
El reflujo laringofaríngeo (RLF) es una de las patologías más frecuentes en otorrinolaringología. Sin embargo, se sabe poco sobre su fisiología, a pesar de la aparición de numerosos estudios enzimáticos y microbiológicos en los últimos años. La inespecificidad de sus signos y síntomas hace que sea una entidad clínica difícil de diagnosticar. La pH-impedanciometría de 24 horas con sensores faríngeos se considera actualmente el enfoque diagnóstico más fiable, ya que permite confirmar el diagnóstico cuando más de un episodio de reflujo gastroesofágico llega a la faringe. La naturaleza gaseosa y débilmente ácida del RLF hace que el uso de alginato o magaldrato sea fundamental para su tratamiento farmacológico. Los ajustes de la dieta y del estilo de vida (estrés, ansiedad y depresión) son cruciales para el control de los síntomas a largo plazo. Dos tercios de los pacientes que padecen RLF pueden prescindir de la medicación a largo plazo, mientras que en un tercio de los casos, el RLF seguirá siendo difícil de tratar.
La hiperacusia es una manifestación otológica bastante frecuente, a menudo asociada a acúfenos y presente en diversas patologías otorrinolaringológicas, neuropsicológicas o sistémicas. Puede ser extremadamente invalidante y, en los casos más graves, provocar el aislamiento social de los pacientes, que se ven obligados a aislarse en un entorno artificialmente tranquilo. Una mejor comprensión de la nosología y la fisiopatología de este complejo trastorno permite idear enfoques terapéuticos eficaces, centrados principalmente en la rehabilitación auditiva y las terapias breves cognitivo-conductuales.