
A mediados del siglo XVII, las coronas de Castilla y de Portugal perdieron de forma prematura a sus respectivos herederos. Baltasar Carlos, príncipe de Asturias, era hijo de Felipe IV de Castilla y de Isabel de Borbón y falleció en 1646, a los 16 años. Por su parte, Teodosio, príncipe de Brasil, era hijo de Juan IV de Portugal y de Luisa de Guzmán y falleció en 1653, a los 19 años. Ambos primogénitos reales ocuparon el primer lugar en la línea de sucesión al trono durante sus cortas vidas, habiendo recibido para ello una esmerada educación con vistas a suceder a los monarcas, sus progenitores. Es posible identificar diversos puntos en común entre ambos príncipes, en un período de antagonismo entre las coronas ibéricas, motivado por la Guerra de Restauración, desarrollada entre 1641 y 1668. Cabe destacar el nombramiento de diversos maestros que, a lo largo de la infancia y la adolescencia de los príncipes, les impartieron un amplio abanico de materias, entre ellas estudios menores (lectura y escritura), astronomía, latín, caballería o manejo de las armas. A pesar de que ambos se mostraron instruidos y cultos, existieron algunos puntos divergentes en su participación política y militar, dado que a Teodosio correspondió un papel de mayor relevancia, ya fuera por iniciativa propia o con el aval paterno. De este modo, el principal objetivo de este estudio se centra en la identificación de los principales aspectos de la instrucción que los reyes de Castilla y de Portugal destinaron a sus primogénitos, señalando semejanzas y diferencias, así como el papel desempeñado por los príncipes en sus respectivas monarquías.
A través del caso de Manuela Carmona (1781-1834), el artículo no aborda la dimensión más profesional y artística de una actriz y empresaria teatral sino su lado más familiar con el fin de comprender la complejidad de las relaciones sociales e interpersonales en el proceso de transición hacia la sociedad liberal. La metodología adoptada combina el estudio de trayectorias con el del análisis del espacio doméstico y la cultura material. De este modo, si en el primer caso la atención al tiempo individual y familiar permite la reconstrucción del curso de vida, con el segundo podemos comprender el escenario vital definido por espacios, objetos y prácticas cotidianas. A partir del cruce nominativo de fuentes, se estudian los orígenes familiares, cómo, dónde y con quien vivió, las características del hogar y de la vivienda, las últimas voluntades y otros aspectos (joyas, vestidos, muebles, etc.) que han permitido fusionar su dimensión como estrella del teatro con su plano más humano y desconocido. El análisis de los escenarios relacionales y familiares en conexión con los objetos en los que se desenvolvió nos ofrece una aproximación a la trayectoria de una actriz muy diferente a la que tradicionalmente solo hace hincapié en sus éxitos y fracasos.
En un contexto general dominado por la tradición, el artículo se centra en las inercias y resistencias a las reformas del absolutismo ilustrado por parte de los sectores de las élites gobernantes defensoras de la cultura jurisdiccional y de los intereses corporativos. El análisis se focaliza en varios observatorios. En primer lugar, y con la idea de tener una visión de conjunto, se estudian los informes de las Sociedades Económicas de 1786-1787, en los que sus dirigentes identifican y describen las formas de oposición de las élites gobernantes opuestas a las reformas: básicamente, determinados magistrados, jueces, corregidores, eclesiásticos y regidores de las ciudades españolas. En segundo lugar, el análisis se centra en un conflicto abierto entre la Sociedad Económica y el ayuntamiento y cabildo eclesiástico de la ciudad navarra de Tudela, en torno al establecimiento de una casa de misericordia. Este conflicto revela el choque de intereses y culturas políticas en una ciudad, la oposición frontal del ayuntamiento que hubiera anulado el proyecto, como ocurrió en otras ciudades, pero también el éxito final del mismo gracias a las relaciones personales de los dirigentes de la Sociedad con Floridablanca y con el rey. Por último, el trabajo muestra cómo las órdenes del monarca quedaban en letra muerta cuando los agentes jurisdiccionales de la Corona y los mediadores necesarios para que su voluntad se cumpliera localmente hacían caso omiso a sus mandatos. Esto se observa en dos campos: la ausencia de respuesta a los requerimientos de Floridablanca a las Cortes del reino de Navarra en favor de la Sociedad Tudelana y el incumplimiento de las órdenes de rey en materia de arquitectura. Como contrapunto, en este contexto de incumplimientos aparentemente generalizados al final del reinado de Carlos III, las reformas se hicieron efectivas cuando las minorías reformistas tenían suficiente masa crítica, dominaban el gobierno local y podían llevarlas a cabo.
Entre la pérdida de Túnez en 1574 por parte de la Monarquía Hispánica y el cese de hostilidades con el Turco, la primera preocupación de la Corona con relación al Reino de Mallorca fue la defensa. La participación de las autoridades mallorquinas en esa materia y, en general, en el gobierno del reino afectaba a la propia defensa y al papel de la Corona. Por ello los años de gestión de los virreyes Miquel de Montcada y Antoni d’Oms se caracterizaron por un intento de reforzar la jurisdicción real, el protagonismo de las instituciones reales y la eficacia de las medidas defensivas. Naturalmente ello supuso enfrentamientos con la oligarquía del reino, a la que se acusó, por parte de los representantes de la Corona, de mirar más por sus intereses personales que por el bien común. La creación de la Real Audiencia en 1571 fue un eficaz instrumento para fortalecer el protagonismo real. Además, la jerarquía eclesiástica también se sintió amenazada por la potenciación de la jurisdicción real. Los enfrentamientos más sonoros a este respecto, aunque no los únicos, se dieron con el inquisidor Evia de Oviedo. Al mismo tiempo la Corona intentaba ampliar el grupo de sus adeptos, para lo cual la provisión de empleos o la promoción estamental fueron instrumentos útiles en los que participaron los virreyes. Las limitaciones en el envío de embajadas al rey por parte del reino fueron numerosas y graves, pues al no tener Cortes, ese era el mecanismo hasta entonces habitual de comunicación entre los dos participantes en la soberanía.
Este trabajo tiene como objetivo analizar las iniciativas formuladas por los actores de las principales instituciones de poder en Mallorca en torno a la defensa, al comercio y a la subsistencia. El estudio se sitúa en un contexto de creciente conflictividad en el Mediterráneo y pretende valorar la combinación de propuestas de carácter militar y económico realizadas por distintos servidores del Estado, que mediante ellas se postulan como merecedores de la gracia real. Asimismo, analiza el debate desarrollado entre los distintos actores: locales y estatales, civiles y militares, en torno a la aplicación de algunas medidas económicas del reformismo ilustrado. Por una parte, se examina la dependencia estructural de la isla respecto a las importaciones marítimas y el desarrollo de medidas de fomento del corsarismo. Por otra, se analizan las tensiones derivadas de la aplicación de políticas inspiradas en el despotismo ilustrado y su confrontación con los intereses de la oligarquía local, atendiendo especialmente a cuestiones como el establecimiento de un pósito de granos, la regulación de los precios y la defensa de los intereses de la nobleza y de los comerciantes. A partir de fuentes archivísticas y bibliográficas, se reconstruyen los intereses divergentes de las distintas instituciones, el papel desempeñado por la Corona y los límites de aquellas reformas que buscan el «bien común». También se ejemplifica el conflicto entre los intereses contrapuestos de consumidores, grandes propietarios agrarios y comerciantes en este marco insular específico. El fracaso de muchos proyectos se explica tanto por la resistencia de las élites locales como por la limitada capacidad de intervención del Estado.
La prueba de nobleza en la Valencia foral del siglo XVII no descansaba en una fama de linaje abstracta, sino en su construcción jurídica como secuencia probatoria eficaz. A partir de un caso concreto −la alegación impresa presentada en 1688 por el doctor Francisco Burgunyo y Torregrosa en una causa de milicia y generosidad tramitada ante el Consejo de Aragón, y la sentencia probatoria dictada por la Real Audiencia de Valencia en 1695, que resolvió favorablemente la causa−, el trabajo examina, por un lado, el marco jurisdiccional en el que estas pretensiones debían ser homologadas; por otro, la forma en que una defensa de la casa se convertía en una secuencia probatoria inteligible, ordenada y persuasiva. Para ello se analizan conjuntamente la alegación, sus adiciones manuscritas y la sentencia; se atiende tanto a su materialidad como a la lógica de su composición y a los usos probatorios de la documentación familiar e institucional movilizada en el pleito. Los resultados muestran que estas causas no se sostenían en una notoriedad social genérica, sino en la articulación de pruebas heterogéneas −privilegios, escrituras, testimonios, certificaciones heráldicas, actos positivos de calidad, materiales sucesorios y vestigios de memoria− sometidas a una jerarquía argumental precisa. En ese contexto, la alegación de Burgunyo no puede entenderse como un simple repertorio de noticias familiares, sino como un instrumento forense destinado a justificar, ordenar, secuenciar y hacer legible la documentación movilizada en la causa; al mismo tiempo, activaba, seleccionaba y reorganizaba papeles de linaje dentro de una lógica de conservación, transmisión y uso probatorio. La sentencia de 1695 confirma, en última instancia, la eficacia de esa construcción documental y jurídica; permite observar, además, con particular nitidez, el momento en que una pretensión de calidad se transforma en materia susceptible de reconocimiento judicial.
Tras la guerra de los Siete años el amplio terreno de la Luisiana, con ambas orillas del río Misisipi, quedaron en manos de la corona española. Tras reprimir la rebelión de los colonos franceses, Alejandro O´Reilly reorganizó la provincia y publicó un bando en el que implementó en esta colonia las Leyes de Indias y el régimen jurídico castellano. Esto repercutió directamente sobre la esclavitud en una provincia donde más de la mitad de las personas censadas estaban bajo ese estatus jurídico. La mayor flexibilidad para conseguir las manumisiones bajo la corona española conllevó el crecimiento de la comunidad de color libre en esta provincia. Sin embargo, estas emancipaciones no siempre se sucedieron de forma amistosa. Para indagar en estos procesos, se han analizado 81 pleitos por manumisión en la Luisiana entre 1782 y 1802. Estas diligencias judiciales muestran el anhelo de libertad de las personas esclavizadas. Frente a la posición pasiva que habitualmente se le presuponen en los principales relatos sobre el Antiguo Régimen, encontramos luchas judiciales encarnizadas en las que se despliegan múltiples estrategias para conseguir su emancipación. Se realizaron pleitos contra familias hacendadas y de gran relevancia de Nueva Orleans y el bajo Misisipi, donde se aportaron documentos y testimonios que apoyaban las afirmaciones de los solicitantes, y donde explicaron los abusos y maltratos que sufrieron de sus dueños. Unos pleitos donde existió un protagonismo clave de las mujeres. Poner el foco en este agenciamiento es necesario para explicar el papel de grupos subalternizados en un momento histórico convulso y de cambio social.
La función asistencial de la Casa de Misericordia de Valencia fue abordada por la historiografía de los años noventa esencialmente a partir del estudio de sus ordenanzas, las Nuevas Constituciones de 1719, fruto de lo cual se obtuvo una imagen de la institución profundamente ligada a las ideas de encierro y disciplina. En efecto, la retórica de estas ordenanzas planteaba la entrada en el hospicio como un escarmiento para los pobres, sobre todo en el caso de los adultos, suavizándose únicamente al referirse a la admisión de los niños y los impedidos, el público prioritario, en principio, a la hora de acceder al establecimiento. Sin embargo, esta asunción −el hospicio como sinónimo de castigo− se hizo sin contrastar lo establecido en sus constituciones con las fuentes disponibles acerca su actividad cotidiana, siendo esta una de las carencias que hemos tratado de compensar en este artículo. Para ello, hemos realizado un análisis inédito del perfil de los acogidos en la Misericordia durante el último cuarto del siglo XVIII, a partir de sus listados de pobres, conservados en el Archivo de la Diputación de Valencia. Como resultado, hemos comprobado que, contrariamente a lo que establecían sus ordenanzas, la Casa de Misericordia tendió a privilegiar la entrada de adultos, especialmente mujeres, por encima de la de niños o impedidos. Un hecho que evidencia el papel amortiguador que asumió el hospicio a finales de la centuria a la hora de absorber a aquellos sectores de la población más afectados por la crisis de la industria sedera valenciana.
Los marqueses de Mirabel permanecieron durante doce años como embajadores de la Monarquía Hispánica en Francia. Una larga legación que, además, estuvo muy condicionada por la presencia de una infanta hispánica en el trono galo, Ana de Austria, lo que confirió gran importancia a la mujer del diplomático, la marquesa doña Francisca de Zúñiga. Este artículo busca estudiar la relevancia y las actuaciones de esa mujer durante la embajada para, partiendo de este estudio de caso y poniéndolo en relación con otras investigaciones, reflexionar sobre el papel que tuvieron las esposas de los embajadores, o embajadoras, en la diplomacia de los primeros siglos de la Edad Moderna. Así, analizaremos por qué era importante la presencia de una mujer en la legación parisina y las razones por las que la propia Ana de Austria lo valoraba y solicitaba tanto; indagaremos en las funciones y los campos de actuación de la marquesa de Mirabel durante la misión diplomática, incluyendo la capacidad de obrar que tuvo durante un breve período en que quedó al frente de la embajada; y examinaremos cómo se combinó con el marqués de Mirabel y si ese trabajo en pareja facilitó la consecución de los objetivos diplomáticos. Todo ello con el propósito de ayudar a profundizar en el conocimiento de la diplomacia y, más concretamente, del desempeño que tuvieron las mujeres en ella.
En el año 1645 los Fúcares abandonaron el arrendamiento de las minas de Almadén. Desde entonces la gestión de los recursos mercuriales quedó en manos de la Corona, quien las administró a través del Consejo de Hacienda. No obstante, ante la importante demanda de mercurio para las minas de plata de Nueva España, durante la segunda mitad del siglo XVII, el Consejo de Indias fue logrando una mayor influencia, que se mantuvo con la llegada de la dinastía borbónica, periodo que abordaremos. Ello derivó en serios enfrentamientos entre ambos consejos por controlar quién ocuparía la superintendencia, que en este caso conllevaba el cargo de gobernador y justicia mayor de la villa, unificando en una sola persona los intereses nacionales y locales. Sin perder de vista los acontecimientos internacionales y nacionales de fuerte repercusión en la trayectoria histórica de Almadén, realizaremos un estudio sobre las trayectorias biográficas y profesionales de los principales superintendentes en la primera mitad del setecientos, para así comprender mejor su impronta administrativa (positiva o deficiente, que de todo hubo), en la villa y en el establecimiento minero. Gracias a la abundante documentación encontrada tanto en el Archivo Parroquial como en el Archivo Municipal de Almadén, los protocolos notariales conservados en el Archivo Histórico Provincial de Ciudad Real, los legajos del Archivo Histórico Nacional, de la Biblioteca de la Real Academia de la Historia o del Archivo General de Indias, además de las contribuciones de otros autores que han historiado estas minas, pretendemos aproximarnos a una sociedad compleja, donde la élite municipal y minera coparon los cargos de mayor prestigio en el concejo y en la mina, mientras que la mayoría de sus gentes, incluidos esclavos y forzados, malvivían de sus duros trabajos. Las decisiones que las administraciones estatales y locales tomaban raramente los tuvieron en cuenta.
Reseña del libro de MENA ACEVEDO, Daniel, Casas de señores. Las élites compostelanas y sus residencias a fines de la Edad Moderna, Santiago de Compostela, Consorcio de Santiago y Universidad de Santiago de Compostela, 2025, 281 págs. ISBN: 978-84-10142-82-4.
Reseña del libro de HIDALGO FERNÁNDEZ, Francisco, ¿De artesanos a burgueses? Plateros, trayectorias familiares y cambio social en el sureste peninsular, siglos XVIII-XIX, Granada, Universidad de Granada, 2025, 400 págs. ISBN: 978-84-338-7643-0.
En este artículo se explora la construcción del conocimiento erudito en la temprana Ilustración en la península ibérica a través de Andrés González de Barcia (1673-1743) y su intento de reeditar la Bibliotheca Hispana de Nicolás Antonio, un proyecto que nunca llegó a ver la luz. A través de un corpus de más de trescientas cartas de Barcia al portugués Francisco de Almeida conservadas en la Biblioteca Nacional de Portugal, se reconstruye el proceso editorial desde dentro: los criterios de edición, la consulta de bibliotecas y catálogos, la relación con los impresores y la gestión simultánea de múltiples proyectos. Este corpus permite adentrarse en los entresijos de cómo un editor prolífico de inicios del siglo XVIII preparaba sus libros. Se reconstruye el proceso de edición de Barcia en los textos que republicaba, que llegaba a rozar los límites de lo que ya en su época se reconocía como autoría. Sobre todo, se destaca su atención a ciertas tipologías textuales –índices, tablas y catálogos– como instrumentos de organización, selección y legitimación del saber. El análisis demuestra que su edición de la Bibliotheca Hispana estaba más avanzada de lo que la historiografía había supuesto, dato que permite reinterpretar algunos manuscritos conservados en la Biblioteca Nacional de España. Más allá del caso concreto, el artículo concluye que la lógica acumulativa del trabajo erudito, mezclada con una incipiente voluntad ilustrada de exhaustividad, podía volverse contra la conclusión de la propia obra, y que los límites entre editar y crear eran bastante inestables en la cultura escrita de la época. También refuerza la centralidad de la correspondencia para el análisis de la construcción del conocimiento, ya que ofrece una posibilidad que el texto final rara vez brinda: asomarse al taller intelectual, con sus avances, sus dudas y sus interrupciones.
En su empeño por amansar a la nobleza valenciana y lograr su obediencia, la monarquía de los Austrias recurrió a diversas estrategias y mecanismos, en función de las prioridades y circunstancias de cada reinado. Hitos conocidos e indiscutibles de ese proceso fueron el desarme morisco de 1563 y la pragmática para la extirpación del bandolerismo de 1586, que estuvo en vigor hasta 1604. El análisis de las sentencias emitidas por los jueces de la Audiencia que se realiza en estas páginas pone de manifiesto además el endurecimiento de las sanciones contra nobles y caballeros del reino por la comisión de delitos violentos desde comienzos del reinado de Felipe II, endurecimiento que no solo se mantuvo en los de Felipe III y Felipe IV, sino que se intensificó. Cosa distinta es que las numerosas penas de muerte dictadas en los dos primeros tercios del siglo XVII se ejecutaran en proporción similar a la de la segunda mitad del quinientos. Puede decirse algo parecido si se atiende al rango o condición de los nobles ajusticiados. La vindicta pública no fue en tiempos de los sucesores de Felipe II tan ejemplarizante como en los del Prudente. Basta considerar que solo un señor feudal, Juan Vich de Rocafull, fue ajusticiado desde 1599 hasta 1665 para darse cuenta del cambio en los criterios rectores de la política penal de la corona con respecto a la nobleza. En vez de la severidad, Felipe III y Felipe IV se inclinaron más por la clemencia como instrumento para pacificar a los señores del reino, lo que, a la postre, generó una mayor sensación de impunidad.
Históricamente, las particulares características topográficas de Galicia hicieron que constituyese un excelente hábitat para los lobos, animales con los que el campesinado ha mantenido una compleja relación, compartiendo territorios y conviviendo como competidores naturales. Entre los objetivos de este trabajo de investigación está reflexionar sobre el conflicto secular entre campesinos y lobos en la Galicia de la Edad Moderna, tratando de indagar sobre el impacto que dicha lucha tuvo en el transcurso de los siglos XVI al XIX en esta zona del noroeste peninsular. No cabe duda de que la histórica convivencia y el combate con el lobo dejaron en tierras gallegas una profunda huella en el imaginario colectivo. A fin de conocer mejor dicha realidad, en las siguientes páginas hemos tratado de constatar documentalmente el nivel de proliferación de lobos en la Galicia de la época, analizando la dinámica poblacional y su dispersión territorial, e intentando aquilatar la incidencia de los ataques del lobo a la ganadería, que avivaron una imagen muy negativa entre la población rural y motivaron su persecución sistemática a fin de exterminarlos a través de diversos métodos de caza. Si bien en la época el lobo era enemigo de los rebaños y más excepcionalmente de los hombres, también hemos procurado indagar en la existencia de ataques a personas, y en los posibles factores determinantes de dichas conductas. Para alcanzar los objetivos propuestos, entrecruzaremos una variada tipología de fuentes documentales, de carácter municipal, eclesiástico, judicial y notarial, así como legislación real, fondos de instituciones del Antiguo Régimen, Actas de las Cortes de Castilla y de las Juntas del Reino de Galicia, tratados de agricultura, caza e historia natural, diccionarios geográfico-estadísticos, o estadísticas de extinción de animales nocivos del siglo XIX, entre otras, aplicando una combinación de metodologías de carácter cuantitativo y cualitativo.
Reseña del libro: SVRIZ WUCHERER, Pedro Omar (ed.), Crucifijos y mercaderías: Jesuitas y economía en los imperios ibéricos, siglos XVI-XVIII, Madrid, CSIC, 2024, 332 pp. ISBN: 978-84-00-11303-2
Este artículo analiza el problema de los alojamientos militares en el reino de Nápoles durante el virreinato del duque de Osuna (1616-1620), un periodo marcado por tensiones políticas, económicas y sociales. A partir de la documentación conservada en archivos españoles e italianos, se estudia cómo la presencia de tropas en aldeas, presidios y barrios de la capital generó conflictos constantes entre soldados y población civil, así como una compleja relación entre el virrey, los seggi y la Scrivania di Razione. Se aborda la dimensión social de los militares, entendidos no solo como instrumento de guerra, sino como un grupo que condicionó la vida urbana y rural napolitana. El artículo examina episodios de violencia cotidiana, abusos y resistencias populares, así como las respuestas institucionales que intentaron contener el desorden. Asimismo, se analizan las estrategias de Osuna para legitimar su autoridad en un contexto de creciente desgaste económico y de enfrentamiento con las instituciones locales, lo que desembocó en su caída en desgracia en 1620. La investigación se enmarca en la renovación historiográfica que combina historia social y política de la guerra, y pretende contribuir a llenar el vacío existente en los estudios sobre los alojamientos en el sur de Italia, en contraste con el amplio desarrollo alcanzado en el norte. En última instancia, se pone de relieve cómo la cuestión del alojamiento militar se convirtió en un eje central de las pugnas de poder en la Monarquía Hispánica, reflejando la tensión entre autoridad virreinal, resistencia local y las limitaciones de una hacienda exhausta.
This paper proposes to study the verisimilitude construction strategies deployed by Garcilaso de la Vega Inca (Cuzco, 1539-C & oacute;rdoba, 1616) in the making of La Florida del Inca (Lisbon, 1605), a work dedicated to the failed expedition led by Hernando de Soto in nowadays United Estates of America's southeast area (1539-1543). I will consider primary the verisimilitude construction strategies found in the paratexts of the work. The representation of the so-called New World continued to be a polemic issue in the context of the early Seventeenth century. In particular, the history of Florida's difficult conquest had been amplified by a significant number of accounts published on the subject from the middle of the Sixteenth century onwards. El Inca was conscious of this polyphony of conflicted voices. Although he sought to present his version of Florida and of the Soto expedition as the most faithful one to date, he also had other interests. First, he wished to give historical footing to his positive view on American Indians; second, and related to it, he wanted to establish his own reputation as a competent historiographer over American affairs. Starting from La Florida del Inca's paratexts themselves, Garcilaso deployed two strategies to achieve those goals. On the one hand, he exhibited his historiographical work method; on the other, he justified his authorial competence as a mestizo historiographer of American matters, attempting to convince readers whom he presumed to be sceptical. His argumentation reveals not only the recurrent anxieties regarding the accurate representation of the American world but also the responses issued by a historiographical discourse obliged to recognise and resolve significant cultural distances. Our approach to these issues is sustained on cultural history, taking in some insightful contributions made by literary studies.
Historiography has tended to understand the royal sites in isolation, without paying sufficient attention to their interaction with their surroundings, especially the wider area. Clearly, they were characterized by a strong patrimonial dimension, but this was compatible with their quality as palatium enclosures, which also made them the ambitus of the extended royal domestic government. This was articulated around the fulfilment of the monarch's attributions as paterfamilias, which implied the extension of his duties over his relatives and domestics to all his subjects, giving rise to a network of mutual support that can be defined as an extended family, particularly visible on the occasion of royal journeys. During such movements, the accommodation of royal persons by nobles, generally integrated into their service, commoners and other representatives of the middle classes was understood as a correlate of the royalty of lodging that the monarch offered them at court, alongside with other manifestations of his tutorial dimension. This article wants to explore that aspect in the case of the courtly space determined by the royal site of Aranjuez polarity, focusing on a specific typology among the different buildings that housed the royal family on their journeys to and from the site, the so-called Casas de la Cadena. Through the use of primary sources mainly from the Archivo General de Palacio and other secondary sources, the approach to those located in Chinch & oacute;n, Valdemoro, Ciempozuelos and Horcajo de Santiago, will allow us to know their peculiarities, which referred to the complex modern jurisdictional world of courtly matrix, and also to conclude that the palatium was a mobile concept, not determined by architectural quality or the degree of patrimonial affection.
In a time of religious reform, we find women who, as founders of convents, became travelers. They lived and professed within cloisters but sought to temporarily reproduce these spaces when outside of them-in modes of transport, on perilous roads, and in the inns and lodgings where they spent the night. These were traveling founders accompanied by small retinues made up of clergy and laypeople. This portrait spans three settings throughout modernity, with the nuances of its chronology: the founding of new convents as a result of the Discalced Reform of religious orders in the 16th and 17th centuries, centered on the Carmelite Order; nuns persecuted within reformist contexts-specifically from England-who sought new places to establish themselves in the early 17th century; and nuns who left their cloisters to found convents in the Americas, crossing the sea in a late 18th-century example. We will also reference more singular, imaginary journeys-those of so-called bilocations which, according to widely celebrated narratives, knew no bounds in terms of setting. To explore all of this, we will rely on conventual sources, travel accounts, and collections of letters, while also considering perceptions from the outside world, in a time when religious orders had tremendous social impact. It would be premature to cast these nuns as forerunners of the first female travelers who chronicled their journeys without a spiritual and edifying purpose.