
A seis años del denominado estallido social en Chile, este artículo estudia, a través de análisis fotográfico, la manera en que algunas acciones callejeras de protesta (grafiti, protecciones, barricadas y lanzamiento de polvo de extintores) forjaron el escenario de la protesta modificando drásticamente el paisaje callejero. A través del análisis de aproximadamente 1800 fotografías tomadas entre las estaciones de metro Los Héroes y Salvador entre noviembre de 2019 y enero 2020, se realizará una descripción visual de la construcción del escenario de la protesta. El escenario es utilizado en este artículo como metáfora analítica, pues busca interpretar el resultado agregado de cada una de las acciones indicadas.
En Colombia, en 2021, en el marco del Paro Nacional del 28 de abril se precipitó una jornada extraordinaria de protestas, denominada comúnmente como «estallido social», cuyos análisis en su mayoría son cortoplacistas y generalmente se limitan a los factores económicos y políticos de la coyuntura. En este artículo la mirada se fija en la dimensión política, pero se indaga a la vez por los precedentes del suceso, en perspectiva amplia, desde 2002. El propósito es identificar los acontecimientos previos que se vinculan directamente con la jornada, en términos de ciclos de acción colectiva. La metodología es cualicuantitativa. El análisis se fundamenta en datos estadísticos, informes de prensa, literatura especializada, comunicados de organizaciones sociales, testimonios de los actores, y ejercicios de observación participante. Se concluye, entre otros aportes, que el paro en cuestión representa el momento más visible de una serie de protestas similares, que inicialmente se desarrollaron en torno a la disputa por el recaudo y la distribución del presupuesto público.
Este artículo analiza el estallido social del 11 y 12 de julio de 2021(11J) en Cuba como un giro en la negociación del pacto de dominación. Se enfoca en el testimonio de presos políticos y familiares, el discurso de los medios de comunicación oficiales, las actas de los juicios del 11J y los posts de Facebook de las madres de los presos políticos, con énfasis en las relaciones de cooperación discursiva. La negociación del pacto de dominación tras el 11J se da en la medida en que las demandas iniciales del estallido trascienden a los judicializados y se instauran narrativas de resistencia en nuevos actores. Finalmente, la criminalización del disenso es el factor que los radicaliza y mantiene viva la negociación al pacto. Los hallazgos indican que la negociación del pacto de dominación posee dos enfoques complementarios: la criminalización y la resistencia. Se trata de dos enfoques que en su relación conflictiva no se entienden como una relación binaria, sino más bien como un entramado de relaciones conflictivas.
Aunque el término estallido social se ha vuelto central para describir las movilizaciones masivas que han marcado a América Latina en la última década, su uso académico carece de una definición parsimoniosa y ampliamente aceptada. La literatura reciente ha caracterizado estos episodios recurriendo a atributos como masividad, espontaneidad, desorganización, fugacidad o violencia. Sin embargo, estas aproximaciones tienden a acumular características sin ofrecer criterios analíticos que distingan con precisión a los estallidos de otras formas de acción colectiva contenciosa. Este artículo propone una definición minimalista basada en dos criterios estructurales: tamaño y organización, que permite diferenciar analíticamente el estallido social de los movimientos sociales, las huelgas y los disturbios. La propuesta se ilustra con ejemplos de la región que muestran su capacidad para distinguir el estallido de otras formas de acción colectiva contenciosa, y se profundiza en el análisis comparado de tres episodios recientes de Chile, Colombia y Perú. Finalmente, se discuten los alcances y límites de esta definición para futuras investigaciones sobre política contenciosa.
El presente artículo estudia los relatos producidos por las ciencias sociales sobre el estallido social chileno. Se basa en la revisión sistemática de artículos científicos y libros académicos publicados entre 2019 y 2025, identificando qué dicen sobre los motivos que llevaron a las personas a movilizarse, y a legitimar o deslegitimar el statu quo, en dicho contexto. Se concluye que los relatos sobre el estallido social tienden a plantear que las personas se movilizaron por las emociones y sensaciones experimentadas; que la legitimación del statu quo se relaciona principalmente con la ideología construida por los sectores dominantes; y que su ilegitimidad proviene de una mala valoración del sistema y sus instituciones. Estos hallazgos entregan claves para reinterpretar el estallido social en retrospectiva, relevando el conocimiento científico producido sobre dicho fenómeno.
Este artículo analiza las interpretaciones de las ciencias sociales de las «Jornadas de Junio de 2013» en Brasil, bajo el supuesto de que este evento contencioso anticipa algunas de las principales tendencias del ciclo de estallidos sociales que se han expandido por la región. Originalmente convocadas como protestas en contra del alza del transporte público en São Paulo, rápidamente alcanzaron una escala nacional con rasgos particulares: multiplicidad de demandas, convocatorias descentralizadas, uso intensivo de redes sociales, su carácter eminentemente urbano y formas contenciosas de acción. Sin embargo, posteriormente hubo un giro hacia pautas funcionales a la derecha política: antipartidismo, antisindicalismo y en contra de la corrupción gubernamental. Lo que llevó a ser interpretadas, por parte de la izquierda, como manifestaciones manipuladas por la derecha que prepararon el terreno al bolsonarismo. Aunque las ciencias sociales no hicieron eco de esa interpretación, por momentos tendieron a leerlas en una clave intrínsecamente emancipadora. Este artículo muestra los sentidos más ambivalentes de estas jornadas, así como su condición de ámbito de disputa interpretativa donde las ciencias sociales cumplen un rol fundamental.
Este trabajo analiza la respuesta programática de la derecha tradicional chilena en las elecciones presidenciales de 2021, en el contexto electoral posestallido social de 2019, en paralelo con el ascenso electoral de la derecha radical. A través del análisis de discurso del candidato Sebastián Sichel durante la campaña, se examina cómo la centroderecha respondió electoralmente a las demandas sociales masivas y a la reconfiguración del sistema de partidos. Los hallazgos revelan un intento de incorporar elementos liberal-reformistas: apertura hacia un rol estatal más solidario en derechos sociales, posicionamiento progresista en temas morales y medioambientales, y distanciamiento del régimen pinochetista. Sin embargo, la investigación evidencia que la derecha tradicional mantuvo posturas convergentes con la ultraderecha en aspectos centrales: defensa de la subsidiariedad, énfasis en orden público y seguridad, y activación del discurso anticomunista. Se concluye que, pese a diferencias puntuales, existe una frontera porosa entre ambas derechas, explicada por sus conexiones históricas e ideacionales. La respuesta electoral de la centroderecha, marcada por tensiones internas, lejos de construirse como una alternativa que atendiera las inquietudes populares manifestadas durante el estallido, terminó convalidando la legitimidad de la agenda ultraconservadora, contribuyendo así a la consolidación electoral de la derecha radical en Chile.
Este artículo propone una lectura performativa del estallido social del 2021 en la ciudad de Cali a partir del enfoque del pragmatismo cultural de Jeffrey Alexander. El estudio analiza la movilización como una puesta en escena de orden político-cultural en la que diversos actores —jóvenes, organizaciones barriales, colectivos artísticos y comunidades indígenas— configuraron guiones simbólicos, dramatizaciones públicas y repertorios expresivos que disputaron las narrativas estatales sobre el orden, la legalidad y la legitimidad de la protesta. A partir de un análisis cualitativo e interpretativo que integra materiales documentales, registros digitales, escenas urbanas y testimonios de manifestantes, se examinan los elementos centrales del performance social: guiones, actores, audiencias, mise-en-scène y relaciones de poder. Los resultados muestran que el estallido social en Cali articuló rituales, estéticas del cuidado, performances comunitarias y acciones corporales que reconfiguraron la experiencia urbana del conflicto y produjeron una contra-narrativa moral basada en la dignidad, la solidaridad y la justicia. Se concluye que el estallido social constituye una dramatización colectiva que expandió las formas de participación política y abrió nuevos horizontes de sentido en la vida pública.
Tras las elecciones nacionales de 2019 en Bolivia, movimientos de derecha lograron articular a sectores estatales (policía, ejército, sistema judicial) para imponer la renuncia del gobierno del Movimiento Al Socialismo y consolidar un nuevo gobierno que reprimió violentamente las protestas. Instancias como la CIDH calificaron ese actuar estatal como «masacres públicas» y «detenciones arbitrarias», dirigidas contra sectores sociales y étnicos, y recomendaron la investigación para el juzgamiento de autores y la reparación de víctimas. Esas recomendaciones se convirtieron en consignas sociales y políticas contra el nuevo gobierno. A partir de seguimiento de procesos judiciales y revisión documental, este artículo se pregunta: ¿Cómo y por qué la evocación de las «herencias jurídicas» de derechos humanos, específicamente los juicios de responsabilidad, la reparación de daños y la presencia de la CIDH en Bolivia, tensionaron al gobierno de 2019-2020? El argumento se enfoca en un aspecto de esa cuestión. Las «herencias jurídicas» bajo figuras de derechos humanos, que confrontaron al gobierno de 2019-2020, expresaban conflictos más amplios: por un lado, la dependencia del Estado a instancias internacionales y, por otro lado, la invocación de luchas pasadas de sectores sociales subalternos, frente al Estado boliviano que combina rasgos «modernos» y prácticas semicoloniales. Esa lectura difiere de los abordajes relacionados a las «guerras híbridas» y/o al lawfare (guerra legal), que se enfocaron principalmente en la descripción de las diferentes aristas de las «nuevas» estrategias políticas en la región, dejando fuera de vista el significado histórico de ciertas formas de ley entre los bandos en disputa.
El artículo analiza las movilizaciones sociales de 2019 y 2021 en Colombia no como episodios aislados ni como «estallidos» espontáneos, sino como momentos articulados dentro de un nodo de contienda entendido como un proceso de interconexión entre actores, territorios y repertorios en un marco espaciotemporal continuo. Mediante un diseño cualitativo-descriptivo, se triangula 12 entrevistas con activistas del suroccidente colombiano, 150 piezas periodísticas y 400 publicaciones en redes sociales, construyendo un catálogo de 75 eventos de protesta. Los hallazgos muestran que la intensidad no responde a picos aislados, sino a una acumulación, donde el 21N operó como momento de expansión y legitimación, mientras el 28A lo reactivó con mayor territorialización y convergencia multisectorial. Así mismo, se evidencia que el movimiento estudiantil universitario actuó como broker, traduciendo demandas sectoriales en agendas comunes y articulando lo local, lo nacional y lo digital. El nodo de contienda en estudio dejó residuos como logros institucionales (renuncia del ministro de Hacienda, protocolos de género) y transformaciones subjetivas, pero también represión selectiva y fatiga militante. Se concluye que la persistencia organizativa, más que la efervescencia, explica el impacto estructural del ciclo, cuya comprensión exige superar la fragmentación analítica y reconocer la contienda como proceso acumulativo y relacional.
Este artículo propone una revisión conceptual de los estallidos sociales en América Latina y el Caribe durante las primeras décadas del siglo XXI, con el propósito de contribuir a su comprensión más allá de los marcos clásicos de la acción colectiva y la política contenciosa. A partir de una lectura crítica de enfoques centrados en la movilización organizada y en la evaluación teleológica de sus resultados institucionales, se plantea entender los estallidos como acontecimientos que irrumpen en la temporalidad rutinaria de la política, desestabilizan las certezas compartidas y reconfiguran momentáneamente las relaciones entre Estado y sociedad. El argumento sostiene que estos procesos no pueden explicarse exclusivamente por oportunidades políticas o estrategias organizativas, sino que requieren considerar las transformaciones «moleculares» de la vida cotidiana, la producción social de emociones y las dificultades de los regímenes democráticos para procesar el malestar acumulado. Este artículo propone una aproximación que incorpora la politicidad de las emociones, las disputas por el sentido común y la dimensión afectiva de la conflictividad contemporánea. Finalmente, se presentan los aportes de los trabajos que integran el dossier y se discute sus contribuciones para comprender la relación entre movilización, estallidos y cambio político en la región.
El 18 de octubre de 2024 se conmemoraron cinco años desde el llamado «Estallido Social» en Chile, cuando se desarrollaron las más numerosas y masivas protestas ciudadanas desde el regreso a la democracia en 1990, que impugnaron las políticas económicas neoliberales y enarbolaron el marco maestro de la «dignidad» como demanda central y aglutinante. La ocasión representó el escenario para revisar cuáles eran las disputas discursivas presentes en la esfera pública por nombrar tales acontecimientos, sus razones e impactos, que en el plano político institucional derivaron en dos procesos constitucionales, cuyos textos fueron rechazados por los votantes, en sus respectivos plebiscitos de salida. El presente artículo tiene por propósito poner en valor, a través del análisis de contenido cualitativo, de corte temático, los resultados de una de las dimensiones abordadas en ocho grupos focales, realizados en tres comunas de Santiago, con tres grupos etarios diferentes. La dimensión que nos interesa discutir es aquella relacionada a la memoria oral ciudadana y cómo esta logró rememorar los enmarcados de sentidos y emociones que experimentaron, durante los meses de movilización social y los procesos constitucionales, vecinas y vecinos de distintos barrios de Santiago, cinco años después de ocurrido el «estallido social» chileno, en contrapunto con los enmarcados de sentido dominantes en la esfera pública.
A pesar de poseer distintos momentos organizacionales, el análisis comparativo de los partidos de la centroderecha chilena revela que los grupos más antiguos poseen una tendencia clara a la elitización, la descentralización y un perfil empresarial más marcado. La presente investigación busca caracterizar la estrategia de creación de agenda y concentración de medios de comunicación por parte de la derecha en Chile que movilizó el rechazo a la propuesta de una nueva Constitución. La metodología utilizada es process tracing analysis para describir agentes y procesos del gabinete del segundo gobierno de Sebastián Piñera, considerado un ejemplo del fenómeno de presidentes empresarios en América Latina. Concluimos que los grandes grupos económicos financiaron la campaña del rechazo a agentes estratégicos de la derecha chilena, lo que permitió concentrar los medios de comunicación y activar la expansión reticular que los think tanks de centroderecha han configurado en su relación con los grupos económicos. La identificación de redes, agentes y procesos en la articulación del poder ofrece perspectivas la reproducción del poder y su relación con la desigualdad.
En los últimos años, se ha retomado el concepto de capital social para analizar relaciones humanas y sociales. El capital social se manifiesta en redes de confianza, cooperación y normas informales. Este recurso, influenciado por factores exógenos y la agencia de los actores, es clave para el bienestar comunitario. Mediante la metodología de análisis de redes sociales e integrando elementos de presencia de confianza y normas sociales, además de la relevancia de actores sociales, se obtuvieron los datos necesarios para la investigación. El análisis revela que el grupo de trabajo del ejido Emiliano Zapata funciona como una comunidad cohesionada por lazos personales y valores, más que por reglas formales. Entre 2012 y 2022, aunque disminuyó el número de integrantes, aumentó la densidad de relaciones sociales y la confianza. Los actores clave juegan un papel fundamental, conectando al grupo con el exterior y ayudando a estabilizar la organización mediante la autogestión y normas comunitarias.
En este artículo describimos y analizamos la cultura política radical en la militancia de la izquierda estudiantil en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) durante la década de 1980, exponiendo la forma de producción del involucramiento y consolidación de los cuadros políticos estudiantiles, así como las limitantes y los escenarios críticos que conducen al fin de la cultura política que aquellos construyeron. Usando una metodología cualitativa de análisis, realizamos catorce entrevistas semiestructuradas a exdirigentes estudiantiles de la UNMSM. Evidenciamos que los entrevistados colaboraron con la reproducción de una infraestructura de disenso epocal cuya base cultural era una estructura de sentimiento de tipo clasista en su fase tardía.
En la provincia de San Juan, el inicio del nuevo milenio estuvo marcado por una fuerte intervención territorial estatal vinculada principalmente al desarrollo de políticas habitacionales en las que se definió el uso y distribución de la tierra urbana, y el acceso a bienes y servicios fundamentales por parte de su población. El artículo reflexiona acerca de las políticas de regularización en la interfase suroeste del Área Metropolitana de San Juan en las últimas dos décadas, en el marco de los procesos de relocalización habitacional estatal desarrollados, y su relevancia en el acceso a la vivienda y a la tierra, así como en la construcción de territorios democráticos y sostenibles que aseguren la justicia social y ambiental a sus pobladores. En este contexto, nos preguntamos: ¿qué características presentaron estas políticas públicas?, ¿existieron diferencias entre las políticas de principios de siglo y las de la última década?, ¿qué implicancias en el tejido social tuvieron dichos procesos? La estrategia metodológica implicó la adopción de una perspectiva mayormente cualitativa que combinó técnicas documentales, conversacionales y observacionales.
La urbanización informal es un fenómeno heterogéneo. Por un lado, existen barrios informales que han logrado la implementación de servicios básicos e infraestructura a niveles acelerados, mientras que otras se encuentran al margen de los servicios estatales básicos. El presente estudio argumenta que el distinto nivel de urbanización informal se debe al tipo de traficante de tierras que dirige el barrio informal y la relación de intercambio de recursos materiales y políticos que establece con la alcaldía municipal. Así, un traficante político logra establecer una relación de intercambio de recursos con el alcalde municipal, mientras que un traficante económico no genera las condiciones para dicho intercambio. Para ello, se realizó un estudio comparado de dos barrios urbanos informales del distrito de Ate de la ciudad de Lima, Perú, los cuales comparten características geográficas y políticas comunes, pero que han desarrollado un distinto nivel de urbanización informal debido a la presencia de un distinto tipo de traficante de tierras. El estudio enfatiza que los procesos de urbanización informal no solo se explican por un tema de capacidades estatales o clientelismo generadas por las élites políticas, sino también por el rol de actores informales e ilegales provenientes de la sociedad civil.
Este artículo analiza la relación entre la transformación ambiental y las dinámicas de propiedad urbana en la cuenca Matanza-Riachuelo (Argentina) entre 1960 y 2020. A partir de un enfoque histórico-socioambiental, se examina cómo la contaminación crónica, los procesos de urbanización informal y las acciones colectivas de vecinos organizados redefinieron las fronteras entre lo legal e ilegal en el acceso a la tierra. Mediante el análisis de fuentes orales, documentales y mediáticas, se reconstruyen las luchas por la legalización de asentamientos, el rol del Estado y el impacto del movimiento ambientalista en la visibilización de la problemática. Se concluye que la propiedad urbana en la cuenca no puede entenderse sin considerar las disputas socioambientales que, desde abajo, interpelan al orden jurídico y producen nuevas formas de legitimación territorial.
Desde la pandemia de COVID-19, las denuncias por usurpación de terrenos se incrementaron en el Paseo Costanero Sur de Mar del Plata. Muchos casos denunciados por vecinos/as son autoconstrucciones de casas realizadas por jóvenes de sectores medios, a partir de prácticas bioconstructivas. En este sentido, el artículo indaga sobre las evaluaciones de vecinos/as que se oponen a los nuevos/as habitantes, las definiciones y criterios legales que se ponen en juego y las prácticas que emergen en nombre de la ley. A partir de un trabajo de campo enmarcado en una perspectiva etnográfica reconstruyo las prácticas y argumentos de los actores mediante entrevistas en profundidad y observación participante. Muestro que las controversias sobre el uso de la categoría «usurpación», la oposición a estos proyectos habitacionales por parte de vecinos/as —y no de personas que reclaman la propiedad— y los procedimientos para evitar el éxito de estos, introduce una serie de tensiones y disputas territoriales en donde el despliegue de la ley como parámetro de regulación de las posibilidades de asentarse en un barrio es utilizada de manera arbitraria y desigual por quienes consideran actuar bajo los criterios normativos.
El artículo sistematiza una serie de relevamientos cualitativos realizados en cinco barrios populares del sur del Gran Buenos Aires en relación al desarrollo de las políticas de escrituración. Se sostiene que los resultados parciales de estos programas remiten a un tipo de presencia estatal que desplaza los límites entre lo formal e informal, favoreciendo la circulación de certificaciones dominiales diferentes a las escrituras. Además, se consideraron divergencias en la implementación de la titulación en términos del tipo de su posición en la politicidad popular municipal, el momento de la ocupación y el tipo de barrio popular, así como las trayectorias habitacionales de sus habitantes.