This volume brings together several of the most important research papers on the monetary approach to the balance of payments prepared by IMF staff members. The 11 papers record, the contribution made by the IMF's staff to the development of the monetary approach, which is now widely accepted by academic economists and policymakers alike.
Se afirma en este trabajo que en un sistema de extensa flotación dirigida, al igual que en un sistema de paridades con flotación ocasional, queda por resolverse el problema de la asimetría de ajuste entre los emisores de las principales monedas de intervención y otros países y el de asegurar la efectiva gestión internacional de las reservas. Si el segundo problema es menos grave en el sistema de flotación, el primero es posiblemente más agudo que en un sistema de paridades. Se alega que tanto con tipos de cambio flotantes como con paridades, la mejor solución de estos problemas consiste en una combinación de tres elementos: la intervención organizada en monedas múltiples, liquidación en activos y una cuenta de sustitución de DEG. También se debería desarrollar el sistema de designación de DEG. Si bien la flotación generalizada no ofrece al parecer ningún obstáculo especial al funcionamiento de una cuenta de sustitución, es discutible su efecto en la aceptabilidad de la liquidación en activos y contribuye considerablemente a aumentar las dificultades de organizar la intervención en monedas múltiples. En un sistema de tipos de cambio flotantes estas dificultades nacen de la falta de criterios claros acerca de las monedas que se deberían comprar y vender en la intervención y las cantidades que se deberían comprar y vender. De ser políticamente aceptable, el método de intervención dirigida orientado hacia un sistema establecido de zonas normales de tipos de cambio tal vez sea superior a cualquier otro arreglo en el sistema de flotación para fomentar la simetría de ajuste, permitiendo a la vez un grado adecuado de gestión de tipos de cambio y evitando la anomalía de la intervención mutuamente compensadora.
En este artículo se examinan varios instrumentos de política de que disponen los gobiernos para hacer frente al problema de los flujos internacionales de capital perturbadores o, en términos más generales, al problema de los desequilibrios de pagos temporales y reversibles. Los instrumentos examinados incluyen: 1) mercados cambiarios separados (dobles) para las transacciones de capital y las corrientes, 2) impuestos y subsidios que afectan a las transacciones de capital o a las rentas del capital, 3) intervención oficial en los mercados de divisas a plazo, 4) políticas monetarias o de tipo de interés (inclusive una combinación fiscal-monetaria), 5) financiación oficial o uso de reservas, y 6) tipos de cambio unitarios flotantes y márgenes más amplios. El estudio se centra en el mecanismo de los mercados cambiarios dobles, evaluado en comparación con cada uno de los otros métodos desde el punto de vista de los efectos de asignación, el alcance, la observancia, la flexibilidad, etc. Si los mercados dobles se manejan según directrices apropiadas, pueden compararse favorablemente en términos generales con casi todas las demás políticas, con la posible excepción de los tipos unitarios flotantes. El estudio concluye con una sugerencia a favor de un sistema de mercados cambiarios dobles con tipos flotantes (sujeto a intervención oficial adecuada) en ambos mercados.
Journal Article Fleming (J. M.). Essays in International Economics Get access Essays in International Economics. By J. Marcus Fleming. (London: George Allen and Unwin, 1971. Pp. 358. £4.50.) C. J. Bliss C. J. Bliss University of Essex Search for other works by this author on: Oxford Academic Google Scholar The Economic Journal, Volume 82, Issue 328, 1 December 1972, Pages 1435–1436, https://doi.org/10.2307/2231334 Published: 01 December 1972
Este trabajo comienza con una breve descripción de las características principales y la evolución hasta la fecha del nuevo activo fiduciario de reserva internacional, los Derechos Especiales de Giro del Fondo Monetario Internacional, establecido en 1969 y emitido por primera vez en 1970. Se presenta después un examen de algunos de los problemas que se han planteado y las posibilidades que se han apuntado en la literatura para la futura evolución de esta modalidad. Los referidos problemas se relacionan principalmente con la estimación de la necesidad de crecimiento total de las reservas y la oferta prevista de otros activos de reserva, en cuanto que afectan la necesidad de crear DEG. Las posibilidades consideradas incluyen: 1) la modificación del tipo de interés pagado y cobrado por los DEG; 2) la creación de un vínculo entre la emisión de DEG y la financiación del desarrollo económico; 3) la liberalización de las normas sobre transferencias de DEG; 4) la concesión de convertibilidad de las monedas nacionales en DEG; 5) la adopción de los DEG como nivel fijo para la medición de las paridades; 6) la sustitución de todos los demás activos de reserva por DEG; y 7) la autorización a las instituciones privadas para que puedan disponer de los DEG, y la conversión de estos últimos en el instrumento de intervención en el mercado para la estabilización de los tipos de cambio.
La práctica de considerar a los problemas de política económica en términos de una dicotomía de metas e instrumentos ha partido de los econometristas, que la han extendido a otros economistas menos dados a los números y asimismo a los círculos oficiales. Tal como se la suele interpretar equivocadamente, tiende a fomentar una multiplicación innecesaria de metas definidas cuantitativamente y que a menudo se escogen sobre una base arbitraria. Entendiéndolo correctamente, el enfoque de metas fijas en la forma presentada originalmente por los econometristas puede ser de utilidad y valor disciplinario considerables, al recordarnos que el número de instrumentos tiene que ser por lo menos igual al número de metas para poder alcanzarlas con plenitud. Sin embargo, está sujeto a una serie de inconvenientes desde el punto de vista de la economía del bienestar, al no permitir una representación adecuada de las situaciones de preferencia social, y al favorecer una insistencia demasiado absoluta en un número demasiado restringido de objetivos cuantificables, lo que conduce, en especial, al olvido tanto de las consideraciones sobre asignación de recursos como de la necesidad de hallar un compromiso entre los objetivos. El concepto de metas flexibles, creado más recientemente por los econometristas, representa un avance considerable al enfoque de metas fijas en los aspectos anteriormente mencionados, pero en general no ha alcanzado popularidad entre los economistas literarios, que continúan adheridos al anticuado concepto de las metas fijas. Pero aún este enfoque flexible queda abierto a la crítica por supeditar la política a la consecución de la aproximación más cercana posible a valores predeterminados de los objetivos. Esto está en desacuerdo, en varios sentidos, con toda función del bienestar social que parezca aceptable desde el punto de vista de la economía del bienestar.
Este trabajo expone los problemas que probablemente surgirían con motivo del uso y aceptación de cualquier activo de reserva que pudiera crearse deliberadamente en forma de crédito contra una institución internacional o un agente que actúe por un grupo de países. Pone de manifiesto las dificultades que surgirían si, existiendo entera libertad para transferir los nuevos activos de reserva, su aceptación contra oro y divisas fuera bien puramente voluntaria y según tipos de cambio libremente determinados, o bien obligatorio en cantidades no determinadas y a tipos de cambio fijos. Luego examina los efectos que produciría el coartar la libertad de transferencia y señala la necesidad de fijar ciertos límites a la obligación de aceptar transferencias de activos de reserva ofrecidos por otros países miembros. Sugiere que a pesar de estas dos clases de limitaciones, quizá se necesite también cierto grado de orientación colectiva en lo que respecta a encauzar la transferencia, y discute sucintamente los problemas que ello originaría. Este artículo examina además otra manera de abordar el problema, según la cual las tenencias – o, alternativamente, las transferencias – de activos de reserva deberían guardar una proporción fija con las tenencias o transferencias, respectivamente, de las otras clases de reservas. La conclusión a que llega es que el sistema de transferencias orientadas es el que mayores probabilidades ofrece de mantener más o menos a un mismo nivel las ventajas para los transferentes y para los cesionarios.
En este estudio se procura hacer un cálculo cuantitativo aproximado de los posibles efectos que sobre la propia liquidez del Fondo surtirían diversas técnicas para la creación de reservas por medio del Fondo. Las técnicas que se examinan son las siguientes: (1) La concesión de derechos de giro casi automáticos que superan al tramo de oro: (a) a todos los países miembros del Fondo, (b) a los países miembros cuyas monedas normalmente pueden girarse, y (c) a otros países miembros. (2) Otras modificaciones de la política del Fondo conducentes a que haya un uso mayor de los giros; y (3) Las inversiones del Fondo o la adquisición por éste de activos especiales, empleando para tal objeto (a) las monedas de todos los países miembros del Fondo, (b) las monedas que pueden normalmente girarse, y (c) el oro. Para fines de comparación, las necesidades adicionales de recursos por parte del Fondo surgidas, respectivamente, de las distintas técnicas de creación de reservas, se expresan en términos de las cantidades de las monedas que por lo común resultan apropiadas para hacer giros--repartidas en proporción con la cuota--a las cuales el Fondo tendría que lograr acceso (ya sea por subscripciones o por líneas de crédito) para poder cubrir las necesidades adicionales de que se trata. Dichos recursos pueden necesitarse para posibilitar el aumento inicial de las reservas. De todas maneras se requerirán para permitir que las reservas, una vez creadas, sean transferidas de un país a otro mediante giros contra el Fondo. El monto de los recursos necesarios para este último fin se calcula basándose en la experiencia anterior durante períodos en que se ha hecho el mayor uso de los recursos del Fondo. Asimismo, la proporción de las monedas normalmente girables que es probable puedan utilizarse corrientemente en momentos del mayor uso de dichos recursos, también se determina basándose en la experiencia lograda. En vista de la falta de certeza de que inevitablemente adolecen estas y otras hipótesis empleadas, es preciso considerar que las estimaciones cuantitativas que a la postre se obtienen son sumamente especulativas y que arrojan mayor luz sobre el costo comparativo de la creación de reservas mediante los diversos métodos, que sobre su costo absoluto.
El interés que han suscitado los problemas relativos a la intervención oficial en los mercados de cambio a término, el cual viene aumentando desde hace varios años, ha recibido un nuevo impulso con motivo de las recientes alteraciones efectuadas en las prácticas seguidas por las autoridades monetarias estadounidenses. En marzo de 1961, por vez primera, la Tesorería de Estados Unidos intervino en los mercados cambiarios con el objeto de prestar apoyo al dólar a término. Además, desde febrero de 1962 el Sistema de Reserva Federal ha concertado con otros bancos centrales varios acuerdos "swap." Por lo tanto, parece oportuno reflexionar sobre cuales son, en teoría, los efectos a largo y a corto plazo de las transacciones del gobierno en divisas a término, y bajo qué circunstancias resulta probable que esas transacciones logren una finalidad útil. En este artículo se procura contestar tentativamente a preguntas como las siguientes: ¿Debe limitarse el alcance y/o la duración de la acción interventora y, de ser así, en qué sentido y por qué razón? ¿En qué género de situación de pagos resulta apropiado proporcionar apoyo oficial al cambio a término? ¿Debe la intervención limitarse a combatir los ataques de índole "especulativa"? El enfoque empleado en este artículo es llano. Lo que se procura es presentar una exposición sin ambages de la teoría respecto a la intervención y aplicarla para examinar los problemas que acabamos de señalar. A ese efecto se elabora una nueva clasificación de aquellas fuerzas que determinan el tipo de cambio a término: es preciso que dicho tipo de cambio sea capaz de equilibrar la Posición Neta Especulativa (la cual se define como el total de los activos netos – ya sea al contado o a término – que posean los residentes del país A en otras monedas menos el total de los activos netos – al contado o a término – de los residentes de otros países en la moneda del país A) así como la Posición Neta de Préstamos Otorgados (que se define como el total de los préstamos netos concedidos por los residentes del país A a los residentes de otros países). Parece que dicho método de presentación reune ciertas ventajas de carácter ilustrativo.
Este trabajo es una versión ampliada de una conferencia dictada en marzo de 1963 en la Universidad de Michigan. El autor expone la manera en que los conceptos en cuanto a un sistema internacional de pagos adecuado han evolucionado durante la época de posguerra y cómo podrán evolucionar en el porvenir. Primeramente, esboza las doctrinas económicas que prevalecían en la época en que se establecieron las instituciones como el Fondo Monetario Internacional y el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio. Luego ofrece una reseña de aquellas modificaciones que esos criterios ortodoxos han padecido como resultado de las experiencias posteriores, incluyendo, especialmente, las de las presiones inflacionarias generalizadas y persistentes. Examina después algunos de los acontecimientos más recientes en el ámbito de la economía internacional, notablemente el aumento en la movilidad del capital, el surgimiento del problema de la liquidez internacional, la creciente importancia de los factores que elevan los costos en la determinación de los precios, y la posible disminución en un grado pronunciado de la presión de la demanda total. Considera la forma en que esos acontecimientos inciden sobre el modus operandi del sistema de pagos, y alude a la posibilidad de que haya tendencias divergentes en distintas partes del mundo industrial.