
Introducción: El trastorno bipolar (TB) es una enfermedad mental crónica asociada a un mayor riesgo de mortalidad prematura. El consumo de tabaco es altamente prevalente en esta población y contribuye de forma relevante a la morbimortalidad física. Objetivo: Analizar críticamente la evidencia disponible sobre las intervenciones farmacológicas para el abandono del tabaco en pacientes con TB. Métodos: Se realizó una revisión narrativa estructurada en PubMed, The Cochrane Library y Web of Science, incluyendo estudios publicados entre enero de 1985 y marzo de 2025. Se incluyeron estudios originales que evaluaban tratamientos farmacológicos para la cesación tabáquica en pacientes con TB diagnosticado según criterios DSM o CIE. Debido a la heterogeneidad clínica y metodológica, no se realizó metaanálisis. Resultados: Se incluyeron 15 estudios. La mayoría evaluaron pacientes con TB dentro de cohortes psiquiátricas más amplias. La vareniclina mostró mayores tasas de abstinencia que el placebo, con odds ratios aproximadas entre 3,0 y 8,1, y fue superior al bupropión y a la terapia sustitutiva con nicotina (TSN) en varios estudios de gran tamaño. El bupropión y la TSN fueron generalmente más eficaces que el placebo, aunque con resultados menos consistentes. Los tratamientos fueron, en general, bien tolerados, sin aumento de eventos adversos neuropsiquiátricos graves. Conclusiones: Las intervenciones farmacológicas, especialmente la vareniclina, parecen efectivas y generalmente seguras para el abandono del tabaco en pacientes con TB. No obstante, la evidencia es heterogénea, lo que subraya la necesidad de estudios específicos en esta población.
Son escasos los estudios longitudinales que, en Latinoamérica, describen como las variables de personalidad predicen el consumo de sustancias en adolescentes. Este estudio examinó variaciones en el consumo de alcohol, tabaco y marihuana, a lo largo de tres años, en adolescentes argentinos/as, y describió como impulsividad y toma de riesgos discriminan prospectivamente entre adolescentes con y sin Consumo Episódico Elevado de Alcohol (CEEA), tabaco y marihuana. Mil ochenta alumnos/as (M=12.27 años, DE=0.952; 54% mujeres) de Córdoba (Argentina) completaron, una vez por año durante tres años, una prueba de toma de riesgos (BART) y una encuesta sobre consumo de sustancias e impulsividad rasgo. El consumo de sustancias se incrementó a lo largo de las mediciones, alcanzando el 85% (alcohol), 18.3% (tabaco) y 8.1% (marihuana) de ocurrencia de vida en el último tiempo medido. El consumo de tabaco fue mayor en mujeres y el de marihuana más alto en varones. Mayores niveles de Urgencia Negativa, Falta de Premeditación, Falta de Perseverancia, Búsqueda de Sensaciones y toma de riesgos predijeron el CEEA dos años después. Los/as adolescentes con mayores niveles iniciales de Falta de Perseverancia y Búsqueda de Sensaciones tuvieron mayor probabilidad de consumir tabaco posteriormente. Falta de Premeditación y toma de riesgos predijeron el uso de marihuana. El estudio describe perfiles de personalidad específicos para cada sustancia, insumo relevante para el desarrollo de intervenciones específicamente destinadas a cada subpoblación de consumidores/as.
El consumo de tabaco con fines de control del peso constituye una práctica generalizada y nociva entre las personas con sobrepeso u obesidad. El Smoking-Related Weight and Eating Episodes Test (SWEET) evalúa las motivaciones relacionadas con la alimentación y el peso en el consumo de tabaco. El objetivo de este estudio fue validar el SWEET en personas españolas con sobrepeso u obesidad. Adultos que querían participar en un tratamiento para dejar de fumar (N = 123; 54.47% mujeres; MIMC = 31,71 ± 4,27) completaron el SWEET y otras medidas relacionadas con el tabaquismo, el peso, la alimentación, los síntomas emocionales y la actividad física. La fiabilidad y la validez se evaluaron en función de la estructura interna, la consistencia interna y las relaciones con otras variables. El modelo correlacional de cuatro factores mostró un ajuste adecuado tal y como se encontró en el SWEET original. Los coeficientes de fiabilidad evidenciaron una consistencia interna adecuada en las subescalas (α = ,68 - ,88), y las relaciones con otras medidas fueron consistentes, aportando evidencia positiva de validez convergente y discriminante. La aplicación de este instrumento para evaluar las motivaciones relacionadas con la alimentación y el peso en el consumo de tabaco en personas con sobrepeso u obesidad que participan en programas de cesación tabáquica puede contribuir al desarrollo de estrategias de tratamiento más eficaces adaptadas a las necesidades de esta población.
La digitalización del juego ha favorecido la expansión de productos análogos al juego de azar en espacios como los videojuegos y las plataformas de inversión financiera. Aunque estas prácticas comparten mecanismos estructurales y perfiles de riesgo con el juego de azar, la evidencia sobre su relación con el daño asociado y su papel conjunto en la predicción de la gravedad del juego sigue siendo limitada. Este estudio analizó si la participación reciente (últimos 60 días) en estas actividades, junto con las formas tradicionales de juego, se asocia con la gravedad del juego (PGSI) y el daño relacionado (SGHS). La muestra procede de un ensayo controlado aleatorizado (ClinicalTrials.gov ID: NCT06681103), del que se emplearon únicamente los datos de la evaluación inicial previos a la intervención. Se reclutaron 1.889 jóvenes de 18–34 años residentes en España, de los cuales el 53,9 % (n=1.018) había participado recientemente en actividades de juego o análogas, conformando la muestra analizada. Ambos indicadores se modelaron mediante regresión ordinal jerárquica ajustada por implicación global (frecuencia y número de actividades) y sociodemográficas. Las asociaciones con la gravedad se mantuvieron tras todos los ajustes, con OR ajustadas (ORa) entre 1,9 y 3,6 (p<0,01), destacando las apuestas en videojuegos y el trading de materias primas, con magnitudes similares a las observadas para máquinas tragaperras, casino y apuestas deportivas. En el SGHS, solo las apuestas en eSports y el trading de materias primas (ORa=2,23, p<0,05) conservaron su asociación con un mayor número de daños tras el ajuste sociodemográfico, mientras que las loterías mostraron asociaciones inversas con ambos indicadores (ORa=0,58 en PGSI, y ORa=0,56 en SGHS, p<0,05). Los resultados subrayan la necesidad de incorporar estas nuevas formas de gasto digital en la detección y prevención del daño asociado al juego entre jóvenes adultos.
La adicción a las redes sociales (SNA) no está reconocida formalmente como trastorno, aunque suele estudiarse desde una perspectiva adictiva. La mayoría de los instrumentos disponibles ofrecen puntuaciones unidimensionales, lo que puede limitar la caracterización de la heterogeneidad sintomática. El AdiTec-I se desarrolló como un instrumento multidimensional adaptado de criterios DSM-IV-TR para evaluar la SNA. Este estudio examinó evidencias de validez basadas en la estructura interna de sus puntuaciones, estimaciones de fiabilidad, evidencias de validez convergente y discriminante, e invarianza según género y contexto cultural en adolescentes y adultos jóvenes hispanohablantes. La muestra final incluyó 3.817 participantes de 14 a 22 años (M = 15,94; DT = 1,44) de centros educativos de España y América Latina. Un análisis factorial confirmatorio competitivo mostró que el modelo jerárquico de segundo orden, compuesto por Abuso, Abstinencia, Falta de Control y Escape, presentó ajuste adecuado y fue retenido frente a los modelos alternativos (CFI = ,935, RMSEA = ,066, SRMR = ,046). Las estimaciones de fiabilidad fueron adecuadas y las evidencias convergente y discriminante apoyaron la interpretación de las puntuaciones. La invarianza métrica apoyó una interpretación comparable según género y contexto cultural, mientras que la escalar solo se sostuvo parcialmente. Estos hallazgos apoyan el AdiTec-I como un instrumento multidimensional psicométricamente sólido para evaluar la SNA en adolescentes y adultos jóvenes hispanohablantes. Su estructura jerárquica permite evaluar gravedad global e interpretar perfiles sintomáticos en contextos preventivos y clínicos. Futuros estudios deberían reforzar el dominio Escape y examinar estabilidad temporal, criterios externos y utilidad aplicada de los puntos de corte interpretativos. Se administró el AdiTec-I a una muestra de 3.817 adolescentes (41,5 % mujeres) de entre 14 y 22 años, procedentes de centros educativos de España (46,2 %) y de once países de América Latina (53,8 %). Se llevaron a cabo análisis factoriales confirmatorios (AFC), análisis de invarianza por sexo y cultura, estimaciones de fiabilidad y análisis de correlaciones interfactoriales.Los resultados respaldaron un modelo de segundo orden con cuatro dimensiones (Abuso, Abstinencia, Falta de control y Escape), con buen ajuste y alta consistencia interna. Se confirmó la invarianza de medida entre grupos culturales y de sexo, así como una adecuada capacidad discriminativa.El AdiTec-I se presenta como una herramienta psicométricamente sólida para la evaluación de la SNA en adolescentes hispanohablantes. Su estructura multifactorial y validez transcultural avalan su utilidad en contextos clínicos y preventivos. Se recomienda seguir analizando su validez de contenido y criterio, y ampliar su aplicación a muestras representativas por país.
Social networking addiction (SNA) is not formally recognized as a disorder in current diagnostic systems, although research has mainly approached it from an addiction-based perspective. Most available instruments provide predominantly unidimensional scores, which may limit the characterization of symptom heterogeneity. The AdiTec-I was developed as a multidimensional instrument adapted from DSM-IV-TR substance abuse and dependence criteria to assess SNA. This study examined evidence of validity based on the internal structure of AdiTec-I scores, reliability estimates, convergent and discriminant evidence, and measurement invariance across gender and cultural background in Spanish-speaking adolescents and young adults. The final sample comprised 3,817 participants aged 14-22 years (M = 15.94, SD = 1.44) from educational institutions in Spain and Latin America. A competitive confirmatory factor analysis showed that the hierarchical second-order model, comprising Abuse, Abstinence, Lack of Control, and Escape, provided adequate fit and was retained over the alternative models (CFI = .935, RMSEA = .066, SRMR = .046). Reliability estimates were adequate across all domains, and convergent and discriminant evidence supported score interpretation. Metric invariance supported comparable interpretation of the latent structure across gender and cultural background, whereas scalar invariance was only partially supported. These findings support the AdiTec-I as a psychometrically sound multidimensional instrument for assessing SNA in Spanish-speaking adolescents and young adults. Its hierarchical structure supports both overall severity assessment and profile-based interpretation of domain scores, with potential usefulness in preventive and clinical settings. Future research should strengthen the Escape domain, extend cross-group evidence, and examine temporal stability, external criteria, and the practical utility of interpretive thresholds.
The use of tobacco for the purpose of weight management is a pervasive and detrimental practice among individuals with overweight or obesity. The Smoking-Related Weight and Eating Episodes Test (SWEET) assesses eating- and weight-related motivations for smoking. The goal of this study was to validate the SWEET in Spanish individuals with overweight or obesity. Adults seeking treatment for smoking cessation (N = 123; 54.47% female; MBMI = 31.71 ± 4.27) completed the SWEET and measures related to smoking, weight, eating, emotional symptoms, and physical activity. Reliability and validity were assessed based on internal structure, internal consistency, and relationships with other variables. A four-factor correlated model, as found in the original SWEET, exhibited an adequate fit. The reliability coefficients demonstrated adequate internal consistency across subscales (α = .68 - .88), and the relationships with other measures were consistent, providing positive evidence of convergent and discriminant validity. The implementation of this valid and reliable instrument to assess eating- and weight-related motivations for smoking in individuals with overweight or obesity undergoing smoking cessation may contribute to the development of more effective treatment strategies tailored to the needs of this population.
BACKGROUND:Bipolar disorder (BD) is a chronic mental illness associated with increased premature mortality. Tobacco use is highly prevalent in BD and contributes substantially to physical morbidity. OBJECTIVE:To critically appraise the evidence on pharmacological interventions for smoking cessation in patients with BD. METHODS:A structured narrative review was conducted in PubMed, The Cochrane Library, and Web of Science, including studies published between January 1985 and March 2025. Original studies evaluating pharmacological smoking cessation treatments in patients diagnosed with BD according to DSM or ICD criteria were included. Due to clinical and methodological heterogeneity, no meta-analysis was performed. RESULTS:Fifteen studies were included. Most trials evaluated patients with BD within broader psychiatric cohorts. Varenicline showed higher abstinence rates than placebo, with odds ratios ranging approximately from 3.0 to 8.1 in randomized trials, and was superior to bupropion and nicotine replacement therapy (NRT) in several large studies. Bupropion and NRT were generally more effective than placebo, although results were less consistent. Treatments were generally well tolerated, without increased severe neuropsychiatric adverse events. CONCLUSIONS:Pharmacological interventions, particularly varenicline, appear effective and generally safe for smoking cessation in BD, especially when combined with behavioral support. Evidence remains heterogeneous, highlighting the need for BD-specific trials.
Longitudinal studies examining how personality variables predict substance use in adolescents in Latin America are scarce. This study examined variations in alcohol, tobacco, and cannabis use over three years among Argentinian adolescents, and assessed how impulsivity and risk-taking (at Time 1) prospectively discriminate between adolescents with and without binge drinking, tobacco and cannabis use at Time 3. A longitudinal design was employed. A total of 1080 adolescents (M=12.27 years, SD=0.952; 54% girls) from Córdoba (Argentina) completed, once per year for three years, a risk-taking task (BART) and a survey assessing substance use and trait impulsivity. Drug use increased over time, reaching lifetime prevalence rates of 85% (alcohol), 18% (tobacco), and 8% (cannabis) at the final assessment. Tobacco use was significantly higher (p ≤ .05) among girls and cannabis use was higher (p ≤ .01) among boys. Higher levels of negative urgency (PR = 1.023), lack of premeditation (PR = 1.025), lack of perseverance (PR = 1.045), sensation seeking (PR = 1.036), and risk-taking (PR = 1.008) at baseline were associated with a higher prevalence of BD two years later. Higher levels of lack of perseverance (PR = 1.033) and sensation seeking (PR = 1.029) were associated with a higher subsequent prevalence of tobacco use. Lack of premeditation (PR = 1.057), lack of perseverance (PR = 1.042), sensation seeking (PR = 1.033), and risk-taking (PR = 1.019) were associated with a higher subsequent prevalence of marijuana use. Adolescents with higher levels of impulsivity and risk-taking constitute a relevant subpopulation for the design of preventive interventions aimed at delaying the onset and progression towards problematic substance use.
Persuasive narratives have been shown to be effective in influencing health behaviors. However, their impact on at-risk populations, such as justice-involved juveniles who use cannabis, has received limited attention. This study analyzes the response of 93 juveniles with judicial measures in detention centers to persuasive video-based narratives. These narratives were developed in accordance with the Health Action Process Approach (HAPA) and were gender-adapted. Additionally, variables influencing resistance to the persuasive message, assessed in terms of favorability, were examined. Prior to exposure to the narrative, motivational variables such as risk perception, outcome expectancies (both positive and negative) of cannabis non-use, and self-efficacy for action were measured. Following the viewing, generated thoughts (cognitive responses) and engagement with the narrative, focusing on identification with the protagonist and narrative transportation, were assessed. The results revealed that the thoughts generated focused on the message content of the message and personal experiences, with favorable thoughts predominating. No significant differences were found between males and females. Furthermore, narrative transportation acted as a significant mediator between risk perception and message favorability. This study provides empirical evidence on the effect of persuasive narratives in this population, indicating that their design, based on health behavior change theories, enhances receptivity. The findings support their integration into prevention programs within the context of juvenile justice.
The digitization of gambling has led to the proliferation of gambling-like products in areas such as video games and financial investment platforms. Although these practices share structural mechanisms and risk profiles with gambling, evidence on their relationship with associated harm and their joint role in predicting gambling severity remains limited. This study examined the association between recent participation (within the last 60 days) in these activities, along with traditional forms of gambling, and gambling severity (PGSI) and related harm (SGHS). The sample is derived from a randomized controlled trial (ClinicalTrials.gov ID: NCT06681103), from which only the pre-intervention baseline assessment data were utilized. A total of 1,889 young people aged 18-34 living in Spain were recruited, of whom 53.9% (n=1,018) had recently participated in gambling or similar activities, forming the sample analyzed. Both indicators were modelled using hierarchical ordinal regression, with adjustments made for overall involvement (frequency and number of activities) and sociodemographic factors. The associations with severity remained after all adjustments, with adjusted ORs (aORs) between 1.9 and 3.6 (p<0.01), with video game betting and commodity trading standing out, with magnitudes similar to those observed for slot machines, casinos, and sports betting. In the SGHS, only eSports betting and commodity trading (aOR=2.23, p<0.05) retained their association with a higher number of harms after sociodemographic adjustment, while lotteries showed inverse associations with both indicators (aOR=0.58 in PGSI, and aOR=0.56 in SGHS, p<0.05). The results emphasize the importance of incorporating these new forms of digital spending into the detection and prevention of gambling harm among young adults.
People who use drugs (PWUD) are at high risk of hepatitis C virus (HCV) infection, and HCV patients often have psychiatric disorders requiring nervous system drugs, including antipsychotics. These medicines can interact with HCV treatment-related metabolic pathways producing DDIs (drug-drug interactions). This analysis focused on potential DDIs between direct-acting antivirals (DAAs) and concomitant medications used in PWUD/antipsychotics-treated HCV patients, alongside associated adverse events (AEs) and clinical interventions in Spain. Electronic medical records (BIG-PAC® database) were used to analyse adult HCV patients treated with glecaprevir/pibrentasvir (GLE/PIB) or sofosbuvir/velpatasvir (SOF/VEL) between 2017-2020. The study included 1,620 HCV patients, 985 identified as PWUD and 187 as antipsychotic users, 75% of whom were also PWUD. In the PWUD cohort, cardiovascular (CV) comorbidities were the most frequent; 22.7% patients were at risk of DDIs with CV, with the risk being higher in GLE/PIB-treated (36.8%) versus SOF/VEL (13.7%) (p<0.001). Cardiovascular AEs were more common in the GLE/PIB group. In the antipsychotic cohort, quetiapine was the most prescribed antipsychotic comedication (26.2%), followed by paliperidone (17.6%) and olanzapine (17.1%). Fifty-one per cent of those on GLE/PIB were at risk of DDIs versus 23% on SOF/VEL (p<0.001). Two AEs were reported in the GLE/PIB group (n=37): one patient on quetiapine at a dose <300mg/day experienced extrapyramidal symptoms, leading to DAA discontinuation, and another paliperidone-treated experienced sedation, necessitating a dose reduction. The findings highlight DDIs risks in HCV patients on antipsychotics or with substance addiction, particularly with GLE/PIB. Comprehensive clinical follow-up is essential to optimise treatment and improve patient safety. Electronic medical records (BIG-PAC® database) were used to analyse adult HCV patients treated with glecaprevir/pibrentasvir (GLE/PIB) or sofosbuvir/velpatasvir (SOF/VEL) between 2017-2020. The study included 1,620 HCV patients, 985 identified as PWUD and 187 as antipsychotic users, 75% of which were also PWUD. In the PWUD cohort, cardiovascular (CV) comorbidities were the most frequent; 22.7% patients were at risk of DDIs with CV, being the risk higher in GLE/PIB-treated (36.8%) versus SOF/VEL (13.7%) (p<0.001). Cardiovascular AEs were more common in the GLE/PIB group. In the antipsychotic cohort, quetiapine was the most prescribed antipsychotic comedication (26.2%), followed by paliperidone (17.6%) and olanzapine (17.1%). Fifty-one per cent of those on GLE/PIB were at risk of DDIs versus 23% on SOF/VEL (p<0.001). Two AEs were reported in the GLE/PIB group (n=37): one patient on quetiapine at a dose <300mg/day experienced extrapyramidal symptoms, leading to DAA discontinuation, and another paliperidone-treated experienced sedation, necessitating a dose reduction. The findings highlight DDIs risks in HCV patients on antipsychotics or with substance addiction, particularly with GLE/PIB. Comprehensive clinical follow-up is essential to optimise treatment and improve patient safety.
Alcohol is one of the most widely consumed substances worldwide. It is hypothesized that people who use alcohol have poor emotional regulation strategies, something shared by people who commit suicide. Therefore, the aim of this work is to study the mediational effect of coping strategies and distress tolerance in the relationship between excessive alcohol use and suicidal risk. A sample of 1014 participants (33.82% male, 66.17% female; M = 33.0, SD = 15.15) were assessed using a custom sociodemographic questionnaire, the Alcohol Use Disorders Identification Test (AUDIT), the Coping with Stress Questionnaire (CSQ), Distress Tolerance Stress (DTS), and Suicide Risk (RS). Two mediation models were performed in which AUDIT scores were used as the independent variable, RS score as the dependent and sex as a covariate. In the first model the mediating variable was the CSQ scores and in the second the DTS scores. The relationship was mediated positively by Negative Auto-Focused, Appraisal and Absorption, and negatively by Social Support Seeking and Tolerance. Emotional regulation is a transdiagnostic strategy that can reduce not only alcohol consumption, but also suicidal risk. Given these results, there is a pressing need to develop preventive programs centered on adaptive emotion regulation strategies. Emotional regulation plays a key role in the relationship between excessive alcohol use and suicidal risk.
En este trabajo se ha realizado una revisión narrativa que identifica los factores asociados al sexo y al género que influyen en la vulnerabilidad frente al desarrollo de un trastorno adictivo. Las adicciones surgen de la interacción entre factores neurobiológicos y psicosociales. Los dimorfismos cerebrales según el sexo, mediados por factores genéticos, hormonales y epigenéticos, generan diferencias en los circuitos implicados en la recompensa, la regulación emocional y las funciones ejecutivas. Las diferencias farmacocinéticas, como mayores niveles sanguíneos de alcohol, metabolismo más rápido de la nicotina y una internalización más lenta de los receptores μ-opioides en mujeres, contribuyen a una progresión más rápida y a la aparición más temprana de complicaciones médicas. El género, entendido como un sistema de roles y normas socialmente construidos, modula estas vulnerabilidades. Las normas masculinas tradicionales se asocian a mayor consumo, mientras que algunos aspectos de la feminidad pueden actuar como factores de riesgo o protección. Las minorías sexuales y de género presentan las mayores disparidades. Las mujeres lesbianas y bisexuales tienen las tasas más elevadas de trastornos por uso de sustancias; los hombres gays y bisexuales informan mayor consumo de drogas ilícitas; las personas bisexuales muestran el mayor riesgo global. Las poblaciones trans y no binarias presentan prevalencias más altas de consumo de tabaco, estimulantes y sustancias asociadas al chemsex, muchas veces como respuesta al estrés de minoría y a sistemas de salud cisnormativos. La comorbilidad psiquiátrica afecta al 50–80 % de los casos. Abordar estas desigualdades requiere un enfoque interseccional, sensible al género y culturalmente competente.
La adolescencia es una etapa de desarrollo crítica durante la cual la exposición al estrés y al alcohol puede inducir alteraciones neurobiológicas de larga duración. El consumo de alcohol en atracón es especialmente disruptivo para los circuitos corticoestriatales, sin embargo, aún se conoce poco sobre hasta qué punto la historia previa de estrés modula estos efectos. En este estudio investigamos cómo el estrés por inmovilización, ya sea agudo o repetido, antes de la exposición intermitente al alcohol durante la adolescencia modula los cambios transcripcionales en el estriado dorsal de ratas macho. Los animales fueron expuestos a una sesión única (agudo) o a cinco días consecutivos (repetido) de estrés por inmovilización entre los días posnatales (DPN) 32–36, seguido de cuatro semanas de administración intermitente intragástrica de etanol (3 g/kg) o solución salina. En la edad adulta se cuantificó la expresión de ARNm estriatal de genes dopaminérgicos (Drd1, Drd2, Th), glutamatérgicos (Gls, Gls2, Gria2, Grin2a, Grin2b), endocannabinoides (Cnr1, Cnr2, Napepld, Faah, Dagla, Daglb, Mgll), neurotróficos (Bdnf, Ntrk2) y gliales (Gfap, Aif1). La exposición al alcohol incrementó la expresión de genes asociados con la síntesis de glutamato y la señalización de receptores, el metabolismo endocannabinoide y la activación astrocítica. El estrés agudo amplificó la expresión inducida por alcohol de Gls, Gls2, Gria2, Napepld, Faah, Daglb, Ntrk2 y Gfap, mientras que el estrés repetido atenuó estos efectos y aumentó selectivamente la expresión de Drd1, Drd2, Grin2a y Bdnf. La activación microglial (Aif1) se incrementó por el alcohol independientemente del estrés. Estos resultados sugieren que el estrés agudo sensibiliza las vías glutamatérgicas y endocannabinoides al alcohol, mientras que el estrés repetido activa mecanismos adaptativos consistentes con la hipótesis de la inoculación de estrés. En conjunto, el historial de estrés determina de manera crítica los resultados neurobiológicos de la exposición al alcohol durante la adolescencia, con implicaciones para la resiliencia y la vulnerabilidad a la psicopatología inducida por alcohol.
En respuesta a la creciente popularidad de los productos derivados del cannabis con bajo contenido de THC y alto CBD, un estudio examinó si el consumo de estos productos podría resultar en pruebas positivas de THC en análisis de orina. Seis voluntarios consumieron productos con <0,2% de THC según las etiquetas, y las pruebas posteriores no detectaron el metabolito del THC en ninguna muestra. Esto sugiere que, al menos para esta partida específica, el consumo de CBD con bajo THC no es detectable en análisis de orina. Sin embargo, se enfatiza la necesidad de más estudios para explorar diferentes proveedores y entornos de venta, a fin de informar adecuadamente a los usuarios sobre los posibles riesgos asociados.
La encefalopatía de Wernicke (WE) es una enfermedad neurológica causada por la deficiencia de tiamina (TD) cuyo principal factor de riesgo es el trastorno por uso del alcohol. El objetivo de este estudio es explorar el perfil de expresión de genes candidatos relacionados con neuroinflamación, disfunción mitocondrial y metabolismo de la tiamina en el hipocampo de animales expuestos a consumo crónico de alcohol (CA), una dieta deficiente en tiamina (TDD) o la combinación de ambos. Se analizaron un total de 42 ratas Wistar macho incluidas en 4 grupos experimentales: control (C) que recibieron agua o agua suplementada con tiamina (0,2 g/L), alcohol crónico (CA) durante 36 semanas, dieta TD y piritiamina durante 12 días (TDD) y un grupo que combinaba CA+TDD. La expresión relativa de factores neurotróficos (Ptn, Mdk, Ptprz), factores proinflamatorios (Tlr4, Ccl2 y Hmgb1), proteínas implicadas en homeostasis mitocondrial (Mfn1 y Mfn2) y enzimas del metabolismo de la tiamina (Tpk1) se determinó a partir de ARNm obtenido del hipocampo de los distintos grupos experimentales. El análisis estadístico se realizó mediante el test no paramétrico Kruskal-Wallis. La expresión de Ptprz tendía a ser menor en el grupo TDD comparado con el grupo C (no significativo) mientras que la disminución de Ptprz observada en el grupo TDD fue estadísticamente significativa cuando se comparaba con el grupo CA+TDD (p<0,05). Además, el grupo TDD mostró los menores niveles de expresión de Ptn y esta disminución fue estadísticamente significativa comparada con los grupos C y CA (p<0,05). Nuestros resultados indican un perfil diferencial de expresión de la ruta PTN-MDK-PTPRZ en el hipocampo de ratas con una dieta TD distinto al observado en el resto de los modelos de encefalopatía WE analizados (CA y CA+TDD).