
La ictericia obstructiva se caracteriza por la coloración amarilla de piel y mucosas debido al aumento de bilirrubina sérica, secundaria a obstrucción biliar post-hepática. Es un cuadro clínico relevante porque puede causar complicaciones graves, incluyendo la colangitis aguda, considerada urgencia quirúrgica. La obstrucción biliar eleva la presión en los conductos, afecta la función hepática y genera efectos sistémicos: toxicidad sobre hepatocitos, alteración del metabolismo de fármacos, mayor riesgo de infecciones, coagulopatía y disfunción renal.Las causas pueden ser benignas (coledocolitiasis, estenosis biliar, colangitis esclerosante, parasitosis) o malignas (cáncer vesicular, pancreático, colangiocarcinoma). El diagnóstico se basa en clínica (ictericia, coluria, acolia, prurito), laboratorio como la hiperbilirrubinemia directa, elevación de fosfatasa alcalina y la gamma-glutamil transferasa (GGT) e imágenes (ecografía abdominal, colangioresonancia, tomografía computada, resonancia magnética). La presencia de fiebre, hipotensión y alteración de conciencia sugiere colangitis aguda.El tratamiento depende de la causa y condición del paciente. En presencia de colangitis, se requiere estabilización y drenaje biliar urgente (colangiopancreatografía retrógrada endoscópica, drenaje percutáneo o cirugía). En obstrucciones benignas, se prefiere manejo endoscópico; en malignas, se evalúa resecabilidad o drenaje paliativo. El enfoque debe ser multidisciplinario para optimizar diagnóstico y tratamiento.
El cáncer colorrectal es el tercero en frecuencia a nivel mundial. En Chile, durante el año 2020 se diagnosticaron 5 914 nuevos casos. Su presentación obstructiva es una amenaza a la vida por la alteración fisiológica, sumado a su presentación en pacientes añosos. En los casos de pacientes con tumor en el colon derecho, la colectomía derecha con o sin anastomosis es el abordaje recomendado, mientras que una ileostomía como puente a una colectomía derecha puede ser una alternativa. Por otra parte, en pacientes con tumores de colon izquierdo, una colostomía permite una colectomía posterior. El procedimiento de Hartmann cobra valor en pacientes con tumores perforados, mientras que la colectomía subtotal o total está indicada en isquemia. En contexto de isquemia o perforación proximal, una estrategia consiste en la ileostomía, dejando temporalmente el tumor, pudiendo representar una alternativa a la colectomía. La instalación de stents puede considerarse una alternativa a la colostomía en centros experimentados. Dado el mal pronóstico del carcinoma metastásico y la alta morbilidad de la cirugía, se justifican nuevas estrategias. Este manuscrito tiene por objetivo demostrar las distintas formas de manejo de la presentación obstructiva del cáncer colorrectal.
La hemorragia digestiva baja (HDB) es una causa frecuente de consulta de urgencia y hospitalización, especialmente en adultos mayores con antecedentes de enfermedad cardiovascular y uso de tratamiento antitrombótico. Aunque la mayoría de los episodios son autolimitados, un subgrupo significativo de pacientes presenta sangrado persistente o recurrente que requiere evaluación estructurada e intervención dirigida. La evidencia actual respalda la selección de pacientes para manejo ambulatorio mediante la escala de Oakland. La angiografía por tomografía computada aporta valor pronóstico en casos de sangrado activo o de mayor gravedad. La colonoscopía es la principal herramienta diagnóstica y terapéutica, pudiendo lograr una preparación colónica en plazos acortados. La angiografía con angioembolización superselectiva ha demostrado excelentes resultados con baja tasa de complicaciones. En pacientes anticoagulados, el manejo debe individualizarse según las características clínicas y el tipo de fármaco, considerando estrategias de reversión y manejo de antiagregantes. El ácido tranexámico no ha demostrado beneficios y puede asociarse a eventos adversos. El tratamiento quirúrgico se reserva para casos refractarios a terapias endoscópicas o angiográficas, priorizando siempre la localización del sitio de sangrado para permitir una resección dirigida y minimizar morbimortalidad.
La hemorragia digestiva alta (HDA) es una urgencia frecuente y potencialmente letal que requiere de reanimación inicial, estratificación de riesgo, hemostasia endoscópica y escalonamiento temprano cuando la hemostasia falla. La incidencia se estima en 50-150 casos por 100 000 habitantes, con una tendencia global a la baja atribuida a estrategias de gastroprotección y a la erradicación de Helicobacterpylori. Sin embargo, la carga asistencial se mantiene considerable debido al envejecimiento y a la mayor exposición a fármacos antitrombóticos/antiinflamatorios, mientras que la mortalidad continúa siendo clínicamente relevante (7–13%).En términos de etiología, 80–90% de los episodios corresponden a causas no variceal, con predominio de úlcera péptica (40–55%). La HDA variceal, aunque minoritaria, suele ser más grave por hipertensión portal; con mortalidad de alrededor de 7–15%, y supera el 15% a seis semanas en pacientes con cirrosis descompensada (Child-Pugh B–C o MELD ≥15), donde la disfunción hepática subyacente determina el pronóstico más que el sangrado en sí.La endoscopia es el eje diagnóstico-terapéutico en HDA no variceal y, tras reanimación adecuada, debe realizarse idealmente dentro de 24 horas. El manejo moderno privilegia enfoques que minimizan el resangrado y reconoce el rol de rescate/puente con tecnologías como over-the-scope-clip y agentes tópicos cuando el control estándar fracasa o no es aplicable. En hemorragia variceal, se recomienda iniciar precozmente fármacos vasoactivos y antibióticos, realizar endoscopia urgente (≤12h) tras reanimación y usar ligadura con bandas o adhesivos según el subtipo; cuando falla, se consideran terapias puente (balón o stent) y TIPS, incluyendo TIPS temprano en alto riesgo según criterios como Baveno VII.
Las heridas faciales constituyen un desafío terapéutico particular debido a las características anatómicas y funcionales propias de la región, entre las que destacan su abundante irrigación sanguínea, la alta concentración de estructuras especializadas y su trascendencia estética, funcional y social. Estas particularidades exigen un abordaje diagnóstico y terapéutico específico desde la evaluación inicial en el servicio de urgencia hasta la reparación quirúrgica definitiva. Para esta revisión se analizó la literatura científica reciente y se complementó con la experiencia clínica de los autores, con el propósito de integrar la evidencia disponible y proponer directrices prácticas para el manejo de estas lesiones. Los principios fundamentales incluyen una evaluación inicial exhaustiva, el desbridamiento conservador, el cierre primario oportuno, el uso estratégico de anestésicos locales mediante técnicas de bloqueo regional y el reconocimiento precoz de lesiones asociadas o del compromiso de estructuras anatómicas especiales. La aplicación sistemática de estas medidas resulta determinante para optimizar los resultados funcionales y estéticos, reducir la morbilidad y prevenir complicaciones a largo plazo. El éxito terapéutico depende de una adecuada planificación quirúrgica sustentada en conocimientos reconstructivos actualizados y en una reparación anatómica meticulosa orientada a preservar tanto la función como la apariencia facial. El objetivo de esta revisión es actualizar y sintetizar las normas clásicas y contemporáneas del manejo quirúrgico de las heridas faciales, enfatizando la importancia de la evaluación inicial, la reparación anatómica precisa y el reconocimiento temprano de posibles complicaciones y lesiones de sitios especiales.
Introducción El lupus eritematoso cutáneo crónico (LECC) representa un subtipo de lupus con manifestaciones dermatológicas específicas, frecuentemente asociado a morbilidad significativa (alopecia cicatricial, desfiguración) y potencial progresión a lupus sistémico (LES). Su diagnóstico es complejo debido a la heterogeneidad clínica y solapamiento con otras dermatosis. Objetivo Sintetizar los criterios diagnósticos para el LECC mediante un análisis crítico de hallazgos clínicos, histopatológicos y dermatoscópicos, enfatizando subtipos atípicos (verrugoso, paniculitis). Métodos Revisión narrativa en PubMed, Scopus, Cochrane y SciELO (términos: “chronic cutaneous lupus erythematosus”, “manifestaciones cutáneas”). Se incluyeron estudios clínicos, revisiones sistemáticas y meta-análisis (excluyendo casos aislados y modelos animales). Análisis y síntesis Las formas de LECC (discoide, verrugoso, paniculitis) comparten cronicidad, fotosensibilidad y lesiones destructivas. Clínicamente presentan placas eritemato-escamosas (discoides), nódulos hiperqueratósicos (verrugoso) o depresiones lipoatróficas (paniculitis). Histopatológicamente muestran infiltrado linfocitario perianexial, degeneración de la membrana basal y taponamiento folicular, generando secuelas irreversibles como alopecia cicatricial. Conclusiones La evaluación integrada (clínica, dermatoscopia, histopatología) es crucial para diagnosticar subtipos de LECC y evitar errores. Persiste la necesidad de algoritmos estandarizados que incorporen técnicas emergentes (biomarcadores cutáneos). El diagnóstico temprano previene secuelas irreversibles y orienta el pronóstico sistémico.
Las heridas penetrantes cervicales plantean un reto diagnóstico y terapéutico por la densidad de estructuras vitales contenidas en un espacio anatómico reducido. Tradicionalmente el manejo se guiaba por la clasificación en zonas anatómicas (I-III) con recomendación de exploración quirúrgica en lesiones de la zona II. Sin embargo, en las últimas décadas este abordaje evolucionó hacia una estrategia selectiva (“no zone”) acorde a la estabilidad hemodinámica de cada paciente, a la presencia de signos duros o blandos de trauma y al uso de imágenes de alta resolución. El rol de la tomografía computada ha sido central en esta evolución y permite identificar con alta sensibilidad y especificidad lesiones vasculares y/o aerodigestivas que requieran manejo quirúrgico, convirtiéndose en el patrón de oro del estudio del paciente estable. En pacientes estables el rol de las endoscopías permanece secundario, pero se puede utilizar en pacientes que pueden ser observados con manejo conservador. Este abordaje selectivo ha permitido disminuir la incidencia de exploraciones cervicales en blanco, manteniendo un perfil de complicaciones comparable a las estrategias más agresivas. El objetivo de este trabajo es revisar el enfoque diagnóstico y terapéutico más actualizado en trauma penetrante cervical.
Las patologías proctológicas son una causa importante en la evaluación de los pacientes que acuden a un servicio de urgencia. Las patologías se pueden sistematizar según sus principales síntomas, entre ellos, dolor anal, sangrado vía anal y aumento de volumen perianal. A lo anterior se pueden adicionar síntomas como la fiebre, prurito y secreción anal entre otros. Entre las principales causas de dolor se encuentran la patología hemorroidal externa y la fluxión hemorroidal, además de la fisura anal aguda y abscesos anorrectales entre otras causas. Las causas más frecuentes del sangrado anal son la patología hemorroidal interna y la fisura anal. Respecto del aumento de volumen perianal, este puede corresponder más frecuentemente a una patología hemorroidal o a un absceso anorrectal En este artículo revisaremos las principales patologías proctológicas que son causa de consulta en servicios de urgencia, focalizando el análisis en el proceso diagnóstico y su tratamiento.
Las quemaduras constituyen una patología frecuente en los servicios de urgencia, siendo su presentación muy variable: desde el manejo ambulatorio con curaciones hasta cuadros de riesgo vital con un impacto personal y social considerable. Es fundamental conocer su fisiopatología y clínica para determinar su severidad y manejo adecuado.Desde el año 2007 en Chile el gran quemado se incluye dentro de las Garantías Explícitas en Salud (GES), permitiendo a través de protocolos claros un salto significativo de la sobrevida en casos que antes eran excepcionales.Este artículo entrega la información necesaria para que el equipo médico de cualquier servicio de urgencias pueda realizar el manejo inicial adecuado y determinar las condiciones de hospitalización y/o derivación oportuna con el objetivo de aumentar la sobrevida y disminuir las secuelas de los pacientes.
Las infecciones cervicales profundas son entidades poco frecuentes, pero potencialmente graves, que pueden poner en riesgo la vida del paciente. Habitualmente se originan en focos sépticos de cabeza y cuello, especialmente de foco odontogénico, y presentan una etiología polimicrobiana dominada por anaerobios y estreptococos. La complejidad de la anatomía de las fascias del cuello favorece su diseminación hacia espacios profundos y, en casos avanzados, hacia el mediastino. Clínicamente, predominan la odinofagia, disfagia, fiebre y dolor cervical, pudiendo en casos avanzados producir trismus y compromiso de la vía aérea superior. La tomografía computada con contraste constituye el método diagnóstico de elección. El manejo combina antibioticoterapia empírica de amplio espectro, vigilancia estricta de la vía aérea y drenaje quirúrgico o guiado por imágenes, según características del paciente y extensión del compromiso. A pesar de los avances terapéuticos, complicaciones como mediastinitis, síndrome de Lemierre o erosiones vasculares continúan asociándose a una alta morbimortalidad.El objetivo de esta revisión es analizar la evidencia disponible sobre las infecciones cervicales profundas, desde la sospecha clínica temprana y los métodos diagnósticos, hasta la importancia de una intervención precoz para reducir la morbimortalidad y las complicaciones asociadas.
Las enfermedades agudas de la vesícula biliar, particularmente la colecistitis aguda, constituyen una de las urgencias quirúrgicas abdominales más frecuentes y de mayor impacto asistencial. En Chile, la elevada prevalencia de litiasis biliar se traduce en un volumen significativo de consultas, hospitalizaciones y cirugía de urgencia. La fisiopatología se inicia típicamente por obstrucción persistente del conducto cístico por un cálculo, con distensión vesicular, inflamación química, compromiso microvascular e isquemia parietal, favoreciendo sobreinfección bacteriana y progresión a empiema, gangrena o perforación.La colecistitis alitiásica, aunque menos frecuente, se presenta principalmente en pacientes críticos y se asocia a mayor mortalidad. El diagnóstico se basa en clínica, respuesta inflamatoria sistémica e imágenes, siendo la ecografía el método inicial de elección. Las guías internacionales (Tokyo Guidelines y de la World Society of Emergency Surgery) aportan criterios diagnósticos, estratificación de severidad y recomendaciones terapéuticas. El tratamiento definitivo es la colecistectomía laparoscópica temprana durante la misma hospitalización en la mayoría de pacientes. En casos con disfunción orgánica o riesgo quirúrgico prohibitivo, el drenaje vesicular constituye una estrategia de control de foco seguida de cirugía diferida. Esta revisión sintetiza la evidencia y su aplicabilidad en el contexto nacional, excluyendo pancreatitis biliar y colangitis.
La rehabilitación oncológica es una estrategia clave para abordar los efectos adversos del cáncer y sus tratamientos, promoviendo la funcionalidad, la calidad de vida y la reintegración social de las personas con diagnóstico de cáncer. En Chile, existe una brecha significativa entre las necesidades de esta población y la oferta de servicios especializados en rehabilitación, lo que evidencia desafíos estructurales y formativos. En este contexto, adquiere especial relevancia el reciente reconocimiento oficial de nuevas especialidades profesionales, lo cual representa una oportunidad concreta para fortalecer el componente de rehabilitación dentro de los equipos oncológicos.Sin embargo, a pesar del creciente rol que adquiere la rehabilitación en la atención del cáncer, persisten vacíos en la formación de pregrado y posgrado de los profesionales del área. La integración del enfoque oncológico en los planes de estudio continúa siendo limitada, con baja homogeneidad en los contenidos curriculares y escasa articulación entre los niveles formativos. Esto dificulta el desarrollo de trayectorias formativas progresivas que conduzcan desde una formación básica hasta niveles avanzados de experticia clínica en rehabilitación oncológica.Este artículo reflexiona sobre la necesidad de implementar programas de especialización clínica en rehabilitación oncológica como pilar para el desarrollo de una red de atención integral dentro del sistema de salud chileno. Asimismo, se propone avanzar hacia un modelo similar al de países con sistemas de rehabilitación oncológica consolidados, donde la formación especializada es reconocida, estructurada y vinculada directamente con las necesidades del sistema de salud.
Microangiopathic hemolytic anemia (MAHA) is a rare paraneoplastic syndrome that can be an initial manifestation of advanced malignancy. This report presents the case of a 54-year-old male with symptoms of fatigue and anemia, later diagnosed with gastric signet ring cell carcinoma and bone marrow infiltration. Despite initial management with plasmapheresis and immunosuppressive therapy, the patient's condition deteriorated, highlighting the limited efficacy of these interventions in cancer-associated MAHA. The case underscores the importance of recognizing MAHA as a potential paraneoplastic syndrome, emphasizing timely diagnosis and appropriate oncological treatment to improve outcomes. Unfortunately, the prognosis remains poor in advanced disease with bone marrow involvement.
Introducción Las hernias de la pared abdominal representan una causa frecuente de consulta quirúrgica de urgencia. Su manejo oportuno es determinante para reducir complicaciones, morbimortalidad y costos asistenciales. Objetivo Revisar la evidencia actual sobre el manejo quirúrgico de hernias ventrales, inguinales y femorales en contexto de urgencia, y proponer recomendaciones prácticas adaptadas a la realidad hospitalaria nacional. Metodología Revisión narrativa de la literatura (PubMed, Scopus y Cochrane, 2018–2025) complementada con documentos institucionales. Se incluyeron guías HerniaSurge, WSES, revisiones sistemáticas recientes y protocolos locales. Resultados El abordaje laparoscópico es seguro y factible en pacientes seleccionados con hernias incarceradas o estranguladas, permitiendo evaluar la viabilidad intestinal y reducir la morbilidad global. El uso de malla es aceptable en campos limpio-contaminados, evitando su empleo en contaminación franca. Las hernias femorales, el sexo femenino y el mayor diámetro del defecto se asocian a mayor riesgo de encarcerarmiento. Conclusiones La toma de decisiones debe basarse en la estabilidad hemodinámica, grado de contaminación y disponibilidad de experiencia. Se recomienda protocolizar el manejo institucional, priorizar la cirugía temprana y fomentar la formación en técnicas mini invasivas.
Nutrition in patients with cancer is a topic of great interest, as cancer is the second leading cause of death worldwide and the leading cause of death in Chile. In cancer patients, especially those with gastrointestinal or head and neck cancers, malnutrition is a major complication that significantly affects quality of life. It reduces the immune response, hinders tolerance to antineoplastic treatment, and decreases survival rates, in addition to increasing postoperative complications, hospital stays, and healthcare costs. Malnutrition has a multifactorial effect due to factors that depend on the individual and the type of cancer. Malnutrition and muscle wasting are associated with a poorer quality of life, can lead to reduced doses of antineoplastic drugs or radiotherapy, increase hospital stays, and contribute to approximately 20% of mortality. Despite its high prevalence and well-known negative effects, malnutrition remains underdiagnosed. Patients diagnosed with cancer often seek information on social media, from friends, and from pseudoscientists, and frequently consume over-thecounter supplements and vitamins, which can lead to misinformation and worsen their condition. Proper nutrition plays a crucial role before, during, and after a cancer diagnosis. This article focuses on nutritional management, including the prevention, screening, diagnosis, and treatment of malnutrition in adult cancer patients. It provides practical tools for general practitioners, family physicians, and medical or surgical oncology specialists.
Colorectal cancer (CRC) is currently one of the three cancers with the highest mortality rates worldwide. This is attributed to diets with a higher proportion of ultra-processed foods, sedentary lifestyles, and obesity, among other factors. On the other hand, one factor that has led to a decrease in mortality rates in some countries is CRC screening programmes. Most programmes are carried out on asymptomatic individuals between the ages of 45 and 75. The two main strategies are to start screening with a faecal occult blood test or a colonoscopy. Currently, the strategy used in most countries is to perform the immunological test, followed by endoscopic examination in selected cases. The results show that either of the two strategies mentioned above can detect CRC at an earlier stage and reduce CRC mortality.
The training of medical residents requires educational strategies that foster the comprehensive development of clinical, communication, and professional competencies. In this context, 360-degree evaluations have emerged as an alternative to traditional assessment methods, enabling a more comprehensive appraisal of performance. This narrative review aimed to analyze their implementation, effectiveness, challenges, and long-term outcomes in medical education. A comprehensive literature search was conducted using terms related to "360-degree evaluation," "multisource feedback," and "health education," identifying 34 studies across diverse training settings. Findings indicate that 360-degree evaluations provide a holistic perspective by integrating feedback from multiple sources, including peers, supervisors, patients, and self-assessment. Their use is associated with improvements in clinical competencies, communication skills, professionalism, and overall performance. Additionally, continuous feedback promotes reflective practice and sustained professional development, contributing to improved quality of care and patient satisfaction. However, several challenges were identified, including evaluator bias, logistical complexities, and difficulties in effectively integrating feedback into training programs. Successful implementation strategies include structured evaluator training, the use of standardized tools, regular feedback sessions, and strong institutional support supported by appropriate technological platforms. In conclusion, 360-degree evaluations represent a valuable complement to traditional assessment methods by providing a multidimensional view of resident performance. Careful implementation can maximize their benefits and contribute to both professional development and the quality of healthcare delivery.
Individuals diagnosed with cancer experience limitations in activities of daily living and usual roles due to the side effects of the disease and its treatments, which may emerge early and persist longterm. Despite this, referrals to rehabilitation remain delayed and predominantly reactive. Key barriers include both individual and health system factors, such as age, geographic distance, poor coordination between services, limited awareness of rehabilitation benefits, and the lack of structured referral pathways. This context underscores the need to integrate rehabilitation early into oncologic care. In this setting, an interdisciplinary model of early cancer rehabilitation based on prospective surveillance is proposed, aimed at facilitating timely referral and optimizing functional outcomes. International evidence supports the integration of rehabilitation professionals throughout the continuum of cancer care, including oncology physical therapy, pelvic floor rehabilitation, speech-language pathology, and occupational therapy. The prospective surveillance model, widely used in breast cancer, has demonstrated effectiveness in the early detection of functional impairments, supporting its potential extension to other cancer types. Additionally, a rehabilitation navigation role is incorporated, led by a professional with oncology training, responsible for conducting functional screening, providing education, and coordinating referrals based on functional risk in collaboration with the treating team. The implementation of this interdisciplinary model, grounded in prospective surveillance and clinical navigation, represents a strategy for early detection of functional limitations, optimization of function, and improvement in quality of life. Future studies are needed to evaluate its implementation and impact across diverse clinical settings.
Germline mutations in cancer predisposition genes are no longer limited to hereditary cancer counseling and prevention, but have emerged as a cornerstone of modern precision oncology. Today, their detection not only identifies at-risk families but also provides actionable biomarkers that guide therapeutic decisions across a wide spectrum of malignancies. This review offers a comprehensive narrative of how germline testing has reshaped the management of breast, ovarian, prostate, pancreatic, endometrial, and colorectal cancers, highlighting its role as both a marker of familial risk and a predictive tool that defines therapeutic trajectories.