
OBJECTIVE:Accidental hypothermia is an underdiagnosed condition with a significant impact on public health. With the aim of providing the basis for a comprehensive care framework, 12 panelists from 3 Spanish scientific societies (SEDAR, SEMES and SEMICYUC) developed this multidisciplinary consensus document. Through a systematic search and the final synthesis of 281 articles including 1,704,632 patients, 37 recommendations were developed through a 2-round Delphi process, distributed across 8 application domains based on the organization of a rescue chain: prehospital prevention, initial evaluation, management and transport, hospital detection, care of the polytraumatized patient, hospital rewarming, cardiac arrest, and resuscitation. Robust consensus among panelists (>75% agreement) and excellent internal consistency (ω = 0.913) were achieved, providing a solid document that may serve as a basis for the implementation of standardized protocols.
Objetivo. La espera prolongada para el ingreso hospitalario desde los servicios de urgencias (boarding) se asocia con un aumento de la mortalidad intrahospitalaria, especialmente en pacientes de edad avanzada. Sin embargo, su impacto clínico poblacional se desconoce, lo que dificulta su incorporación en la toma de decisiones organizativas. Se desarrolla una calculadora de impacto clínico destinada a estimar el número de muertes intrahospitalarias potencialmente evitables asociadas a la reducción de estancias en urgencias superiores a 24 horas en pacientes de 75 años o más. Métodos. Se desarrolló un modelo conceptual basado en datos estructurales y asistenciales del hospital y en estimaciones de riesgo procedentes de la literatura científica. La exposición se definió como la espera para ingreso hospitalario superior a 24 horas. El impacto se estimó mediante el cálculo de la fracción atribuible en expuestos, aplicando distintos escenarios de reducción de la exposición y realizando análisis de sensibilidad. Resultados. La calculadora permite transformar riesgos relativos procedentes de estudios observacionales y metanálisis en estimaciones absolutas de muertes potencialmente evitables, expresadas en periodos mensuales o anuales. Esta estimación se situó en torno a 124 casos anuales en el escenario base (RR 1,3) y a 239 casos en escenarios de mayor vulnerabilidad (RR 1,8). Estas cifras, aunque basadas en datos reales agregados, deben interpretarse como estimaciones poblacionales derivadas de un modelo y no constituyen una validación clínica causal. El modelo permite estimar el impacto de reducir las estancias superiores a 24 horas en urgencias sobre la mortalidad intrahospitalaria. Conclusiones. La reducción de la espera prolongada de ingreso hospitalario desde los servicios de urgencias podría evitar un número significativo de muertes intrahospitalarias en pacientes de edad avanzada. La herramienta desarrollada facilita considerar el límite de 24 horas como un estándar de seguridad del paciente y apoya la adopción de estrategias organizativas orientadas a minimizar el boarding.
Objetivos. Para cumplir el requisito de la guía Sepsis-3 de iniciar rápidamente el tratamiento, los sistemas de triaje de urgencias deben asignar a los pacientes con sospecha de sepsis a las categorías de triaje de mayor prioridad. El objetivo es explorar con qué eficacia el Sistema de Triaje Manchester (MTS) y el Índice de Gravedad de Emergencias (Emergency Severity Index –ESI–) asignan a estos pacientes las categorías de urgencia adecuadas y evitan el infratriaje. Métodos. Se realizó un análisis secundario de un estudio observacional prospectivo y multicéntrico (LIFE-POC), que incluye a pacientes que se presentaron con sospecha de disfunción orgánica en una de los tres servicios de urgencias (SU) participantes (dos utilizaban MTS, uno utilizaba ESI). El resultado principal fue el diagnóstico de sepsis en las 24 horas siguientes a la presentación en el SU. Los pacientes diagnosticados de sepsis que fueron asignados a las categorías de triaje urgente 1, 2 o 3 se clasificaron como triaje preciso. La aprobación ética fue concedida por los comités de los centros de estudio. Resultados. De los 1.424 pacientes incluidos en la base de datos, 388 fueron diagnosticados de sepsis en las 24 horas siguientes a su atención en urgencias. El MTS demostró una sensibilidad del 88,2% (infratriaje: 11,8%), mientras que el ESI alcanzó el 99,0% (Infratriaje 1,0%). Ambas herramientas de triaje mostraron una baja especificidad:17,5% (MTS) y 2,7% (ESI). El análisis de regresión logística binaria indicó que la probabilidad de sepsis aumentaba con las categorías de triaje de mayor urgencia y disminuía en las inferiores. Conclusiones. Tanto ESI como MTS demostraron una alta sensibilidad en la asignación de pacientes sépticos a las categorías de mayor urgencia, con un mejor rendimiento de ESI. Sin embargo, el MTS mostró una discriminación superior entre los niveles de urgencia y, por tanto, puede ser más compatible con las limitaciones de recursos que suelen darse en los SU.
Objetivos. Evaluar la adecuación de las activaciones del Código Crisis Epiléptica Urgente (CCEU) en dos servicios de urgencias pediátricos (SUP) tras su primer año de implementación y el cumplimiento de sus principales indicadores de calidad. Métodos. Estudio bicéntrico, descriptivo y retrospectivo, que incluyó a pacientes menores de 16 años en los que se activó el CCEU entre noviembre de 2023 y noviembre de 2024. Resultados. De las 215 activaciones del CCEU, en 176 episodios (81,9%) este se activó correctamente (estándar recomendado: 85%). El motivo más frecuente de activación fue la crisis epiléptica en acúmulos, lo que condicionó el cumplimiento de varios indicadores. El indicador de tratamiento precoz con un fármaco anticrisis tuvo un cumplimiento del 10,0% y el de diagnóstico [realización de videoelectroencefalograma (vEEG) en las primeras 24 horas] del 95,5%. Del total de pacientes, el 33,0% recibió un alta precoz en menos de 24 horas. Conclusiones. Tras un año de implementación del CCEU, la mayoría de las activaciones en pediatría fueron adecuadas. El vEEG precoz mostró un desempeño excelente, mientras que el tratamiento precoz y el alta en menos de 24 horas fueron insuficientes. Estos resultados evidencian la necesidad de adaptar el protocolo al ámbito pediátrico.
OBJECTIVE:There are no data on the implementation of shock teams (ST) or their impact on cardiogenic shock (CS) in Spain. METHODS:We conducted a retrospective observational study including episodes of CS (2016-2022) from hospitals within the Spanish National Health System with availability of an Interventional Cardiology Unit. The population was divided into a) patients hospitalized in centers with ST (CS-ST) and b) patients hospitalized in centers without ST (CSNST). Furthermore, the availability of a cardiac intensive care unit (CICU), cardiac surgery, heart transplant program, and volume of CS cases at each center were recorded. The outcome variable was the in-hospital mortality rate. RESULTS:A total of 15,879 episodes were analyzed, 32% (5,095) of which corresponded to the CS-ST group. The proportion of enters with ST availability increased progressively from 7% in 2016 to 39% in 2022. Patients from the CS-ST group were younger (68 vs 71 years, P < .001) and more frequently underwent mechanical ventilation, renal replacement therapy, and circulatory support (P < .001), showing a higher rate of acute kidney failure and stroke and longer lengths of stay (12 days vs 9 days, P < .001). Care in centers with ST (OR, 0.86; 95% CI, 0.77-0.96; P = .005) and CICU (OR, 0.82; 95% CI, 0.69-0.98; P < .033) was significantly associated with a lower mortality rate. CONCLUSIONS:The availability of ST has expanded in our setting. Patients admitted to centers with ST are managed more invasively, with a lower in-hospital mortality rate despite a higher rate of complications.