
•La enfermedad de Parkinson es una patología crónica y progresiva en la que los síntomas no motores pueden preceder al diagnóstico y condicionar gran parte de la discapacidad.•Las novedades terapéuticas se centran en optimizar la estimulación dopaminérgica, reducir el tiempo “off” y mejorar la tolerabilidad, más que en la aparición de nuevos fármacos.•Las fluctuaciones motoras (especialmente el wearing-off) son frecuentes y su detección precoz modifica la actitud terapéutica.•Los síntomas no motores (sueño, ánimo, cognición, disfunción autonómica, etc.) deben buscarse activamente, ya que su tratamiento mejora la calidad de vida. Debe hacerse un manejo combinado no farmacológico y farmacológico.•Atención Primaria tiene un papel clave, no solo en el diagnóstico inicial sino también en: detección de complicaciones, control de síntomas no motores e identificación de efectos adversos.•Deben reconocerse criterios de derivación: fluctuaciones no controladas, discinesias incapacitantes, deterioro funcional o sospecha de mala tolerancia.•Existen nuevas líneas de investigación con foco en el mecanismo fisiopatológico (terapias génicas, celulares, etc.), pero que, a día de hoy, no arrojan resultados importantes, y hacen que el objetivo del tratamiento siga siendo el control de síntomas.•Las terapias avanzadas (infusión continua de levodopa o estimulación cerebral profunda) deben considerarse en fases no bien controladas con tratamiento oral.•En fases avanzadas, el enfoque debe incluir cuidados paliativos precoces, centrados en la calidad de vida y el apoyo al paciente y su familia.
•La vacunación es una de las estrategias más eficientes en salud pública.•La reticencia vacunal es un estado de duda dinámico y cambiante respecto a vacunarse, no necesariamente una negativa.•Una consecuencia de la reticencia pudiera ser la disminución de las coberturas vacunales.•Se debe evitar el uso de términos como vacunofóbico o antivacunas por ser reduccionista y no facilitar el acercamiento de posiciones.•Para su abordaje es fundamental comprender la magnitud del problema y establecer estrategias basadas en la información, la transparencia y la ética.•Los profesionales sanitarios con conocimientos sólidos y actitudes positivas, recomiendan más activamente la inmunización.
•La vía subcutánea supone una alternativa sencilla, eficaz y segura para el paciente para administrar medicamentos o fluidos.•Se utiliza cuando no es posible la vía oral o si necesitamos mejor control de determinados síntomas.•Se puede utilizar un gran número de medicamentos, tanto en bolo como en infusión continua, pudiendo mezclar diferentes principios activos, existiendo diferentes dispositivos para poder administrarlos.•Utilizada en cuidados paliativos, no hay razón para no utilizarla en otros ámbitos como la atención primaria o especializada.•Se presenta como un recurso útil en la práctica clínica diaria que precisa una formación sencilla, que debería ofrecerse a los sanitarios en los centros de salud y en los servicios hospitalarios.