
El yacimiento arqueológico de Kellia, conocido en español como Las Celdas, fue una de las más antiguas e importantes colonias de ermitaños del desierto egipcio. Erigida entre los siglos IV y VII en el delta del Nilo, esta ciudad monástica fue de las más conocidas de su época (junto con Nitria y Escete) y, posiblemente, la más extensa del mundo. Sepultada bajo las dunas tras su abandono en el siglo IX, su principal testimonio fueron los textos contemporáneos sobre el monacato. Mediante una selección de escenas y mapas inspirados en esta literatura y de material gráfico surgido a raíz de las excavaciones en Kellia, se propone revisar la idea del hábitat monástico primitivo a escalas territorial, urbana y arquitectónica. Se trata, pues, de comprender con imágenes su localización, dimensiones, estructura y materialidad desde visiones diferentes pero complementarias, entre la leyenda y la realidad, desde sus orígenes a su estado actual.
Las tendencias internacionales basadas en soluciones arquitectónicas de patrones repetitivos de módulos y tramas, y presentes en casos como el Estructuralismo, los mat-buildings o el Metabo lismo pronto tuvieron eco en el panorama español, encontrando un ámbito especialmente propicio en la arquitectura escolar. El propósito de este trabajo es mostrar en qué medida esta manera de abordar los proyectos escolares llegó a hacerse realidad, y así mismo, cuáles fueron sus ejemplos y variantes más destacables. En este contexto fue de gran relevancia la aprobación de la nueva ley de educación española de 1969, propiciando la experimentación y busca de nuevas soluciones en este campo. En la muestra ofrecida en este trabajo han resultado emergentes algunas figuras consagradas como López Zanón, Luis Laorga, García de Paredes, Rafael de la Hoz, o Moreno Barberá, pero la lista es más bastante más larga incluyendo también a arquitectos menos conocidos con aportaciones destacadas. No obstante, lo que se propone no es un listado sino fundamentalmente un método de análisis basado en comparaciones y categorías.
Los arquitectos Eduard Callís y Guillem Moliner (Un Parell d’Arquitectes) en colaboración con el artista Quim Domene, llevaron a cabo en 2018 una nueva fachada tridimensional, a la que llamaron Escenografía de Urgencia, yuxtapuesta a la medianera resultante de la demolición de un edificio de viviendas (Can Sau, del S.XVIII) situado en el centro de Olot, Girona. El objetivo de este artículo es profundizar en la recuperación escenográfica que el proyecto hace de la fachada como tema de composición, analizándola desde los postulados teóricos propuestos a mediados del siglo XX por Ernesto Nathan Rogers, Aldo Rossi, Louis Kahn y Robert Venturi, leídos desde la sensibilidad contemporánea. La Escenografía de Olot se presenta como un valioso ejemplo del actual pluralismo inclusivo, capaz de aunar el intelectualismo de la alta cultura y la historia de la arquitectura con la sensibilidad y el valor otorgado al sentir local y popular.
En octubre de 1491, durante el sitio de Granada, los Reyes Católicos establecieron el campamento militar conocido como Real de Santa Fe. Tras la rendición nazarí el 2 de enero de 1492, este asentamiento fue fundado oficialmente como ciudad, adquiriendo gran fama en las décadas siguientes a modo de símbolo de las aspiraciones imperiales españolas. La literatura académica dedicada a Santa Fe es amplia. Se la ha descrito como vínculo entre las prácticas urbanas españolas en Europa y América, como pico evolutivo del urbanismo medieval ibérico, como aplicación ejemplar de los nuevos principios del Renacimiento, como la recuperación del castrum romano, o incluso como la materialización de la Jerusalén Celestial, entre otras posibilidades. El presente artículo presenta un análisis historiográfico de esta narrativa que parte desde aquellas posiciones que presentan Santa Fe como modelo ubicuo hacia un entendimiento más profundo de su papel como prototipo en el contexto amplio de los procesos urbanos transatlánticos bidireccionales desarrollados durante la modernidad temprana.
Este artículo examina las estrategias pedagógicas impulsadas por Paul Rudolph desde su llegada, en enero de 1958, a la dirección del Departamento de Arquitectura de la Escuela de Arquitectura y Arte de Yale, aportando una perspectiva poco explorada de su carrera. El estudio se centra en su primera etapa (1958-1962), cuando buscó posicionar a Yale en el panorama internacional a la vez que promovía la porosidad entre disciplinas y reforzaba los vínculos entre Yale, New Haven y su propia práctica profesional. Anticipando transformaciones tecnológicas, instauró asignaturas sobre sistemas ambientales, gestión de proyectos, medios de comunicación y fotografía, aspectos aún presentes en la enseñanza de la arquitectura. La investigación combina la consulta en archivos con entrevistas a antiguos alumnos para revelar cómo Rudolph influyó en una generación de arquitectos, fomentando una visión multidisciplinar de la profesión y subrayando su agencia en la esfera social.