
Este artículo analiza Bosque de Aguas Calientes, pieza de música experimental que forma parte del proyecto de investigación, composición e interpretación interior/exterior (2018-2019) del dúo Alvear/Astaburuaga. A través de un enfoque que considera a la práctica artística como una clave metodológica, se evalúan los alcances epistemológicos de la pieza para explorar las posibilidades sonoras de sus diversas materias emergentes. Para esto, se examina el par conceptual escucha-auscultación, a la luz del pensamiento filosófico y estético de Peter Szendy y de Marie Bardet. Además, se indaga en la noción de territorio, desde la perspectiva filosófica y etológica de Vinciane Despret —atravesada por su lectura de Gilles Deleuze y Félix Guattari—, para cuestionar la existencia de una supuesta individualidad sustancial interior y otra exterior a los cuerpos y a las materias que constituyen el lugar en que la música ocurre. Con base en esto, se propone que la pieza Bosque de Aguas Calientes, en el marco de su realización, opera como un impulso para auscultar —es decir, para escuchar e interrogar mediante el contacto cuerpo a cuerpo— el territorio singular e irreductible que se produce en su acontecer.
La publicidad y el marketing se adaptan hoy a los nuevos medios digitales para no perder influencia sobre los consumidores, especialmente en el ámbito de las lifestyle brands. Estas marcas tratan de descubrir alternativas para renovar el vínculo emocional con su clientela; y en el marco de la economía de la experiencia, la arquitectura híbrida del new retail —a medio camino entre lo físico y lo digital— opera hoy como uno de sus principales activos. En este artículo se analiza el caso del Nike House of Innovation 000: una tienda construida en Nueva York, que funciona como un híbrido comercial plenamente phygitalizado y que alberga una sorprendente mixtura de experiencias deportivas y comerciales. En ellas, la práctica del deporte se cruza con la promoción de productos y servicios de Nike, en una amalgama conductual que proporciona un medio eficaz para estrechar lazos y sumar adeptos. Más allá de sus fines comerciales, estas hibridaciones programáticas parecen guiar la transformación del visitante como miembro de un nuevo club metropolitano; un ejercicio que recuerda a las ficciones atléticas del Downtown Athletic Club, celebradas por Koolhaas en Delirious New York (1978) como una vía para alcanzar la “plena” forma física y mental. Atendiendo al parecido, este texto desentraña el modo en que el Nike House of Innovation 000 vampiriza el histórico club neoyorquino, reapropiando y aprovechando su poder transformador —derivado del condensador social constructivista— para modelar conductas de acuerdo con una ideología de marca: el manhattanismo.
En este trabajo se exploran distintos momentos de la mirada fotográfica sobre los paisajes productivos chilenos asociados a la industria minera y su vocación insalvable de marcar, perforar y transformar el territorio, así como de desplazar grandes masas de material térreo y verter residuos. Para ello, se describen analíticamente distintos aspectos de la obra de fotógrafos contemporáneos y de períodos anteriores, a la vez que se acude al testimonio directo de aquellos autores en función de su experiencia e intereses en los lugares fotografiados. Esto se hace en relación con cuatro conjuntos de obras desde las cuales se construyen posibles recurrencias o discontinuidades. En los discursos analíticos desarrollados queda en evidencia que, por medio de aproximaciones muy diversas, la fotografía contemporánea de la minería en Chile, desde su perspectiva plástica y autoral, abandona el papel instrumental en relación con la industria o las instituciones, y se aboca a una producción performativa de dispositivos que exigen al espectador un rol activo, donde sea capaz de decapar las complejidades del dispositivo estético que a la vez acciona un pensamiento político por medio del dolor que evidencia la comprensión de lo registrado.
Este artículo analiza el rol que desempeñan los arquitectos en la configuración de un nuevo paisaje residencial de parcelas en el sur de Chile. A partir de una etnografía desarrollada entre 2021 y 2025 en Puerto Varas, se examina cómo estos profesionales —en su mayoría migrantes desde Santiago— median entre las fantasías geográficas de quienes como ellos migran al sur, y las condiciones materiales, ecológicas y sociales del territorio. Más que diseñadores de viviendas, los arquitectos son traductores culturales y técnicos que interpretan los deseos de estos urbanoides —habitantes de escenarios rurales que viven vidas primordialmente urbanas—, gestionando restricciones del entorno y coproduciendo formas específicas de habitar y transformar el espacio. El artículo propone una lectura del paisaje construido desde tres dimensiones: materia, forma y fondo, estudiando el uso y valoración de materiales como madera, roca y planchas metálicas; los estilos arquitectónicos predominantes; y las distintas relaciones que las viviendas establecen con sus entornos. En suma, nos acercamos a este paisaje “mutante” como un entramado de prácticas, memorias, saberes e imaginarios donde los arquitectos inscriben nuevas marcas materiales y simbólicas.
En los conflictos urbanos existe relativo consenso de considerar a la mesa de negociación como un dispositivo de resolución de controversias, que —estando al margen de lo instituido— sería una especie de triunfo de los grupos contrahegemónicos, ya que se obliga a proponentes y al sector público a sentarse y negociar. Sin embargo, nuestra hipótesis plantea que esto no siempre es así, en algunos casos pueden actuar como efectivos y hegemónicos dispositivos de control y dominio. Para esta discusión, ocupamos el conflicto del puente Bicentenario, en la ciudad de Concepción, cuyo trazado enfrentó a pobladores informales y sector público-estatal, indagando desde la prensa cuál de los grupos en brega impuso el mecanismo para resolver la controversia. Así, fundamentados en la teoría del encuadre, el análisis de contenido, y asistidos con el software ATLAS TI, la pesquisa arrojó evidencia en favor de la hipótesis. De todos los encuadres procedimentales en disputa, fue la mesa de negociación la que primó. Sin embargo, fueron los agentes hegemónicos y sus discursos, quienes sutilmente implantaron la idea en la arena pública y sociedad civil, manteniendo su poder sobre un proceso aparentemente ciudadano. Además, notamos el paralelismo entre la instalación de este dispositivo y el redireccionamiento de los sustanciales discursos públicos disidentes, que pasaron de definir el origen del conflicto en un sistema de urbanización centralizado y excluyente, exigiendo reconocimiento de los derechos político-colectivos de los pobladores, a un encuadre centrado en una individual modernización habitacional, reduciendo el conflicto a una polémica sobre la compensación adecuada. Finalmente, discutimos cómo este dispositivo reencuadró el conflicto, viabilizó el proyecto y ayudó a signar los límites de lo posible, marcando el devenir material del espacio objeto de la controversia.