
Me siento a escribir estas palabras, y no dejo de sentirme profundamente honrada por la vida que hizo de Carmen mi maestra y mi guía profesional. La conocí a mis 20 años, cuando mi amiga Irina me invitó a pasar una Navidad con su familia. Carmen me recibió con su pavo, su gazpacho inolvidable, y un enorme afecto y calidez que supo repartir con sensibilidad y generosidad a sus amigos, los amigos de sus amigos y los de sus hijos.
Introducción: la diabetes mellitus (DM) es una enfermedad crónica que afecta la calidad de vida relacionada con la salud (CVRS). El cuestionario Diabetes Quality of Life (DQoL) se ha empleado ampliamente para evaluar este impacto. Su versión en español (EsDQoL) demostró propiedades psicométricas satisfactorias, aunque resulta necesario verificar su validez en el contexto local. Objetivos: analizar la confiabilidad y la validez de la versión española del EsDQoL en adultos con DM bajo tratamiento con insulina atendidos en un Hospital General de Agudos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (Argentina). Materiales y métodos: se realizó un estudio observacional, prospectivo y de validación en personas mayores de 18 años con DM en tratamiento con insulina, sin complicaciones asociadas. Se aplicaron dos instrumentos de medición de la calidad de vida: EsDQoL y Short Form-12 (SF-12), en un consultorio especializado de un Hospital General de Agudos durante el período 2022-2024. Se midió la CVRS mediante el EsDQoL y se comparó con el SF-12 para la validez de criterio. Se analizaron correlaciones, consistencia interna (alfa de Cronbach) y confiabilidad test-retest o (coeficiente de correlación intraclase, CCI). La validez del constructo se evaluó comparando los puntajes del EsDQoL según la edad, la cobertura de salud, la HbA1c, el tipo de tratamiento y la actividad física. Resultados: participaron 83 individuos, de los cuales 52 eran mujeres (62,6%) y 31 varones (34,7%), con una edad promedio de 52,8 años (14,2). Respecto del tipo de DM, 59 participantes (71%) tenían DM2, con una duración media de la enfermedad de 12,7 años (8,9). En cuanto al esquema de tratamiento, 57 pacientes (68,7%) se trataban de manera convencional, con una antigüedad promedio de 8,2 años (6,3). En el análisis de confiabilidad se encontraron correlaciones positivas para las dimensiones y el puntaje total del EsDQoL (rho=0,43-0,79) y coeficientes de consistencia interna de aceptables a excelentes (0,64-0,90). Se observó una correlación moderada entre las puntuaciones totales del EsDQoL y el SF-12 (rho=0,64; p<0,001). En cuanto a la validez del constructo, se hallaron diferencias estadísticamente significativas en la edad, la cobertura de salud, la HbA1c, el tipo de tratamiento y la actividad física (p<0,05). Conclusiones: el EsDQoL demostró adecuada confiabilidad y validez para medir la calidad de vida en personas con DM en tratamiento con insulina. La dimensión “preocupación social/vocacional” presentó menor estabilidad atribuible a su carácter subjetivo. Estos hallazgos refuerzan la utilidad del EsDQoL en la práctica clínica e investigaciones futuras, destacando la influencia de factores individuales y contextuales.
La creciente prevalencia de diabetes mellitus tipo 2 (DM2), insuficiencia cardíaca (IC), enfermedad renal crónica (ERC), obesidad y enfermedad hepática metabólica (MASLD) ha originado una red de interacciones fisiopatológicas que sobrepasa los límites de la medicina por órganos. Lo que alguna vez se consideró un conjunto de comorbilidades, hoy se comprende mejor como una entidad integrada: el síndrome cardio-reno-metabólico (CRM). Sin embargo, la evidencia actual sugiere que esta definición resulta insuficiente para capturar la complejidad del daño multisistémico originado en la disfunción metabólica.
La diabetes mellitus (DM) y la obesidad son patologías crónicas multifactoriales que afectan a una proporción significativa de la población mundial y que con frecuencia coexisten en las personas. Debido a la naturaleza crónica de estas enfermedades, su manejo efectivo requiere un conocimiento profundo de las estrategias terapéuticas, tanto nutricionales como farmacológicas y quirúrgicas, así como de los factores psicosociales que influyen en su desarrollo y respuesta al tratamiento. Con el objetivo de actualizar las perspectivas en el abordaje de estas patologías, el Comité de Graduados de la Sociedad Argentina de Diabetes realizó una exhaustiva revisión narrativa de la literatura científica. La redacción de los documentos finales se llevó a cabo en el contexto de las XX Jornadas de Graduados, celebradas en la Ciudad de Buenos Aires. Los tópicos abordados en los documentos finales se seleccionaron por su relevancia para el manejo adecuado de las personas con DM y obesidad. Estos incluyen: Aspectos psicosociales: donde se describen los factores emocionales, sociales y conductuales que inciden en relación con ambas patologías. Terapéutica nutricional y actividad física: incluye una revisión de las diferentes estrategias nutricionales y de ejercicio. Tratamiento farmacológico y quirúrgico: se detallan revisiones de las opciones terapéuticas más recientes y efectivas.
Introducción: el manejo integral de la diabetes mellitus (DM) y la obesidad exige un enfoque personalizado, multidisciplinario, basado en la evidencia y centrado en la persona. La terapéutica nutricional y la actividad física forman parte de los pilares del tratamiento tanto de la DM como de la obesidad. Objetivos: revisar la literatura sobre el tratamiento nutricional y la actividad física en relación con la DM y la obesidad. Materiales y métodos: se realizó una revisión de la literatura publicada en PubMed para seleccionar estudios relevantes. Se priorizaron publicaciones con alto nivel de evidencia, incluyendo guías clínicas, revisiones sistemáticas, metaanálisis y ensayos clínicos controlados de menos de 10 años de publicación. También se incluyeron estudios observacionales de buena calidad metodológica cuando aportaran información específica no cubierta por estudios de mayor jerarquía. Resultados: en cuanto a las estrategias nutricionales, el ayuno intermitente (AI) muestra beneficios en la pérdida de peso y el perfil metabólico en las personas con obesidad y DM2, pero no superiores a la restricción calórica continua y con riesgos de hipoglucemia en ciertos pacientes. Las dietas vegetarianas y basadas en plantas, bien planificadas, se asocian con menor riesgo de enfermedades crónicas, incluyendo DM2, y mejoran el índice de masa corporal (IMC) y el control glucémico. Las dietas cetogénicas ofrecen beneficios a corto plazo en obesidad, como saciedad y mejora metabólica, pero requieren supervisión estricta y no superan a otras dietas a largo plazo. La dieta paleolítica, aunque con algunos beneficios metabólicos reportados, tiene limitaciones metodológicas y problemas de adherencia, por lo que no se recomienda como primera opción. Las dietas Mediterránea y DASH son patrones con fuerte respaldo científico para la prevención y el control de las enfermedades cardiovasculares en personas con DM2, mostrando mejoras en marcadores clínicos. Respecto de los edulcorantes no calóricos (ENC), la evidencia sugiere efectos neutros o discretamente beneficiosos a corto y mediano plazo sobre el peso y la adiposidad, sin impacto negativo en el apetito o la glucemia. Sin embargo, asociaciones observacionales con mayor riesgo de DM2 podrían estar influenciadas por sesgo de causalidad inversa. La sarcopenia en el envejecimiento requiere una mayor ingesta proteica y ejercicio físico, con evidencia heterogénea sobre la suplementación con omega 3 y vitamina D. El manejo de la coexistencia de la DM1 y la obesidad exige un enfoque integral con nutrición y actividad física adaptada. La nutrigenómica y la nutrigenética abren la puerta a estrategias de nutrición de precisión personalizadas. Tanto el high intensity interval training (HIIT) como el moderate intensity continuous training (MICT) son efectivos para mejorar el control glucémico y la composición corporal. Finalmente, las tecnologías digitales pueden mejorar la adherencia a las intervenciones de actividad física y alimentación. Conclusiones: las dietas mediterránea y DASH cuentan con un sólido respaldo científico para la prevención y el control de las enfermedades cardiovasculares en personas con DM2. Las dietas cetogénicas pueden ser útiles a corto plazo para el sobrepeso y la obesidad bajo supervisión profesional, pero no constituyen una solución a largo plazo ni universal. La dieta paleolítica muestra algunos beneficios para el control del peso, pero la evidencia es limitada. Se recomiendan dietas vegetarianas y basadas en plantas bien planificadas en todas las etapas de la vida debido a sus beneficios metabólicos y su papel en la prevención de la DM2 y las enfermedades cardiovasculares, lo que destaca su sostenibilidad. El AI parece prometedor para la DM2 y la obesidad, y requiere de individualización y supervisión médico-nutricional, siendo la monitorización continua de la glucosa una herramienta útil. Por otro lado, si bien los ECN son seguros dentro de un enfoque integral, se requiere más investigación a largo plazo sobre su impacto cardiometabólico. En el manejo de la DM1 y la obesidad, aún se necesitan recomendaciones específicas, además de mayor investigación sobre estrategias seguras y efectivas. También es crucial incluir intervenciones integrales como educación, ejercicio y apoyo conductual en todos los casos. Para la sarcopenia, se recomienda un enfoque combinado de nutrición adecuada y suplementación estratégica, resultando imprescindible la actividad física adaptada. La nutrigenética y la nutrigenómica representan un avance hacia una medicina más personalizada. La actividad física personalizada es fundamental en el manejo integral de la DM1 y la DM2 y la obesidad, tanto para la prevención como para el tratamiento, independientemente de la edad. Finalmente, la salud digital emerge como una herramienta prometedora con orientación profesional y adaptación a las preferencias del paciente.
Introducción: la diabetes mellitus (DM) y la obesidad son enfermedades crónicas, multifactoriales y frecuentemente coexistentes. Su manejo efectivo requiere no solo intervenciones médicas, sino también la comprensión de los factores psicosociales que inciden en su desarrollo, evolución y respuesta terapéutica. Materiales y métodos: se realizó una revisión de la literatura científica, priorizando guías de práctica clínica, revisiones sistemáticas, metaanálisis y ensayos clínicos de los últimos 10 años. La selección de la evidencia se orientó a identificar hallazgos relevantes en el ámbito clínico y psicosocial de la obesidad y la DM. Resultados: los patrones de ingesta disfuncionales, influenciados por factores emocionales, sociales y biológicos, son determinantes en el mantenimiento del exceso de peso. La estratificación fenotípica de la obesidad permite personalizar el tratamiento con mejores resultados en la pérdida de peso. Se identificó una elevada prevalencia de trastornos del estado de ánimo (depresión, ansiedad) en personas con DM y obesidad, con interacciones bidireccionales que afectan la adherencia y el control metabólico. El uso de psicofármacos, especialmente antipsicóticos y antidepresivos, se asocia frecuentemente con ganancia de peso. La calidad de vida y la función sexual se ven deterioradas, y existe un riesgo psicosocial elevado en ciertos subgrupos, particularmente en quienes se someten a cirugía bariátrica. Las herramientas conductuales, como la entrevista motivacional y el coaching en salud, muestran beneficios clínicos y subjetivos, facilitando el empoderamiento del paciente. Conclusiones: el abordaje psicosocial de la DM y la obesidad es fundamental para lograr intervenciones efectivas, sostenibles y centradas en la persona. Incorporar herramientas comunicacionales y estrategias de cambio conductual, respetando las experiencias y el sistema de creencias del paciente, mejora no solo los parámetros clínicos sino también su bienestar global. Se recomienda integrar sistemáticamente la evaluación psicosocial en todos los niveles de atención.
En los últimos años se han registrado avances significativos tanto en el tratamiento farmacológico como en el quirúrgico de la obesidad y la diabetes mellitus (DM). Nuevos agentes terapéuticos demostraron eficacia en la reducción ponderal, el control glucémico y la prevención de eventos cardiovasculares. En simultáneo, el perfeccionamiento de las técnicas quirúrgicas amplió las opciones disponibles ofreciendo abordajes cada vez más seguros y eficaces. El presente documento surge de una revisión bibliográfica desarrollada por un equipo de graduados de la Sociedad Argentina de Diabetes con la supervisión de referentes nacionales en la materia. Su objetivo es actualizar las perspectivas actuales sobre el manejo y el tratamiento de la “diabesidad”. El abordaje de la obesidad y la DM como una entidad conjunta exige un cambio de paradigma por parte del equipo de salud promoviendo una actitud proactiva. Existen opciones terapéuticas farmacológicas y quirúrgicas seguras, pero su adecuada selección requiere de una actualización constante de la evidencia científica, una evaluación interdisciplinaria de las alternativas disponibles y un enfoque individualizado centrado en la persona con DM.
La diabetes mellitus tipo 2 (DM2) es una enfermedad no transmisible en continua expansión, asociada con hábitos de vida poco saludables, que afecta hasta el 80% de los pacientes con dislipemia. Esta condición se caracteriza por alteraciones en los lípidos, incluyendo un aumento de los triglicéridos y de las lipoproteínas de baja densidad (LDL) pequeñas y densas, así como una disminución de las lipoproteínas de alta densidad (HDL). Aunque un control glucémico adecuado es importante para mejorar los niveles lipídicos, especialmente en aquellos pacientes con triglicéridos altos, la dislipemia puede persistir, lo que implica la necesidad de adoptar estrategias efectivas para su manejo. Estas recomendaciones tienen como objetivo ofrecer orientación a médicos y bioquímicos sobre las fases preanalítica, analítica y posanalítica con respecto a las pruebas de laboratorio de lipoproteínas, así como evaluar la viabilidad de realizar perfiles lipídicos sin ayuno de manera rutinaria en los laboratorios clínicos.
La Escuela de Graduados de la Sociedad Argentina de Diabetes (SAD) es un programa de posgrado y junto con el Comité de Trabajo de Graduados, formado por sus egresados, han realizado las XX Jornadas en la cual se desarrolló el tema “Obesidad y diabetes”. La prevalencia proyectada para el año 2050 para la diabetes mellitus (DM) en América Central y del Sur es del 46%, mientras que a nivel mundial se calcula un 60% la prevalencia de sobrepeso/obesidad; esta pandemia melliza motivó a que los autores presenten la temática discutida en una de las mesas de dichas Jornadas: “Terapéutica farmacológica y quirúrgica en obesidad y diabetes”. La obesidad y la DM, tan hermanadas en su fisiopatología y tratamiento, impulsaron a los autores a llevar adelante una revisión bibliográfica con un alto nivel de evidencia científica, logrando una producción de excelente calidad que pone en el centro el tratamiento de ambas enfermedades.
Introducción: La detección de la diabetes mellitus tipo 1 (DM1) en etapas preclínicas forma parte del cambio de paradigma mundial en la evolución natural de la enfermedad. En los últimos años la investigación sobre la patogénesis de la DM1 ha generado diferentes modelos predictivos y terapias que pueden retrasar la aparición clínica de la enfermedad y disminuir la pérdida de la función de las células beta después del diagnóstico. Objetivos: brindar recomendaciones sobre detección, estadificación y preservación de la célula beta de utilidad para el equipo de salud que contribuya al seguimiento de estos pacientes con DM1 en estadios tempranos. Materiales y métodos: se convocó a un grupo de expertos, miembros del Comité Pediátrico de la Sociedad Argentina de Diabetes (SAD) y otros miembros de la SAD expertos en el tema, para revisar la evidencia disponible y elaborar las recomendaciones. Resultados: en el documento se contextualiza la detección oportuna de anticuerpos específicos en la población general o de riesgo genético, y se detalla el seguimiento metabólico en personas con DM1 preclínica. También se elaboran estrategias de prevención primaria y secundaria. Conclusiones: en concordancia con la evidencia científica en el momento actual, se describen posibles alternativas terapéuticas en estas etapas tempranas de prevención de la enfermedad.
La presentación aborda la personalización terapéutica en diabetes mellitus tipo 1 (DM1) a través de un enfoque basado en endotipos, destacando la relevancia de la medicina de precisión para superar las limitaciones del tratamiento convencional y responder a la variabilidad individual en la progresión de la enfermedad. Los endotipos se definen como subclasificaciones biológicas que reflejan mecanismos patológicos distintos, identificables a través de marcadores inmunológicos, perfiles genéticos y el ritmo de pérdida de células β. Entre los principales endotipos de la DM1 se encuentran: el autoinmune rápido, con pérdida acelerada de células β; el autoinmune lento, caracterizado por una progresión más gradual; el idiopático/genético, donde no se detectan marcadores autoinmunes; y el de resistencia a la insulina coexistente, que combina aspectos metabólicos e inmunológicos. Este enfoque permite diseñar tratamientos específicos para cada grupo, optimizando su efectividad. Las opciones terapéuticas varían según el endotipo. Para el autoinmune rápido, se recomiendan insulinoterapia intensiva, monitorización continua e inmunoterapias como teplizumab. En el caso del autoinmune lento, se priorizan ajustes en la insulina y tratamientos que preserven las células β. El manejo del idiopático/genético requiere evaluaciones personalizadas y terapias en desarrollo, mientras que el endotipo con resistencia a la insulina coexistente utiliza sensibilizadores a la insulina, como metformina y agonistas del receptor GLP-1, complementados con un abordaje integral de las comorbilidades. Estudios internacionales como TEDDY, TrialNet e INNODIA han impulsado avances clave en la detección temprana de la DM1 mediante autoanticuerpos y en el seguimiento detallado de su progresión. Estos hallazgos subrayan la importancia de los biomarcadores como herramientas para la personalización del tratamiento. Mirando hacia el futuro, se destacan avances como las terapias celulares (trasplante de islotes y uso de células madre), el empleo de la inteligencia artificial para ajustar tratamientos según perfiles específicos y estrategias dirigidas a la regeneración de las células β. Estas innovaciones representan oportunidades significativas para transformar el manejo de la DM1.
El péptido C se forma junto con la insulina en las células β del páncreas por el clivaje enzimático de la proinsulina. Ambos se liberan en cantidades equimolares en la sangre, pero el péptido C tiene una vida media más larga (20-30 minutos), lo que lo convierte en un marcador más confiable que la insulina para la producción endógena de la misma y sirve además para evaluar la función pancreática por su estabilidad. Su medición puede realizarse en sangre o en orina, y es importante considerar factores de variación como la función renal al interpretar los resultados. Aunque el péptido C es una herramienta valiosa en la Endocrinología y la investigación clínica, su determinación hasta el momento no es de rutina en la práctica clínica diaria hasta que no se concluya el proceso de estandarización de los métodos utilizados.
A pesar de los notables avances en el tratamiento, las personas que inician con diabetes mellitus tipo 1 (DM1) en edad pediátrica continúan presentando una esperanza de vida más de 10 años menor que la de la población general, siendo la principal causa la mayor prevalencia de enfermedad cardiovascular y enfermedad renal crónica. Las mujeres con DM1 resultan especialmente vulnerables. Se plantean múltiples interrogantes acerca de los enfoques más eficaces para mitigar el riesgo cardiovascular en jóvenes con DM1. Entre ellos se destaca la necesidad de estratificar el riesgo considerando la edad, la forma de inicio de la enfermedad, el sexo y el tiempo de evolución con el fin de adecuar los objetivos de LDL y de presión arterial sistólica (PAS), optimizar el momento de inicio y la dosis de hipolipemiantes y de antihipertensivos, incluir tratamientos farmacológicos para la obesidad, valorar el uso de AAS en prevención primaria, y considerar el potencial beneficio de agentes no insulínicos, también por sus efectos pleiotrópicos, a partir de un mejor conocimiento de las vías metabólicas, hemodinámicas e inflamatorias involucradas en la patogénesis de la enfermedad cardiovascular y renal. Tal como se evidenció en el estudio Diabetes Control and Complications Trial/Epidemiology of Diabetes Interventions and Complications (DCCT/EDIC), el control intensivo de la glucemia reduce significativamente el riesgo de complicaciones macro y microvasculares. Datos más recientes demuestran que la reducción de los valores del LDL disminuye en más de un 20% el riesgo de enfermedad cardiovascular y en un 40% la mortalidad por eventos cardiovasculares, mientras que el descenso de la PAS se asocia a reducciones del 30% y 40%, respectivamente. La prevención y el tratamiento de la obesidad representa un desafío creciente en el manejo de la DM1, así como la pesquisa activa, y el abordaje oportuno y especializado de la enfermedad renal diabética, incluyendo la derivación temprana al nefrólogo. Actualmente no se dispone de ensayos clínicos aleatorizados y controlados diseñados específicamente para la reducción del riesgo cardiovascular en jóvenes con DM1, por lo que las recomendaciones vigentes se basan en estudios observacionales o en datos extrapolados de investigaciones realizadas en personas con DM2. Sin embargo, se encuentran en curso diversos estudios cuyos resultados estarán disponibles próximamente, en los que se evalúa el efecto de los análogos de GLP-1, los inhibidores SGLT-2, y los agonistas de receptores de mineralocorticoides en niños y adolescentes con DM1.
Introducción: la diabetes mellitus tipo 1 (DM1) es una enfermedad autoinmune caracterizada por la destrucción selectiva de las células beta pancreáticas, mediada por autoanticuerpos específicos como GADA (anti-glutamato descarboxilasa) y ZnT8A (anti-transportador de zinc 8). La detección temprana de estos autoanticuerpos es clave para identificar individuos en riesgo y posibilitar intervenciones que prevengan o retrasen la aparición de la enfermedad clínica1,2. Sin embargo, los métodos diagnósticos actuales, como los inmunoensayos radiométricos o enzimáticos, presentan limitaciones en sensibilidad, especificidad y requerimientos técnicos, dificultando su implementación en laboratorios de mediana o baja complejidad y en programas de tamizaje poblacional. Objetivos: este proyecto tuvo como objetivo desarrollar inmunoensayos fluorescentes, altamente sensibles y específicos para la detección simultánea o individual de GADA y ZnT8A. Materiales y métodos: se diseñó y produjo una proteína quimérica (ZnT8/GAD)3 que combina epítopes inmunodominantes de ambos autoantígenos, permitiendo su detección conjunta en un único ensayo. Asimismo, se evaluó una variante recombinante del antígeno GAD fusionado a tiorredoxina (TrxGAD)4, expresado en E. coli. La proteína quimérica fue producida en células de insecto utilizando el sistema Bac-to-Bac® y purificada mediante cromatografía de afinidad con níquel. Su correcta expresión e identidad fueron verificadas por SDS-PAGE y Western blot. En paralelo, se expresó y caracterizó TrxGAD para implementarlo en detección individual de GADA. Resultados: se desarrolló un inmunoensayo de doble paratope con detección fluorescente, evaluado con 40 muestras de pacientes diabéticos, positivas para uno o ambos marcadores, provenientes del Laboratorio de Inmunoendocrinología (LIE), Facultad de Farmacia y Bioquímica, UBA. El inmunoensayo mostró una especificidad del 100% -ya que todas las muestras correspondientes a individuos controles se encontraron por debajo del valor de corte arrojando señales negativas- y una sensibilidad superior al 70%. Finalmente, se realizó una comparación entre tres métodos analíticos de determinación de anticuerpos: el método radiométrico de referencia RBA, un método de fase sólida con revelado enzimático (ELISA) y el método porpuesto en este proyecto de investigación, el inmunoensayo con revelado fluorescente (IE fluorescente). Esto demostró que mediante la utilización de la molécula quimérica ZnT8/GAD junto con el ensayo fluorescente se obtienen resultados comparables con los métodos radiométricos de referencia, pero con menor complejidad técnica. Conclusiones: se logró desarrollar un inmunoensayo fluorescente sensible, específico y técnicamente accesible para la detección de autoanticuerpos en DM1. Su implementación podría mejorar significativamente las capacidades de tamizaje y diagnóstico precoz, especialmente en contextos con recursos limitados, contribuyendo a intervenciones preventivas y a una mejor gestión clínica de la enfermedad.
La prediabetes se asocia no solamente con un riesgo incrementado en el desarrollo de diabetes mellitus (DM), sino también con una mayor incidencia de eventos micro y macrovasculares. A menudo se asocia con comorbilidades que requieren atención y tratamiento. Quitando el subconjunto de pacientes que necesita tratamiento farmacológico por la presencia de estas entidades comórbidas o asociadas (p. ej., hiperlipemia, hipertensión arterial, enfermedad coronaria, insuficiencia cardíaca o renal, entre otras), el manejo de las alteraciones glucémicas características de los estados prediabéticos ofrece dificultades y preguntas aún no resueltas: no todos los pacientes responden de igual manera al tratamiento farmacológico y no lo hacen por períodos igualmente prolongados. El tratamiento adecuado de la obesidad y los cambios del estilo de vida resultan críticos. Pero diversas incógnitas persisten en los resultados a largo plazo: ¿cómo potenciar y hacer más persistentes los efectos de los cambios en el estilo de vida? ¿Quiénes deben recibir tratamiento farmacológico? ¿Cuáles son los objetivos de estas intervenciones farmacológicas? ¿Lo son la reversión a la normalidad de los niveles glucémicos? ¿Qué rol juegan estas intervenciones en la prevención del desarrollo de la DM clínica y de las manifestaciones micro y macrovasculares prediabéticas? ¿Hasta qué punto se logra? ¿Qué puede esperarse de los nuevos desarrollos farmacológicos en el área y en el tratamiento de la obesidad? Una discusión relevante, de fuerte impacto no solo clínico sino social, y en particular, dentro del capítulo de la economía relacionada con la salud en una entidad clínica de enorme prevalencia.
Exploraremos cuáles son los desafíos más importantes en el tratamiento de la diabetes mellitus (DM). Inicialmente el abordaje terapéutico de la DM fue neutralizar el impacto de las complicaciones crónicas (CC) dado que el diagnóstico era muy tardío. Posteriormente, el tratamiento se enfocó en lograr el mejor control glucémico y prevenir las CC. Actualmente los máximos esfuerzos se orientan a la curación y la prevención de la enfermedad. Las nuevas terapias farmacológicas en DM2 incluyen a los análogos de GLP-1 actuales y los que están en desarrollo que han demostrado no solo eficacia en el control metabólico sino también protección y prevención hepato-cardio-renal. Nuevas dosis y nuevos fármacos, ya sea individualmente o combinados, buscan superar la eficacia de tratamientos existentes. Semaglutida 2,4 mg y tirzepatida, y nuevas moléculas con gran impacto en la pérdida de peso (en pacientes con o sin DM) como cagriSema (cagrilintida + semaglutida) agonista de amilina junto con semaglutida con reducción del 20,4% del peso en 68 semanas; Amycretin oral que combina GLP-1 y amilina; retatrutida agonista triple (GLP-1, GIP y glucagón) con reducción del 22% del peso en 48 semanas; mazdutida (IBI362) agonista dual de GLP-1 y glucagón; aleniglipron (GSBR-1290) agonista GLP-1 oral no peptídico en fase 2ª; MariTide (cafradutida) agonista de acción mensual; Efinopegdutida (MK-6024) agonista dual GLP-1/glucagón en investigación para NAFLD; Efocipegtrutida (HM15211) agonista triple (GLP-1, GIP y glucagón) para obesidad y NASH. Otro gran avance en la DM2 es el uso de tecnologías como el monitoreo continuo de glucosa intermitente con sus métricas tradicionales y las nuevas métricas como el TiTR y TiNG, y el uso de bombas de infusión de insulina en este tipo de DM. Nuevas insulinas inhalatorias de acción rápida Technosphere con una reducción significativa en los picos glucémicos posprandiales en DM1 y nuevas insulinas basales semanales (ICODEC Y EFSITORA ALFA) generan regímenes terapéuticos menos invasivos, más convenientes y con mejor adherencia para personas con DM1 y DM2 insulinizadas. Su combinación con análogos de GLP-1 semanales (ICOSEMA) abren nuevos horizontes terapéuticos. Hacia el camino de la curación, las terapias celulares y regenerativas VX-880 y células madre como terapia de reemplazo del islote pancreático han demostrado una recuperación en la secreción de insulina en la DM1. La encapsulación de células beta controlaría la glucemia sin necesidad de inmunosupresión. Las tecnologías de monitorización y administración automatizada hacia el páncreas artificial y sistemas de entrega automatizada de insulina ayudan al control automatizado de la glucemia en la sangre. Otros aspectos destacados son: Terapias genéticas y epigenéticas edición genética CRISPR para corregir defectos genéticos asociados con la DM1 ofrecerían una posible vía para la restauración de la función pancreática. Terapia epigenética con inhibidores de la acetilación y metilación del ADN y complejos de histonas como una forma de revertir la resistencia a la insulina en DM2. Curación con trasplantes de páncreas completo (sigue siendo eficaz, pero requiere cirugía mayor, medicación de por vida y es solo para pocos pacientes). Trasplantes de islotes: nuevos sistemas de aislamiento que incluyen “escudos” y “encapsulación” para protegerlos inmunológicamente sin necesidad de inmunosupresión. Harmina y regeneración de células beta harmina, junto con agonistas del GLP-1, podrían incrementar la masa de las células beta hasta en un 700%, ofreciendo una alternativa a las terapias tradicionales. Prevención con teplizumab, aprobado por la Food and Drug Administration (FDA) (Tzield), indicado para preservar la función de las células beta retrasando la aparición de la DM1, indicada en etapa 2 de prediabetes aún sin necesidad de insulina. Inteligencia artificial y personalización del tratamiento de sistemas de dosificación personalizada basados en el aprendizaje por refuerzo permiten una dosificación personalizada de insulina al adaptarse continuamente a las respuestas individuales de los pacientes. Integración de datos: la combinación de datos sobre glucosa, presión arterial, dieta y ejercicio generará recomendaciones personalizadas que mejorarán significativamente el cuidado de personas con DM. ¿Podremos prevenir, revertir o curar tanto la DM1 como la DM2 en los próximos 10-20 años? El tratamiento de la DM está evolucionando hacia enfoques más personalizados, menos invasivos y con criterios más “curativos”. Desaparece el límite entre dos tipos de DM. Se deberán considerar muchas de las terapéuticas para la DM2 en la DM1, y viceversa. Es fundamental continuar investigando, mejorando la educación y la capacitación de los quipos de salud, y garantizar el acceso equitativo a todas estas innovaciones. Solo un enfoque más holístico, que abarque no solo el control glucémico/metabólico sino enfocado desde el comienzo la prevención de las CC, logrará impactos importantes en la salud de estos pacientes. Sin embargo, el objetivo final es lograr la curación y sobre todo la prevención de la DM.
Introducción: diferentes estudios muestran que solo el 30% los de niños y adolescentes con diabetes mellitus tipo 1 (DM1) alcanza los objetivos metabólicos. Desde el Comité de Pediatría de la SAD nos propusimos realizar un registro multicéntrico con el objetivo de identificar barreras, armonizar el cuidado e identificar inequidades, para mejorar el tratamiento de niños y adolescentes con DM1. Objetivos: confeccionar un registro multicéntrico de niños, adolescentes y adultos jóvenes de 1 a 25 años atendidos por profesionales del Comité de Pediatría de la SAD con el propósito de evidenciar la situación actual del cuidado de la DM1. Materiales y métodos: registro multicéntrico nacional de pacientes con DM1 de 1 a 25 años a con diagnóstico de más un año de evolución, asistidos en centros de atención de diabetes infantojuvenil del país. El registro conto con la aprobación de los Comités de Ética de cada centro interviniente. Variables: demográficas, de tratamiento, control metabólico, complicaciones agudas y crónicas, tipo de cobertura. Los datos se recopilaron en formularios vía web diseñados en el programa RedCap (Research Electronic Data Capture versión 12.4.1). El procesamiento y análisis estadístico estuvo a cargo del Hospital Garrahan. Resultados preliminares: en el período 1/02/24 al 29/03/25 participaron 40 centros de 15 provincias y CABA. Se analizaron 2399 pacientes de los cuales (93,3%) 2239 con una edad de 12,26 (R 2 a 18) 50,4 % mujeres, tiempo de evolución 3,16 a (R 1,6 -6,07 a.) y 160 adultos jóvenes con edad 21,5 (R18-25 a) el 57,7% sexo masculino. Tipo de tratamiento: convencional 50 (2,2 %). Intensificado con 2349 (97,91%) de estos el 239 (10 %) utilizó bomba el resto múltiples dosis. Monitoreo capilar 59% con 4 monitoreos dia (R 3-5), continuo 39%. La HbA1c 8% (R 7,10-9,05 %) TIR fue 56% (R42-68), TBR 3% (R2-7) TAR 37% (R24-50). Media de uso de sensor 90%. Conclusiones: los resultados preliminares aportan información relevante en el tipo de tratamiento y cobertura para mejorar la calidad del tratamiento de pacientes con DM1.
La cetoacidosis diabética euglucémica (CADE) asociada al uso de inhibidores del cotransportador sodio-glucosa tipo 2 (ISGLT-2) representa un cuadro poco frecuente, pero potencialmente grave, caracterizado por acidosis metabólica con aumento del anión gap, cetonemia o cetonuria, y niveles normales o levemente elevados de glucemia (<200 mg/dL)1. Este perfil bioquímico atípico puede retrasar el diagnóstico y aumentar el riesgo de complicaciones. Los ISGLT-2, ampliamente utilizados en el tratamiento de la diabetes mellitus tipo 2 (DM2) y, más recientemente, en insuficiencia cardíaca y enfermedad renal, promueven la excreción urinaria de glucosa, reduciendo la glucemia y generando un estado catabólico que favorece la cetogénesis. Diversos mecanismos fisiopatológicos explican la patogénesis de la CADE. En primer lugar, se ha demostrado la presencia de receptores SGLT2 en las células alfa pancreáticas; la dapaglifozina induce un aumento en la secreción de glucagón a nivel pancreático. En segundo lugar, en estudios animales, los iSGLT-2 producen una mayor reabsorción tubular renal de cuerpos cetónicos. Por último, los iSGLT-2 incrementan la oxidación de grasas y la producción de cuerpos cetónicos en pacientes con DM2. Estos y otros mecanismos en estudio parecen afianzar que los iSGLT-2 predisponen a la CADE2. Los factores precipitantes incluyen infecciones, cirugía, ayuno, reducción de insulina o deshidratación. En este contexto, la ausencia de hiperglucemia franca puede llevar a subestimar el riesgo metabólico y postergar la intervención médica. Dadas estas características, en el Consenso 2024 de ADA/EASD/JBDS/AACE/DTS, los criterios para diagnosticar cetoacidosis diabética se actualizan: más allá de la hiperglucemia clásica (>250 mg/dL), ahora se acepta un umbral ≥200 mg/dL o incluso antecedente de DM, sin importar el valor glucémico. Es crucial mantener un alto índice de sospecha ante pacientes en tratamiento con ISGLT-2 que presentan síntomas inespecíficos como náuseas, vómitos, dolor abdominal, taquipnea o alteración del sensorio, aún en ausencia de hiperglucemia. El dosaje de cuerpos cetónicos en sangre (preferiblemente beta-hidroxibutirato) y gases venosos debe formar parte de la evaluación inicial3. El tratamiento de la CADE implica la suspensión inmediata de los ISGLT-2, reposición de líquidos, insulinoterapia continua con glucosa suplementaria para inhibir la cetogénesis, y corrección de los electrolitos. La educación médica y del paciente acerca de los factores de riesgo y las señales de alarma resulta clave para la prevención4. En resumen, la CADE por ISGLT-2 es una entidad desafiante por su presentación silente, que exige conocimiento clínico y sospecha activa para evitar desenlaces adversos.
Introducción: la diabetes mellitus tipo 2 (DM2) se caracteriza por un estado proinflamatorio crónico asociado a complicaciones metabólicas y cardiovasculares. Objetivos: determinar las concentraciones de interleucina 6 (IL-6), factor de necrosis tumoral alfa (TNF-α), proteína C reactiva ultrasensible (PCR-us) e índice aterogénico plasmático (IAP), y analizar su asociación con los niveles de hemoglobina glicosilada (HbA1c) en pacientes con diabetes mellitus tipo 2 (DM2). Materiales y métodos: estudio observacional, transversal y correlacional que incluyó 300 participantes (240 con diagnóstico de DM2 y 60 controles sanos). Los pacientes con DM2 se clasificaron en tres grupos según sus niveles de HbA1c: grupo 1 (<7%), grupo 2 (7-9%) y grupo 3 (>9%). Se evaluaron parámetros bioquímicos, inflamatorios y antropométricos. El análisis estadístico incluyó ANOVA, correlación de Pearson y regresión logística multivariada. Resultados: los pacientes con peor control glucémico (HbA1c >9%) mostraron niveles significativamente más elevados de glucosa, índice de masa corporal, triglicéridos, IAP, IL-6, TNF-α y PCR-us (p<0,05). Se identificó una correlación positiva entre los niveles de la HbA1c y los biomarcadores inflamatorios y aterogénicos: IL-6 (r=0,5539; p<0,0001), TNF-α (r=0,1769; p<0,0001), PCR-us (r=0,3535; p<0,0001) e IAP (r=0,2416; p<0,0001). En el análisis multivariado, la PCR-us y el IAP se comportaron como predictores independientes de mal control glucémico. Conclusiones: el mal control glucémico en personas con DM2 se asoció con un perfil inmunometabólico adverso. La elevación de citocinas proinflamatorias, la PCR-us y el IAP sugieren un mayor riesgo cardiovascular. Incorporar estos marcadores en la práctica clínica puede fortalecer la evaluación integral del paciente y guiar decisiones terapéuticas más efectivas.
La insuficiencia cardíaca (IC) afecta a entre el 2% y el 3% de la población general, pero su prevalencia puede superar el 10% en personas mayores de 70 años. La diabetes mellitus (DM) es un factor de riesgo independiente para el desarrollo de IC, incrementando el riesgo de 2 a 4 veces, tanto en hombres como en mujeres. En pacientes con DM, la IC no solo es una complicación cardiovascular frecuente, sino que puede representar la primera manifestación clínica, aún en ausencia de enfermedad coronaria previa. Esta asociación se traduce en mayor riesgo de hospitalización, deterioro funcional y mortalidad cardiovascular1. Desde el punto de vista fisiopatológico, la DM contribuye al desarrollo de la IC a través de múltiples mecanismos que incluyen isquemia miocárdica, disfunción microvascular, inflamación crónica, estrés oxidativo, disfunción mitocondrial, alteraciones en el metabolismo energético del miocardiocito, glicación del colágeno y tejido adiposo epicárdico disfuncionante, entre otros. La clasificación actual de la IC se basa en la fracción de eyección (FEy): IC con FEy reducida (IC-FEr), FEy levemente reducida e IC con FEy preservada (IC-FEp). Aunque presentan perfiles clínicos diferentes, todas comparten un pronóstico adverso2. La definición universal de la IC establece criterios estructurados para su diagnóstico, incluyendo síntomas y signos típicos, evidencia objetiva de anormalidad estructural o funcional cardíaca asociados a signos de congestión sistémica o pulmonar a través de signos ecocardiográficos de sobrecarga de presión o péptidos natriuréticos elevados3. Sin embargo, el diagnóstico continúa siendo especialmente desafiante en pacientes con IC-FEp, en quienes los síntomas pueden ser inespecíficos y solaparse con otras condiciones comunes en personas con DM como obesidad, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) o deterioro funcional. En este escenario, el tratamiento farmacológico ha evolucionado significativamente. Los inhibidores del cotransportador sodio-glucosa tipo 2 (iSGLT-2) demostraron reducir el riesgo combinado de internación por IC y muerte cardiovascular en diversos perfiles de pacientes, con o sin DM, y en cualquier fenotipo de IC4. Por su parte, los agonistas del receptor del GLP-1 (AR-GLP1) mostraron beneficios en IC-FEp, mientras que la finerenona evidenció eficacia al reducir eventos cardiovasculares y renales en pacientes con DM2 y enfermedad renal crónica5. El abordaje del paciente con DM2 e IC requiere una estrategia multidimensional. Más allá del control glucémico y hemodinámico, es indispensable incorporar terapias con robusta evidencia en la reducción de eventos clínicos mayores. Este cambio de paradigma trasciende el control metabólico tradicional y orienta el tratamiento hacia la prevención de las complicaciones cardiovasculares y renales, priorizando un enfoque personalizado que optimice los desenlaces clínicos a largo plazo.