Introducción: La cirugía coronaria (CRM) con empleo de ambas arterias mamarias (DM) y sin circulación extracorpórea (sin CEC) ha demostrado una mayor supervivencia a mediano plazo con un menor riesgo perioperatorio. Sin embargo, no hay evidencia de la efectividad y seguridad a largo plazo, ni en población latinoamericana sobre este tipo de tratamiento quirúrgico. Objetivos: Describir la supervivencia alejada (20 años) en un grupo consecutivo de pacientes en quienes se realizó, en forma exclusiva, CRM con DM y sin CEC, y analizar el impacto en la sobrevida de la edad, función ventricular, tipo de angina, estado diabético e Índice de masa corporal (IMC). Material y métodos: Estudio retrospectivo de cohorte abierta en pacientes operados exclusivamente con CRM con DM sin CEC, entre enero 2003 y diciembre 2023. Se excluyeron cirugías de emergencia, combinadas, y pacientes con cirugías previas. El seguimiento se realizó con un mínimo de 1 año y hasta 20 años posteriores a la cirugía. Los datos demográficos se extrajeron de la historia clínica y la sobrevida se evaluó a través de contacto telefónico. Para el objetivo primario se realizaron tablas de sobrevida y gráficos de Kaplan Meier. Para comparar el tiempo a la muerte con base en la edad, función ventricular, tipo de angina, estado diabético e IMC, se realizaron modelos de regresión de Cox, reportando los Hazard Ratios crudos y ajustados por confundidores. Resultados: Durante el periodo de estudio se incluyeron 4495 pacientes, con una mediana de seguimiento de 6,13 años (rango intercuartílico, RIC, 2,62-10,36). La edad media fue de 64,1 ± 9,27 años, y el 8,34 % (n = 375) eran mujeres. Eran diabéticos el 28,2% (n=1269). La mediana de IMC fue 28 (RIC 25,8-30,5). La sobrevida global fue del 70% (IC 95% 68-72%) a los 10 años y del 31% (IC 95% 28-34%) a los 20 años. En pacientes de 65 años o menos, la sobrevida a los 10 años fue de 87,8 % (IC 95 % 85,8–89,6); y de 60,8 % (IC 95 % 55,6–65,7) a los 20 años. La edad > 65 años (HR ajustado 4,99; IC 95%: 4,33-5,75; p<0,001) y la disfunción ventricular grave (HR ajustado 2.20; IC 95% 1,73 -2,80, p<0,001). Se asociaron a mayor mortalidad postquirúrgica de manera independiente. La diabetes fue predictor independiente de mortalidad, tanto sin obesidad (HR ajustado 1,30; IC 95 % 1,13–1,50; p<0,001), como con obesidad (HR ajustado 1,28; IC 95 % 1,05–1,56; p=0,015); no así la obesidad sin diabetes (HR ajustado 1,05; IC 95%:0,88-1,24; p=0,603). Conclusión: En esta cohorte retrospectiva a 20 años, la CRM con DM y sin CEC mostró alta supervivencia en pacientes jóvenes. La disfunción ventricular grave y la diabetes, con o sin obesidad, se asociaron con mayor mortalidad. Ni la obesidad ni el tipo de angina fueron predictores independientes de mortalidad.
Antecedentes: El valor pronóstico del score de calcio valvular aórtico (SCVA) sobre los resultados del reemplazo valvular aórtico transcatéter (TAVI) es controvertido. Objetivo: Evaluar la asociación entre el SCVA y las complicaciones periprocedimiento, así como los eventos clínicos a 30 días y 1 año. Método: Se incluyeron 192 pacientes con estenosis aórtica grave sometidos a TAVI. El SCVA se analizó por cuartiles. Los desenlaces primarios fueron las complicaciones periprocedimiento; los secundarios incluyeron hospitalizaciones por insuficiencia cardiaca y mortalidad. Resultados: La mediana de edad fue de 82 años y el 55% eran varones. La mediana de SCVA fue de 2977 UA. La incidencia de fuga paravalvular fue del 16% y aumentó significativamente a través de los cuartiles, alcanzando el 33,3% en el cuartil superior (p = 0,003). La incidencia de fuga paravalvular fue menor con prótesis autoexpandibles, especialmente en pacientes con mayor SCVA. No se observaron asociaciones entre el SCVA y los trastornos de la conducción ni el implante de marcapasos. Tampoco hubo diferencias en cuanto a mortalidad y hospitalizaciones por insuficiencia cardiaca a 30 días o 1 año. Conclusiones: Un SCVA elevado se asoció con mayor riesgo de fuga paravalvular , sin impacto en los eventos clínicos posteriores. La menor incidencia de fuga paravalvular con prótesis autoexpandibles sugiere una posible interacción de la carga de calcio y el tipo de dispositivo. Estos hallazgos sugieren un papel del SCVA en la estratificación del riesgo periprocedimiento, aunque no como predictor pronóstico a mediano plazo.
La presencia de un seudoaneurisma de la aorta ascendente es una patología infrecuente que requiere resolución quirúrgica de alta complejidad. El tratamiento quirúrgico es imperioso, ya que su evolución natural es la expansión progresiva y la rotura, la compresión y la erosión de las estructuras adyacentes, la sobreinfección y la embolia. Se presenta un paciente varón de 46 años que en el posoperatorio alejado de reemplazo valvular aórtico aislado presenta un seudoaneurisma gigante de la aorta ascendente infectado por Staphylococcus aureus, sintomático, y que requiere resolución quirúrgica.
IntroducciónEs conocido que las drogas antiplaquetarias administradas en el preoperatorio de cirugía cardíaca aumentan los riesgos de sangrado y reoperación. La cirugía coronaria sin circulación extracorpórea es una técnica segura y reproducible y además permitiría disminuir los riesgos de sangrado y reoperación. No obstante ello, la administración previa a la cirugía de clopidogrel podría reducir estas ventajas. Objetivo Evaluar el efecto del clopidogrel preoperatorio sobre la incidencia de reoperación por sangrado, transfusión y morbimortalidad posoperatoria en pacientes con CRM sin CEC. Material y métodosEn el período comprendido entre enero de 2003 y diciembre de 2006 se efectuó CRM aislada sin CEC a 1.104 pacientes consecutivos. Se definieron dos grupos según la administración preoperatoria de clopidogrel: grupo clopidogrel (clopidogrel < 7 días) y grupo control (sin clopidogrel). Se analizaron las características perioperatorias con un score de propensión. ResultadosMediante el análisis de propensión se seleccionaron 97 pacientes para cada grupo. En el grupo clopidogrel hubo una incidencia mayor de transfusiones (59% versus 39%; p = 0,009) y de reoperación por sangrado (5% versus 0%; p = 0,02). No hubo diferencias significativas en días de estada y en mortalidad. ConclusiónLos pacientes premedicados con clopidogrel y CRM sin CEC presentaron una incidencia mayor de transfusión y de reoperación por sangrado, con igual mortalidad.
Coronary artery bypass grafting (CABG) using bilateral internal thoracic arteries (BITA) without cardiopulmonary bypass (off-pump) has demonstrated improved mid-term survival with reduced perioperative risk. However, evidence regarding its long-term effectiveness and safety is lacking, particularly in Latin American populations. To describe long-term survival (20 years) in a consecutive cohort of patients undergoing exclusively off-pump CABG with BITA and to assess the impact of age, ventricular function, angina type, diabetic status, and body mass index (BMI) on survival. We conducted a retrospective, open-cohort study of patients who underwent exclusively off-pump CABG with BITA between January 2003 and December 2023. Emergency surgeries, combined procedures, and patients with prior cardiac surgery were excluded. Follow-up ranged from at least 1 year to 20 years after surgery. Demographic data were obtained from medical records, and survival status was assessed through telephone contact. For the primary endpoint, survival tables and Kaplan-Meier curves were generated. Cox proportional hazards regression models were applied to compare time to death according to age, ventricular function, angina type, diabetic status, and BMI. Crude and adjusted hazard ratios (HR) with 95
Resumo Fundamento: A ressuscitação cardiopulmonar extracorpórea (ECPR) consiste na utilização de oxigenação por membrana extracorpórea (ECMO) em pacientes nos quais as medidas convencionais de ressuscitação cardiopulmonar não obtiveram retorno sustentado da circulação espontânea após parada cardiorrespiratória. As informações disponíveis em centros na América Latina são limitadas. Objetivo: Avaliar os desfechos clínicos intra-hospitalares e de longo prazo de pacientes adultos tratados com ECPR após parada cardiorrespiratória (PCR) intra-hospitalar em um centro de alta complexidade na Argentina Métodos: Foi realizado um estudo de coorte unicêntrico. Pacientes adultos consecutivos submetidos a ECPR entre 2014 e 2023 foram analisados retrospectivamente. Foram incluídos casos de PCR intra-hospitalar presenciados e de provável origem cardíaca. Resultados: Foram incluídos 15 pacientes na análise, representando 16% dos casos de ECMO venoarterial implantados no centro durante esse período. A mediana de idade foi de 46 anos (intervalo interquartil [IIQ]: 34 a 57), sendo 33% do sexo feminino. A canulação foi periférica em 93,3% dos casos e 66% dos procedimentos de ECMO foram realizados com uma estratégia inicial de ponte para recuperação. A duração mediana do suporte circulatório foi de 5 dias (IIQ: 2 a 9). A ECMO venoarterial foi removida com sucesso em 60% dos pacientes e a sobrevida hospitalar foi de 46%. O acompanhamento mediano após a alta foi de 12 meses (IIQ: 3 a 34), com 100% de sobrevida em longo prazo. Conclusão: A ECMO venoarterial, como tratamento para PCR intra-hospitalar em nosso centro, demonstrou sobrevida até a alta hospitalar e sobrevida em longo prazo aceitáveis. A ECMO venoarterial pode ser um tratamento eficaz em pacientes criteriosamente selecionados quando as terapias convencionais falham e pode ser útil e aplicável em países de baixa e média renda, onde o acesso a outros dispositivos de assistência circulatória é limitado.
Objetivo Analizar la evolución alejada de los pacientes diabéticos (DBT) en el seguimiento a largo plazo luego de cirugía coronaria (CRM) y su relación con la calidad de los lechos coronarios. Material y métodos Del total de 1020 pacientes operados entre enero de 1997 y diciembre 2001 se efectuó un seguimiento a 4 años en 957 pacientes. Se analizaron las diferencias entre pacientes DBT y no DBT. Resultados La edad promedio de los pacientes fue de 63,3 ± 9,8 años y el 87% fue de sexo masculino. El promedio de seguimiento fue de 771 días (1-1844). La incidencia de DBT fue del 21,9% (210/957). La mortalidad hospitalaria en el grupo DBT fue del 4,2% (9/210) y en el grupo no DBT fue del 2,5% (21/810) (p=ns). Los pacientes DBT presentaron mayor incidencia de: a) función ventricular severa (15,2% versus 10,4% p=0,05), b) CRM previa (12,8% versus 6,4% p=0,002), c) EPOC (6,19% versus 2,01 p<0,001). La presencia de lechos coronarios regulares/malos fue significativamente mayor en pacientes DBT que en no DBT (52% versus 43%; p<0,0075, OR 1,47 IC 95% 1,11-1,96). La sobrevida a mediano plazo para el grupo de pacientes DBT fue del 89,7% y del 77,5% a 1 y 4 años, respectivamente, diferente del grupo de pacientes no DBT, que fue del 94,6% y del 89,7% en el mismo periodo (p=0,002). La variable lechos coronarios regulares/malos fue un predictor independiente para la mortalidad hospitalaria (p<0,001, OR: 1,4 CI 95% 0,5-2,2) y para la reinternación en el seguimiento alejado (p=0,02, HR: 1,89 CI 95% 1,09 -3,28). Conclusiones El grupo de pacientes de DBT con CRM presentó menor sobrevida alejada que el grupo no DBT. El grupo de pacientes con malos lechos coronarios presentó mayor mortalidad hospitalaria y mayor incidencia de readmisión hospitalaria en el seguimiento alejado.
Introducción: Actualmente no hay consenso sobre el manejo anestésico más adecuado en el implante valvular aórtico percutáneo por vía transfemoral. Aunque se ha demostrado la factibilidad de concretar el procedimiento bajo anestesia local con sedación consciente o sin esta, los resultados clínicos reportados son controvertidos. Objetivos: Evaluar la seguridad y eficacia del implante valvular aórtico percutáneo por vía transfemoral realizado bajo anestesia general versus anestesia local con sedación consciente. Material y métodos: Análisis unicéntrico y retrospectivo de los pacientes con estenosis aórtica grave sintomática con alto riesgo quirúrgico sometidos a un implante valvular aórtico percutáneo por vía transfemoral desde marzo de 2009 a diciembre de 2016, según el manejo anestésico. Los desenlaces de seguridad y eficacia fueron evaluados a 30 días según las definiciones del Valve Academic Research Consortium-2. Además, se evaluaron los principales tiempos durante la internación. Resultados: Se incluyeron 121 pacientes (Edad 83,2 ± 5,7 años, hombres 48,8%), tratados con un implante valvular aórtico percutáneo por vía transfemoral bajo anestesia general (n = 55, 45,5%) o anestesia local con sedación consciente (n = 66, 54,5%). No se observaron diferencias significativas en los resultados intraprocedimiento ni en los desenlaces de seguridad y eficacia a 30 días. La mortalidad a 30 días fue del 7,3% en el grupo AG y del 3% en el grupo anestesia local con sedación consciente 3%, p log-rank 0,28 (mortalidad global 5%). La necesidad de conversión a anestesia general se presentó en 2 pacientes (3%), por complicaciones vasculares mayores durante el procedimiento. El grupo anestesia local con sedación consciente presentó menor tiempo total de procedimiento, internación en unidad de cuidados intensivos e internación total. Conclusión: El implante valvular aórtico percutáneo por vía transfemoral realizado bajo anestesia local con sedación consciente, parece ser una alternativa segura y eficaz al uso de anestesia general.
Objectives:To describe the frequency of postoperative acute kidney injury (AKI) following cardiac surgery and to analyse risk factors for its development. Materials and Methods:We conducted an observational analytical cohort study using prospective data from adult patients who underwent cardiac surgery between 2003 and 2023 at a high-complexity centre in Argentina. AKI was defined according to KDIGO criteria. Risk factors were assessed using logistic regression. Results:A total of 13,215 patients were analysed, with a mean age of 64 years; most were men (75.7%). The frequency of AKI was 7.3%, with an in-hospital mortality of 4.7%. Independent risk factors included advanced age (OR: 1.05, p<0.001), urgent surgery (OR: 2.87, p<0.001), cardiopulmonary bypass (OR: 1.41, p<0.001), and comorbidities such as chronic obstructive pulmonary disease and preoperative anaemia. Asymptomatic status prior to surgery was identified as a protective factor. Conclusions:The frequency of postoperative AKI is comparable to international registries. The main predictors of risk were age, surgical urgency, and use of cardiopulmonary bypass. Identifying risk factors can improve perioperative prevention and management in cardiac surgery.
Objective: The aim of this study is to compare the clinical and echocardiographic outcome of mitral valve repair secondary todegenerative mitral valve regurgitation in patients with posterior versus anterior or bileaflet mitral valve prolapse.Methods: Between April 1997 and July 2013, 255 patients underwent surgery for moderate to severe degenerative mitral valveregurgitation: 175 had posterior mitral valve prolapse (Group 1) and 80 had anterior or bileaflet mitral valve prolapse (Group2). There were no differences in age or sex between the groups. Clinical follow-up was completed in 95% of the cases witha mean follow-up period of 5.6 ± 3.8 years and 77% completed echocardiographic follow-up with a mean of 4.8 ± 3.7 years.Results: The procedure was successful in 87% of cases (33 intraoperative conversions to mitral valve replacement) (Group1: 98% vs. Group 2: 62.5%; p < 0.01). Overall in-hospital mortality was 2.3% (6/255), and 10-year survival was 92.0 ± 2.1%(Group 1: 94.4% ± 2.2% vs. Group 2: 86.3 ± 5.1%; p = 0.036). At 10-year follow-up, 95.6 ± 1.6% of patients were free fromreoperation (Group 1: 97.1 ± 1.4% vs. Group 2: 89.7 ± 5.0%; p = 0.035), 79.0 ± 4.4% remained free from moderate to severemitral regurgitation (Group 1: 80.8 ± 4.8% vs. Group 2: 71.9 ± 9.6%; p = 0.14) and 91.2% were asymptomatic (92% Group1 vs. 89.3% Group 2; p = 0.5).Conclusions: Patients undergoing mitral valve repair secondary to degenerative posterior mitral valve prolapse had highersurvival and lower incidence or reoperation in the long-term follow-up. There were no differences in freedom from moderateto severe mitral regurgitation between both groups at 10-year follow-up.
Introducción: El riesgo-beneficio del reemplazo de los senos de Valsalva con el consiguiente reimplante coronario frente a la alternativa de mantenerlos, cuando hay dilataciones moderadas de la raíz, es un tópico que se debe definir. Objetivo: Analizar la morbimortalidad posoperatoria y a largo plazo en pacientes sometidos a reemplazo de la raíz aórtica comparados con aquellos en los que se han respetado los senos de Valsalva. Material y métodos: Entre 2002 y 2016, a 426 pacientes se les realizó reemplazo de aorta ascendente. Tras excluir de esa población las cirugías de urgencia, las aortopatías genéticas (excepto bicúspide), las reoperaciones y las cirugías del arco, se conformó una población de 259 pacientes. En 99 de ellos (38,2%) se reemplazó la aorta ascendente conservando la raíz; estos pacientes fueron comparados con los 160 (61,8%) pacientes restantes, en quienes se reemplazaron los senos de Valsalva. Resultados: El grupo en el que se preservó la raíz fue más añoso, con más mujeres, con un Euroscore mayor, con mayor incidencia de válvula bicúspide y enfermedad coronaria. El tiempo de circulación extracorpórea fue mayor en el grupo en el que se reemplazó la raíz. La mortalidad hospitalaria no fue diferente (1% para la conservación de raíz vs. 3,1% para el reemplazo de los senos de Valsalva (p = 0,272). En el análisis multivariado, el tiempo de circulación extracorpórea fue predictor de mortalidad posoperatoria. La sobrevida a 8 años no mostró diferencias significativas entre grupos. En el seguimiento, ningún paciente requirió reoperación debido a complicaciones de la aorta. En el análisis multivariado, la edad y la presencia de enfermedad valvular mitral fueron predictores de mortalidad alejada. Conclusión: El reemplazo de la aorta ascendente, ya sea reemplazando la raíz o respetando los senos de Valsalva, es una cirugía segura, con baja morbimortalidad hospitalaria. A largo plazo, la preservación de los senos de Valsalva no se asocia con más eventos ni con mayor mortalidad.
Background: Utilization of the left internal mammary artery (IMA) in coronary artery bypass graft surgery (CABG) is associatedwith long-term survival free from late cardiac events; moreover, use of the right IMA as a complement of the left arteryhas shown favorable results. However, it is not yet clear whether double IMA revascularization is a better long-term option.Objective: The aim of this work was to analyze long-term survival of patients with multi-vessel disease undergoing doubleIMA (2IMA) compared with single IMA (1IMA) CABG.Methods: Consecutive 2IMA (n=2,098) and 1IMA (n=1,659) CABG surgeries performed between 1996 and 2014 were reviewed,comparing overall long-term survival between groups and between 485 pairs of patients matched by propensity score. Coxproportional hazard models were generated.Results: Patients with 2IMA CABG were younger (2IMA: 63.7±9.1 years vs. 1IMA: 65.0±9.9 years; p<0.0001). Overall inhospitalmortality was lower in the 2IMA group (2IMA: 1.2% vs. 1IMA: 4.4%; p<0.0001). At 10 years, unadjusted survivalwas higher in the 2IMA group (2IMA: 82.6%±1.8% vs. 1IMA: 76.1%±1.3%; p=0.001). Overall Cox logistic regression analysisshowed higher survival in patients with 2IMA CABG (HR 0.71, 95% CI 0.58-0.87; p<0.001). In the propensity score adjustedanalysis, in-hospital mortality was similar in both groups (2IMA: 1.6% vs. 1IMA: 2.9%; p=0.196), but the 2IMA group stillhad higher long-term survival at 10 years (2IMA: 81.0%±4.1% vs. 1IMA: 71.8%±2.5%; p=0.039).Conclusion: Patients with 2IMA CABG evidenced better long-term survival than patients with 1IMA plus another type of conduit.
Introducción: El desarrollo de fugas paravalvulares luego del reemplazo valvular es un fenómeno poco frecuente, pero de gran repercusión clínica y morbimortalidad. El cierre percutáneo es una alternativa a la cirugía en pacientes con riesgo quirúrgico alto; sin embargo, estas intervenciones se realizan esporádicamente debido a su complejidad, por lo que contamos con escasa información sobre su eficacia y seguridad. Objetivos: Evaluar la efectividad y seguridad del procedimiento, la evolución a mediano plazo y comunicar las técnicas utilizadas. Material y métodos: Se analizaron la evolución clínica y ecocardiográfica tanto hospitalaria como a mediano plazo y las complicaciones del procedimiento de todos los pacientes sometidos a cierre de fugas paravalvulares. Resultados: Se trataron 13 fugas paravalvulares en 9 pacientes (6 en posición aórtica y 7 mitrales). El éxito técnico se logró en el 100% de los casos, evidenciando una marcada mejoría de la clase funcional y de parámetros de laboratorio. Esto permitió que la regurgitación perivalvular, evaluada por ecocardiograma Doppler, fuera mínima o leve luego del procedimiento y a mediano plazo. En el seguimiento alejado (22 meses, rango intercuartil: 3-44), todos los pacientes sobrevivieron sin eventos mayores y mantuvieron una buena clase funcional. Dos pacientes en los que se practicó el acceso transapical requirieron transfusión de glóbulos rojos luego del procedimiento, con buena evolución. Conclusiones: El cierre percutáneo de fugas paravalvulares es un procedimiento seguro y eficaz, que permite una mejoría sustancial de la clase funcional. Este tratamiento debería considerarse una opción para pacientes que poseen un riesgo quirúrgico elevado.
Resumen es: Introduccion La diabetes mellitus se ha identificado como un fuerte predictor independiente de iniciacion y progresion de la enfermedad cardiovascular y ...
Background: Aortic valve replacement benefits and indications have been clearly established, even for elder populations with high comorbidity. Even so, the manipulation of aortic atheromas, the use of extracorporeal circulation and aortic clamp, cardiac arrest, and the decalcification related to this technique and its possible consequences generate doubts about its indication in this group of patients.Objective: To communicate morbidity and mortality of the procedure in octogenarian patients and validate the usefulness of the risk prediction scores most frequently used.Material and Methods: A total of 87 octogenarian patients undergoing isolated aortic valve replacement were studied; preoperative, intraoperative, and postoperative variables were analyzed and EuroSCORE was applied; to make easier the sub-analysis of logistic EuroSCORE, the population was divided into three groups: low, moderate, and high risk. Conventional surgical technique was used. For the follow-up, the patient’s medical history was analyzed and/or a telephone survey was made.Results: Mean age was 83±2.5 years, with a range of 80 to 90 years. About 60% of the population studied was female. Surgical indication was: stenosis 92%, endocarditis 4.6%, and valve disease 3.4%. Medical history: hypertension 71%, smoking 31%, dyslipidemia 39%, diabetes 11.5%, COPD 10%, CKD-dialysis 2.3%, CVA 11.5%, previous AMI 8%, atrial fibrillation 16%, reoperation 15%. Clinical manifestation: asymptomatic 3.45%, chronic stable angina 10.3%, unstable angina 11%, CHF 13.8%, FC III-IV dyspnea 60%. Moderate to severe left ventricular dysfunction 18.3%. Risk through logistic EuroSCORE 12.4%±15%. Mean operative time was 200±61.7 min, extracorporeal circulation 86±32.5 min, and aortic clamp 65±18.2 min. Complications: medical bleeding 17.2%, reoperation due to bleeding 5.7%, low cardiac output 13.8%, inotropic agents >48 hours 32.1%, balloon pump 1.2%, atrial fibrillation 32.2%, temporary pacemaker 20.7%, permanent pacemaker 5.7%, pulmonary complication 3.4%, CVA with sequelae 3.4%, oliguric ARF 27.6%, dialysis 5.7%, sternal infection 1.2%, ICU stay 3±5.2 days, hospital stay 8±9.6 days, total mortality 10.34%, elective mortality 9.5%, non-elective mortality 12.5%. Divided into groups, the reported mortality was 7.14%, 15.38%, and 5% for low, medium, and high risk respectively. Low postoperative cardiac output at 30 days was identified as a mortality predictor (OR 7, p=0.0011). A total of 71 patients were followed (91%), median 1,203 days (51 to 3,927). Regardless of the preoperative score, survival at the first year was 98.6%, at three years 87.65%, at five years 77.3%, and at seven years 48.6%. 72% observed an improvement in quality of life, 21% saw no changes, and 7% noted worsening. No predictors in the follow-up were found.Conclusions: Valve replacement surgery is a safe and durable procedure, with proven functional benefit and long-term survival comparable to the general population. The use of preoperative risk scores should be revised, due to the demonstrated overestimation of operative risk.
Introduction: Percutaneous coronary intervention is the revascularization procedure most widely used in patients with nonST-segment elevation acute coronary syndrome (NSTEACS). However, coronary artery bypass graft surgery is a therapeutic alternative which allows treating these patients with a favorable outcome.Objectives: The aim of this study was to compare in-hospital and long-term outcome of patients undergoing coronary artery bypass graft surgery according to their clinical presentation.Methods: Between January 1998 and July 2013, 3604 consecutive patients underwent isolated coronary artery bypass graft surgery. The population was divided in patients with NSTEACS (ACS Group, n = 2079) or with chronic stable angina (CSA Group, n = 1525). Postoperative and at follow-up morbidity and mortality were analyzed.Results: The CSA Group had greater use of double mammary artery (58.2% vs. 50.3%; p = 0.001) and longer operative time (211 min vs. 203 min; p = 0.002). The ACS Group presented lower postoperative cardiac output (4.5% vs. 3.1%; p = 0.043) and higher in-hospital mortality (2.8% vs. 1.8%; p = 0.046). After adjusting for risk score, there were no statistically significant differences in in-hospital mortality (1.3% in CSA vs. 1.6% in ACS; p = 0.681) or in the rate of postoperative complications between the two groups. Overall long-term survival at 10 years was not different between groups (CSA 85% ± 1.3% vs. ACS 83% ± 1.1%; p = 0.363). The time-related freedom from reintervention was similar for both groups (CSA 89.5% ± 1.2% vs. ACS 89.1% ± 0.9%; p = 0.1680). These results did not change after adjusting for risk score.Conclusions: Patients with NSTEACS submitted to coronary artery bypass graft surgery presented greater perioperative mortality, but a long-term outcome similar to patients undergoing elective surgery. No difference in perioperative mortality was found between both groups after adjusting for risk score.
Background: With the introduction of new percutaneous techniques for the treatment of severe aortic stenosis, it is important to define which group of patients will benefit more with this new therapeutic option. Objective: The aim of this study was to analyze the outcomes of aortic valve replacement in low/intermediate risk patients in our setting to establish a reference point for the application of this new therapeutic technology. Methods: Early and long-term postoperative outcomes were analyzed in 520 patients over 70 years of age, with severe aortic stenosis with or without associated coronary heart disease who were operated on between January 2010 and January 2017. Four hundred and forty-five patients were identified as low risk (STS <4) and 75 as intermediate risk (STS=4-8) patients; PROM STS for the overall group of patients was 2.5. Results: Mean population age was 76.8 ±4.7 years, and most patients were men. Total in-hospital mortality was 3.1%: 2.7% for low-risk patients and 5.3% for intermediate-risk patients. The incidence of stroke was 0.6% and the need for definitive pacemaker 3.5%. Five-year survival for low-risk patients was 88.5% vs. 67.8% for intermediate-risk patients (logrank test <0.001). At 5 years, freedom from readmission for low-risk patients and intermediate-risk patients was 91.1% and 91.9%, respectively (p=ns) and freedom from reintervention was 98.7 and 97.7%, respectively (p=ns). Conclusion: Aortic valve replacement in low/intermediate risk patients has low incidence of in-hospital morbidity and mortality, low rate of stroke and need for definitive pacemaker, and low frequency of events at a 5-year follow-up.