
Introducción: En las últimas dos décadas, los trastornos metabólicos han aumentado significativamente, y los psicotrópicos contribuyen al síndrome metabólico, duplicando el riesgo y la mortalidad por enfermedad cardiovascular y accidente cerebrovascular. El estudio tuvo como objetivo determinar la prevalencia del síndrome metabólico y su correlación con el riesgo cardiovascular en pacientes psiquiátricos adultos tratados con psicotrópicos, utilizando la escala de riesgo de Framingham, en un hospital de tercer nivel.Métodos: Se realizó un estudio prospectivo de casos y controles con 106 pacientes del departamento de psiquiatría de un hospital de tercer nivel. Se recopiló información basal, medidas antropométricas y valores de laboratorio para detectar la presencia de síndrome metabólico según los criterios del Panel III del Programa Nacional de Educación sobre el Colesterol para el Tratamiento de Adultos. Se recopilaron datos sobre el comportamiento de salud bucal del paciente asociados con el síndrome metabólico y se estimó el riesgo cardiovascular. La información obtenida se analizó estadísticamente, y un valor p < 0,05 se consideró significativo.Resultados: La prevalencia del síndrome metabólico fue del 46% (43,39%). Este estudio encontró una relación significativa entre el uso de fármacos como olanzapina, risperidona, clonazepam y lorazepam y la presencia de síndrome metabólico. El síndrome metabólico también se asoció con el desarrollo de riesgo cardiovascular.Conclusión: Las poblaciones psiquiátricas presentan riesgo de desarrollar síndrome metabólico, significativamente relacionado con el uso de antipsicóticos atípicos y benzodiazepinas. La monitorización regular de la función metabólica de los pacientes psiquiátricos es crucial para detectar y abordar las anomalías de forma temprana. Este estudio destaca una fuerte relación entre el riesgo cardiovascular y el síndrome metabólico en estos pacientes.
La depresión resistente al tratamiento (DRT) afecta a más del 55% de los pacientes con trastorno depresivo mayor, con episodios prolongados, alto riesgo suicida y una elevada carga económica y social.El tratamiento farmacológico tradicional de la DRT se basaba en cambios secuenciales de antidepresivos monoaminérgicos o en la potenciación con antipsicóticos de segunda generación o estabilizadores del ánimo, que presentan eficacia limitada y latencia prolongada de respuesta, lo que ha motivado la búsqueda de nuevos mecanismos terapéuticos. La esketamina intranasal (ESK IN) representa una innovación significativa en el tratamiento de la DRT, ya que actúa promoviendo la neuroplasticidad y la neurogénesis a través de la modulación de la vía glutamatérgica. Constituye una opción terapéutica sin precedentes, con un inicio de acción más rápido que el de las terapias clásicas y con un buen perfil de tolerabilidad, lo que la convierte en un avance para pacientes con pronóstico desfavorable. Su completo programa de desarrollo clínico mostró que la ESK IN, combinada con un antidepresivo oral, mejoraba significativamente los síntomas depresivos, la funcionalidad y la calidad de vida. Desde su comercialización, se ha acumulado un amplio volumen de evidencia científica proveniente de ensayos clínicos controlados, de los programas de acceso temprano al tratamiento y de estudios poscomercialización, que ha ampliado el conocimiento sobre el tratamiento y el pronóstico de los pacientes con DRT que la han recibido. Esta revisión sistemática analiza la evidencia clínica reciente sobre su eficacia, seguridad y aplicabilidad en la práctica real.
La diabetes tipo 2 (DT2) es una enfermedad crónica de alta prevalencia que representa un desafío para la salud pública, no solo por sus alteraciones metabólicas, sino también por su impacto menos reconocido en la función cognitiva y la calidad de vida. Las personas con DT2 presentan mayor riesgo de deterioro cognitivo y demencia, afectando la memoria, la planificación y la toma de decisiones, lo que repercute negativamente en la autogestión y adherencia al tratamiento. Aunque la mayoría de los pacientes son evaluados en atención primaria, el enfoque suele centrarse en el control glucémico y la revisión de afectación periférica, relegando el cribado del funcionamiento cognitivo. Este trabajo revisa la evidencia sobre el impacto cognitivo de la DT2 y los beneficios del ejercicio físico, y aplica una propuesta de prescripción estructurada, clara y replicable, respaldada por investigaciones previas, para integrarla como parte del tratamiento integral. Además, se destaca la necesidad de incorporar el cribado sistemático del rendimiento cognitivo en la práctica clínica para prevenir un posible deterioro. Finalmente, se identifican áreas prioritarias para futuras investigaciones que fortalezcan la atención integral en esta población.
Introducción en la actualidad, la depresión se ha convertido en un problema de salud pública con afectaciones importantes en la población joven, y los estudiantes universitarios podrían presentar una afectación considerablemente mayor. Objetivo evaluar la asociación entre las relaciones intrafamiliares y los síntomas de depresión en estudiantes de una universidad del distrito de Barranquilla, Colombia. Metodología se desarrolló un estudio transversal en una muestra de 297 estudiantes universitarios. Se utilizó la Escala de Evaluación de Relaciones Intrafamiliares (ERI) en su versión breve para medir las relaciones intrafamiliares. Adicionalmente, se usó el Inventario de Depresión de Beck-II para medir los síntomas de depresión. Modelos de regresión logística crudos y ajustados fueron utilizados para cuantificar la magnitud de la asociación evaluada. Resultados se encontró una prevalencia de síntomas de depresión del 19,9%, así como un patrón sostenido de riesgo entre las relaciones intrafamiliares y los síntomas de depresión en la población universitaria. En modelos ajustados, aquellos estudiantes con el cuartil más bajo vs. el cuartil más alto de la dimensión «unión y apoyo» con los síntomas mínimos-leves de depresión [OR: 4,00; IC 95%: 1,12–14,27], con una tendencia ascendente de la asociación marcada en la misma dirección en aquellos con síntomas moderados-altos. Los estudiantes con mayores niveles de dificultad familiar también mostraron un riesgo significativamente superior de síntomas de depresión en comparación con quienes tenían el nivel más bajo de dificultades familiares [OR: 4,73; IC 95%: 1,19–18,77]. Conclusión de manera general, el detrimento de las relaciones familiares incrementa el riesgo de síntomas depresivos en la población estudiantil universitaria.
El cambio climático constituye una de las principales amenazas sanitarias globales del siglo XXI, con un impacto creciente sobre la salud mental. En los últimos años, la evidencia epidemiológica ha mostrado asociaciones consistentes entre el aumento de la temperatura ambiental, la contaminación atmosférica y los eventos climáticos extremos, con un incremento de los trastornos mentales, las conductas suicidas y el uso de servicios de salud mental. Aunque los tamaños del efecto observados son generalmente modestos, su alcance poblacional global implica una carga clínica y sanitaria significativa.A nivel europeo, las olas de calor se asocian con un aumento de los síntomas afectivos, las hospitalizaciones psiquiátricas y la mortalidad por suicidio, especialmente en personas con trastornos mentales previos y en contextos de vulnerabilidad socioeconómica. En España, aunque los datos específicos aún son limitados, la creciente frecuencia de episodios de calor extremo sugiere un impacto relevante sobre la salud mental de la población, con implicaciones clínicas y preventivas.Esta comunicación breve sintetiza la evidencia más consistente y reciente sobre la relación entre cambio climático y salud mental, destacando los principales desenlaces clínicos y los grupos más vulnerables. Se subraya la necesidad de integrar la salud mental en las estrategias de adaptación climática y en las políticas de salud pública, así como de incorporar los factores climáticos en la evaluación clínica psiquiátrica.
Introducción. Las conductas autolíticas son frecuentes en pacientes que ingresan en una unidad de agudos psiquiátrica. Nuestro objetivo es describir las características clínicas de los pacientes sin diagnóstico de psicosis que tienen conductas autolíticas y compararlos con aquellos que no las tienen. Métodos. La muestra estuvo compuesta por sujetos que durante los años 2022 y 2023 habían ingresado en la Unidad de agudos del Hospital de Badajoz y que recibían al alta un diagnóstico distinto al de psicosis. Se registraron las conductas autolíticas anteriores al ingreso. Se realizó un estudio prospectivo con un seguimiento de un año. Resultados. La muestra estuvo compuesta por 298 sujetos. El 71,1% tenían tentativas autolíticas previas. Los que las presentaban respecto a los que no, tenían (variables estadísticamente significativas): más diagnóstico asociado de Trastorno de Personalidad (82,1% Vs 47,6%; p < 0,001), menos de deterioro cognitivo (5,7% Vs 18,6%; p = 0,014), menos discapacidad reconocida (18,9% Vs 37,2%; p = 0,018), mayor uso de antidepresivos (95,3% Vs 46,5%; p < 0,001) y benzodiacepinas (83% Vs 65,1%; p = 0,017), más Trastorno por consumo de sustancias en el pasado (56,6% Vs 30,2%; p = 0,004), más consumo de tabaco en el pasado (66,3% Vs 48,8%; p = 0,047) y mejor conciencia de enfermedad (54,7% Vs 23,3%; p < 0,001). Conclusiones. Los pacientes que ingresaban con un diagnóstico distinto al de psicosis con conductas autolíticas tenían más diagnóstico asociado de Trastorno de personalidad, menos de deterioro cognitivo, menos discapacidad reconocida, mayor uso de antidepresivos y benzodiacepinas, más Trastorno por consumo de sustancias y de tabaco en el pasado y mejor conciencia de enfermedad.
El modelo dual de atención sostiene la existencia de dos vías diferenciadas de procesamiento atencional. Por un lado, la red dorsal, situada en las regiones superiores de las cortezas parietal y frontal, sustenta la regulación atencional endógena, mediante un control top-down. Por otro lado, la red ventral, localizada en las regiones inferiores de las cortezas parietal y frontal, interviene en la regulación atencional exógena, de carácter bottom-up. A pesar de que el modelo dual de atención se encuentra sólidamente asentado en la neurociencia, existe debate en torno a su configuración anatomofuncional y la relación entre ambas redes. Con el objetivo de sintetizar el estado del arte, se realizó una revisión sistemática siguiendo los principios del modelo PRISMA. Se seleccionaron 26 estudios originales con un total de 1937 participantes adultos típicos, de entre 18 y 55 años, que registraban la actividad cerebral mediante técnicas electrofisiológicas y de neuroimagen. Los hallazgos representados convergen en tres aspectos fundamentales: 1) la organización neural de las redes atencionales dorsal y ventral se configura de forma flexible, en función del contexto de la tarea; 2) la presencia de colaboración entre ambas redes duales, pese a su independencia funcional; 3) la existencia de una estrecha interrelación con otras redes atencionales de carácter voluntario y automático. En su conjunto, estos resultados ofrecen una visión dinámica e integradora del modelo dual en población típica, lo que a su vez sienta las bases para su futura adaptación a poblaciones con trastornos neurológicos y psiquiátricos.
Introducción los universitarios enfrentan desafíos que impactan en su salud mental, ante esto, este trabajo se plantea comparar los síntomas depresivos y el apoyo social en universitarios costarricenses que estudian en una sede urbana y una rural. Métodos estudio descriptivo, comparativo y transversal, con una muestra de conveniencia de 161 estudiantes universitarios. Las variables principales fueron la depresión, medida mediante el Inventario de Depresión de Beck-II; y el apoyo social, medido por la Escala Multidimensional de Apoyo Social Percibido. Los datos se recolectaron por medio de un cuestionario autoadministrado en línea. El análisis de los datos incluyó estadística descriptiva, análisis de varianza, correlación de Pearson y análisis de covarianza. El nivel de significación fue p < 0,05. Resultados la edad media de los estudiantes fue de 21,04 años (DE = 2,27) y el 65,20% eran mujeres. La media para la depresión fue de 15,32 (DE = 11,25), lo que sugiere un rango leve, y para el apoyo social fue de 65,78 (DE = 18,50), lo que indicó una percepción elevada de acuerdo. Hubo diferencias entre los estudiantes en la depresión y el apoyo social (p < 0,01) según los estudiantes de la sede urbana y los de la sede rural. Se encontró una correlación negativa entre la depresión y el apoyo social (p < 0,01). Se evidenciaron diferencias entre sexos en la depresión cuando se controló el efecto del apoyo social y de la edad. Conclusiones existen diferencias en los síntomas de depresión y el apoyo social entre los estudiantes universitarios según la sede. Se deben crear intervenciones dentro de la universidad para que esta se convierta en un espacio seguro.
Objective This study sought to apply collaborative learning and e-learning principles to differential diagnosis during clerkships. Method The educational intervention was conducted on sixth-year medical students undertaking a psychiatry clerkship in two university hospitals. It consisted of a collaborative differential diagnosis task based on psychiatric cases. It was carried out in groups of 9–10 students, either face-to-face or online, and was evaluated with a three-level rubric assessing group and individual performance. Student and supervisor satisfaction was collected through a survey and open-ended questions, respectively. Results A total of 114 sixth-year medical students completed the task: 57 face-to-face and 57 online. There were no significant differences between formats regarding the final score, the citation of external references, and the group performance items (all ps > 0.05). There were differences depending on the format for two individual performance items. Concretely, the quality of the interventions (p < .001) and the accuracy of the final diagnosis were higher in the face-to-face format (p = .011). A total of 104 students answered the satisfaction survey; students from the face-to-face format considered that the evaluation obtained during the clerkship had been more formative. The four supervisors praised its collaborative nature, considered the rubric useful and convenient, and warned about the risk of saturation during the activity. Conclusions A collaborative differential diagnosis task can enrich undergraduate education. The double rubric has the potential to assess the educational context of the group and provide formative evaluation for each student. Epistemological and practical challenges highlight the relevance of the supervisor in this learning task.
Introducción: La esquizofrenia en su subtipo catatónico es una entidad clínica infrecuente, caracterizada por síntomas motores, conductuales y afectivos que pueden resultar incapacitantes. El tratamiento farmacológico representa un desafío ya que el uso de antipsicóticos es motivo de controversia, debido a que puede exacerbar los síntomas catatónicos. Diversos estudios han reportado beneficios del uso de benzodiazepinas para el manejo de la catatonia; sin embargo, las recomendaciones aún no son concluyentes.Caso clínico: se presenta el caso clínico de una paciente de 20 años diagnosticada con esquizofrenia catatónica, quien evoluciona con un estado catatónico de un año de evolución, acompañado de deterioro funcional significativo y dependencia para las actividades básicas de la vida diaria. La paciente mostró una respuesta clínica favorable al tratamiento con clonazepam por vía oral a dosis moderadas, evidenciando una recuperación progresiva de la movilidad y de la funcionalidad general.Conclusiones: El uso de clonazepam mostró efectividad en la reducción de síntomas catatónicos y del mutismo, cuando se administró en dosis moderadas y acompañado de la disminución gradual de antipsicóticos. Estos hallazgos respaldan la consideración de las benzodiazepinas como una alternativa terapéutica útil en la catatonía asociada a esquizofrenia.
La microbiota intestinal es un ecosistema complejo que participa en la comunicación neuroinmune y en el eje intestino–cerebro. La evidencia creciente vincula la disbiosis intestinal con trastornos neuropsiquiátricos como el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) y el Trastorno Depresivo Mayor (TDM), que con frecuencia coexisten; sin embargo, los patrones microbianos compartidos que podrían explicar esta comorbilidad aún no están claros. Se realizó una revisión sistemática siguiendo las guías PRISMA para sintetizar las alteraciones de la microbiota intestinal reportadas en TDAH, TDM o ambos. Se consultaron PubMed, Scopus, Web of Science y PsycINFO para identificar estudios en humanos revisados por pares que evaluaran la composición de la microbiota, incluyendo cambios taxonómicos e índices de diversidad. Ocho estudios cumplieron los criterios de inclusión y ninguno evaluó directamente a participantes con comorbilidad TDAH–TDM. En los estudios de TDAH, los hallazgos sugirieron una mayor representación de Proteobacteria y una menor diversidad microbiana, especialmente en población pediátrica. En TDM, los resultados fueron más consistentes al mostrar disminución de géneros productores de ácidos grasos de cadena corta (AGCC) (p. ej., Faecalibacterium, Coprococcus, Dialister) y aumento de taxones asociados con perfiles proinflamatorios. Un estudio informó que la abundancia de Agathobacter se correlacionó con síntomas depresivos en niños con TDAH, lo que apoya posibles solapamientos entre condiciones. Pese a la heterogeneidad metodológica, los hallazgos convergentes incluyeron reducción de productores de AGCC e incremento de Proteobacteria, lo que sugiere vías inflamatorias y metabólicas implicadas en la desregulación emocional y atencional. La ausencia de estudios centrados en diagnósticos duales constituye una brecha importante. Se requieren estudios longitudinales y enfocados en comorbilidad, además de evaluar intervenciones dirigidas a la microbiota (p. ej., probióticos) como estrategias adyuvantes.
La depresión resistente al tratamiento representa un desafío clínico importante, definida como la falta de respuesta a al menos dos tratamientos antidepresivos con dosis y duración adecuadas. Se estima que cerca del 30% de los pacientes con depresión cumplen estos criterios. En la búsqueda de una terapia efectiva la estimulación cerebral profunda ha emergido como una opción terapéutica prometedora, con estudios abiertos que reportan mejoría en hasta el 80–90% de los casos. Su fundamento radica en la modulación de redes neuronales disfuncionales, generando cambios en los potenciales de acción y liberación de neurotransmisores. Aún no existe blanco anatómico único establecido, pero el núcleo accumbens es considerado un objetivo clave por su rol en el circuito de recompensa. Presentamos el caso de un paciente de 61 años con trastorno depresivo recurrente, múltiples hospitalizaciones e intentos de suicidio, quien recibió implantación de electrodos en núcleo accumbens y cápsula interna bilateral, con mejoría inicial sostenida durante dos años. Sin embargo, posteriormente presentó deterioro funcional y recaída sintomática con requerimiento de re intervención neuroquirúrgica. Este caso refleja los desafíos de la ECP en depresión resistente y resalta la necesidad de estudios prospectivos con estimulación de dianas más precisas para lograr estabilidad a largo plazo.
Introducción: El síndrome de Cotard es una entidad clínica rara, descrita en 1880, que ha evolucionado desde un delirio monotemático hasta una condición con múltiples condiciones clínicas concomitantes, principalmente la depresión psicótica. Su estudio sigue siendo complejo debido a la escasez de información. Este trabajo analiza las características clínicas y neurobiológicas en tres pacientes.Materiales y métodos: Se recopilaron datos de tres mujeres adultas mayores hospitalizadas en el servicio de Psiquiatría del Hospital Nacional Guillermo Almenara Irigoyen (Lima-Perú) en el 2023. Se revisaron historias clínicas, antecedentes, evaluaciones psiquiátricas, estudios de laboratorio e imágenes.Resultados: El primer caso es una mujer de 64 años sin antecedentes previos, con un episodio depresivo psicótico con delirios nihilistas. El segundo caso, una mujer de 69 años con trastorno afectivo bipolar, ingresó por un episodio depresivo con síntomas ansiosos y psicóticos, destacando los delirios nihilistas. El tercer caso corresponde a una mujer de 66 años con trastorno afectivo bipolar de larga data y múltiples hospitalizaciones, quien presentó un episodio depresivo psicótico con síndrome catatónico y un trastorno neurocognitivo. Las neuroimágenes evidenciaron alteraciones en las cortezas frontales y temporales en el SPECT, junto con hallazgos sugestivos de un trasfondo orgánico en la resonancia magnética.Conclusiones: Los hallazgos muestran variabilidad en la perfusión cerebral, con disminución en las cortezas frontal, parietal y temporal. Esto concuerda con otros estudios que sugieren que estas alteraciones podrían estar relacionadas con la incapacidad de integrar estímulos externos con recuerdos autobiográficos, favoreciendo la identificación errónea delirante.
La “histeria” y la “hipocondría” constituyen los precedentes de los síntomas y trastornos funcionales. Inicialmente, Whytt las categorizó como “enfermedad nerviosa” y, más tarde, Cullen las incluyó en las “neurosis”, un concepto amplio y no necesariamente mental. Con Freud serían ya neurosis desde un paradigma psicológico. Más recientemente, el término “neurosis” desapareció, y la histeria se clasificó en trastornos de conversión, disociativos y somatomorfos.En la era de la medicina moderna (Sydenham, Willis), la histeria se atribuyó a mecanismos basados en humores o espíritus animales. Durante la Ilustración, empezó a relacionarse con alteraciones en los nervios o el cerebro. Más tarde, en la medicina anatomoclínica, se buscaron lesiones estructurales, pero al no encontrarlas, se sugirieron causas funcionales. Charcot popularizó conceptos como “lesión funcional” o “lesión dinámica”, al principio estrechamente relacionados con la fisiología, pero con una deriva psicológica posterior. Las explicaciones de Charcot no convencieron, y figuras como Janet, que propuso el mecanismo de la “disociación”, y Freud, con la “conversión”, jugaron papeles clave en esta transición. El psicoanálisis surgió en torno a la histeria, y las interpretaciones psicológicas de la histeria o trastorno de conversión dominaron la psiquiatría durante décadas.En la actualidad, el término “conversión” empieza a desaparecer de los manuales psiquiátricos principales, mientras que el trastorno neurológico funcional (TNF) ha sido incorporado en la última versión del DSM, que clasifica los trastornos mentales. Es importante analizar el origen y evolución de los conceptos presentados para comprender el origen del TNF y sus connotaciones psicológicas o psiquiátricas actuales.
El término trastorno esquizo-obsesivo no es un diagnóstico reconocido oficialmente en los manuales psiquiátricos, pero ha surgido como un concepto clínico para describir la coexistencia de síntomas obsesivo-compulsivos (TOC) y síntomas psicóticos característicos de la esquizofrenia. A lo largo de la historia, se ha observado una notable superposición entre ambos trastornos, lo que ha generado un debate sobre su posible relación y sobre la necesidad de considerarlos dentro de un mismo espectro psicopatológico.Desde finales del siglo XIX, investigadores como Kraepelin, Freud y Bleuler identificaron la presencia de síntomas obsesivos en pacientes con psicosis, aunque sin clasificar esta combinación como un trastorno independiente. Sin embargo, a partir de la década de 1980, diversos estudios han documentado una alta comorbilidad entre el TOC y la esquizofrenia, llegando incluso a plantearse la existencia de un subtipo específico dentro de esta última. La introducción de antipsicóticos atípicos también ha sido un factor clave en el interés por esta asociación, ya que algunos de estos fármacos parecen inducir síntomas obsesivo-compulsivos en ciertos pacientes.El estudio del trastorno esquizo-obsesivo ha generado múltiples hipótesis sobre su origen, desde la posibilidad de una predisposición genética compartida hasta la idea de que ambos trastornos forman parte de un espectro clínico continuo. A pesar de los avances en la investigación, el diagnóstico sigue siendo un reto y el debate sobre su reconocimiento como entidad independiente continúa abierto. Su estudio es clave para mejorar la comprensión de la relación entre las dimensiones obsesiva y psicótica en la salud mental.