
Este monográfico es el resultado de un proceso de investigación desarrollado en torno a lecturas, conversaciones, presentaciones en congresos, seminarios a lo largo de dos años del Grupo de Estudios Ecomaterialistas, conformado por Mauricio Fernández Santibáñez, Miguel González Rodríguez, Carolina Hernández Parraguez, Marta Hernández Parraguez, Mario Molina Olivares y Diego Pérez Pezoa. Es organizado por Pedro Cuevas-Collante.
A lo largo del siglo XXI, los lenguajes escénicos del teatro sudamericano han transitado una transformación radical, experimentando con formas que desestabilizan la relación de significante y significado, y cuestionando las lógicas miméticas tradicionales (Hernández 59). Este es un proceso de redistribución de los recursos teatrales. El cuerpo actoral comienza a funcionar como uno de los múltiples dispositivos escénicos —lumínicos, sonoros, visuales, materiales— que conforman el campo heterogéneo de afectos y percepciones. En otras palabras, el cuerpo actoral deja de operar como el único centro de sentido.
El cambio climático y los conflictos ambientales actuales son una narrativa contingente de la sociedad contemporánea. Desde el campo de las ciencias, el concepto de antropoceno problematiza la relación del humano con el planeta, definiéndose como un agente geológico que transformó los ambientes que habita como su relación con la naturaleza (Maccioni y Jorge 168). Asimismo, nuevas perspectivas filosóficas tales como el posthumanismo y los nuevos materialismos cuestionan la centralidad humana en la construcción del conocimiento y de los objetos artísticos que ostentó su constitución moderna (Latour 59). En este sentido, estas reflexiones se vinculan a la complejidad y crítica de los regímenes de representación que establecieron la separación de lo humano y la naturaleza, así como la purificación de los objetos vinculados a los campos del humanismo, las ciencias exactas y las ciencias sociales (Latour 21; Maccioni y Jorge 168).
In a time when the aspiration to be a social media influencer has spread worldwide, cinema has timidly sought to explore the various characteristics of this popular role, which has two faces: one that is very visible, and another that is more obscure. This article focuses on two recent films that expose the complexity of this job, Magnus von Horn’s Sweat (2020), and Ruben Östlund’s Triangle of Sadness (2022), centering its analysis on their aspects related to labor. Using concepts such as immaterial work, material work, and sexualized work, this paper seeks to make a contribution describing what I call the fragile performance of the influencer, identifying many points of vulnerability explored by these movies, even in the cases of economic success: for example, the porousness of private and public life; the affective labor required to interact with the public; the risks of high exposure; and the extreme dependence on social media platforms and its algorithms.
The article discusses how Latin American documentary cinema, during the early movements of Modern Cinema, addressed urban issues and the processes of city development. It analyzes two short films: the Chilean Las Callampas (Rafael Sánchez, 1958) and the Argentine Buenos Aires (David José Kohon, 1958). The article explores how these films depicted urban transformations driven by Latin American modernization and migration, highlighting the cultural and political specificities of each national context. Las Callampas focuses on the role of the Catholic Church in the social struggle for housing, reflecting the influence of Christian Humanism in Chile. Buenos Aires employs an avant-garde-inspired aesthetic to portray a city divided in two - the center and the villa miseria - revealing an intrinsically contradictory urban process. Also, the article investigates why Brazilian documentaries from the equivalent period show no systematic interest in urban themes, at least until 1964.
En el año 1985, Jean‑François Lyotard –el mismo autor de La condición postmoderna–, ofrece una exposición de arte titulada Les Immatériaux (Los inmateriales). La exposición se llevó a cabo en el quinto piso del Centro de arte contemporáneo Pompidou, en París. La idea de Lyotard era ofrecer una experiencia estética que desorganizara el oculocentrismo de las artes. Es decir, alterar el orden hegemónico de las artes visuales, mediante la instalación de un circuito atmosférico basado en la intensificación de la totalidad de los sentidos del espectador. Esta inmersión fue una experiencia estética novedosa para su época. Incentivó la imaginación de los espectadores más allá de la programación estética de la mirada. En el sistema del arte de fines de la década de 1980, esta instalación fue ampliamente aprobada por su exploración de lo sonoro y lo lumínico.
En las últimas dos décadas, las ciencias sociales, la filosofía y las humanidades han desplazado su mirada antropocentrista hacia una perspectiva que reconoce las múltiples materialidades que cohabitan el universo. Este giro busca modos de existencia más sostenibles y “encuentros más atentos entre las materialidades de las personas y las materialidades de las cosas” (Bennett, 10). Al mismo tiempo, algunas prácticas artísticas contemporáneas conciben la materia como agente activo que configura la percepción y el pensamiento, y no como un soporte pasivo. Desde la materia misma, estas prácticas abren un espacio para imaginar y ensayar nuevas relaciones materiales. Este artículo examina dos obras de arte latinoamericanas, Silencio Amplificado (2024) de Cecilia Flores e Hidroscopia/Loa (2018–2019) de Claudia González. Estas obras integran la técnica, el tiempo, el hacer y la agencia de la materia en operaciones visuales que se entrelazan y generan una reflexión estética sobre el presente. Este trabajo se inscribe en una línea de investigación previa en la que desarrollé el concepto hacer– material: un modelo relacional entre técnica, materia, hacer y tiempo, y que promueve modos de pensar las nuevas
This essay is concerned with fiction in terms of gender as it relates to femicide, a phenomenon largely associated with the Latin American region. In the realm of culture (literature and art), fiction not only portrays femicide but also provides a language to understand the bodily reality of gender based violence, an occurrence which simulates and demarks the fragility within a socialized fiction like gender. When it comes to depicting atrocities like femicide, one is always phased with the question of ethics. Is there a “right way” to depict that which is intrinsically wrong? I will explore these issues through the often called Gothic horror novel Hurricane Season by Mexican author Fernanda Melchor and the performance/installation pieces “Jardín de flores” and “Monumento a las desaparecidas” by Guatemalan Regina José Galindo. I analyze these two works to demonstrate the varying and opposing manners of portraying femicide and gender based violence. While it is perhaps productive to consider the ethics of representation in art and literature,
Após a abolição da escravatura em 1888, os líderes e intelectuais brasileiros buscaram integrar a população afro-brasileira à sociedade. No entanto, isso geralmente ocorria sob o pretexto de políticas de “branqueamento” que priorizavam a imigração europeia e a assimilação cultural. O objetivo era estabelecer uma identidade nacional que minimizasse as distinções raciais, ainda que de forma a marginalizar as contribuições culturais afro-brasileiras. Em meados do século XX, o Brasil promoveu a ideia de ser uma “democracia racial”, onde a harmonia racial supostamente existia sem segregação ou racismo institucionalizado. Essa narrativa buscava unificar o país sob uma herança cultural compartilhada, celebrando a mistura de influências indígenas, africanas e europeias. Infelizmente, essa realidade nunca se concretizou de fato, pois a discriminação racial ainda é muito predominante nas experiências vividas pelas comunidades afro-brasileiras.
La Cordillera de los Andes, en la región de Coquimbo, tiene alturas sobre los seis mil metros que luego descienden a través de cordones montañosos transversales a tres y dos mil metros de altitud. Como menciona acertadamente Gabriela Mistral en su “Breve descripción de Chile”: La región de Coquimbo junto con Aconcagua y Valparaíso son una “zona de transición” o “zona de los valles transversales” (34); lugar específico donde nace el Valle de Elqui (Coquimbo). Estos brazos transversales que surgen del cuerpo orológico de los Andes, cruzan tanto el territorio mistraliano y el chileno. Son extensiones de piedra conformadas de cerros, quebradas, rocas, colores y valles. Van de este a oeste para terminar desvaneciéndose en el mar3.
Este artículo estudia el paisaje de la isla en el libro Técnicas para cegar a los peces de Rosabetty Muñoz publicado el año 2019. El objetivo consiste en analizar la interconexión entre seres humanos y no‑humanos. Para ello aprovecha los estudios de los nuevos materialismos feministas. La hipótesis de lectura sostiene que la articulación de distintos entes que aparecen en el paisaje expresa un ciclo de degradación y lucha. La interpretación de los poemas gira en torno a cómo el paisaje configura una memoria crítica.
O presente artigo tem como objetivo promover uma análise do conceito de antropofagia periférica, examinado à luz dos manifestos Terrorismo literário, de Ferréz (2005), e Manifesto da Antropofagia Periférica, de Sérgio Vaz (2008), a partir da antropofagia literária (Fausto, 2011) do escritor modernista Oswald de Andrade. Para tanto, foi necessário empreender uma breve exposição sobre o Manifesto Antropófago (1995), analisando sua importância para a construção de uma sensibilidade cultural brasileira, que se prolonga para além do modernismo, ganhando repercussão em movimentos contraculturais das décadas de 1960 e 1970, com desdobramentos na produção contemporânea das periferias urbanas do Brasil.