
En el presente artículo analizo los efectos de la migración de la cocina zapoteca del istmo de Tehuantepec en Minatitlán, Veracruz durante el siglo XX, principalmente durante el auge de la industria petrolera. A partir de la historia de la alimentación y la importancia de llevar las prácticas alimentarias a los nuevos lugares de asentamiento, explico cómo las cocinas nahua y popoluca (endémicas de la región istmo-veracruzana) se adaptan a la llegada de la cocina zapoteca que se va colocando en los espacios públicos como mercados, fiestas y ambulantaje. A través de la revisión de bibliografía, relatos de viajeros y trabajo de campo se puede observar que tres cocinas coexisten a través de sus mujeres, y que son ellas quienes protegen, conservan y promueven la continuidad del consumo de comidas, antojos y bebidas. Es importante subrayar que tanto la migración, como el rol protagónico de las mujeres istmeñas, las “frágiles” prácticas alimentarias nahuas y popolucas y el imponente papel que ejerció la población zapoteca en la ciudad de Minatitlán fueron factores que propiciaron que el istmo oaxaqueño se extendiera hasta la zona sur de Veracruz, asentándose inicialmente, en la ciudad de Minatitlán
Francisco Ponchaux llegó a México, probablemente como conscripto, con el ejército francés durante la Intervención. Al terminar la guerra, permaneció en el país y se casó con una mujer de pocos recursos, originaria de San Pedro del Gallo, Durango. Primero vivió en la región de su esposa, donde se vinculó con franceses dueños de un latifundio en el norte del estado de Durango. De origen humilde, trabajó para ellos en tanto que arrendatario, luego, al obtener un préstamo de un comerciante francés de Torreón, les compró tierras para abrir una hacienda con la que hizo fortuna. A Ponchaux, se le recuerda en Lerdo, Durango, donde se asentó finalmente, porque en esa ciudad fundó con su esposa una escuela y mandó edificar la capilla adjunta. Las fuentes tanto en Francia como en México permiten reconstruir la biografía de un francés que no sufrió las consecuencias de la guerra de Intervención, sino que por el contrario se benefició del apoyo de sus connacionales ya establecidos en el país, para ascender socialmente. Los resultados de esta investigación sugieren que habría que profundizar más en el destino de los miembros del cuerpo expedicionario que se quedaron en México.
El presente artículo surgió de la inquietud por conocer las formas en las que las mujeres contribuyeron a forjar la identidad nacional durante el Porfiriato. Se partió de que la historia fue uno de los elementos a través de los cuales se trasmitieron valores nacionales, de tal manera, el análisis se centró en los poemas de temas históricos publicados en los números de la segunda época de La Mariposa. Periódico Semanario Dedicado al Bello Sexo de Guadalajara impresos en Guadalajara, Jalisco entre agosto de 1894 y enero de 1895. Si bien se contrastaron los escritos de autoras con los de autores, el interés principal se centró en las mujeres, debido a que fueron uno de los grupos excluidos de la historiografía, de tal forma, el texto contribuye a la reconstrucción de la memoria histórica y cultural de las mujeres decimonónicas en México. Algunos de los hallazgos más relevantes fueron que los valores con los que describieron a los héroes y heroínas nacionales abrevaron de nociones religiosas como: la bondad, el sacrificio y otros como el liderazgo. Se mencionaron también algunos elementos como el altar y el ángel. Otro descubrimiento importante fue que las escritoras hablaban de personajes históricos nacionales incluyendo a mujeres, a quienes representaban en su rol de libertadoras, financiadoras y agentes centrales de la independencia de México y no como madres y/o educadoras de los futuros ciudadanos, que era la tarea principal asignada a ellas en la ideología liberal. Por su parte, los escritores se centraron en la historia local y regional nombrando sólo a una mujer.
Este texto argumenta que la sequía en el municipio de Múzquiz, Coahuila, entre 1912 y 1942, influyó en la disminución del nivel del afluente del río Sabinas y consecuentemente en la escasez de agua entre la población. Evento climatológico que, en primer lugar, evidenció que los kikapúes utilizaban el recurso hídrico a partir de medir el agua a ojo y la comercializaban, tácticas que generaron disputas con otros usuarios. En segundo lugar, se argumenta que cuando la sequía vulneraba su forma de distribuir el agua, recurrieron al litigio y gestionaron su derecho al uso ante a las instituciones gubernamentales y respaldarlo legalmente. Finalmente, para mantener su prerrogativa en la distribución del agua, se muestra que recurrieron a la obstrucción de los trabajos de reglamentación de los ingenieros y de las obras de infraestructura de la Secretaría de Agricultura y Fomento en la región.