
El confinamiento por COVID-19 modificó el estilo de vida escolar, afectando la alimentación, la actividad física y la condición nutricional, lo que en Chile coincidió con un aumento de la malnutrición por exceso (sobrepeso y obesidad). Objetivo: Comparar la prevalencia de malnutrición por exceso y obesidad abdominal entre los períodos prepandemia y pospandemia, según sexo, en escolares de tercer año básico del sector sur de la Región Metropolitana. Sujetos y Método: Estudio longitudinal con mediciones repetidas de 289 escolares del proyecto FONDEF IT-1810016. Las variables dependientes fueron malnutrición por exceso y obesidad abdominal; las independientes principales, sexo y periodo de medición. Se aplicó la prueba exacta de McNemar para las comparaciones pareadas de variables dicotómicas, Wilcoxon para variables continuas y regresión logística binaria múltiple para los análisis ajustados. Resultados: El 55,4% de la muestra correspondió a hombres. La prevalencia de malnutrición por exceso aumentó de 53,1% a 70,6% en hombres, y de 48,8% a 61,2% en mujeres (McNemar exacto: p < 0,001 y p = 0,001, respectivamente). La obesidad abdominal aumentó de 22,5% a 47,5% en hombres (p < 0,001), mientras que en mujeres cambió de 23,3% a 29,5% (p = 0,134). En los modelos ajustados, el periodo pospandemia se asoció con mayores odds de malnutrición por exceso y de obesidad abdominal, estimaciones que se interpretan como asociaciones y no como riesgo. La capacidad muscular y el consumo de pan y snacks salados se asociaron con malnutrición por exceso. Conclusiones: La medición pospandemia se asoció con una mayor prevalencia de malnutrición por exceso y, especialmente en hombres, de obesidad abdominal. Estos hallazgos resaltan la necesidad de vigilar el estado nutricional, la capacidad muscular y los hábitos alimentarios tras las interrupciones escolares.
La malnutrición en pacientes pediátricos hospitalizados es una condición frecuente que afecta negativamente los resultados clínicos. Se asocia con mayor ingreso a la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos (UCIP), estancias hospitalarias prolongadas, mayor necesidad de ventilación mecánica, incremento de los costos en salud y mayor riesgo de infecciones, complicaciones y retraso en la recuperación. Objetivo: Evaluar el riesgo nutricional en niños atendidos en un servicio de Urgencias Pediátricas mediante la herramienta STRONGkids, y su asociación con desenlaces clínicos. Pacientes y Método: Estudio de cohorte observacional prospectivo en 250 pacientes de 1 mes a 18 años ingresados en un hospital de referencia de cuarto nivel en Bogotá. A los participantes se les aplicó, dentro de las primeras 24 horas del ingreso, la herramienta de tamizaje nutricional STRONGkids, Se evaluaron variables demográficas, comorbilidades, diagnóstico de ingreso, clasificación antropométrica, valoración nutricional, y desenlaces clínicos: estancia hospitalaria total, ingreso a unidades de cuidado crítico (UCIP o cuidados intermedios), complicaciones y mortalidad. Resultados: La cohorte incluyó 54,4 % de varones, mediana de edad de 4 años (RIC 1,67-10). Los diagnósticos más frecuentes fueron enfermedades respiratorias, neurológicas e infecciosas. La desnutrición o bajo peso se identificó en el 8,8 % de los pacientes, y el 12,8 % presentó riesgo de desnutrición. La mediana de puntaje de STRONGkids fue = 1 (RIC 0-2), con 48 % en riesgo moderado y 4,4 % en riesgo alto. Mayor riesgo nutricional se asoció independientemente con estancias más largas y mayor frecuencia de complicaciones en el análisis ajustado. La frecuencia de ingreso a UCIP aumentó con el riesgo nutricional pero no mostró asociación independiente tras el ajuste por diagnóstico de ingreso. STRONGkids mostró alta sensibilidad (95,5 %) y especificidad moderada (51,8 %). La mortalidad fue de 2,8 % y aumentó con el riesgo nutricional. Conclusión: STRONGkids fue útil como herramienta de tamizaje inicial para identificar pacientes en base a riesgo nutricional y su relación con desenlaces adversos, sin que ello implique causalidad.
El cáncer pediátrico constituye un problema de salud pública a nivel global, con una carga significativa de morbilidad y mortalidad. En este contexto, la microbiota intestinal (MI) ha emergido como un factor clave en la modulación del sistema inmunológico, el metabolismo y la homeostasis, con implicaciones relevantes en la oncología pediátrica. Objetivo: Analizar la evidencia emergente sobre el papel de la microbiota intestinal y su impacto en la respuesta a la quimioterapia en oncología pediátrica, y proponer nuevas líneas de investigación para relacionar la MI con la eficacia terapéutica en el cáncer pediátrico. Material y Método: Revisión de la literatura científica publicada entre enero de 2020 y enero de 2026 en bases de datos como PubMed, CrossRef y DOAJ, así como en plataformas de literatura científica como ScienceDirect y Nature. La búsqueda se llevó a cabo siguiendo los criterios SANRA. Se seleccionaron artículos originales, revisiones sistemáticas, revisiones narrativas, ensayos clínicos aleatorizados y estudios de cohortes. Resultados: La evidencia sugiere que las alteraciones en la microbiota intestinal se relacionan con un mayor riesgo de infecciones, mucositis, diarrea y disminución de la eficacia terapéutica; asimismo, se identificaron estrategias de modulación del. microbioma para mejorar los resultados clínicos. Conclusión: La microbiota intestinal constituye un factor clave en la respuesta al tratamiento oncológico pediátrico, pudiendo contribuir al desarrollo de estrategias terapéuticas y reduciendo las complicaciones asociadas a la quimioterapia.
La sepsis sigue siendo una de las principales causas de morbilidad y mortalidad en unidades de cuidados intensivos pediátricos. La inmunoglobulina intravenosa enriquecida con IgM e IgA ha sido propuesta como terapia adyuvante para modular la respuesta inmunitaria y mejorar la supervivencia; sin embargo, la evidencia en población pediátrica es aún limitada. Objetivo: Comparar la supervivencia entre pacientes pediátricos con sepsis tratados con y sin inmunoglobulina G enriquecida con IgM e IgA en una unidad de cuidados intensivos. Pacientes y Método: Estudio de cohorte retrospectivo realizado entre enero de 2019 y diciembre de 2023 en una unidad de cuidados intensivos pediátricos. Se incluyeron pacientes entre 1 mes y 17 años con diagnóstico clínico de sepsis, definida como infección severa con disfunción cardiovascular secundaria a un proceso infeccioso. Se excluyeron pacientes con errores innatos de la inmunidad, antecedente de uso previo de inmunoglobulina subcutánea o intravenosa, o inmunodeficiencia secundaria como infección por VIH. Se comparó la supervivencia entre los pacientes que recibieron inmunoglobulina G enriquecida con IgM e IgA y aquellos que no la recibieron. Se utilizaron análisis de Kaplan-Meier, prueba de Log-Rank y regresión de Cox multivariada. Resultados: Se incluyeron 110 pacientes, de los cuales 62 recibieron inmunoglobulina. La mortalidad fue menor en el grupo con inmunoglobulina G enriquecida (12,9 % vs. 29,2 %; p = 0,03). En el análisis multivariado, el uso de inmunoglobulina se asoció de forma independiente con menor riesgo de muerte (HR 0,30; IC 95 %: 0,13-0,76; p = 0,01). Conclusiones: El uso de inmunoglobulina G enriquecida con IgM e IgA se asoció con mayor supervivencia en pacientes pediátricos con sepsis, incluso en aquellos con mayor gravedad clínica. Estos hallazgos respaldan su utilidad como terapia adyuvante.
La nutrición temprana para prematuros es fundamental para el crecimiento y desarrollo. Estrategias nutricionales con alto aporte proteico pero insuficientes en fósforo evidenciaron un trastorno metabólico caracterizado por hipofosfatemia, hipocalemia e hipercalcemia, especialmente en prematuros con restricción de crecimiento intrauterino. Objetivo: Determinar incidencia de hipofosfatemia en prematuros con menos de 33 semanas de gestación y menos de 1500 g de peso al nacer durante la primera semana de vida. Objetivos secundarios: analizar factores asociados a hipofosfatemia y describir su asociación con morbilidades hasta egreso hospitalario. Pacientes y Método: Estudio retrospectivo de cohorte de prematuros nacidos entre 2018 y 2019. Criterios de exclusión: anomalías congénitas, fallecidos en primeras 48 horas o sin determinaciones de fósforo plasmático. Caso de hipofosfatemia: cada paciente con al menos un valor de fósforo plasmático < 4 mg/dL. Se realizó análisis de regresión logística para evaluar características maternas y neonatales asociadas a hipofosfatemia. Resultados: La incidencia de hipofosfatemia fue de 63/114 (55,3%; IC95% 45,7-64,6), sin diferencias en edad gestacional con menor peso de nacimiento (p = 0,0124). En el análisis multivariado, el me incinor aporte enteral fue el único factor que evidenció asociación estadística (OR 0,9775; IC95% 0,95- 0,99). La hipofosfatemia se asoció a mayor duración de ventilación mecánica (p = 0,0170), ductus con tratamiento (p = 0,0009), uso de drogas inotrópicas (p = 0,0200) y menor peso a las 36 semanas (p = 0,0170), sin diferencias estadísticamente significativas en sepsis tardía, displasia broncopulmonar, lesiones cerebrales y muerte. Conclusiones: La incidencia de hipofosfatemia fue 55,3%; (IC95% 45,7-64,6). El menor aporte enteral resultó un factor de riesgo independiente.