
El artículo presenta un diálogo posible entre la psicología genética revisitada y la antropología social para estudiar la construcción de nociones de niños, niñas y adolescentes sobre la participación política en la escuela. Una de las tesis centrales planteada es que el objeto de estudio posee diferentes dimensiones, que solo pueden ser abordadas desde enfoques disciplinares diversos. Se argumenta que las relaciones teórico-metodológicas entre ambas disciplinas resultan posibles si comparten un marco epistémico común, que en este caso es dialéctico. A lo largo del trabajo se expone cómo, a partir del intercambio con la perspectiva antropológica, una investigación psicológica ajusta sus estrategias de entrevista y se apropia de aspectos etnográficos para la elaboración de sus propios materiales empíricos. Asimismo, se presentan resultados provisorios de una investigación en curso sobre el tema planteado. Finalmente, se analiza la especificidad de la construcción de conocimientos sobre la participación política en el ámbito escolar.
Este artículo examina cómo algunas tradiciones experimentales y cognitivistas dominantes en la psicología han narrado la historia de la disciplina a partir de una imagen restringida del progreso científico: el estudio controlado de la mente individual abstraída de la cultura y de la historia. Frente a esta narrativa, el artículo reconstruye una genealogía alternativa que vincula psicología y antropología, con especial atención al trabajo de F. C. Bartlett (1916, 1932) sobre el recuerdo, la convencionalización y la vida social. Se sostiene que el método de la reproducción repetida de Bartlett no ofrece solo una técnica experimental, sino una forma de estudiar la memoria como actividad histórica y culturalmente mediada. El argumento se ilustra mediante el análisis de investigaciones previas sobre cómo participantes españoles recordaron narrativas del conflicto norirlandés recurriendo a recursos culturales asociados al conflicto vasco. El artículo contribuye a los debates entre antropología y psicología al mostrar cómo memoria, mente, cultura e historia pueden estudiarse como dimensiones mutuamente constitutivas.
Los afectos, que son constitutivos de los modos en los que experimentamos todas las dimensiones de la vida, están espacialmente anclados, interrelacionados con los modos en los que habitamos los espacios en los que vivimos. En este artículo, analizamos cómo la participación en la producción del espacio urbano implica la producción de ciertos afectos por parte de un grupo de adolescentes que viven en la Villa 31 de Retiro. A su vez, daremos cuenta de los modos en los que dichos afectos producen diferentes distancias entre les adolescentes y la política. Partimos de la perspectiva etnográfica, que nos permite explorar esas relaciones densas y espesas que se producen en el devenir cotidiano de les adolescentes en el barrio, entre elles, pero también entre elles y el espacio. Como conclusión, afirmamos que formar parte de la construcción de los espacios que se habitan produce disposiciones hacia la acción política, motorizadas por los afectos que se imbrican en los espacios
En 2007, el brote epidémico de histeria ocurrido a más de 500 niñas de un internado de religiosas en México sorprendió a diversos estudiosos al convertirse en un fenómeno mediático. Lo documenté desde el primer momento en que se dio a conocer y me acerqué al internado para etnografiar cada expresión de todos los involucrados. Propuse una investigación antropofísica cuyo objetivo era explicar, desde un marco interpretativo y sociocultural, la enfermedad como lenguaje del cuerpo, abordado desde la experiencia de aquellas que enfermaron. Este trabajo muestra el recorrido teórico para estudiar la histeria colectiva desde dicha perspectiva y cómo a través de una etnografía reflexiva y multisituada se constata que el diagnóstico “trastorno psicogénico de la marcha” emitido por médicos y paidopsiquiátras desdibujó el quebranto social sedimentado en el cuerpo de las internas, quienes, a través de su memoria corporal, visibilizan un contexto de opresión intramuros.