
Los informes y legados de la Comisión de la Verdad del año 2022, si bien han aportado insumos para la consecución de nuevas investigaciones y comprensiones sobre la realidad de Colombia, ha sido un mecanismo poco analizado en su dimensión política y metodológica. En esta conversación con el profesor Santiago Arboleda, referente en el pensamiento intelectual afrocolombiano, se registran algunas interpelaciones sobre la comisión, principalmente sobre el tomo “Resistir no es Aguantar” en su trato y comprensión sobre la dimensión del racismo en la realidad social, política y bélica del país.
Este artículo analiza críticamente la política de ‘paz total’ implementada durante el gobierno de Gustavo Petro (2022-2026), con el propósito de determinar si puede considerarse una política pública fracasada. Para ello, examina la evolución y los resultados de los múltiples diálogos y negociaciones adelantados con guerrillas, disidencias, grupos posparamilitares y organizaciones criminales urbanas, que terminaron constituyéndose en el eje central de la estrategia gubernamental. A partir de la experiencia acumulada en procesos de paz nacionales e internacionales, el autor identifica diez componentes fundamentales para el éxito de una negociación de paz y los articula en un modelo analítico compuesto por cuatro dimensiones: claridad estratégica, metodología de negociación, seguridad y control de economías ilegales, y participación de terceros y sociedad civil. Con base en este marco, se evalúa la implementación de la política de paz del gobierno Petro, encontrando deficiencias en la definición de objetivos, el reconocimiento de la naturaleza de los actores armados, la construcción de marcos jurídicos adecuados, la articulación entre negociación y seguridad, y la consolidación de acuerdos sostenibles. El estudio concluye que la “paz total” derivó en una serie de diálogos fragmentados y resultados limitados, sin alcanzar transformaciones significativas en la dinámica del conflicto armado ni acuerdos de paz de amplio alcance. Aunque algunos procesos territoriales muestran avances, la política terminó produciendo una “paz parcial”, de menor magnitud que experiencias previas de negociación en Colombia.
Este texto examina el surgimiento de un nuevo ciclo de violencias en Colombia a partir de una perspectiva centrada en la construcción territorial del Estado, destacando el carácter híbrido de las violencias contemporáneas que desafían las categorías tradicionales del derecho y los enfoques convencionales de los derechos humanos. Este enfoque constructivista parte de considerar que las instituciones del Estado no ejercen una presencia de manera homogénea y simultánea a lo largo del territorio del país, sino de manera diferenciada en el espacio y el tiempo, según las particularidades y tiempos de la regiones con niveles desiguales de penetración institucional y eficacia en ellas, que se traducen en fenómenos como “ciudadanías de baja intensidad” y “apartheid institucional”, así como en la coexistencia de agentes estatales con actores armados ilegales y economías ilícitas. En este marco, las dinámicas recientes de violencia se explican por disputas por el control territorial, intensificadas tras la desmovilización incompleta de grupos armados y su posterior reconfiguración, lo que ha favorecido la consolidación de órdenes sociales paralelos y formas de gobernanza criminal en regiones periféricas. Ante este panorama, el autor plantea que las políticas de paz deben adoptar un enfoque territorial que reconozca las particularidades locales, fortalezca las instituciones en los niveles subnacionales y promueva una articulación efectiva entre el Estado y las comunidades, señalando que la superación de este nuevo ciclo de violencias depende del fortalecimiento progresivo de la presencia estatal más allá de respuestas exclusivamente militares o centralistas.
Este artículo analiza el rol internacional de Colombia en materia de transición energética durante el gobierno de Gustavo Petro, a partir de la Teoría del Rol desarrollada por K. J. Holsti y la literatura de Foreign Policy Analysis. Se examina la tríada compuesta por concepción, expectativas y desempeño de rol con base en declaraciones oficiales. Los hallazgos muestran que la concepción de rol del gobierno colombiano se articula en torno a la noción de “potencia mundial de la vida”, que condensa tres perfiles principales: defensor de la fe, líder regional y desarrollador interno. Sin embargo, el contraste con las expectativas de otros actores internacionales revela tensiones significativas derivadas de la dependencia del país de las exportaciones fósiles y del escepticismo sobre la viabilidad de la transición energética. En el plano del desempeño, aunque se logró posicionar la agenda en foros multilaterales, los resultados prácticos fueron limitados y en ocasiones contradictorios. Se concluye que la proyección internacional de Petro es ambiciosa e innovadora, pero enfrenta restricciones estructurales, institucionales y de liderazgo personalista. El estudio termina abriendo preguntas sobre la sostenibilidad y el alcance de las concepciones de rol de Colombia en el sistema internacional.