
Aquest article analitza el projecte europeu MUSAE com a cas d’estudi per reflexionar sobre els processos transdisciplinaris que integren art, ciència i tecnologia en contextos d’experimentació. A partir de la metodologia design futures art-driven, s’examinen les tensions entre la lògica estructurada dels marcs metodològics i les pràctiques artístiques caracteritzades per obertura, contingència i experimentació situada. El text destaca la centralitat de l’artista en la primera fase del projecte i problematitza el seu paper davant d’expectatives empresarials i tecnocientífiques, assenyalant riscos d’instrumentalització. A més, aborda la tensió estructural entre processos i resultats, proposant la necessitat de dissenyar «ecologies metodològiques» més flexibles que reconeguin la pluralitat epistemològica i facilitin les negociacions entre disciplines. A partir d’enquestes a artistes que van prendre part en el procés, l’estudi evidencia friccions derivades de metodologies lineals, infrautilització del coneixement científic i absència de pràctiques sensorials en les fases inicials. En conclusió, es planteja que la col·laboració art-ciència-tecnologia ha d’entendre’s com a pràctica situada, crítica i oberta, capaç de sostenir la complexitat inherent als encreuaments disciplinaris i contribuir a imaginar futurs més inclusius i sostenibles.
Este artículo analiza el proyecto europeo MUSAE como caso de estudio para reflexionar sobre los procesos transdisciplinares que integran arte, ciencia y tecnología en contextos de experimentación. A partir de la metodología design futures art-driven, se examinan las tensiones entre la lógica estructurada de los marcos metodológicos y las prácticas artísticas caracterizadas por apertura, contingencia y experimentación situada. El texto destaca la centralidad del artista en la primera fase del proyecto y problematiza su papel frente a expectativas empresariales y tecnocientíficas, señalando riesgos de instrumentalización. Asimismo, aborda la tensión estructural entre procesos y resultados, proponiendo la necesidad de diseñar «ecologías metodológicas» más flexibles que reconozcan la pluralidad epistemológica y faciliten las negociaciones entre disciplinas. A partir de encuestas a artistas que tomaron parte en el proceso, el estudio evidencia fricciones derivadas de metodologías lineales, subutilización del conocimiento científico y ausencia de prácticas sensoriales en las fases iniciales. En conclusión, se plantea que la colaboración arte-ciencia-tecnología debe entenderse como práctica situada, crítica y abierta, capaz de sostener la complejidad inherente a los cruces disciplinarios y contribuir a imaginar futuros más inclusivos y sostenibles.
El Art and Technology Programme fue una iniciativa llevada a cabo por la Universidad de California junto con Los Ángeles County Museum of Art (LACMA) para establecer vínculos entre el ámbito artístico y la industria del área metropolitana de Los Ángeles, con el objetivo de poner a disposición de los artistas tanto la maquinaria como los recursos tecnológicos del entorno corporativo, al tiempo que se daba a conocer a las empresas el alcance de las investigaciones y capacidades del arte contemporáneo. La primera residencia comenzó en 1968 con Robert Irwin y James Turrell, en el marco histórico de la carrera espacial, donde se unieron a los ingenieros de Garrett Aerospace, encabezados por el Dr. Edward Wortz. Ambos artistas realizaron diferentes estudios sobre la percepción, ya que incluso en la época inminente a la llegada de la Luna se desconocía cómo las condiciones espaciales podían afectar la percepción de los astronautas. El paso por las instalaciones, el trabajo con el Dr. Wortz y figuras tan emblemáticas como el Dr. Feynman (Premio Nobel de Física en 1965) influyeron profundamente en el desarrollo posterior de sus obras artísticas.
Detrás del diseño biodigital de los biorreactores Urban Hearts que aquí se presentan, se encuentra un marco para la reflexión crítica sobre un proyecto de diseño biodigital que aborda aspectos interdisciplinarios, fusiona la filosofía con los avances biotecnológicos para lograr la sostenibilidad a múltiples escalas y supera las fronteras disciplinares tradicionales para afrontar las crisis ambientales, sociales y económicas del Antropoceno. Los enfoques disciplinarios convencionales han contribuido a estas crisis al no considerar el planeta como un sistema complejo e interconectado. Así, se aboga por cosmovisiones holísticas y la desestabilización de los modos estandarizados de producción de conocimiento, lo que promueve prácticas interdisciplinarias, transdisciplinarias y no disciplinarias. Es esto, entonces, un ejemplo de flujos de transferencia de conocimiento entre arte, diseño, arquitectura y ciencia y tecnología, ejemplo de colaboración entre estos campos, así como de sus beneficios potenciales en creatividad, inclusión y sostenibilidad. De este modo, el presente trabajo aboga por una metodología híbrida dentro de esta presentación crítica de un proyecto de diseño que busca la sostenibilidad mediante bioluz y bioelectricidad pasivas. El Proyecto Corazones Urbanos (Urban Hearts Project) es un proyecto de investigación centrado en el potencial filosófico, cultural y funcional de la forma del corazón, en el que este no solo se considera un biorreactor eficiente o una batería, sino que también refleja valores superiores encapsulados en su forma. El presente trabajo presenta dos de las tres fases de este proyecto: la presentación conceptual y la composición formal, adaptación e impresión 3D. Los resultados del estudio experimental se detallarán en una publicación futura.
The concept of un-disciplinarity occupies a distinct position in relation to existing terms such as inter-, trans-, anti-, and post-disciplinarity by sitting brazenly between disciplines, without rejecting them outright. Drawing on the work of Iain Biggs, Christina Sharpe, and the becoming undisciplined collective, together with the contributors to this issue, this introductory article situates the concept within a broader intellectual history of un-disciplining as a practice that calls for making and staying with the trouble. Un-disciplinarity operates on (at least) three levels – conceptual, methodological, and material. This is illustrated through examples ranging from queer theory applied to lichen biology, to the concept of quantum entanglement, which has migrated into the humanities, to bioluminescent trees proposed as urban light sources. On a practical level, un-disciplinarity celebrates mis-fitting, invites becoming comfortable with sitting uneasily, and calls for slowing down, and (at least considering) leaving things, such as ecosystems, landscapes and communities, un-tamed and un-disciplined.