Este artículo analiza la relación entre conservadurismo religioso, censura artística y disputa simbólica en el espacio digital en el Perú, a partir de la controversia en torno a la censura de la obra María Maricón. Desde el marco teórico de Jacques Rancière sobre el reparto de lo sensible y la distinción entre política y policía, se examinan los discursos difundidos por actores públicos que se posicionaron en contra de la obra a través de X, Instagram, Facebook y YouTube. La metodología articula el análisis crítico del discurso con enfoques de la sociología de la religión y de la filosofía política del arte, a partir de la revisión de comunicados oficiales, debates mediáticos y reacciones en redes sociales. Los hallazgos evidencian tres estrategias discursivas que posibilitaron la censura de la obra: la construcción de un catolicismo homogéneo y excluyente, la sacralización de símbolos religiosos como patrimonio inmutable y la caracterización del arte disidente como amenaza moral. Estas operan como mecanismos de control que buscan subordinar la libertad de expresión a valores católicos conservadores. No obstante, a partir del análisis, se evidencia cómo, a través del arte y la resistencia digital, se reconfiguran las jerarquías de poder y emergen espacios inclusivos que buscan legitimidad religiosa y política. El espacio digital se constituye como un territorio clave de disputa entre hegemonías conservadoras y formas plurales de religiosidad.