Introducción: La persistencia de los polimorfismos del color del pelaje, como la coexistencia del color del pelaje melánico (negro) y el "tipo salvaje" (manchado), es un enigma evolutivo. Objetivo: Probamos las predicciones de la Regla de Gloger y la hipótesis de la Segregación Temporal que proponen que los individuos melánicos (a) ocurrirán con mayor frecuencia en el bosque tropical cerrado que en el hábitat abierto debido a las ventajas del camuflaje y la termorregulación, y (b) serán más activos durante las épocas más brillantes del ciclo circadiano y lunar porque la pigmentación negra es críptica bajo una iluminación brillante. Métodos: Con base en 10 años de registros de cámaras trampas de jaguar y tigrillo de un denso bosque tropical en Costa Rica, comparamos la actividad y la abundancia relativa de formas no melánicas (rosetones o manchados) versus formas melánicas. Resultados: El 25% de los registros de jaguares en bosques densos fueron melánicos en comparación con el promedio global del 10% en hábitats abiertos y cerrados; el 32% de los registros de tigrillo fueron melánicos en comparación con el 18% en general en Brasil. El análisis de superposición indicó que los jaguares melánicos eran más activos durante las horas del día en comparación con los jaguares no melánicos, que eran más nocturnos y crepusculares. Asimismo, el tigrillo melánico era más diurno que el tigrillo no melánico. El tigrillo melánico también fue más activo durante la luna llena, mientras que el tigrillo no melánico fue menos activo. Conclusión: Estos resultados implican que los jaguares y tigrillos melánicos disfrutan de los beneficios adaptativos de un camuflaje superior cuando habitan en un bosque denso y acumulan una ventaja de aptitud cuando cazan en condiciones de iluminación más brillante. Si es cierto, la selección natural aseguraría que los individuos melánicos persistan cuando se retiene el bosque denso, pero pueden verse amenazados por la deforestación y la presencia humana acelerada.
Introducción: La Cordillera de Talamanca en el sureste de Costa Rica, es una región prioritaria para la conservación, posee ecosistemas y especies poco conocidas. El estudio de mamíferos silvestres permite comprender la estructura y estado de conservación de los bosques tropicales: uno de los ecosistemas más diversos del planeta. Objetivo: Evaluar la riqueza, abundancia relativa y patrones de actividad de los mamíferos terrestres medianos y grandes en el Parque Internacional de La Amistad y el Corredor Biológico el Quetzal Tres Colinas. Métodos: Entre el 12 de julio del 2018 al 18 de abril del 2021, instalamos 18 estaciones de fototrampeo, cada una conformada por una cámara trampa y un atrayente olfativo. Resultados: Con un esfuerzo de muestreo de 15 335 días cámara trampa, obtuvimos 36 667 registros en los cuales detectamos 27 especies de mamíferos silvestres medianos y grandes; todas están en alguna categoría de riesgo nacional o internacional. Sciurus granatensis, Tapirus bairdii, Sylvilagus dicei y Mazama temama mostraron la distribución más amplia y la mayor abundancia relativa. Ateles geoffroyi, Cebus imitator y Microsciurus alfari tuvieron la menor abundancia y la distribución más restringida. Registramos cinco especies diurnas, seis nocturnas-crepusculares y 14 catemerales. Las especies únicas las detectamos en los pisos altitudinales Subalpino, Premontano y Montano bajo, los dos últimos registraron la mayor riqueza. Ocho especies mostraron fobia lunar, seis mostraron filia lunar y seis no mostraron afinidad al brillo lunar. Conclusión: Estas áreas protegen importantes poblaciones premontanas a subalpinas de mamíferos terrestres medianos y grandes, muchos catemerales o con fobia a la luna, y deben seguir siendo monitoreadas.
Introducción: Los cambios temporales de nicho pueden amoldar las interacciones predador-presa al permitir a la presa evadir los predadores, mejorar la eficacia de la alimentación y reducir la competición entre predadores. Además de los patrones de actividad circadianos, el ciclo lunar mensual puede influye en los patrones de actividad nocturna de los mamíferos. Objetivo: Mediante muestreos con cámaras trampa en sitios de la pendiente del Pacífico y la Cordillera de Talamanca, investigamos los patrones de actividad circadiana (día y noche) y nocturna durante las fases de la luna del jaguar (Panthera onca) y puma (Puma concolor). Métodos: Investigamos la superposición y segregación temporal entre pares de cada predador y sus presas primarias, y entre sus competidores utilizando análisis de superposición, estadísticas circulares y abundancia relativa, teniendo en cuenta diferencias de hábitat, estaciones, y de impacto humano entre los sitios. Resultados: Nuestros resultados respaldaron la existencia de una separación temporal de nicho entre las dos especies de predadores, aunque ambos fueron clasificados como catemerales, el jaguar era principalmente diurno, mientras que el puma era principalmente nocturno. Descubrimos que el jaguar y el puma practican distintos patrones de actividad nocturna durante las fases de la luna, con el jaguar exhibiendo un aumento dramático en la actividad durante la luna llena y el puma manteniendo un nivel de actividad más consistente a través de las fases lunares. Sin embargo, durante la luna llena, ambas especies fueron más activas durante la noche y menos activas durante el día, lo que sugiere que practican un cambio de nicho temporal para aprovechar las actividades de caza durante la iluminación lunar más brillante de cada mes. Discutimos las presas primarias predichas y las especies competidoras. Conclusión: Concluimos que el jaguar y el puma exhiben una separación de nicho significativa en actividad circadiana y lunar. A través de estos distintos patrones de actividad temporal, el jaguar y el puma pueden explotar una base de presas ligeramente diferente a pesar de su tamaño similar.
Temporal niche shifts can shape predator–prey interactions by enabling predator avoidance, enhancing feeding success, and reducing competition among predators. Using a community-based conservation approach, we investigated temporal niche partitioning of mammalian predators and prey across 12 long-term camera trap surveys in the Pacific slope and Talamanca Cordillera of Costa Rica. Temporal overlap and segregation were investigated between predator–prey and predator–predator pairs using overlap analysis, circular statistics, and relative abundance after accounting for differences in habitat, season, and human impact among sites. We made the assumption that predators select abundant prey and adjust their activity to maximize their temporal overlap, thus we predicted that abundant prey with high overlap would be preferred prey species for that predator. We also predicted that similar-sized pairs of predator species with the greatest potential for competitive interactions would have the highest temporal segregation. Our results supported the existence of temporal niche separation among the eight species of predators—the smaller Leopardus felids (ocelot, margay, oncilla) were primarily nocturnal, the largest felids (jaguar and puma) and coyote were cathemeral, and the smaller jaguarundi and tayra were mostly diurnal. Most prey species (67%) were primarily nocturnal versus diurnal or cathemeral (33%). Hierarchical clustering identified relationships among species with the most similar activity patterns. We discuss the primary prey and competitor species predicted for each of the eight predators. Contrary to our prediction, the activity pattern of similar-sized intraguild competitors overlapped more than dissimilar-sized competitors, suggesting that similar-sized predators are hunting the same prey at the same time. From this we conclude that prey availability is more important than competition in determining circadian activity patterns of Neotropical predators. Our results indicate the presence of a delicate balance of tropical food webs that may be disrupted by overhunting, leading to a depauperate community consisting of ubiquitous generalists and endangered specialists. With Central America a hotspot for hunting-induced “empty forests,” community-based conservation approaches may offer the best road to reduce illegal hunting and maintain the biodiversity and community structure of tropical forest systems.
The persistence of coat color polymorphisms-such as the coexistence of melanistic and "wild-type" coat color-is an ongoing evolutionary puzzle. We tested the predictions of Gloger's rule and the Temporal Segregation hypothesis that propose that melanistic individuals will (a) occur more frequently in closed tropical forest versus open habitat due to camouflage and thermoregulation advantages and (b) be more active during brighter times of the circadian and lunar cycle because black pigmentation is cryptic under bright illumination. Based on 10 years of camera trap records of jaguar and oncilla from dense tropical forest in Costa Rica, we compared activity and relative abundance of non-melanistic wild-type morphs (rosetted or spotted) versus melanistic morphs. Twenty-five percent of jaguar records in dense forest were melanistic compared with the global average of 10% in both open and closed habitats; 32% of oncilla records were melanistic compared with 18% overall in Brazil. Overlap analysis indicated that melanistic jaguars were more active during daylight hours compared with non-melanistic jaguars, which were more nocturnal and crepuscular. Likewise, melanistic oncillas were significantly more diurnal than non-melanistic oncillas; melanistic oncillas were also more active during full moon, while non-melanistic oncillas were less active. These results imply that melanistic jaguar and oncilla enjoy the adaptive benefits of superior camouflage when inhabiting dense forest and accrue a fitness advantage when hunting during conditions of brighter illumination. If true, natural selection would ensure that melanistic individuals persist when dense forest is retained but may be threatened by deforestation and accelerating human presence.
An increasing body of evidence indicates that moonlight influences the nocturnal activity patterns of tropical mammals, both predators and prey. One explanation is that brighter moonlight is associated with increased risk of predation (Predation Risk hypothesis), but it has also been proposed that nocturnal activity may be influenced by the sensory ecology of a species, with species that rely on visual detection of food and danger predicted to increase their activity during bright moonlight, while species relying on non-visual senses should decrease activity (Visual Acuity hypothesis). Lack of an objective measure of "visual acuity" has made this second hypothesis difficult to test, therefore we employed a novel approach to better understand the role of lunar illumination in driving activity patterns by using the tapetum lucidum as a proxy for "night vision" acuity. To test the alternative predictions, we analyzed a large dataset from our long-term camera trap study in Costa Rica using activity overlap, relative abundance, and circular statistical techniques. Mixed models explored the influence of illumination factors (moonrise/set, cloud cover, season) and night vision acuity (tapetum type) on nocturnal and lunar phase-related activity patterns. Our results support the underlying assumptions of the predation risk and visual acuity models, but indicate that neither can fully predict lunar-related activity patterns. With diurnal human "super predators" forcing a global increase in activity during the night by mammals, our findings can contribute to a better understanding of nocturnal activity patterns and the development of conservation approaches to mitigate forced temporal niche shifts.