
En el México de 1968, la bandera rojigualda de la España franquista ondeó en su capital, entre otros, en un mástil frente al Palacio de Bellas Artes, con motivo de la celebración de los Juegos de la XIX Olimpiada. Si bien a lo largo de estas páginas se dará explicación a esta singular e inusitada paradoja, habida cuenta de que México no tenía relaciones oficiales con la España del general Franco, el objetivo del presente artículo es presentar las causas que impidieron a la otra España —la de la República Española en el Exilio— participar en aquella doble olimpiada de 1968: la deportiva y la cultural. Como se comprobará, el vínculo diplomático del México revolucionario con la España del exilio no fue suficiente para asegurar su presencia y, por lo tanto, se la obligó a ejercer una “pasiva colaboración” y a enfrentar una “incómoda situación”, tal y como se menciona en las fuentes documentales.
Este artículo muestra que los repartimientos de dinero y mercancías realizados por los alcaldes mayores de Chiapas durante el siglo XVIII estructuraron un dinámico entramado de intercambios comerciales, en el cual cada pueblo cumplió una función a partir del potencial agrícola de sus tierras o del tamaño y las destrezas artesanales de su población. Asimismo, desvela las convenciones que estos oficiales regios establecieron para conseguir que los indios aceptasen venderles, fabricarles y comprarles distintos géneros. Finalmente, examina los beneficios económicos que los alcaldes mayores de Chiapas obtuvieron por estos negocios y las causas de que este sistema comercial se comenzase a fracturar a partir de 1769.
El artículo analiza el modo en que las cartas de Pedro de Valdivia convierten la adversidad, la fragilidad de la gobernación y la lealtad imperial en capital de autoridad. El objetivo es demostrar que, en un territorio periférico e inestable como Chile, gobernar implica administrar el daño, hacerlo visible, ordenarlo y traducirlo en mérito políticamente evaluable. La investigación aborda el epistolario en tanto archivo político y dispositivo de negociación de poder. Metodológicamente, el análisis vincula aportes de la historia social y política de la escritura, atendiendo a las condiciones de producción y circulación. Los resultados demuestran que el hambre, la guerra, el cautiverio, las conspiraciones y las fallas comunicacionales operan como recursos narrativos que sostienen una soberanía en suspensión, producen credibilidad y proyectan la promesa de Chile como horizonte necesario en el marco expansivo de la Monarquía.
Este artículo aborda la primera peregrinación nacional argentina a Roma y Tierra Santa —extendida a los santuarios de Lourdes y Zaragoza— como un caso privilegiado para examinar la articulación entre los procesos de nacionalización e internacionalización de la Iglesia católica en Argentina a comienzos del siglo XX. A partir del análisis de fuentes archivísticas y hemerográficas provenientes de Buenos Aires, Roma, Ciudad del Vaticano, Jerusalén y el santuario Hortus Conclusus en el valle de Artas (Cisjordania), se estudian los discursos, prácticas y símbolos mediante los cuales la jerarquía eclesiástica, los organizadores de la peregrinación y la prensa confesional construyeron la imagen de una “Iglesia argentina” dotada de proyección exterior y alineada con el papado. Los resultados muestran que la peregrinación operó como un dispositivo que reforzó una identidad católica nacional, de fuerte impronta ultramontana, y permitió a la Iglesia posicionarse dentro del internacionalismo católico, en diálogo y competencia con otras naciones. Asimismo, se pone de manifiesto la coexistencia entre la colaboración del Estado argentino en estas iniciativas y las tensiones persistentes en torno al ejercicio del patronato. El artículo sostiene que internacionalización y nacionalización constituyeron dos dimensiones complementarias —y no contradictorias— del proceso de afirmación institucional de la Iglesia argentina, y que la acción exterior fue uno de sus instrumentos más eficaces.
Esta investigación se centra en la trayectoria y la contribución política, pedagógica e intelectual de Carmen Aldecoa (Turón de Mieres, 1897 - Madrid, 1988), reconocida por su faceta científica, al ser de las primeras investigadoras formadas por el Instituto Español de Oceanografía durante la primera etapa fundacional. Sin embargo, después de una larga carrera académica optó por la docencia en la segunda enseñanza. Trascurrida la Guerra Civil y posicionada al lado de la causa republicana, en 1939 partió con la diáspora trasatlántica para establecerse en Nueva York, tras una primera escala en La Habana. Una vez asentada en Estados Unidos, a lo largo de su vida trabajó a favor de las organizaciones de base de ayuda a los refugiados españoles y colaboró en la divulgación del periódico España Libre, donde esbozó parte de su pensamiento político. Carmen Aldecoa fue profesora de español en la Universidad de Nueva York. Tras su jubilación viajó a Europa y retornó a España a finales de los años sesenta, aunque su contribución y su obra no han sido objeto de estudio