
Habitamos paisajes multiespecie que adaptamos a nuestras necesidades para transformarlos en hábitats, con consecuencias locales y globales para todos quienes coexistimos en ellos, humanos o no. En contextos marcados por regímenes de perturbaciones coloniales, neoliberales y extractivistas, se ha puesto en jaque la sostenibilidad de la vida, revitalizando la conversación sobre los cuidados como horizonte analítico para describir relaciones humano-naturaleza que no caben en las lógicas de acumulación y devastación ni en las de conservación ambiental. Este artículo se propone reconstruir las trayectorias teóricas del concepto de cuidado, mediante una revisión narrativa de la literatura, atendiendo a los distintos campos de estudios desde los que se ha nutrido —economía feminista y sociología del cuidado, estudios de ciencia, tecnología y sociedad, ecofeminismos, feminismos comunitarios de Abya Yala y geografía crítica—, con el fin de comprender su tránsito desde dimensiones humanas hacia dimensiones más que humanas. A partir de este recorrido, y en diálogo con casos etnográficos situados en contextos extractivistas y antropocénicos, proponemos la noción de “socioecologías de cuidado” —inspirada en Markaki (2022) y reelaborada aquí— como marco para pensar el sostenimiento de la vida en lo que denominamos “grietas extractivistas”. Articulamos esta propuesta en torno a cuatro ejes de ambivalencia que buscan trascender dicotomías arraigadas a un concepto antropocéntrico del cuidado, definiendo que al cuidar se ponen en juego lo interdependiente, lo colectivo y emparentado, el sostenimiento y la reparación, y lo situado e impuro. A estos sumamos una apertura especulativa que recoge la tensión entre cuidado, trabajo y subsistencia. Con ello, argumentamos que los cuidados no admiten una definición acabada, sino que pueden pensarse como ejes de tensión entramados, abiertos a lo más que humano.
Este estudio se realizó en la Escuela Normal Superior Nuestra Señora de la Candelaria de Marquetalia, Caldas. Corresponde a una segunda etapa, en la que se analizan hermenéuticamente algunas leyendas marquetonas (la primera etapa se realizó en el año 2019, cuando se acopiaron los relatos). La pregunta fue: ¿cuáles son los sentidos éticos, religiosos, emotivos, sociales, racionales y mágico-simbólicos que subyacen a algunas leyendas callejeras marquetonas? El objetivo general fue: realizar un análisis del lenguaje de algunas leyendas marquetonas, para dar cuenta de los sentidos y significados éticos, religiosos, emotivos, sociales, racionales y mágico-simbólicos que subyacen a ellas, mediante la identificación de categorías emergentes transversales. Los objetivos específicos se centraron en la interpretación local de cada relato. La metodología fue cualitativa. En la primera etapa, se empleó la historia oral para reconstruir los relatos. Estos fueron transcritos e interpretados para develar los significados de las estructuras textuales, la caracterización de personajes y escenarios, el tiempo histórico, los usos del lenguaje, los propósitos y otras connotaciones culturales. Las conclusiones señalan que estos relatos son complementarios a los relatos oficiales; son sermones laicos, textos auxiliares. En este sentido, el uso del lenguaje pragmático y cotidiano les otorga un carácter concreto: lograr la evangelización y la colonización simbólica. La originalidad radica en la realización de este tipo de estudios en este municipio, donde la investigación es poco frecuente debido a la idiosincrasia y al contexto rural, en el que la gente tiene otros intereses. También radica en el análisis hermenéutico de estas leyendas que circulan en el argot popular, pero que, hasta el momento, no se ha analizado qué sentidos y significados subyacen en ellas. Abordar estas leyendas desde la antropología cultural, como objeto de análisis, para explorar cómo se vinculan con el sistema de creencias y las construcciones simbólicas culturales, constituye un enfoque innovador.
Este artículo explora los múltiples sentidos de la menstruación para el pueblo murui de la Amazonia colombiana. La menstruación emerge como una fuerza vital que agencia la formación de los cuerpos, pensamientos y habilidades de las mujeres, del colectivo y del territorio, movilizando la creación y circulación del conocimiento entre generaciones, géneros y especies. La menarca es explicada como una floración en la que el cuerpo de la joven se abre y produce olor, permitiendo que el conocimiento penetre, se incorpore y circule por medio de consejos, alientos, sustancias, olores y trabajo. Todo ello está mediado por relaciones de cuidado intergeneracionales e interespecies que componen el cuerpo-pensamiento de las mujeres y constituyen su fuerza, salud, autonomía y capacidad creativa a lo largo de la vida. El artículo argumenta que, en un contexto de cambios sociales, las narrativas de las abuelas sobre la experiencia de la menarca constituyen un tema de reflexión sobre las transformaciones recientes en las relaciones de género y en los vínculos intergeneracionales. Al mismo tiempo, orientan a las jóvenes indígenas en las habilidades y fortalezas necesarias para habitar el mundo actual con discernimiento, creatividad y autonomía. La investigación se basa en un trabajo etnográfico realizado en 2023 en la región de Leticia y en Bogotá (Colombia), a partir del cual se analizan narrativas orales recopiladas en conversaciones con sabedores y sabedoras murui. Además, el estudio se sustenta en la revisión de la literatura antropológica y en una trayectoria propia de investigación con la gente murui iniciada en 2003. El análisis se inscribe en debates antropológicos sobre corporalidad, género y cosmología amerindia y contribuye a una crítica situada de las formas coloniales de regulación de los cuerpos y saberes indígenas.
El presente artículo busca exponer las diferentes aproximaciones arqueológicas planteadas sobre la cultura material vinculada al campo de batalla de Santa Bárbara (municipio de Subachoque, Cundinamarca, Colombia). Este hecho bélico ocurrido en 1861 y enmarcado en la guerra por las Soberanías (1859-1862) ha sido objeto de estudio por parte del grupo Arqueología de la Guerra y los Campos de Batalla, el cual ha desarrollado diferentes análisis interdisciplinarios a este contexto arqueológico, entre los que se incluyen herramientas metodológicas como Kocoa y análisis de paisaje por medio de Sistemas de Información Geográfica (SIG). Lo anterior ha permitido obtener resultados asociados a diversas líneas de evidencia material que han contribuido a la comprensión integral del campo de batalla; esto da cuenta del amplio potencial arqueológico de este tipo de eventos para entender la trayectoria sociocultural de Colombia y las coyunturas militares y bélicas que la han constituido históricamente.
El objetivo de este artículo es analizar las representaciones del cuerpo de la persona desaparecida elaboradas por peritos de la Fiscalía General del Estado de Guanajuato. Entre 2020 y 2022 se localizaron aproximadamente 187 sitios de inhumación ilegal, lo que evidencia la gravedad de la situación. La identificación de los cuerpos encontrados enfrenta diversos obstáculos, como contextos forenses complejos, falta de personal capacitado y trabas burocráticas que ralentizan los procesos. Este rezago ha derivado en una crisis forense marcada por un elevado número de cuerpos no identificados en las instituciones de procuración de justicia. En este proceso, el cuerpo de las personas desaparecidas es representado de distintas maneras. Por un lado, los peritos forenses recurren a un lenguaje técnico y especializado para referirse a los restos humanos; por otro, las familias construyen una imagen cargada de afecto y esperanza sobre cómo debería ser hallado su ser querido. Estas diferencias revelan cómo se configuran los límites de lo humano a través del trato que reciben los cuerpos después de la muerte. La metodología utilizada consistió en entrevistas en profundidad y solicitudes de información para examinar los mecanismos institucionales que alimentan la crisis forense, así como las formas en que se representa lo humano en escenarios de violencia extrema. Se concluye que los cuerpos de personas desaparecidas que permanecen sin identificar tienden a deshumanizar y, en consecuencia, son tratados como desechables por la sociedad. Esta dinámica da lugar a un nuevo régimen que redefine lo humano en el contexto mexicano contemporáneo. El aporte del artículo radica en comprender el fenómeno desde la perspectiva del giro corporal y de las personas funcionarias públicas, ya que la literatura académica sobre el tema suele centrarse en la experiencia de las víctimas indirectas desde un enfoque de derechos humanos.
El objetivo de este artículo es abordar las acciones políticas y reivindicaciones impulsadas por colectivos, asociaciones y sindicatos de trabajadoras del hogar y los cuidados, integrados y liderados principalmente por mujeres migrantes, en el Estado español mediante sus movilizaciones políticas en redes sociales, ámbito escasamente investigado. Para ello, se desarrolla una metodología etnográfica digital que incorpora la perspectiva feminista e interseccional para escuchar y reconocer sus voces, así como indagar y atender a sus prácticas políticas y demandas. Este enfoque aporta un análisis original que contribuye al reconocimiento social, político y académico de las trabajadoras migrantes del hogar y los cuidados como sujetos políticos, protagonistas de luchas, resistencias y transformaciones. El trabajo parte del análisis del modelo de organización social de los cuidados para examinar las desigualdades sociales transnacionales que sostienen dicho régimen sobre los ejes de género, clase y extranjería, fundamentándose en la discriminación, precarización y explotación sistemática de trabajadoras procedentes del Sur Global. En respuesta, las trabajadoras migrantes del hogar y los cuidados han articulado procesos de organización política en el Estado español, trasladando sus movilizaciones a los escenarios digitales. De igual forma, este trabajo propone analizar las continuidades entre las prácticas políticas y reivindicaciones desarrolladas por las trabajadoras migrantes del ámbito del hogar y los cuidados en su organización política presencial y sus movilizaciones online. Asimismo, examina las formas en que estas acciones políticas se han reconfigurado en los entornos digitales, sin perder su raíz en los procesos colectivos de lucha desarrollados en espacios presenciales. Este enfoque, que articula fundamentación teórica con el análisis de prácticas y discursos en redes sociales digitales, permite identificar las conquistas más significativas, así como las luchas en curso, los desafíos y los derechos pendientes de reconocimiento y garantía.
El texto estudia un entorno urbano (Buenaventura, Colombia) en el que se reproducen formas de violencias entrelazadas, con el objetivo de analizar, en primer lugar, cómo se sostiene y se refuerza un orden social violento determinado por el miedo y la producción de geografías de terror y, después, estudiar la forma en la que habitantes de ese entorno logran seguir con sus vidas cotidianas en medio de las condiciones producidas por esas violencias entrelazadas. La metodología se basa en un trabajo de campo etnográfico conmutante en dos etapas, la primera desarrollada entre febrero y octubre de 2019, y la segunda entre julio y noviembre de 2024. Este trabajo se desarrolló, principalmente, mediante la observación participante y entrevistas semiestructuradas, para percibir la vida diaria de los habitantes, sus experiencias y recorridos por la ciudad. Las conclusiones destacan que, aunque el miedo y el terror condicionan la vida social en entornos de violencia como Buenaventura, las prácticas relacionales que se establecen incluyen la producción cotidiana de espacios diferenciados de interacción y formas de conocimiento del “veneno” (las lógicas violentas), que les permiten a los habitantes de este lugar morar y resignificar su entorno. La estrategia desarrollada como rasgos productivos de esas lógicas relacionales incluyen la identificación de peligros y la implementación de estrategias cotidianas para redefinir el espacio social, de tal forma que sea posible sentir que se vive bien en él. El aporte del texto es significativo, ya que analiza simultáneamente, a través del trabajo etnográfico, tanto la producción de espacialidades violentas como los resquicios donde la vida social continúa.
Este artículo analiza los procesos de construcción de paz en relación con las violencias estructurales, simbólicas y cotidianas heredadas de los conflictos armados experimentados en Perú y Colombia. Destaca una paradoja de las políticas de reconciliación: si bien, por un lado, condenan la violencia armada, por otro, pueden tolerar e incluso reproducir otros tipos y grados de violencia socioeconómica, racista, simbólica, de género e incluso letal. Mediante el concepto de economía moral y el estudio de las lógicas cotidianas de justificación de la violencia, analiza la persistencia y el entrelazamiento de distintas violencias heredadas de los conflictos armados y del colonialismo. ¿Será compatible el anhelo de paz y reconciliación con la aceptación de cierto grado de violencia? Una forma de comprender el vínculo entre violencias estructurales y simbólicas pasadas y presentes es prestar especial atención al lenguaje. Por lo tanto, la herramienta usada en este artículo es el estudio de los registros de justificación de la violencia y las representaciones de las poblaciones civiles sobre las violencias que viven a diario. El análisis se basa en dos investigaciones etnográficas distintas, llevadas a cabo en los Andes rurales en Perú y en dos lugares de memoria en Colombia. Los hallazgos revelan que los dispositivos de construcción de paz subestimaron las situaciones estructurales, persistentemente desiguales, y sociales, impregnadas de conflictos interpersonales que constituyeron el germen de una violencia asesina. La legitimidad social del uso de la violencia para castigar a los “malos” ciudadanos o para restablecer la justicia social muestra hasta qué punto se entrelazan estas dimensiones. Se plantea, en consecuencia, que el uso de la violencia, la jerarquización de las vidas y la violencia socioeconómica caracterizan a las sociedades colombiana y peruana, aunque estén oficialmente en paz o en guerra.
Este artículo recupera el caso de desaparición forzada de veintidós migrantes que, siguiendo una tradición comunitaria y por la precariedad en sus lugares de origen, en 2011 partieron de sus rancherías ubicadas en San Luis de la Paz (Guanajuato, México) para encontrar trabajo en Estados Unidos. A partir de una investigación etnográfica situada en las mismas rancherías y basada en el acompañamiento por más de doce meses a las familias de los veintidós migrantes desaparecidos, el principal objetivo del texto es analizar cómo las cotidianidades de estas familias quedan inmersas en un continuum de violencias que suceden antes, durante y después de la desaparición. En este sentido, sostengo que la propuesta analítica de las violencias entrelazadas permite articular cómo su día a día está atravesado por un contexto de violencias estructurales y de violencias lentas, las cuales se articulan con las violencias extremas que caracterizan las actuales rutas migrantes de México a Estados Unidos y que dan lugar a la desaparición forzada. Para esto priorizo las experiencias de mujeres que se quedan en las rancherías y que no migran y exploro distintas formas de violencias presentes en sus comunidades rurales. Al analizar las violencias en el cotidiano de las familias de los desaparecidos, el artículo contribuye a una lectura del fenómeno de la desaparición forzada de migrantes desde sus territorios de origen. El texto concluye en la necesidad de analizar las formas de violencia que se presentan de forma simultánea en el entorno físico de los desaparecidos para complejizar el fenómeno de la migración y la desaparición forzada y comprenderlo como parte de un entramado de violencias.
El propósito del presente estudio es analizar cómo las violencias constituyen y articulan las migraciones de las mujeres afrocolombianas del Pacífico colombiano y sus familiares al norte de Chile y las prácticas de resistencias que ellas desarrollan para hacer frente a esta situación. Se diseñó una investigación cualitativa aplicada en Antofagasta (Chile) y Buenaventura (Colombia), en la que participaron 25 mujeres afrocolombianas, y se utilizaron distintas estrategias para recolectar la información, entre ellas, historias de vida, entrevistas semiestructuradas, observación y registro en diario de campo y fotografías. Entre los principales resultados se reporta que sus migraciones están estrechamente vinculadas a las experiencias de violencia de género y racismo que viven en Colombia, las cuales no pueden ser comprendidas únicamente por medio del conflicto armado interno colombiano, sino también por experiencias vividas en escenarios familiares y relaciones sentimentales. Asimismo, sus migraciones no implican el fin de las violencias, las cuales se experimentan en profundidad en torno al cuidado transnacional y la reagrupación familiar, una vez que han llegado a su destino. A pesar de esto, ellas resisten al entablar relaciones de amistad estrechas con otras mujeres chilenas y colombianas que les ayudan a enfrentar distintas dificultades, sobre todo, en las primeras etapas de sus migraciones. A partir de estos hallazgos, se sugiere avanzar hacia un análisis que incorpore las violencias de género y el conflicto armado interno colombiano como una grilla de análisis para la comprensión de estas migraciones.
Este artículo examina las dimensiones simbólicas y afectivas de las respuestas dadas tanto en medios digitales como en las calles por sectores conservadores ante la revuelta social chilena de 2019. El objetivo es analizar cómo, en un momento de crisis del orden simbólico, estos grupos de derecha, urbanos y con posiciones de privilegio procesaron la irrupción de lo popular como una crisis ontológica: un desborde racializado que amenazaba con desmantelar el orden y las jerarquías del mundo social. El análisis repara en el repertorio de formas que dicha población empleó para encarar los hechos y cómo desplegó una pedagogía del desprecio mediante la combinación de mecanismos como la animalización, la subhumanización, la erotización de la violencia, la estetización de la vigilancia y el humor. Se trata de respuestas coherentes con una economía moral defensiva que, frente a la incertidumbre, se orienta hacia la purificación simbólica antes que hacia la transformación política. A través de un trabajo de campo cualitativo y multisituado a partir de la observación participante en manifestaciones callejeras y del análisis de redes sociales, el trabajo se inscribe en los debates latinoamericanos sobre racismo estructural y dialoga con los estudios recientes sobre derechas extremas digitales. Se propone una lectura situada del miedo, la rabia y el deseo de restauración masculina y autoritaria que cruzaron estas reacciones, una indagación sobre quienes, ante el aparente colapso del orden, movilizaron prácticas de exclusión destinadas a contener, disciplinar y deslegitimar las demandas populares.
La expansión de los asentamientos informales constituye una expresión visible de la crisis urbana contemporánea. A escala global, su aumento ha llevado a un número creciente de personas a vivir en condiciones de precariedad material, exclusión socioespacial y acceso limitado a servicios urbanos básicos. En América Latina, estos procesos se inscriben en dinámicas persistentes de urbanización desigual que configuran territorios atravesados por múltiples problemas sociales. Diversas teorías sobre la violencia en los márgenes urbanos han destacado la estrecha relación entre la pobreza y la violencia; sin embargo, la manera en que estas violencias se entrelazan y afectan diferencialmente a las mujeres ha sido menos explorada. Este artículo contribuye a los estudios sobre violencia en los márgenes urbanos mediante un diálogo con la geografía crítica y feminista, perspectivas que subrayan el papel central de las mujeres —especialmente cuidadoras— en la producción del hábitat y en los procesos de autoconstrucción urbana. Desde este enfoque, el artículo analiza cómo las mujeres cuidadoras que viven en asentamientos informales negocian cotidianamente las violencias que atraviesan estos territorios y cómo, mediante prácticas de cuidado familiar, comunitario y vecinal, contribuyen a la producción social del espacio y de la vida común. Metodológicamente, el estudio se basa en una etnografía realizada en dos asentamientos informales en Chile. Los hallazgos muestran que estas mujeres enfrentan simultáneamente precariedad infraestructural y discriminación institucional, sin embargo, despliegan prácticas de cuidado mediante las cuales sostienen la vida cotidiana, organizan el espacio barrial y construyen redes de apoyo que permiten negociar estas violencias entrelazadas. El artículo propone que el cuidado constituye una clave teórico-heurística fundamental para comprender la relación entre violencia, género y territorio, e identificar una forma específica de violencia poco problematizada: la violencia de la indiferencia estructural, que privatiza el abandono estatal y lo descarga sobre las espaldas de las mujeres.
Aunque la dictadura argentina (1976-1983) ha sido ampliamente estudiada, existen dimensiones poco exploradas sobre la manera en que la migración, la nacionalidad y la desaparición forzada interactúan como violencias conectadas en formas, tiempos y espacios. A partir del concepto de violencias entrelazadas, este artículo analiza cómo estas dimensiones amplificaron el terror estatal más allá de las fronteras, entendiendo la desaparición como un fenómeno que afecta no solo a los cuerpos, sino también a las identidades. El propósito del texto es producir una contranarrativa frente a la ausencia, al visibilizar las historias de vida de migrantes sicilianos desaparecidos durante la dictadura. Desde un enfoque etnográfico, y partiendo de los casos de sicilianos desaparecidos registrados en el Consulado de Italia en Buenos Aires —Salvatore Privitera, Claudio di Rosa, Vincenzo Fiore, Giovanni Camiolo, Silvana Cambi y Giuseppe Vizzini—, se examinan trayectorias vitales, condiciones migratorias y circunstancias de desaparición, integrando archivos diplomáticos, fuentes testimoniales y documentación de derechos humanos. Los resultados muestran que las violencias ejercidas por la dictadura no solo se basaron en prácticas represivas como secuestros, torturas, centros clandestinos o vuelos de la muerte, sino que también generaron fronteras simbólicas que profundizaron el silenciamiento de la desaparición forzada en ambos países. Los casos analizados revelan un doble borramiento, en Argentina y en Italia, donde estas vidas fueron silenciadas en los relatos oficiales y familiares. En este escenario, la reconstrucción etnográfica, desde un enfoque transnacional poco desarrollado hasta el momento, opera como una contranarrativa frente a la ausencia: una forma de disputar el silencio y reinscribir a estas personas en la historia colectiva.
En este artículo parto de escenas etnográficas de búsquedas de personas desaparecidas en canales de aguas negras de la Zona Metropolitana del Valle de México entre 2021 y 2025. El objetivo es explorar la forma en que el espacio del canal se constituye en un contexto de múltiples violencias. Mi principal categoría de análisis es la de violencias burocráticas, entendidas como una serie de prácticas e interacciones que tienen un impacto negativo en las familias y que se reproducen de manera vernácula, esto es, mediante procesos rutinarios e intercambios cotidianos. En este escrito me enfoco en la forma en que las burocracias de la búsqueda y de la desaparición, al intervenir en los canales de desechos, profundizan los agravios ya existentes. Para este fin, he llevado a cabo una etnografía en colaboración con el Colectivo Uniendo Esperanzas del Estado de México, una organización de familias en búsqueda. En el texto muestro cómo, más que una metodología, la etnografía se constituye en un modo de coproducir conocimientos y coteorizar con nuestras colaboradoras. Como resultado de esta colaboración, retomo la idea de violencias conectadas con impactos diferenciados para analizar la multiplicidad de agravios burocráticos que tienen lugar en los canales de desagüe y cómo se entrelazan también con otro tipo de violencias, como las históricas. Mis principales conclusiones señalan que hay un crisol de diversas modalidades de violencias: simbólicas, directas y estructurales. Además, se entretejen con agravios históricos preexistentes y con la tragedia que implica el evento mismo de la desaparición de una persona. La principal contribución del artículo consiste en caracterizar las recientes burocracias de la búsqueda y de la desaparición en su labor cotidiana, así como en aportar teoría producida de manera colaborativa sobre las violencias que ejercen estos entramados.
El objetivo de este artículo es analizar críticamente la parantropología para argumentar que su principal valor no reside en la consolidación de una nueva subdisciplina, sino en su función como indisciplina que revela las fronteras políticas e históricas del conocimiento antropológico. El texto utiliza las investigaciones alrededor de lo paranormal como un caso de estudio para explorar la relación tensa y a menudo silenciada que la antropología ha mantenido con las experiencias anómalas. Metodológicamente, se desarrolla un análisis teórico que parte de una entrevista con el antropólogo Jack Hunter. Su perspectiva se pone en diálogo crítico con diversas corrientes de la antropología contemporánea para deconstruir la aparente marginalidad de lo paranormal y mostrarla, así, como una construcción disciplinar deliberada. Se concluye que esta indisciplina funciona como una apertura metodológica que obliga a superar el falso dilema entre ontología y política. Al tomar en serio la agencialidad parecida pero no idéntica a la humana, la pregunta por el ser se revela como inseparable de la pregunta por el poder. Sostenemos que este enfoque es particularmente relevante en un mundo contemporáneo reencantado, donde la transgresión de las fronteras de la modernidad se convierte en un objeto de estudio fundamental. La originalidad del trabajo radica en trascender la descripción de la parantropología como un campo emergente para ofrecer una reflexión crítica sobre los límites de la propia antropología. El texto aporta una tesis original sobre la política de la ontología y establece conexiones —novedosas para el ámbito académico hispanohablante— entre cuestiones teóricas procedentes de la tradición anglosajona y las sensibilidades etnográficas de América Latina, un campo de reflexión que hasta ahora ha encontrado escasa resonancia en nuestro idioma.
Se propone una reflexión crítica, desde una mirada decolonial, sobre los fundamentos del sistema penal moderno, al explorar la posibilidad de articular los principios del buen vivir con las prácticas y la justicia restaurativa. La metodología es cualitativa, teórico-interpretativa, basada en revisión bibliográfica y análisis crítico de fuentes doctrinarias, en diálogo con experiencias latinoamericanas. Se parte de la constatación de que el modelo punitivo heredado de la modernidad europea no ha logrado sus fines declarados de rehabilitación, disuasión ni reparación, y que su reproducción en contextos latinoamericanos ha contribuido a profundizar las desigualdades estructurales, la violencia institucional y la exclusión de poblaciones históricamente marginadas. Desde este panorama se plantea que el buen vivir, en tanto horizonte normativo y político anclado en cosmovisiones indígenas, ofrece una base fértil para repensar el castigo, el daño y la justicia desde claves relacionales, colectivas y restaurativas. Se concluye que la articulación entre el buen vivir y la justicia restaurativa constituye una crítica sustantiva al paradigma penal dominante, y una propuesta transformadora orientada a la reconstrucción del lazo social, el reconocimiento mutuo y la reparación simbólica y comunitaria. La originalidad del texto reside en su capacidad de tender puentes entre la teoría jurídica crítica, los saberes subalternizados y las prácticas restaurativas en el sur global.
La propiedad colectiva ocupa hoy un lugar central en las políticas públicas agrarias y en las demandas de las organizaciones indígenas y afrodescendientes en Colombia. Al concentrar el mayor número de solicitudes de formalización de títulos colectivos a nivel nacional, Putumayo constituye un caso paradigmático. Allí, el auge de demandas de titulaciones colectivas coincide con un escenario de alta informalidad en la tenencia de la tierra, determinado por los efectos acumulados de las economías extractivas asociadas al petróleo y al cultivo ilícito de hoja de coca, el accionar de grupos armados al margen de la ley y la ineficacia del estado para solucionar conflictos relacionados con la distribución de la tierra. En este artículo analizamos los sentidos contrastados que el estado y las comunidades rurales asignan al dispositivo jurídico de la propiedad colectiva, en un contexto dinamizado por el andamiaje legal de la restitución y formalización de la propiedad para comunidades étnicas del medio y bajo Putumayo. Nos basamos en información etnográfica recolectada entre 2022 y 2024, en el marco de una investigación sobre las tensiones entre comunidades indígenas y afrodescendientes inscritas en la ruta colectiva de reparación contemplada en la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras. El artículo expone la manera en que las políticas de restitución y formalización de la propiedad jurídica colectiva entran en tensión con las dinámicas político-económicas regionales y las transformaciones sociales y culturales que las comunidades han experimentado. Al mismo tiempo, muestra cómo la promesa de beneficios sociales y políticos que subyace a estas políticas ha llevado a las comunidades a perseguir formas híbridas de tenencia —entre lo individual y lo colectivo— como una estrategia para subsanar injusticias históricas, afectaciones sufridas en el marco del conflicto armado e incumplimientos reiterados en la garantía de los derechos diferenciales consagrados en el régimen multiculturalista.
Las botellas silbato son instrumentos cerámicos precolombinos de gran valor artístico, educativo y cultural, cuyas características acústicas y simbólicas permanecen poco accesibles para las personas con discapacidad visual, debido a las limitaciones de exhibición en museos y reservas arqueológicas. La investigación que dio origen a este artículo tuvo como objetivo facilitar el acceso sensorial y cognitivo a ese patrimonio sonoro, a través del diseño y validación de dispositivos multimodales inspirados en botellas silbato ecuatorianas. La metodología combinó tres fases: (1) investigación documental y etnográfica sobre antecedentes históricos y cosmovisión andina; (2) procesos de investigación-creación y exploración sensorial orientados al diseño de los dispositivos y (3) validación participativa con un grupo de personas con discapacidad visual. Cada participante asistió a un taller individual que incluyó narración histórica, exploración sensorial, así como insuflación y escucha de los objetos sonoros. El taller concluyó con una encuesta destinada a evaluar los procedimientos y las cualidades de los dispositivos multimodales. Posteriormente, se realizó un grupo focal para profundizar en las valoraciones percibidas. Este se desarrolló en la Facultad de Artes de la Universidad Central del Ecuador (Fauce), en el mes de junio de 2024. El trabajo garantizó un proceder ético mediante el consentimiento informado y la autorización expresa para el uso de imágenes. Los resultados muestran que los dispositivos multimodales posibilitan un acceso ampliado al patrimonio sonoro al activar simultáneamente dimensiones táctiles, auditivas y hápticas. La validación participativa evidenció que el proceso de exploración sensorial favorece la apropiación cultural, creatividad y producción de conocimiento situado, aunque se identificaron limitaciones metodológicas en la integración de datos cuantitativos y cualitativos. Se concluye que la investigación-creación, articulada con metodologías multimodales, constituye una vía eficaz para promover la inclusión en museos y espacios patrimoniales, al reconocer el valor epistemológico del tacto y sonido, más allá de la primacía de la visión en la cultura occidental. El aporte del artículo resulta significativo por ser transferible a otras experiencias de diseño museográfico y educativo orientadas a la diversidad funcional.
El artículo analiza los relacionamientos entre humanos y bosques a partir del tiempo, comprendido este como memoria de experiencias compartidas y como proyección respecto del lugar que ocupa la pregunta por el futuro. Al plantear el tema de la memoria en lo que concierne a los bosques es inevitable toparse con la violencia, pues, entre sus manifestaciones, esta se expresa, también, como violencia hacia la vida vegetal. A partir de una etnografía poshumanista en los bosques de alerce del sur de Chile, acompañada de entrevistas y registros audiovisuales, y con base en bibliografía especializada, se desarrolla una aproximación reflexiva, geográfica y antropológica en relación con el mundo de las plantas y, en particular, el bosque de alerce. Como resultado de la investigación emergió la idea de los gestos como manifestaciones no solo de modos de pensar, sino también de sentir, hacer y construir maneras de habitar. Los gestos convocan y suscitan nuevas geografías y relaciones multiespecie. De la misma forma, el territorio suscitó la figura del jardinero como expresión de una relación alternativa con el bosque. Así, serían los gestos del jardinero los que darían cuenta de la posibilidad de generar otros mundos posibles en tiempos del Antropoceno/Capitaloceno. En ese orden de ideas, el artículo aporta una mirada interdisciplinar, renovada y refrescante que otorga pistas de reflexión en lo relativo al mundo del bosque vinculado a una historia de extractivismo, como fue aquella de los bosques de alerce en el sur de Chile, pero que, en ningún caso, es una historia aislada, sino, lamentablemente, la construcción de un modo de habitar expresado a lo largo de América Latina y el mundo.
Este artículo se desprende de una investigación etnográfica más amplia realizada entre enero de 2019 y marzo de 2020 en distintos establecimientos de crossfit en Córdoba, Argentina. Dicha etnografía se centró en comprender cómo el crossfit, en consonancia con ciertas estéticas y sensibilidades contemporáneas, se volvía una dimensión central en las trayectorias de vida de quienes devenían aficionados, atletas y emprendedores propietarios de franquicias. La observación participante implicó que el investigador se convirtiera en aficionado y practicante del deporte, en la búsqueda de reconstruir la experiencia cotidiana en esos espacios y las maneras en las que allí se producían sentidos sobre el cuerpo. A lo largo de la pesquisa, las cuestiones de género y sexualidad emergieron de forma ubicua. El foco del presente artículo es analizar las formas de construcción de las masculinidades en estos espacios. Si bien la figura del varón fuerte y autoritario ocupaba un lugar central en el imaginario del mundo del crossfit, dialogaba con múltiples ideales de autosuperación y cuidado corporal propios de la sensibilidad neoliberal. A su vez, la apropiación de estos sentidos por parte de mujeres y varones gais tensionaba los modelos corporales dominantes y abría la posibilidad de otras expresiones de género. El establecimiento de crossfit se configuraba así como un espacio cargado eróticamente, donde la exposición corporal, los códigos de seducción y las relaciones entre pares reproducían normatividades, pero también habilitaban experiencias que las cuestionaban y reconfiguraban. En este marco, el artículo aporta a los estudios socioculturales del deporte y del género, mostrando cómo el crossfit funciona como arena privilegiada para observar diversas masculinidades de la Argentina contemporánea.