indican que podría alterar la composición corporal y metabolismo lipídico. Los resultados confirman que ni los edulcorantes no calóricos ni los conservadores como el benzoato de sodio son metabólicamente inertes. Se destaca la importancia de estudiar sus efectos combinados, ya que su uso simultáneo es común en productos ultraprocesados.
Introduction: Diabetes mellitus is a chronic disease that affects many people worldwide. The objective was to evaluate factors that influence the quality of life of people with type 2 diabetes at the level of primary care. Method: an exploratory, cross-sectional study was conducted with 170 people with type 2 diabetes followed up in primary care. Instruments to survey sociodemographic and clinical variables and the Diabetes 39 (D-39) questionnaire were used. Biochemical tests were analyzed, including lipid profile, blood glucose, glycated hemoglobin, and hemoglucotest, along with hours of sleep, comorbidities, diabetes complications, and type of treatment. Furthermore, anthropometric data, such as weight, height, body mass index (BMI), neck circumference, and waist circumference, were analyzed. Results: The sample consisted of 66.3% women. The majority of people with T2DM were overweight and slept approximately 7 hours per night; 67.7% had fasting blood glucose ≥130 mg/dL, and 87% had HbA1c > 7.0%. The multivariate analysis revealed that women, older adults, and patients with comorbidities reported worse diabetes control, while men and individuals with lower income showed greater impairment in sexual function. Metabolic factors such as elevated HbA1c and inadequate sleep were significantly associated with worse quality of life. Conclusion: Factors such as lack of glycemic control, hours of sleep, overweight, and waist circumference may have been associated with a worse quality of life in the studied population.
In several countries worldwide, including Chile, a seasonal time change has been introduced to optimize the use of natural light during and after the working day. This modification in summer is known as “daylight saving time” (DST), and it was introduced by law in some Western countries, such as the United States of America, Paraguay, and Chile. The aim was to align daylight availability with the hours of greatest activity, based on the potential benefit of energy savings. Standard time (ST), on the other hand, corresponds to the official local time of a region or country, depending on its geographical location. In Chile, ST corresponds to Coordinated Universal Time (UTC-4), while DST corresponds to UTC-3 and currently applies from September to April, when sunrise, noon, and sunset occur one hour later during the rest of the year. Considering the evidence on the role of circadian rhythms in health, it is of great interest to review, when redefining public policies, the relevance of maintaining seasonal time changes, given their negative impact on the population’s health. In this review, we look at the background of the seasonal time changes in Chile, the evidence regarding the effects of circadian disruption on human health, the social factors that alter circadian rhythms, and seasonal time change and effects on human health. We also summarize the international scientific statements regarding DST. Finally, we make suggestions for future directions that can contribute to the scientific debate in order to protect the health of the Chilean population.
Introducción: El cronotipo, regulado principalmente por el ciclo luz-oscuridad, también se ve influenciado por factores como la edad, la alimentación, los vínculos sociales, la cultura y la región geográfica. Se clasifica en tres tipos: matutino, vespertino e intermedio, cada uno asociado con características antropométricas particulares. Objetivo: Este estudio tuvo como objetivo comparar la distribución del cronotipo y las características de composición corporal entre estudiantes universitarias de Nutrición de dos regiones de México y analizar la relación entre el cronotipo y la composición corporal en estas poblaciones, considerando el contexto regional. Materiales y métodos: Se evaluaron 110 participantes (51 de Monterrey y 59 de Puebla). Se determinaron el índice de masa corporal (IMC), el porcentaje de grasa corporal (%GC) y la masa muscular (%MM) mediante bioimpedancia eléctrica, y el cronotipo se clasificó utilizando el cuestionario de Horne-Östberg. Resultados: Las estudiantes de Monterrey presentaron valores significativamente más altos de %GC y %MM en comparación con las de Puebla (%GC: Monterrey = 33,3±6,95 vs. Puebla = 28,1±4,74; %MM: Monterrey = 35,9±3,79 vs. Puebla = 32,3±4,31), sin encontrarse diferencias significativas en el IMC (p<0,178). El cronotipo vespertino fue el más prevalente en ambas regiones (49–54%) y se asoció con un mejor perfil corporal, especialmente entre las estudiantes de Monterrey. Este hallazgo contrasta con la literatura tradicional, lo que sugiere que el cronotipo podría estar modulado por factores regionales y del estilo de vida. Conclusiones: Por tanto, se propone considerar el cronotipo como una herramienta clave en la evaluación nutricional de poblaciones jóvenes.
Introducción: La malnutrición por exceso es prevalente en Chile y se asocia a entornos alimentarios que favorecen patrones dietarios poco saludables. El ambiente alimentario doméstico desempeña un rol clave en la configuración de hábitos y estado nutricional, aspectos poco estudiados en la región. Objetivo: Explorar la percepción de la obesogenicidad del ambiente alimentario doméstico y su asociación con la percepción de la imagen corporal en adultos de barrios urbanos de distintos niveles socioeconómicos del Gran Santiago, Chile. Material y métodos: Estudio transversal realizado en dos barrios del Gran Santiago, uno de NSE bajo y otro de NSE alto. Se aplicó la Encuesta de Medición del Entorno Nutricional Percibido para Chile a 784 personas. Se calcularon puntajes de la percepción de obesogenicidad del ambiente doméstico y se categorizaron en quintiles. Además, se midió la autopercepción de imagen corporal mediante la escala de siluetas de Thompson y Gray, como variable de desenlace. La asociación se estimó mediante modelos de regresión logística. Resultados: En los quintiles de mayor obesogenicidad del ambiente doméstico se concentró una mayor proporción de participantes del barrio de nivel socioeconómico bajo. En la muestra general, el quintil percibido como menos obesogénico tuvo una probabilidad 46% menor de percibir una imagen corporal relacionada con exceso de peso. Esta asociación fue estadísticamente significativa en el barrio de alto nivel socioeconómico. Conclusiones: El contexto socioeconómico del barrio sugiere la presencia de inequidades que se trasladan al hogar, condicionando su configuración como entorno alimentario y las oportunidades de adoptar patrones alimentarios saludables en Chile.
Objectives: To determine the relationship between dietary habits and nutritional status of caregivers of pediatric cancer patients. Method: Descriptive, associative study. Non-probabilistic convenience sample. Consisting of 20 caregivers and their respective patients. Food frequency questionnaires were administered to assess the diets of caregivers and their patients. The nutritional status of caregivers and patients was assessed using weight and height data reported by caregivers. Results: Both caregivers and patients showed low adherence to dietary guidelines, characterized by insufficient consumption of essential foods (vegetables, dairy products, fish, and water) and high consumption of meat and ultra-processed foods. Although dietary patterns were similar in both groups, differences were identified in the consumption of sweet pastries, cereals, dairy products, and processed salty foods. Conclusions: Both groups showed low adherence to dietary recommendations, with high consumption of ultra-processed foods and deficiencies in essential foods. The high prevalence of overweight and obesity highlights the need for comprehensive interventions that promote sustainable eating habits in the family context.
Background: Women with breast cancer (BC) experience metabolic changes during cancer treatment, such as weight gain and alterations in serum lipid profiles, which increase the risk of cancer recurrence and mortality. Aim: This study aimed to evaluate the effectiveness of a pilot study based on diet intervention on serum lipid profile and nutritional status in BC women. Methods: A pilot randomized study was conducted with 16 women (age 52.1 +/- 3.3 years) diagnosed with BC, randomly assigned in intervention group (n=8) or a control group (n=8). The intervention group received a personalized diet therapy adjusted to energy requirements for 4 months. Anthropometric measurements (body weight, height, waist circumference, and body fat), biochemical measurements (serum lipid profile), and dietary assessment were performed. Results: At baseline, 54.5% of the women had excess weight and body fat, and 72.7% presented abdominal obesity. Additionally, 34.6% had elevated total cholesterol, and 45.5% had elevated triglycerides. The intervention group significantly increased dietary protein percentage (ANOVA 0.008), vegetable consumption (ANOVA 0.031), and fruit consumption (ANOVA 0.043), and cereal intake decreased (ANOVA 0.001). No significant differences were found between pre-and post-intervention groups on nutritional status and lipid profile. Conclusion: A pilot randomized study based on diet intervention can improve diet profile in BC women; no significant differences were found on the serum lipid profile and nutritional status; however, further studies are needed to verify the effects of a diet intervention.
Introduction: Obesity and central adiposity are modifiable risk factors associated with several types of cancer. In Chile, a country with one of the highest obesity prevalences in the region, national evidence is limited regarding the quantification of the impact of adiposity on cancer mortality. Objective: To evaluate the association of body mass index (BMI) and waist circumference with cancer mortality among Chilean adults, and to estimate the population attributable fraction (PAF) and the number of preventable deaths under scenarios of obesity reduction. Methods: We conducted a prospective cohort study including 12,021 participants from the Chilean National Health Surveys (2003, 2009, and 2016), followed until 2022. Cox proportional hazards models were fitted, adjusted for age, sex, education, residence, smoking, alcohol consumption, and comorbidities. PAF and potential impact fractions (PIF) were calculated under counterfactual scenarios of reduced obesity prevalence. Results: During a mean follow-up of 11.2 years, 372 cancer deaths occurred (3.91%). BMI exhibited a U-shaped relationship with cancer mortality, with higher risk among underweight (HR = 3.22; 95% CI: 1.26-8.20) and obese participants (HR = 1.55; 95% CI: 1.02-2.35). Waist circumference showed a positive, linear association, with a higher risk among those with central obesity (HR = 2.07; 95% CI: 1.48-2.87). The PAF for obesity by BMI was 13.5% (approximate to 4,200 preventable deaths in Chile), while central obesity accounted for 38.6% (approximate to 12,100 preventable deaths). Scenarios involving a 25% reduction in central obesity could avert more than 3,000 cancer deaths annually. Conclusion: Obesity, and particularly central obesity, is significantly associated with increased cancer mortality risk in Chilean adults. Effective policies for the prevention and control of excess weight could prevent thousands of cancer deaths in the country, underscoring the urgency of prioritizing obesity as a public health concern.
This study correlated the nutritional intake of food intake and energy balance of 128 hospitalized oncology patients over 18 years of age. Nutritional intake was evaluated according to the ESPEN guidelines; energy balance according to WHO and FAO, using the Harris-Benedict equation to estimate energy requirement and the ESPEN guidelines for macronutrients. Pearson's Chi-square test and Cramer's V coefficient were applied to analyze the association between variables. It was determined that the energy intake for carbohydrates was optimal in those with chemotherapy and multimodal treatment in 70.0 and 60.7% respectively, for proteins in 62.0 and 60.7%; and for lipids in 57.0 and 50.0% respectively. It is concluded that the majority of patients with optimal macronutrient intake achieved an adequate energy balance, especially with chemotherapy treatment (p < 0.0001). The nutritional intake covered the nutritional needs of the oncologic patients attended during their hospital stay.