
Las organizaciones no simplemente existen: se hacen, se sostienen, se transforman y, en ocasiones, dejan de existir. Este supuesto, aparentemente sencillo, desplaza la mirada desde las organizaciones como entidades relativamente estables hacia aquello que ocurre en ellas y a través de ellas: las prácticas mediante las cuales los actores producen orden, negocian significados, movilizan recursos, incorporan tecnologías, enfrentan conflictos y construyen futuros. Desde esta perspectiva, práctica y proceso (pp) no constituyen aproximaciones independientes, sino dos formas complementarias de comprender la organización como un fenómeno dinámico, relacional y situado. Esta manera de aproximarse a los fenómenos organizacionales adquiere una relevancia particular en América Latina. Las organizaciones de la región se desenvuelven en contextos marcados por desigualdades persistentes, transformaciones tecnológicas aceleradas, fragmentación institucional, conflictos socioambientales, violencia, acción comunitaria y diversas formas de gobernanza. La pregunta que orienta esta edición es, entonces, doble: ¿qué pueden aportar las perspectivas de práctica y proceso al estudio de las organizaciones en América Latina y qué puede aportar América Latina al desarrollo de estas perspectivas? Abordarla requiere examinar críticamente los conceptos, supuestos ontológicos y estrategias metodológicas con los que investigamos, así como reconocer los conocimientos y experiencias de la región como fuentes de elaboración teórica.
Este artículo ofrece una reflexión crítica sobre la pretensión de asumir una ontología procesual fuerte para acercar las agendas de strategy process y strategy-as-practice. Para ello, toma como caso de análisis el modelo combinatorio de Burgelman et al. (2018). El objetivo es examinar si dicha ontología puede sostenerse de manera coherente en la operatividad metodológica de la investigación empírica y, en particular, si el modelo combinatorio logra evitar la reificación del proceso estratégico que explícitamente busca superar. El texto se estructura en cuatro momentos: primero, una revisión de la literatura del debate y la propuesta combinatoria; segundo, una discusión conceptual sobre las diferencias entre ontologías procesuales fuertes y débiles; tercero, una crítica teórica al modelo combinatorio, apoyada en la filosofía de Bergson; cuarto, una conclusión que revaloriza la ontología débil como una vía epistemológica y metodológica posible para el estudio empírico de procesos y prácticas. Los resultados muestran que el modelo combinatorio incurre en una “falsa ontología procesual fuerte”, al traducir el devenir en representaciones estáticas del tiempo. La principal contribución consiste en argumentar que la ontología débil no debe entenderse como una carencia, sino como una condición inevitable y productiva para la investigación empírica en estudios organizacionales, abriendo una posibilidad de que Latinoamérica reivindique lo débil.
Este artículo analiza los procesos de organizing y creación de sentido (sensemaking) construidos mediante interacciones sociales digitales asincrónicas en una plataforma educativa universitaria latinoamericana. Aunque investigaciones recientes han reconocido la relevancia de la materialidad tecnológica en los procesos de organizing, aún se conoce poco acerca de cómo estos procesos se construyen empíricamente en contextos sociotecnológicos caracterizados por interacciones digitales asincrónicas. Para abordar esta laguna se implementó un diseño cualitativo de etnografía digital multinivel con cinco fases interrelacionadas que combinaron observación en línea, análisis de redes sociales, análisis de los registros de actividad de la plataforma, análisis discursivo y entrevistas semiestructuradas a docentes y estudiantes para analizar la construcción del organizing en los distintos niveles del contexto sociomaterial configurado por la plataforma Moodle de una universidad pública argentina. Los hallazgos realizan aportes en tres dimensiones: teórica, al proponer un modelo de organizing digital que articula la teoría del sensemaking con la perspectiva sociomaterial de la tecnología; empírica, al aportar evidencia desde un contexto sociotecnológico asincrónico perteneciente a una universidad pública latinoamericana; y metodológica, al ofrecer una estrategia de etnografía digital multinivel replicable para investigar estos procesos en otras plataformas o contextos similares.
En los contextos latinoamericanos, la construcción de futuros – future-making – ha adquirido una relevancia significativa en las organizaciones de la región. Estudios previos sobre el future-making han aportado contribuciones significativas para comprender las diversas formas de construir futuros, principalmente en contextos europeos. Para llevar a cabo investigaciones sobre el future-making en el ámbito latinoamericano, se evidencia la necesidad de articular una perspectiva teórica sensible al contexto. En este artículo conceptual se argumenta que una perspectiva de la práctica ofrece dicha sensibilidad. Basado en una relectura de la literatura sobre el future-making, el propósito de este artículo es facilitar el análisis de la construcción de futuros en organizaciones latinoamericanas mediante la articulación de una perspectiva de la práctica. El artículo presenta cuatro dimensiones clave de una perspectiva de la práctica (performatividad, situacionalidad, heterogeneidad y relacionalidad), sensibles al contexto, para investigar el future-making en las organizaciones latinoamericanas. Además, el artículo ofrece una agenda de investigación para los contextos latinoamericanos, fundamentada en estas dimensiones. En consecuencia, la contribución principal del artículo consiste en proporcionar una perspectiva teórica que resulta de utilidad para las investigaciones en los contextos latinoamericanos.
La investigación participativa ha tomado fuerza en áreas como la salud, las ciencias sociales o las políticas públicas; y particularmente, ha comenzado a orientar la generación de conocimiento en áreas como administración y estudios organizacionales. Sin embargo, la investigación participativa tiene el reto de generar conocimiento con cada vez mayor calidad, involucrando a miembros de las organizaciones sobre todo en procesos de generación y análisis de información. Para aportar a este reto, y basados en una perspectiva de la práctica, este artículo de reflexión metodológica examina los planteamientos sobre el análisis en el método participativo sistematización de experiencias, realiza una reflexión sobre la propuesta de este método desde el concepto de procesos cognitivos detrás del análisis de Janice Morse (comprender, sintetizar, teorizar y recontextualizar), y los contrasta con su aplicación en una investigación sobre prácticas de estrategia en Organizaciones Comunitarias de Agua. De esta manera, la reflexión realizada permite mostrar la importancia de trascender la noción de procesos cognitivos para dar paso al de prácticas de análisis, muestra la necesidad de develar una práctica de análisis adicional presente en la investigación participativa: imaginar el cambio; y evidencia las ventajas y los retos de la sistematización de experiencias para potenciar el análisis en investigaciones participativas desde una perspectiva de la práctica.