
El tratamiento ortopédico de la escoliosis idiopática es tanto más eficaz cuando el potencial de crecimiento residual es importante. Para la escoliosis de aparición temprana (< 10 años), el objetivo es reducir o incluso eliminar las asimetrías de crecimiento. En la adolescencia, el único objetivo del tratamiento ortopédico es ralentizar el empeoramiento de la escoliosis para que, al final del crecimiento, se consiga una deformidad moderada y estable en la edad adulta. Existen numerosos tipos de corsés ortopédicos desmontables, en función de la edad del paciente y del tipo de deformidad. Estos dispositivos pueden utilizarse tras el uso de un corsé de yeso o prescribirse desde el principio. La indicación aparece cuando hay un ángulo de Cobb mayor de 25° y un Risser menor o igual a 2, o un aumento del ángulo de Cobb de 5° o de la rotación axial vertebral de 5° en 6 meses. En ocasiones, el cumplimiento del tratamiento es insuficiente y provoca una reaparición progresiva de la deformidad. El seguimiento radiológico y clínico, así como la motivación del paciente, de su familia y también del médico que prescribe el tratamiento, determinan en gran medida el éxito del mismo. El tratamiento ortopédico de la escoliosis idiopática durante el crecimiento desempeña un papel clave en el cuidado de los pacientes con escoliosis, debido a su eficacia indiscutible y a su relativa seguridad en comparación con el tratamiento quirúrgico. Se combinan actividades deportivas y kinesiterapia. Las continuas mejoras en el diseño y la fabricación de dispositivos ortopédicos permiten mejorar el rendimiento de los tratamientos ortopédicos utilizándolos adecuadamente en indicaciones cada vez más precisas.
La biopsia es una etapa clave en el tratamiento de los tumores óseos, ya que marca la unión entre el final del diagnóstico y el inicio del tratamiento. Requiere una planificación rigurosa, basada en una evaluación clínica y radiológica completa y debatida en una reunión multidisciplinaria. Realizada por un equipo cualificado en un centro especializado, debe combinar el rendimiento diagnóstico con la prevención de complicaciones, en particular la contaminación tumoral o una mala planificación del trayecto, que podrían comprometer la cirugía posterior. La elección de la técnica depende de varios factores: la naturaleza y la localización de la lesión, las hipótesis diagnósticas y la experiencia del equipo. La biopsia percutánea, menos invasiva y más económica, resulta adecuada en muchos casos, pero tiene sus limitaciones cuando se trata de tumores que requieren, en particular, un análisis estructural fino. En estos casos, o cuando una primera biopsia no resulta concluyente, la biopsia quirúrgica, más invasiva, permite obtener una mayor cantidad de tejido. Por el contrario, algunas lesiones identificadas como benignas no deben biopsiarse para evitar procedimientos innecesarios. Es imprescindible una estrecha coordinación entre el radiólogo, el cirujano y el patólogo para definir la estrategia, optimizar la localización y el trayecto, y permitir la extirpación en un solo bloque. Por último, un análisis riguroso previo y la centralización de los pacientes en centros de referencia garantizan una atención óptima, al tiempo que se preservan estas estructuras especializadas.
Las fracturas periprotésicas postoperatorias son una complicación importante de la artroplastia de rodilla a corto y largo plazo. La prevalencia de estas afecciones está aumentando como consecuencia de la mayor esperanza de vida de la población y del creciente número de personas que llevan prótesis. En la mayoría de los casos, son el resultado de una caída común, de la fragilidad ósea debida a la osteoporosis, de la senescencia o de una osteólisis periprotésica causada por el desgaste de los implantes. El papel del tratamiento ortopédico es limitado. El tratamiento suele ser quirúrgico y tiene un triple objetivo: tratar la fractura, evaluar la fijación de los implantes y tratar el posible aflojamiento, y permitir que el paciente recupere su autonomía. Un sistema de clasificación de las lesiones se basa en tres criterios principales: la localización de la fractura en relación con el implante, la estabilidad del implante y la existencia o no de pérdida ósea. Permite definir las indicaciones del tratamiento: tratamiento ortopédico, osteosíntesis de la fractura o revisión de la artroplastia. Se explican los principios quirúrgicos y se detallan las técnicas específicas según la topografía de las fracturas y los tipos de prótesis. Estas operaciones, a menudo delicadas y difíciles, requieren las competencias del cirujano ortopédico tanto en traumatología como en cirugía de revisión protésica. Las fracturas periprotésicas tienen una morbilidad y mortalidad más elevadas que las artroplastias de primera elección, similares a las de las fracturas del fémur proximal, ya que afectan principalmente a una población geriátrica y suelen requerir un tratamiento multidisciplinario integral.
El desarrollo de las artroplastias protésicas de muñeca es relativamente reciente. La complejidad anatómica y biomecánica de esta articulación, difícil de reproducir con prótesis, explica los resultados clínicos a menudo insatisfactorios a medio y largo plazo. Las indicaciones de las artroplastias protésicas de la articulación radiocubital distal siguen siendo limitadas, y se reservan principalmente a pacientes en los que han fracasado tratamientos anteriores con el objetivo de salvar la articulación. Las artroplastias del complejo radiocubitocarpiano se dividen en tres categorías: unicompartimentales, bicompartimentales osteointegradas, e interpuestas. Las prótesis unicompartimentales, de reciente aparición, están destinadas principalmente a las fracturas articulares conminutas en pacientes ancianos y osteoporóticos, aunque el poco tiempo de seguimiento impide sacar conclusiones sobre su eficacia. Las prótesis bicompartimentales, más antiguas, se utilizan a menudo en las artropatías reumáticas y degenerativas, pero los resultados varían de una serie a otra. Por último, las prótesis interpuestas o espaciadoras están indicadas en los pacientes más jóvenes, para las lesiones que afectan a una parte o a la totalidad del carpo y que requieren una reparación meticulosa de los elementos capsuloligamentosos para evitar el riesgo de migración. En resumen, aunque las artroplastias protésicas de muñeca conservan una movilidad útil, su tasa de supervivencia a 5 y 10 años sigue siendo limitada. Por lo tanto, son una alternativa que debe compararse cuidadosamente con los resultados estables pero rígidos de la artrodesis de muñeca.
El tratamiento de las lesiones recientes de los músculos flexores de los dedos sigue siendo un reto complejo. Aunque se han realizado avances significativos en cuanto al diagnóstico, las técnicas de sutura y los protocolos de rehabilitación funcional, aún no existe un consenso sobre el mejor enfoque terapéutico. Ciertas prácticas son ampliamente aceptadas por la mayoría de los expertos, como la intervención de urgencia y la movilización precoz. En cambio, otros aspectos son objeto de debate, en particular la elección del abordaje, el hilo, la técnica de sutura y el protocolo de rehabilitación. En este artículo se examinan las diferentes técnicas disponibles y se presentan las recomendaciones de los autores.