
La casa en Bahía Azul es una postura frente al trabajo en pendiente. O más bien, es la síntesis de dicha postura, un pabellón que se inclina para absorver la pendiente de la ladera donde se emplaza, desarrollandose el programa en varios semi niveles que se relacionan internamente –en horizontal, por supuesto- teniendo en cuenta que la vivienda tiene dos lecturas contrapuestas: la interior, en la que la vida pasa en un espacio mas o menos convencional, en el que las vistas las ordena una serie de vanos en un muro externo al cerramiento de la casa. Y la exterior, en la que la pieza, sintética, abstracta, construye el lugar a partir de la tensión que produce la diagonal frente a la irrenunciable horizontalidad del mar. Los vanos, desde la lejanía, cobran una relevancia distinta a la que tendrían como mera ventana. Deforman la pieza llevandola a un aspecto de ruina, sin detalle, sin accesorios ni desarrollos posteriores a la sintesis inicial.
La Casa H es una estructura de hormigón armado compuesta por una sucesión de vigas longitudinales y transversales que trabajan entre sí para generar en conjunto una pieza única colaborante. Preferimos, como siempre, habitar una estructura en vez de estructurar una habitación. De este modo, no pensamos en la factibilidad técnica de un proyecto ad post, sino antes de que este sea la propia resolución del encargo. Esto es, que antes de ser una casa, el proyecto es su propia estructura.
La casa se desarrolla básicamente en un nivel, aunque tiene tres. Una placa elevada sobre un zócalo fundado en el cerro con un piso vacío entre ellos, hace que el volumen principal se desenvuelva como si fuese un departamento aislado del terreno, generando entre si y el zócalo, un espacio de terraza techada al aire libre que potencia las vistas hacia la ciudad y los cerros que la rodean. Su forma curva responde a generar un continuo visual desde el interior hacia la ciudad, lo que se ve reflejado en sus fachadas como un solo muro que recorre toda la vivienda sin tener ningún ángulo recto o arista que arme perspectivas fijas. Una cortina metálica rodea perimetralmente toda la placa, cerrándola y protegiéndola a la vez del viento y de las vistas externas.
Hacia el año 2003, apareció una de las primeras revistas internacionales monográficas sobre un arquitecto chileno. En su interior la revista contenía un artículo paradigmático que definía a la generación prolífica de los 90, caracterizada por un desarrollo económico de la época. En ellos también destacaba la capacidad de desprenderse de la carga posmoderna, evitando incurrir en una arquitectura que definiera la identidad latinoamericana. En consecuencia, se centraba de manera crítica en el rigor de la disciplina, sin manierismos, y distantes del inmenso paisaje. Assadi + Pulido pertenece a una generación que encontró en esa transición una oportunidad: usar la densidad del hormigón no para imponerse al entorno sino para precisar la mirada hacia una nueva aproximación y redefinición del territorio.
La arquitectura moderna desarrollada en Chile durante la segunda mitad del siglo XX se configuró en un contexto marcado por la actividad sísmica propia de este territorio, un marco normativo prescriptivo y condiciones tecnológicas y socioeconómicas específicas. En este escenario, los ideales del movimiento moderno debieron adecuarse a una realidad local que condicionó de manera decisiva las decisiones proyectuales. Este artículo analiza el rol de la estructura soportante en hormigón armado como elemento clave de dicha adecuación, entendida no solo como respuesta técnica al sismo, sino como un territorio de negociación entre arquitectura e ingeniería, con efectos directos en la definición espacial, formal y material de la obra. El estudio se centra en edificaciones de vivienda de mediana altura en Santiago de Chile durante las décadas de 1950 y 1960, a partir del análisis de tres casos representativos. La metodología integra maquetas estructurales, planimetría codificada y análisis estructural normativo, permitiendo vincular distribución de masas, rigideces y esfuerzos con decisiones proyectuales. Los resultados destacan al hormigón armado como sistema resistente y materia expresiva, cuya condición visible contribuyó a la configuración de un lenguaje arquitectónico moderno local en contexto sísmico.