Electrochemistry is widely considered to be difficult to learn by students and difficult to instruct by teachers and professors. Pedagogical content knowledge (PCK) of electrochemistry and redox can be improved even in in-service high school teachers despite their lack of education in pedagogical knowledge. Because of a dearth of studies about professors' PCK, specifically at university level for electrochemistry and redox, this study was done to determine the PCK of professors who teach electrochemistry and redox. Interviews and subsequent qualitative analyses were conducted, resulting in the following results and conclusions. College professors have the opportunity to develop and expand their personal PCK (pPCK), which is beneficial for the students' learning process. The orientation toward science teaching adopted by the professors is heavily influenced by their beliefs and ideas for the students. Experience at university-level instruction does not necessarily correlate with a more developed PCK, as novice professors seemingly have a PCK more robust than those of more experienced professors.
This paper presents a Problem-Based Learning (PBL) electrochemistry course contextualized within a real-world problem of wastewater treatment, designed to enhance students’ subject matter knowledge. The sample was a group of chemistry and chemical engineering undergraduate students who were taking an electrochemical course. The research outlines various activities and analyzes five cases of team learning outcomes using Atlas.ti(TM) 22 software. The analysis identifies and describes eight categories of scientific knowledge and practices derived from student reports. The results are represented using a Sankey diagram to show the complexity of students’ thinking after solving their problem. The findings indicate significant progress in students’ conceptual understanding of electrochemistry, the development of complex thinking, and the recognition of its relevance in solving everyday problems.
Dada la rica variedad de textos recibidos en
Cada vez es más evidente un cambio en el discurso de los autores en didáctica de la química e investigación educativa. Quizás sea el resultado natural de la creciente exposición a una narrativa educativa que se quiere distanciar cada vez más de la memorización como último nivel de aprendizaje, o porque la tecnología y el libre acceso al conocimiento en la internet han retado al modelo tradicional de transmisión de conocimiento que se perpetuó en las escuelas durante los últimos cien años. Los autores introducen frases como “el mundo real de los estudiantes” cuando sugieren cambiar el tipo de experiencias de aprendizaje que se abordan en las aulas, llevándonos a preguntar si el mundo escolar es algo que “no es real”, o es que acaso estamos cuestionando la realidad a la que la ciencia empirista dice tener acceso, o ¿a qué se refiere dicha realidad? De acuerdo con Berger y Luckmann (1968), probablemente sería mejor decir “la realidad de la vida cotidiana o el conocimiento que orienta la conducta en la vida cotidiana”. “La vida cotidiana se presenta como una realidad interpretada por los hombres y que para ellos tiene el significado subjetivo de un mundo coherente” (Berger y Luckmann, 1968, p.34), la “suprema realidad”. Es decir, antes de que a los individuos se nos enseñe en las escuelas lo que conviene aprendamos acerca de la ciencia, y de la química en particular, ya tenemos una interpretación del mundo que ha sido mediada por el lenguaje, las interacciones con los objetos del entorno y dentro de una red de relaciones humanas. De igual manera, la realidad de la vida cotidiana tiene para los individuos diferentes grados de “interés”, que vienen determinados por la proximidad espacial y temporal. El aquí y el ahora de mi mundo cotidiano es más interesante que lo que sé que existe, pero no he “vivido de cerca”, y tampoco tengo muchas expectativas de hacerlo, o que se percibe muy lejos en el tiempo, y que probablemente no llegue a ver.
Se comunica el desarrollo y validación de un equipo electroquímico base Arduino de bajo costo, y se presenta un ejemplo de aplicación en el aula con resultados para la investigación de lápices de grafito usados como electrodos en la reducción del protón en medio ácido acético. Con este equipo se pueden realizar potenciometrías, voltamperometrías y cronoamperometrías, por lo que funciona como potenciómetro y potenciostato. Por su diseño de bloques de circuitos eléctricos, y con el apoyo del uso de simulaciones y breves asesorías, los equipos pueden ser construidos por estudiantes que no han recibido un entrenamiento formal en electrónica.