
Desde la epistemología tradicional, el fenómeno científico se ha abor-dado como un problema lógico-metodológico centrado, principalmente, en la disputa verdad/error, la estructura de las teorías, la reductibilidad empírica de los conceptos teóricos o el progreso/acumulación del conocimiento. Por su parte, el enfoque sociológico de la ciencia se ha centrado en cómo, ese mismo fenómeno, se explica tanto por su entramado sociohistórico como por sus elementos microscópicos. A partir de dicha tensión, el presente artículo, presenta un marco analítico orientado a interpretar las prácticas científicas como un problema de “subjetividad epistémica” que transita desde una interpretación histórico-estructural de la actividad científica hacia una interpretación situada de la misma. Para lo anterior, y a partir de Khun, Feyerabend y Lakatos se propone discutir lo que podríamos llamar una micro-epistemología o “epistemología de bajo alcance” que busca re-situar la racionalidad científica en tanto prácticas dinámicas que se trasladan y superponen de acuerdo con diferentes intereses y niveles sociotécnicos.
Este trabajo tiene un doble objetivo. Por una parte, busca reconstituir los problemas a los cuales Husserl se vio enfrentado en su intento por conceptualizar la fantasía y la percepción en su período previo a 1904/5. Por otro lado, busca sostener la siguiente hipótesis: si bien es consabido que, desde el esquema imagen-cosa (Bild-Sache) y del esquema acto-contenido de la aprehensión, no era posible una conceptualización precisa de la experiencia de fantasía, hay, sin embargo, dos ideas que permiten una descripción más justa, a saber, la de reproducción y la de indicio (Anhalt) de ser. Esta última aparece en la Allgemeine Erkenntnistheorie Vorlesung de 1902/3. Esto permitirá ver las limitaciones y virtudes tanto del modelo de la imagen-cosa, como del modelo acto-contenido de la aprehensión en torno al problema de la relación percepción-fantasía.
El propósito de este escrito es sugerir, a través del estudio de la tragedia, un redimensionamiento ético de la vida en común que permita, así, alejarse de las divisiones típicamente modernas, es decir, sujeto y objeto. Explicitar el proceso trágico implica, forzosamente, llegar a un punto efectivo y compartido no planeado con el objeto de recomponer la propia racionalidad de la historia unilateral determinada bajo un campo normativo. Se espera, después de los desarrollos conceptuales, lograr a establecer una aproximación entre los temas de la tragedia y de la historia en Hegel desde una teoría de la acción.
En el presente artículo explicaremos el proceso que permitió que Ricoeur pudiera aplicar la ontología aristotélica del acto y la potencia a su hermenéutica, y de qué manera dicho desarrollo le brindó una solución especulativa a la aporética del tiempo. En este proceso distinguiremos dos soluciones alternativas: la solución poética dada en Tiempo y narración y la especulativa desarrollada en La memoria, la historia, el olvido. Aunque en ambas la analítica existenciaria tendrá un rol relevante, consideramos lo que dio lugar al cambio de perspectivas entre una y otra obra fue la introducción del conatus spinoziano.
El siguiente artículo es un comentario al Trauerspielbuch, la tesis de habilitación jamás aprobada de Walter Benjamin. Por ello, busca subsanar una enorme laguna en la recepción del texto, pues ha sido sistemáticamente ignorado que el Barroco que nos presenta Benjamin está compuesto por dos polos extremos en tensión, uno protestante extensamente glosado y otro católico, una y otra vez silenciado. Asimismo, esto implica una relectura de temas benjaminianos decisivos: el romanticismo, el capitalismo como religión, lo alegórico, el destino, la desnudez, melancolía y soberanía. Si, en el fragmento póstumo Kapitalismus als Religion, Benjamin diagnosticó al capitalismo como una religión parasitaria del cristianismo, suficientemente poderosa como para forzarlo a convertirse al capital a través del protestantismo. Es en el Trauerspielbuch donde estudia tal conversión con mayor detenimiento. La signatura de dicha conversión es la sola fide o fe desnuda, la cual hunde en una mayor desolación a aquellos que la práctican con mayor piedad, puesto que los deja sin criterio alguno para discernir entre el Reino y el Antirreino, entre la salvación y la condenación. Opuesta a tal signatura, especialmente a través de la apoteosis dialéctica barroca, se encuentra la fides caritate formata que une a la fe con la obra.