El modelo de equilibrio general descrito en este estudio se preparó con objeto de facilitar la evaluación de los efectos en el comercio de las modificaciones simultáneas de los tipos de cambio de varios países con estrechas relaciones comerciales. Para analizar los efectos en el comercio de esta reordenación de monedas es preciso tener en cuenta la interacción simultánea de los precios, el ingreso y el gasto de los países cuyos tipos de cambio se han modificado y de los países con los cuales mantienen relaciones comerciales. Este análisis puede realizarse mejor en el marco de un modelo de equilibrio general. Los efectos en el comercio son los que se producen después de un período de dos o tres años. En consecuencia, el modelo no es directamente pertinente para estimar los efectos a corto plazo (cuando cumplen una función vital los contratos previamente concertados en moneda nacional o extranjera y los desfases entre la información, decisión y despacho de mercancías) o los efectos definitivos a largo plazo (cuando pueden considerarse perfectamente flexibles todos los precios de productos y factores, y perfectamente móviles el trabajo y el capital). La estructura del modelo se asemeja al modelo estático de equilibrio general de Walras. Consiste en ecuaciones que expresan las condiciones de equilibrio de la demanda, la oferta y el mercado de los distintos productos. Al igual que en algunas aplicaciones recientes, el modelo identifica 15 países o grupos de países (los 14 países industriales y el resto del mundo); tres bienes de demanda final (indicados con el número de la Clasificación Uniforme para el Comercio Internacional (CUCI) – productos alimenticios, bebidas y tabaco (CUCI 0-1), artículos manufacturados (CUCI 5 a 9) y una clase de bienes que no son objeto de comercio internacional; y dos bienes intermedios – materiales crudos (CUCI 2 y 4) y combustibles minerales (CUCI 3). Se supone que cada uno de estos bienes se diferencia en el uso según el país que lo produce. Un bien producido por un determinado país se denomina producto. En consecuencia, el modelo distingue 75 (15 × 5) productos distintos, cada uno suministrado por un sólo país. Se imponen varias restricciones a las funciones de utilidad, de forma que pueden derivarse muchas elasticidades de demanda-precio a partir de un número relativamente reducido de parámetros básicos: participación en el comercio, elasticidad de demanda-precio de la importación y la exportación, y elasticidad con respecto al gasto global. En cada país, una matriz de elasticidades de oferta representa cuantitativamente las posibilidades de transferir recursos, de la producción de un bien a la producción de otro, como reacción frente a incentivos de precio. Los desplazamientos de las curvas de oferta se deben a las variaciones de los precios de los productos importados utilizados como insumos en el proceso de producción, así como a las variaciones de los salarios y los impuestos indirectos, inducidas por el efecto de las modificaciones del tipo de cambio en el costo de la vida. En este modelo el nivel de producción real total de cada país se ha considerado como meta determinada exógenamente. Se supone que las autoridades ajustan el gasto total nominal con la política fiscal y monetaria en el grado necesario para alcanzar la meta de producción total. El modelo se emplea para determinar las variaciones del gasto nominal y de la balanza comercial de cada país, que corresponden a las variaciones seleccionadas (proporcionales) de los niveles de producción y de los tipos de cambio de todos los países. En aplicaciones recientes, se ha mantenido constante el producto real total de cada país. Este supuesto permite aislar los efectos de una modificación de los tipos de cambio.
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