The comparatively recent advent of Large Language Models (LLMs) has resulted in a wide array of new capabilities and components relevant to Human-Robot Interaction (HRI) researchers. LLMs are being applied to vision, manipulation, planning, reasoning, learning, and HRI problems, frequently as “Scarecrows,” in which LLMs serve as black box modules integrated into robot architectures for the purpose of quickly enabling full-pipeline solutions. However, despite this explosion of applications, general questions remain about the best ways to incorporate LLMs into robot architectures, appropriate safety and guardrail considerations, and, critically, how to report properly on HRI research that involves LLMs. In this article, we explore the question of reporting guidelines for HRI researchers who utilize Scarecrows in robot architectures. We identify five key stakeholder groups in the HRI research process, discuss what information each group needs from HRI researchers, and identify appropriate mechanisms for conveying that information from HRI researchers to stakeholders either directly or indirectly. We contribute a set of suggested guidelines regarding what information should be included when researchers disseminate information about HRI research that uses LLMs.
La incontinencia fecal se define como la pérdida involuntaria de heces sólidas o líquidas, y puede afectar notablemente a la calidad de vida. Muchos pacientes podrían no comunicar voluntariamente el síntoma debido a la vergüenza. Los trastornos intestinales, en particular la diarrea, el traumatismo del esfínter anal (lesión obstétrica o cirugía previa), la urgencia rectal y las enfermedades crónicas son los principales factores de riesgo. Otras causas incluyen trastornos neurológicos, enfermedad inflamatoria intestinal (EII) y alteraciones anatómicas del suelo pélvico. La incontinencia fecal se clasifica por su tipo (de urgencia, pasiva o combinada), etiología (alteración anorrectal, síntomas intestinales o ambos) y gravedad, que se deriva de la frecuencia, el volumen, la consistencia y la naturaleza (de urgencia o pasiva) de la pérdida de heces. Guiados por las características clínicas, se implementan pruebas diagnósticas y terapias paso a paso. Cuando las medidas simples (cambio de estilos de vida, suplementos de fibra, agentes antidiarreicos) fallan, se puede realizar manometría anorrectal y otras pruebas (imágenes endoanales, defecografía, distensibilidad y sensibilidad rectales y pruebas neurofisiológicas anales), según sea necesario. Las opciones no quirúrgicas (modificación de la dieta y el estilo de vida, medidas conductuales, incluida la terapia de biorretroalimentación, farmacoterapia para el estreñimiento o la diarrea y dispositivos de barrera anal o vaginal) suelen ser eficaces, especialmente en pacientes con incontinencia fecal leve. A partir de ahí, se pueden considerar agentes de relleno perianal, neuromodulación sacra y otras técnicas cuando sea necesario.
La ecografía clínica puede ayudar a la reestratificación de los pacientes y adecuar los consejos y medidas terapéuticas. La ecografía para la valoración del RCV es multiórgano, integral, e incluye estudio a diferentes niveles.
Los cigarrillos electrónicos (e-cigs) se caracterizan por el calentamiento del líquido que contienen, el cual está compuesto por diversos productos que producen un aerosol. El objetivo de esta revisión fue describir la relación entre el uso de e-cigs y los efectos en la salud pública y el medio ambiente. El aerosol contiene una combinación de sustancias químicas. Las más habituales son la nicotina, el propilenglicol (PG), el glicerol y los aromas. La mayoría de los líquidos utilizados en los e-cigs contienen una mezcla de PG y glicerol. Los compuestos carbonílicos como el formaldehído, acetaldehído, acroleína y el glioxal, que se han encontrado en los aerosoles de los e-cigs, son potencialmente peligrosos y pueden inducir diversos efectos sobre la salud. Si bien muchos sabores son seguros como aditivos alimenticios, pueden ser dañinos cuando se inhalan. La publicidad de estos productos indica que tiene un 95% menos de riesgo que el cigarrillo convencional, sin embargo, revisiones recientes concluyen que, aunque los e-cigs presentan una morbilidad un 20% menor que los cigarrillos convencionales, su habitual consumo dual la incrementa cerca de un 30%. Los desechos electrónicos son responsables de dos tercios de los metales pesados en los vertederos, y están aumentando, mientras que disminuyen las colillas de cigarrillos. Estos materiales son difíciles de reciclar adecuadamente, por lo que su prohibición es la mejor opción.