
Las organizaciones contemporáneas operan cada vez más bajo condiciones de crisis estructurales y prolongadas (Wenzel et al., 2021). Estas circunstancias ponen a prueba las formas de actuar establecidas y generan incertidumbre sobre lo que puede venir (Wenzel et al., 2025). En ese contexto, la esperanza ha cobrado relevancia como problema de investigación en los estudios organizacionales, especialmente por su relación con la capacidad de actuar en situaciones de crisis (Lindebaum, 2025). Esta discusión está dominada por perspectivas psicológicas, concretamente por la conceptualización de Snyder (2002) (Sawyer y Clair, 2022). Snyder (2002) define la esperanza como la capacidad percibida de (1) formular un futuro deseado, (2) trazar rutas para alcanzarlo y (3) mantener la fe en que, con el tiempo, se lo logrará. Esta conceptualización reduce su potencia explicativa al entender la esperanza como una capacidad individual que puede aprenderse y entrenarse. Esa formulación supone un futuro relativamente predecible y una relación estable entre esfuerzo, expectativa y resultado. Sin embargo, en escenarios de incertidumbre y crisis prolongada, esta base se quiebra, ya que el futuro no está garantizado en esos escenarios. Por ello, proponemos que la esperanza no puede entenderse solo como una capacidad individual, ya que en contextos de crisis permanente esta comprensión resulta insuficiente y no explica los vínculos, soportes y prácticas que permiten mantener la acción en condiciones de incertidumbre persistente. En respuesta a ello, se propone entender la esperanza no como una capacidad individual, sino como un logro colectivo y precario que se rehace en prácticas situadas.
Este artículo tiene como objetivo analizar la configuración de la capacidad de agencia, la capacidad política colectiva y la justicia epistémica de emprendedoras en un proceso de formación interinstitucional local. Este estudio se realizó bajo la metodología de investigación-acción participativa en un programa de un municipio de Colombia, donde se formaron 129 emprendedoras ubicadas en distintos niveles de maduración de su emprendimiento (preincubación, incubación y aceleración). Los resultados indican que la capacidad de agencia de las mujeres se observa en la decisión de emprender, vincularse al proceso, reconocer necesidades y rutas para los negocios, dirigiéndolas hacia la toma de decisiones, la acción y la reflexión. La capacidad política colectiva se observa en las prácticas de cooperación y construcción de redes, en la articulación universidad-estado-emprendimiento como generadora de infraestructura colectiva para el desarrollo territorial. La justicia epistémica se observa cuando las emprendedoras reconocen sus saberes como válidos, interpretan y nombran experiencias invisibilizadas y adquieren legitimidad para hablar de ellas. El estudio propone un modelo comprensivo de configuración de capacidades, donde se reconoce que la agencia es una capacidad situada, la formación es una infraestructura de conversión y la justicia epistémica es un principio de gobernanza. Esto permite identificar que la estrategia de formación genera procesos de transformación individual, colectiva y territorial.
El declive organizacional, que podría considerarse un proceso involutivo, se ha analizado principalmente desde una perspectiva del ciclo de vida y, más recientemente, desde una perspectiva biológica. Esta investigación introduce el concepto de metástasis en la empresa familiar (EMF), que describe cómo se propagan las prácticas perjudiciales y las culturas organizacionales negativas dentro de una empresa. Los hallazgos sugieren que la EMF debilita significativamente la cultura laboral, disminuye la productividad y aumenta la rotación de personal, lo que incrementa considerablemente la probabilidad de fracaso de la empresa familiar. Entre los factores clave que contribuyen a la EMF se encuentran el liderazgo inadecuado, la falta de responsabilidad e innovación, y la comunicación deficiente.
Este trabajo analiza la interacción histórica que el esquema de la triple hélice (unión de academia, industria y gobierno) ha mostrado en el contexto local y regional antioqueño a la luz de diversos casos implicados. El interés reposa en comprender no solo cómo el relacionamiento de academia, industria y gobierno ha pasado por rupturas y encrucijadas, sino también las acciones que han agudizado las crisis o las que, por el contrario, han contribuido a superarlas asumiendo los retos planteados. Así, a través de diez entrevistas a expertos (exfuncionarios públicos, empresarios y profesores universitarios) se indagaron distintos temas sobre los efectos en la gestión de algunas organizaciones locales afectadas, lo que permitió profundizar en temas como el relacionamiento histórico entre actores de la triple hélice, y se exponen hallazgos relacionados con el papel de la cooperación y el respeto corporativo en la cultura y la ética empresarial de Antioquia, en lo que esta región ha sido pionera; igualmente, se abordan temáticas como la función y utilidad del paternalismo empresarial, la función social del empresariado, el requerimiento de nuevos liderazgos que acerquen a los empresarios y los académicos con la política y, finalmente, se concluye con algunas recomendaciones que apuntan a consolidar un proyecto que tenga como prioridad la cooperación sin distinciones políticas, con el fin de alcanzar el desarrollo económico y político, así como el bienestar general de todos los sectores de la sociedad.