
Se deben diferenciar las conjuntivitis del recién nacido de las del niño, ya que existen particularidades propias de cada franja etaria. Se deben tener en cuenta las infecciones de transmisión sexual en el recién nacido, así como la imperforación de los conductos lagrimales en caso de lagrimeo diario del lactante. En el niño mayor, las conjuntivitis infecciosas requieren generalmente un tratamiento sintomático y el cumplimiento de normas higiénicas para limitar la transmisión a través de las manos. Solo se recurre a los antibióticos tópicos en caso de signos de gravedad. El tratamiento es empírico en un primer momento y no requiere una toma de muestras. La base del tratamiento de las alergias consiste en evitar el alérgeno y realizar lavados abundantes.
El hipogonadismo masculino está causado por una disfunción del eje GnRH-LH (hormona liberadora de gonadotropina-hormona luteinizante)/FSH (hormona foliculoestimulante)- gónadas, que afecta a la testosterona y a la fertilidad; su origen, frecuente y con frecuencia infradiagnosticado, es variado. El diagnóstico del hipogonadismo se basa en signos clínicos inespecíficos relacionados con un déficit de testosterona, que afecta a la función sexual, la fertilidad, el metabolismo y el estado óseo, psicológico y cognitivo. El hipogonadismo puede ser central o periférico, congénito o adquirido, y se manifiesta a diferentes edades con síntomas que varían en función de la gravedad y el tiempo de evolución del déficit androgénico. Las etiologías del hipogonadismo pueden ser centrales (hipotalamohipofisarias) o periféricas (testiculares), de origen congénito o adquirido. También existen formas combinadas. Están implicados medicamentos, anomalías genéticas, síndromes infrecuentes, tumores o enfermedades autoinmunitarias, y la identificación precisa de la causa es fundamental para un tratamiento adaptado. El tratamiento del hipogonadismo se basa en la terapia de sustitución con testosterona y gonadotropinas, en función del contexto. Están surgiendo otras opciones (GnRH, farmacoperones, kisspeptinas). Es imprescindible realizar una evaluación rigurosa y un seguimiento clínico para garantizar la eficacia y seguridad terapéutica.
Las enfermedades del apéndice incluyen principalmente la apendicitis aguda y los tumores apendiculares. La apendicitis, inflamación del apéndice vermiforme, es una urgencia quirúrgica digestiva particularmente frecuente. Es fundamental conocerla a fin de prescribir las pruebas diagnósticas adecuadas y derivar rápidamente a los pacientes al cirujano para su tratamiento. El diagnóstico se basa en una combinación de argumentos clínicos, biológicos y de pruebas de imagen. A diferencia de esta afección frecuente, los tumores apendiculares son poco comunes y se detectan a menudo de forma fortuita: tumores neuroendocrinos y mucoceles, que en ocasiones son responsables de un pseudomixoma peritoneal, lo que justifica su tratamiento en un centro especializado. Por último, el apéndice suscita un interés cada vez mayor por su función inmunitaria y microbiana, en particular en la rectocolitis hemorrágica, en la que la apendicectomía podría tener un efecto terapéutico.
Una hernia consiste en la salida de un órgano o de una parte de un órgano fuera de la cavidad que lo contiene a través de un defecto congénito o adquirido. Las hernias abdominales incluyen, fundamentalmente, las hernias de la pared abdominal anterior y las inguinales, mientras que las hernias internas y diafragmáticas son mucho más infrecuentes. Se trata de una patología benigna frecuente que afecta preferentemente a los hombres a cualquier edad. Los síntomas reveladores suelen ser discretos: dolor, molestias al realizar esfuerzos, aparición de una tumefacción abdominal o inguinal. Se deben siempre buscar factores que favorecen la aparición o el empeoramiento de una hernia. La principal complicación es la estrangulación, cuya aparición es imprevisible. Las hernias crurales se complican con mayor frecuencia que las hernias inguinales. El tratamiento curativo de una hernia es quirúrgico. El objetivo de la intervención es de carácter reparador, con el fin de aliviar los síntomas, evitar que la hernia aumente de tamaño y prevenir una estrangulación, que requeriría una cirugía urgente. Las técnicas de reparación mediante la colocación de prótesis, por vía laparoscópica o convencional, han reducido la tasa de recidiva tras la cirugía.
Las diarreas agudas, muy frecuentes y benignas en los países desarrollados, siguen siendo una causa persistente de mortalidad importante en los países pobres; son de origen vírico en la mayoría de los casos. Su gravedad puede estar relacionada con la deshidratación (diarreas hidroelectrolíticas), la sepsis, el substrato o, en raras ocasiones, con lesiones intestinales graves. Es necesario el ingreso hospitalario en caso de deshidratación grave, sepsis, substrato frágil o imposibilidad de rehidratación oral. Solo es necesario realizar pruebas complementarias (incluido un análisis microbiológico de las heces) en caso de síndrome disentérico, signos de gravedad, administración reciente de antibióticos, terreno frágil, casos agrupados y persistencia de los síntomas después del tercer día. En los demás casos, basta con una hidratación oral asociada a un tratamiento sintomático mínimo. Son posibles otras causas no infecciosas de diarrea aguda, en particular de origen farmacológico.