La cicatrización cutánea es un fenómeno biológico dinámico donde intervienen células, matriz extracelular y diversos mediadores químicos; cuando este equilibrio se rompe, aparecen las cicatrices patológicas, divididas en insuficientes y excesivas, siendo las hipertróficas y los queloides las más relevantes por su repercusión estética, funcional y emocional. Frente a esta problemática, el presente trabajo se planteó como objetivo analizar el manejo integral de estas cicatrices, actualizando las estrategias de prevención y tratamiento desde la dermatología, la cirugía plástica y el quehacer de enfermería. Para ello, se realizó una revisión bibliográfica y documental de la literatura científica actualizada, abordando aspectos como fisiopatología, factores de riesgo, clasificación clínica y alternativas terapéuticas. Los resultados muestran que estas cicatrices surgen por una producción excesiva y desorganizada de colágeno y fibroblastos, condicionada por elementos genéticos, personales, topográficos y ambientales, con una incidencia que oscila entre el 40-70% tras cirugía y supera el 90% después de quemaduras. Se concluye que el abordaje más eficaz es la combinación secuencial y sinérgica de varias técnicas, donde la cirugía aporta las bases biomecánicas y la dermatología o radio oncología modulan la respuesta biológica, jugando el personal de enfermería un papel esencial en la valoración inicial, el cuidado humanizado y la aplicación de tecnologías dermoestéticas avanzadas.
Se presenta el caso de un paciente con hallazgo incidental de miocardiopatía hipertrofia apical, en un servicio de emergencias. Se trata de un masculino de 33 años, que posterior a trauma cerrado a nivel torácico presenta dolor en hemitórax derecho y esternón por lo que se realiza un ECG, donde se documenta inversión de la onda T en precordiales de V2 a V6. Entre otros estudios se decide realizar un ETT que documenta a nivel de VI la presencia de hipertrofia confinada a la región apical, siendo el resto de los segmentos, de grosor normal. La miocardiopatía hipertrófica no obstructiva que se produce en el ápex del ventrículo izquierdo sin compromiso de la irrigación cardiaca por parte de las arterias coronarias, se caracteriza por un buen pronóstico, con una mortalidad reportada de hasta el 1,9% de los casos (1). Es la variante menos frecuente de miocardiopatía hipertrófica, representa alrededor del 15-25% de la cohorte asiática y alrededor del 3% de la cohorte estadounidense (2, 3). En otros casos descritos a nivel mundial los pacientes consultaron por dolor torácico por lo que se abordaron inicialmente como síndromes coronarios agudos, terminando con angiografías coronarias que no revelaban evidencia de enfermedad de las arterias coronarias (4, 5, 6).
Introducción: Las quemaduras profundas constituyen un problema de salud pública global con elevada morbimortalidad, cuyo manejo es complejo y demanda un enfoque multidisciplinario para preservar la vida del paciente y minimizar secuelas funcionales y estéticas. Objetivo: Detallar el manejo actual de las quemaduras profundas, con énfasis en los avances en cobertura cutánea mediante injertos y sustitutos dérmicos, así como los cuidados de enfermería asociados. Métodos: Se realizó una revisión narrativa de la literatura científica y guías de manejo, sintetizando la información más relevante sobre fisiopatología, clasificación, tratamientos quirúrgicos y cuidados de enfermería en pacientes con quemaduras profundas. Resultados: El tratamiento se centra en el desbridamiento quirúrgico precoz para eliminar tejido no viable y prevenir infecciones. Los injertos de piel autólogos continúan siendo el estándar de oro para la cobertura definitiva, aunque los avances en bioingeniería han introducido sustitutos dérmicos como Biobrane®, Integra® y Matriderm®, que actúan como andamios para la regeneración tisular, mejorando los resultados funcionales y estéticos. El éxito terapéutico depende de la técnica quirúrgica y de cuidados de enfermería meticulosos, que incluyen vigilancia de la viabilidad del injerto, prevención de infecciones y manejo integral del paciente (vía aérea, hemodinámica, nutrición y apoyo psicológico). Conclusiones: La atención del paciente con quemaduras profundas debe ser realizada por un equipo multidisciplinario especializado; el cuidado adecuado del injerto y el uso racional de los sustitutos dérmicos son fundamentales para lograr una recuperación más rápida y satisfactoria, mejorando la calidad de vida del paciente.