
En un contexto global de transformación social, la formación teológica continua se presenta como una estrategia relevante para fortalecer el capital humano, social y espiritual en comunidades diversas, incluidas las de base confesional. Aunque la educación de adultos ha sido ampliamente estudiada, son escasos los trabajos que aborden las motivaciones iniciales en programas teológicos, particularmente en América Latina. Este estudio cualitativo busca abordar esa brecha mediante el análisis de las motivaciones expresadas por personas adultas que acceden a programas de formación teológica continua en una universidad católica chilena. El estudio se basa en un análisis temático inductivo de las respuestas abiertas de un cuestionario digital (pretest) aplicado a 60 estudiantes de diplomados teológicos. Se identificaron seis categorías motivacionales: formación personal y teológica, vocación ministerial, servicio eclesial, desarrollo profesional, motivación institucional o externa, y otros motivos, esta última subdividida en motivación genérica y exploratoria. Los hallazgos muestran que la decisión de iniciar un proceso de formación teológica responde a una constelación amplia y multifacética de factores vocacionales, espirituales, comunitarios y profesionales, lo que cuestiona los modelos lineales de ingreso a la formación y aporta evidencia empírica inédita sobre la voz del estudiantado adulto en el contexto latinoamericano. Sus implicaciones prácticas apuntan a la creación de itinerarios curriculares diferenciados y estrategias de acompañamiento personalizadas. Se recomienda ampliar la investigación a contextos interconfesionales y realizar estudios longitudinales que permitan observar la evolución de estas motivaciones en el tiempo.
Se propone un análisis de la obra de Juan Ginés de Sepúlveda (1494-1573), Democrates secundus o Tratado sobre las justas causas de la guerra contra los indios en atención a la correspondencia que intercambió con el catedrático salmantino fray Alfonso de Castro (1495-1558) y considerando la obra de este franciscano. Se mostrarán las coincidencias entre ellos en cuanto al tema de la guerra que emprendieron los monarcas españoles para conquistar a los habitantes de las Indias y la aceptación de la idolatría como causa de guerra. El objetivo es mostrar que Sepúlveda tiene un concepto de ley natural muy parecido al de Castro, para quien la ley natural no se distingue de la ley divina y donde, por ende, el trasfondo religioso es determinante.
Este estudio propone una lectura interdisciplinaria del discurso homilético a partir de Amigos de Dios, obra póstuma de San Josemaría Escrivá centrada en las virtudes cristianas. Mediante herramientas de la lingüística textual y la teología pastoral, se analizan los recursos discursivos que inciden en la eficacia de estas homilías como actos de comunicación sagrada y de mediación sacramental, donde la palabra proclamada participa del dinamismo de la gracia y del acontecer del Espíritu Santo en la liturgia. Se identifican patrones estructurales, estrategias argumentativas y mecanismos de relevancia que muestran cómo el lenguaje homilético puede ser medio de formación espiritual, expresión de la comunión eclesial y cauce de acción trinitaria: el Padre que llama, el Hijo que se comunica como Palabra encarnada, y el Espíritu que ilumina y transforma el corazón del oyente. Se sostiene que la predicación de San Josemaría configura una unidad entre claridad teológica y resonancia existencial, donde la homilía se vuelve un acto de amor lingüístico y de caridad pastoral, capaz de consolar, exhortar y edificar. Así, la palabra homilética no solo informa o instruye, sino que forma y santifica, transformando la vida cotidiana en camino de santidad según la vocación universal propuesta por el Concilio Vaticano II.
En el presente estudio reconstruimos los argumentos que Ignacio Ellacuría elabora en torno a la noción de «realidad histórica», poniendo especial énfasis en los problemas teóricos que debió afrontar para lograr una comprensión renovada de lo histórico, acorde con las exigencias filosóficas de su tiempo, derivadas sobre todo de la crítica marxista y la filosofía zubiriana. Para ello, examinamos la noción de realidad, que constituye su presupuesto metafísico fundamental y su articulación en tres dimensiones: estructural, dinámica y dialéctica. Estas dimensiones permiten un primer diálogo con las posiciones de Hegel y Marx. A partir de allí, exponemos cómo su enfoque teórico de la realidad histórica se entiende como una superación de las aporías en las que, según el autor, han incurrido algunas corrientes de la filosofía de la historia. Finalmente, a modo de conclusión, evaluamos el alcance de esta propuesta y su especial contribución para una comprensión más rigurosa de lo histórico.
Con el XVI Sínodo de los Obispos de la Iglesia Católica, convocada por el papa Francisco bajo el lema “Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión”, se ha hecho necesario reflexionar sobre la sinodalidad a partir de la realidad latinoamericana y de sus particularidades históricas, culturales y religiosas. En un continente marcado por la colonialidad, el racismo estructural y la pluralidad cultural y religiosa, parece difícil hablar de comunión y participación sin reconocer las experiencias indígenas y afrodiaspóricas que conforman nuestros pueblos. En el caso de Brasil, donde más de la mitad de la población es negra y mayoritariamente cristiana, persiste un cristianismo monocultural y eurocéntrico que, con frecuencia, invisibiliza o subordina las expresiones religiosas y culturales afrobrasileñas. En este contexto, surge la experiencia de la llamada “doble pertenencia”, vivida por cristianos negros que, sin abandonar su fe en Cristo, mantienen vínculos con las religiones de origen africano, especialmente el candomblé. Se trata de una experiencia históricamente clandestina, pero que revela formas afrodiaspóricas de resistencia, reelaboración identitaria y búsqueda de reconocimiento espiritual. Este artículo propone un enfoque interdisciplinario de la experiencia de resistencia afrobrasileña, más concretamente de la “doble pertenencia”, el quilombo y el candomblé, entendiéndolos como espacios teológicos. Se sostiene que estas experiencias aportan contribuciones decisivas para concebir una Iglesia verdaderamente sinodal, capaz de reconocer la pluralidad de saberes, espiritualidades y formas de vida presentes en América Latina.