
El museo ha desempeñado históricamente una función pedagógica, moldeando subjetividades y comportamientos corporales que refuerzan (y producen) normas sociales y somáticas masculinas, blancas, capaces y acomodadas. A partir de las aportaciones de Silvia Federici, Nancy Fraser, Sara Ahmed y Judith Butler, entre otras, el texto explora el lugar en el que son posicionados y el lugar que toman los cuerpos dispuestos en relación pedagógica o de mediación en el museo. Los departamentos de educación se encuentran en una posición liminal, puesto que deben negociar entre los discursos institucionales y las realidades de unos públicos diversos. Por este motivo la mediación es vista en ocasiones como una amenaza al orden institucional, aunque también constituye un espacio de transformación organizativa y epistemológica. No obstante, las prácticas de mediación, muy a menudo desempeñadas por personas euroblancas, también operan como un mecanismo para gestionar la presencia de cuerpos considerados “extraños” en el museo, reproduciendo así paradójicamente las exclusiones estructurales en función de raza, género y capacidad. Finalmente, se plantea la precariedad como una forma de expulsión de los cuerpos tanto de personas racializadas, migrantes o pobres, como de las mediadoras mismas, revelando su vulnerabilidad como una fuente de crítica y aprendizaje para el museo.
Vasco de la Zarza ha sido considerado uno de los pioneros en la introducción de las formas del Renacimiento en la plástica castellana. Tradicionalmente se ha estudiado la dependencia de su producción artística respecto a modelos italianos y españoles. Sin embargo, la utilización de referentes visuales de otras procedencias continúa pendiente de estudio. En este artículo presentamos un análisis sobre un conjunto de grabados alemanes, fundamentalmente de Martin Schongauer y Alberto Durero, que sirvieron a Zarza como inspiración en la creación de algunas de sus obras.
¿Es posible un museo arqueológico cuir? La arqueología cuir es complicada, no solo porque nos hace replantearnos el lugar en el mundo que experimentamos a través de nuestras identidades y privilegios a quienes nos dedicamos a dicha disciplina, con la resistencia que eso provoca a las posiciones académicas y posturas ideológicas hegemónicas. La perspectiva cuir cuestiona la construcción del sexo, del género y de la sexualidad, mostrando el presentismo de estas categorías en nuestros estudios. Sin embargo, esto también nos descubre otro pasado, acercándonos a una reconstrucción más real. Ahora bien, ¿cómo podemos acercar este nuevo pasado al público general? Un lugar clásico para la arqueología es el museo, donde se presenta en forma de evolución temporal y cultural el devenir histórico de un territorio específico a diferentes niveles administrativos, y por ello fuertemente enraizado en las identidades que lo cuir pretende deconstruir. A pesar de esto, son un buen ejemplo para dicho acercamiento, al admitir diferentes tipos de formato (exposiciones, recorridos, conferencias...) pero con una materialidad temporal y espacial limitada, lo cual deja leves destellos cuir dentro de un programa de actividades. Ahora bien, ¿cómo fijamos unos destellos en un firmamento de ideas?