
La relación de Freud con la filosofía es ambivalente: desde joven mostró tendencia a la especulación pero no son infrecuentes en sus escritos las descalificaciones de la filosofía. Dos características de la filosofía explican esta actitud: su conciencialismo y su carácter de Weltanschauung. La filosofía ha negado la existencia del inconsciente (o lo ha considerado como una entidad metafísica) y además tiende a construir sistemas en forma de Weltanschauungen. Esto la sitúa frente al psicoanálisis, que es una psicología del inconsciente y se constituye como una «ciencia de la naturaleza» (Naturwissenschaft). En definitiva, para Freud la filosofía es una construcción cultural ilusoria porque es producto del deseo.
En este artículo se abordará la cuestión de “¿qué pueden hacer las masculinidades?” desde una perspectiva feminista que sigue las ideas de Spinoza, Deleuze y Guattari. Para ello, se realizará una lectura de la Ética de Spinoza basada en la filosofía de la inmanencia, los afectos y las adaptaciones feministas a estos autores. De esta manera, pretendo lograr que los estudios de género fomenten la comprensión de las masculinidades como ex post facto cultural, social e históricamente construido como hombre a priori, es decir, busco abrir una conceptualización alternativa de las masculinidades que se aleje de la moralidad y sea aplicable a las ciencias sociales y humanidades en general.
El presente trabajo procura abordar la problemática ética en la hermenéutica de la donación propuesta por Jean-Luc Marion. La decisión sobre el modo en que se muestran los fenómenos implica una responsabilidad ética en tanto se reconocen modos que hacen más justicia al fenómeno que otros. Ahora bien, el modo en que se debe realizar ese discernimiento hermenéutico no es desarrollado por Marion. Propongo utilizar el modelo de la prudencia aristotélica como posibilidad de discernimiento sobre el modo de mostrar los fenómenos.
En este trabajo preguntaremos por un drama en clave cosmogónica en Paul Klee. Para pesquisarlo, intentaremos prestar atención a algunos escritos de Klee durante su estancia como maestro y artista en la escuela estatal de la Bauhaus (1921-1931). Ahora, consideraremos una problematización de la formulación de un drama en clave cosmogónica al poner en cuestión su comienzo una obra de arte pictórica y gráfica, en tanto es la de un pensar-en-imagen. Ello significará atender un cambio de tono en la obra del artista suizo-alemán. En este sentido, la atención que intentaremos prestar a algunos escritos de Klee durante su estancia en la Bauhaus, conllevará sentir y pensar una historia in-finita de la naturaleza. En definitiva, tenemos que preguntar por Klee y un re-comienzo.
En este trabajo se buscará establecer la cercanía entre las nociones de sentimiento-cosa, desarrollada por Jean Epstein, e imagen-afección, conceptualizada por Gilles Deleuze. Al mismo tiempo, se desea establecer las divergencias entre el desarrollo crítico del cineasta y la adecuación que hace el filósofo para incluirlo en su pensamiento. La hipótesis principal es que ambos conceptos no son equivalentes, siendo la principal distinción que para Epstein, la cosa captada por el lente cinematográfico padece una ampliación, adquiere una personalidad, a partir de lo cual el objeto devendrá sentimiento-cosa. En cambio, para Deleuze la imagen-afección es impersonal, el primer plano implica que el rostro debe perder su individualidad para expresar afectos. Por lo tanto, en este escrito se buscará señalar los puntos de convergencia y divergencia entre ambos autores y la influencia que tuvo Epstein sobre Deleuze.
Este artículo analiza, en diálogo con la obra filosófica de Terry Eagleton, el papel de la literatura en la creación de aquellos elementos culturales identitarios que sirven como instrumentos de identificación simbólica para los miembros que integrarán una nueva comunidad política. En lugar de entender estas creaciones culturales identitarias como la expresión de un sentimiento de identidad compartido por una comunidad ya existente, se propone que son estas creaciones culturales ideológicas las que determinan el nacimiento de una nueva identidad compartida, una nueva comunidad. Se argumenta, además, a favor de una comprensión de los productos culturales identitarios como instrumentos estéticos que, aunando el compromiso de su creador con el distanciamiento que le facilita la exteriorización de su obra, permiten una comprensión de la identidad de cada comunidad política como un sentimiento frágil, que puede verse superado en un contexto global.
El estudio indaga sobre el notable silencio político de José Ortega y Gasset, interpretado como una cuestión ética y filosófica más que neutral. A través de tres perspectivas se articulan en diálogo las lúcidas respuestas de sus discípulos José Gaos y María Zambrano, junto con la crítica reflexiva de Arturo Barea, quien ofrece una lectura alternativa sobre el pensamiento social orteguiano. El silencio de Ortega se observa como una categoría filosófica activa, con especial significado, que refleja una equidistancia y posición ideológica frente a las masas. Se concluye en que dicho silencio no fue indiferente, sino una determinada posición que refleja las contradicciones del intelectual ante la tragedia histórica.
Tras "Los orígenes del totalitarismo", Hannah Arendt estudió a Karl Marx. Buscaba dilucidar los elementos del pensamiento marxiano que hubieran podido llevar al totalitarismo bolchevique. Sin entrar en lo correcto o no de la lectura que Arendt hace de Marx, el artículo rastrea como éste impactó en su pensamiento posterior. Sus críticas a Marx la espolearon a trazar su distinción entre las actividades que conforman la vita activa, así como a cuestionar una tradición occidental que no había sabido comprender la especificidad de lo político. De ahí parte su particular acercamiento a lo político radicado en una acción imprevisible e irreversible, fruto de la pluralidad y la natalidad humanas.
Nos proponemos en este artículo acercarnos al fenómeno de la respiración más allá de su explicación fisiológica, a partir del planteamiento onto-fenomenológico merleau-pontyano, para poder caracterizarla como una experiencia perceptiva que contiene un carácter ontológico claro. Debido al fenómeno actual que podríamos denominar apnea tecnológica, la respiración nos puede ofrecer la clave para experimentar una re-conexión del sujeto corporal con el mundo, pues puede ser considerada —dado su carácter reversible— como aquella atmósfera invisible que pone de manifiesto el contacto vibratorio entre la carne del cuerpo y la carne del mundo, disolviendo cualquier dicotomía o separación. Del mismo modo la respiración también nos ofrecerá las claves para una comprensión y expresión del sujeto corporal.
Pretender acercarse a una posible delimitación de la esencia artística desde el concepto de medio homogéneo de Georg Lukács, conlleva asumir un proceso dialéctico entre valores opuestos como característica esencial de su cerne. Si presuponemos que tal desarrollo dialéctico es propio de lo artístico y predetermina un límite, tal límite no es tan fácil de demostrar en la práctica debido a la cantidad de desarrollos dialécticos en los que la obra de arte se ve inmersa y en los cuales no se da esa clara diferenciación estética; situación que podemos observar desde la Bildwissenschaft o ciencia de la imagen, mediante la propuesta de Hans Belting sobre la doble naturaleza, material y mental, de toda imagen.
El articulo pretende recorrer algunos hitos de la última etapa del recorrido especulativo de Lacan centrándose en lo aportado a partir del texto La troisième (1974) y lo que de aquí se desarrollará en su pensamiento, haciendo especial énfasis en el concepto de lalangue y en los registros imaginario, simbólico y real.
En el presente texto nos abocamos al problema del duelo y la muerte del otro en la obra de Derrida. En primer lugar, recogemos las observaciones acerca de mi muerte en La voz y el fenómeno. A continuación, problematizamos la noción de mi muerte y nos planteamos si no está ya la muerte del otro acechando la argumentación derridiana. Luego, estudiamos la muerte del otro desde la perspectiva de la cripta, según aparece en Fueros. Finalmente, un análisis de Aporías nos mostrará a un Derrida crítico de Heidegger y el ser para la muerte; veremos a la muerte aparecer como una posibilidad impropia y siempre ya como muerte del otro.
El presente artículo aborda las diferencias y similitudes en la comprensión de la relación entre estética y política en el pensamiento de Giorgio Agamben y Jacques Rancière. La interpretación de la obra de arte en ambos pensadores tiene fuertes connotaciones políticas, por tanto las diferencias de enfoque hacen surgir relevantes divergencias en la manera de comprender tanto lo que hace a la política como tal, como las posibilidades de transformación del mundo contemporáneo. Se analiza, en este sentido, la comprensión de ambos pensadores sobre la política, la estética y el arte para pensar la fuerza de los conceptos de disenso en Rancière y potencia destituyente en Agamben.
Este ensayo busca ofrecer un análisis de la influencia que la obra de Miguel de Unamuno tiene en María Zambrano en lo relativo a lo que la autora denomina como la “inhibición del sentimiento religioso”. Su objetivo es el acercamiento de las posiciones de ambos pensadores a este respecto, acercamiento que pasa por mostrar las raíces que tiene uno de los conceptos principales que maneja María Zambrano, la piedad, en el concepto de compasión que Unamuno abarca con detalle en su obra Del sentimiento trágico de la vida en los hombres y en los pueblos.
Vivimos en un contexto marcado por la crisis medioambiental mundial, aunque también por los desarrollos tecnocientíficos emergentes que van a transformar profundamente la vida social. En este trabajo nos centraremos en la perspectiva ética de confluencia entre la problemática ecológica y los desarrollos de innovación en el campo de la robótica. Un enfoque ético para la implementación de la robótica en el marco de la Agenda 2030, exige un compromiso con el medio ambiente apoyado en un modelo de innovación social en la estela de la quíntuple hélice. Defendemos que una robótica ética comprometida con el medio ambiente requiere una cultura constructiva de diálogo entre los afectados por esta actividad.
Al mismo tiempo que Kant advierte que el autoconocimiento juega un papel significativo dentro de su propuesta filosófica, sea en el ámbito teórico o en el práctico, es bien sabido que también señala algunas dificultades propias de toda autognosis: la incapacidad para conocernos tal y como somos, i.e., nouménicamente; y la falta de certeza moral en el conocimiento de nuestras propias intenciones, particularmente en lo que constituye nuestra disposición fundamental. Por más que esto último nos permite delimitar los derroteros propios del autoconocimiento en Kant, eso no implica que éste sea del todo imposible, tal y como se puede ver en el ámbito práctico. En el presente trabajo de investigación pretendo demostrar esto último, articulando la noción de carácter moral que aparece tanto en su Antropología como en los diversos manuscritos relativos a sus cursos de antropología práctica, con su caracterización de la virtud como fortitudo moralis.
Los discursos sobre la inmunidad y la autoinmunidad han estado tradicionalmente mediados por imágenes muy poderosas relacionadas con la existencia de un “yo” o self, un núcleo identitario cognoscente y discernidor de un adentro amigo y un exterior enemigo al que combatir. El objetivo de este artículo es contrastar las raíces modernas de estas imágenes con las perspectivas contemporáneas que las han puesto en cuestión en defensa de visiones que entienden el cuerpo y la inmunidad de manera más porosa y comunicativa, superando las rígidas fronteras interior/exterior en pos de un paradigma basado en la comunidad, tanto a nivel corporal como político.
En el presente estudio empírico se explora cómo los argumentadores ordinarios se acusan unos a otros de haber cometido una falacia. Se analizaron 1450 publicaciones de la red social Twitter. De ellos, 290 fueron acusaciones de falacia. Cada una de las acusaciones fue analizada de acuerdo con cuatro criterios: (1) si se identifica la categoría de la falacia, (2) si se justifica la acusación, (3) si la justificación hace referencia al contenido o el contexto del argumento, y (4) si el acusador muestra una disposición a discutir su acusación. Finalmente, en la segunda parte del estudio, se identifican las categorías de falacias mencionadas más frecuentemente en las acusaciones. Los resultados de este estudio pueden servir para arrojar algo de luz sobre el modo en que usan el concepto de falacia quienes lo conocen, independientemente de dónde lo hayan aprendido.
Las Investigaciones lógicas se publican por primera vez en dos volúmenes en los años de 1900 y 1901. En 1900 aparece el primer volumen titulado Prolegómenos a la lógica pura y en 1901 aparece el segundo volumen titulado Investigaciones para la fenomenología y la teoría del conocimiento. Los Prolegómenos tienen por objetivo aclarar la idea de la lógica pura. Se suele decir que su “origen” se encuentra en las Logik. Vorlesung de 1896; sin embargo, existe una “lección” —la lección de Marperger— que Husserl impartió hacia 1898, aunque preparada ya desde 1896, donde se advierte con más claridad la crítica al psicologismo. El objetivo de este artículo es exponer fragmentos y/o párrafos de la lección de Marperger cuya coincidencia es completa, y a veces exacta, con algunos parágrafos de los Prolegómenos. Lo anterior cobra importancia pues documenta un paso decisivo en el desarrollo del pensamiento de Husserl.