
Este artículo busca mostrar la existencia de un concepto que se expresa en la civilización romana a través de textos poéticos que pueden ser comprendidos en relación con la decoración de determinados sarcófagos y con urnas cinerarias, para expresar un valor simbólico no identificado hasta ahora para el color blanco. Estos datos se han manifestado a lo largo de varios siglos porque el concepto que expresan nace de la realidad física de un entorno romano estable: la relación simbiótica del ser humano con la naturaleza y en cómo transforma éste esa simbiosis en palabras y en metáforas que le permiten hablar de su propia existencia. El color blanco forma parte en Roma del vocabulario y de las imágenes del invierno, pero nunca se había puesto en relación con la metáfora de las cuatro estaciones en Roma y del invierno en ellas como símbolo de la muerte.
Diógenes Laercio recoge dos testimonios similares sobre la invención de un medio para transportar la leña, atribuidos respectivamente a Espeusipo y Protágoras. Este artículo busca explicar esta coincidencia como el producto de errores de transmisión textual. Para ello, se examina el recorrido de la anécdota sobre Protágoras a la luz del estado de la cuestión y luego se propone que esta pudo originarse en dos errores, uno paleográfico y otro de interpretación.
Asclepíades de Bitinia fue uno de los médicos más importantes e influyentes del mundo romano anterior a Galeno. Entre las muchas noticias conservadas de su arte hay un nutrido grupo que hace referencia al uso medicinal que hizo del vino. En este artículo se ofrece un análisis de todos estos testimonios y fragmentos, con el objetivo de extraer conclusiones fundadas —en la medida en la que los datos disponibles lo permitan— sobre cuál fue el uso que hizo de este remedio, de qué manera lo implementó y cuáles son las bases doctrinales sobre las que se asienta. Del mismo modo, también se abordarán otras cuestiones atingentes relacionadas con el tema, que han suscitado cierta problemática ya desde la Antigüedad.