
Este artículo explora cómo los fondos de inversión institucionales respondieron al conflicto geopolítico generado por la invasión rusa de Ucrania en 2022, partiendo de la hipótesis de que el horizonte temporal de inversión condiciona la percepción y gestión del riesgo país. Mediante un marco conceptual basado en el modelo de Caldara e Iacoviello (2022) y datos empíricos de más de 300 fondos estadounidenses reportados ante la U.S. Securities and Exchange Commission (SEC), se identifican patrones de desinversión total, parcial, simbólica y reinversión oportunista. La evidencia demuestra que las respuestas no fueron homogéneas, sino estructuralmente diferenciadas según el plazo de inversión y el contexto regulatorio. El estudio concluye que el horizonte temporal es un determinante clave para entender la lógica financiera en situaciones de riesgo extremo, con implicaciones relevantes para la gobernanza económica internacional y el diseño de políticas de sanciones.
La relación entre universalidad y relativismo cultural en la evolución del régimen internacional de derechos humanos ha sido tirante. Los tratados y las declaraciones sobre los derechos de las mujeres han suscitado especial controversia, declarándose algunos países exentos de aplicarlos por su contradicción con las normas culturales. Este artículo afirma que dicha oposición ha entrado en una nueva fase: la valorización pancultural. Para ilustrarlo, compara la lógica de las objeciones a los derechos de las mujeres basadas en la sharia, con el reciente cuestionamiento al Convenio de Estambul y la redacción de la Declaración del Consenso de Ginebra. Si el relativismo cultural clásico sostiene que los estados no están obligados a respetar los derechos humanos cuando topan con las normas culturales, la valorización pancultural propone un marco moral más amplio y señala que las construcciones abstractas de cultura y tradición se ven amenazadas por el progresismo.
Este artículo introductorio examina cómo la contestación de los derechos de las mujeres se entrelaza con la reconfiguración del orden liberal internacional y a través de qué actores, mecanismos, arenas y escalas se despliega esa disputa. En el contexto del ascenso de agendas antigénero, la crisis del multilateralismo liberal y la creciente polarización política se sostiene que este retroceso no constituye una reacción conservadora aislada, sino una forma de contestación normativa articulada por una guerra cultural transnacional. Metodológicamente, propone un marco analítico comparado de cuatro dimensiones para interpretar de manera relacional dinámicas de contestación y resistencia. Los hallazgos muestran que la ofensiva antigénero combina politización, disputa por normas previamente consolidadas y estrategias de alcance multinivel, mientras las resistencias feministas, institucionales y multilaterales generan respuestas también multinivel. Se concluye que los derechos de las mujeres operan hoy como un barómetro privilegiado del orden internacional.
Pese a las dificultades que sigue planteando disponer de datos sobre el alcance de la violencia contra las mujeres en el conjunto del espacio regional europeo, la información existente revela que dicha violencia sigue siendo prevalente y grave, y que en muchos casos queda sin denunciar. En este contexto, este artículo se propone analizar la respuesta del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) y del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) ante las tendencias regresivas en materia de género en Europa. Partiendo de los datos que evidencian el alcance de la violencia contra las mujeres en la región, se examina la jurisprudencia más reciente de cada uno de estos tribunales, como dos respuestas autónomas –pero coincidentes– en la reafirmación del marco normativo internacional y regional en la materia, estableciendo sus puntos de conexión y complementariedad.
Este artículo analiza la política exterior del Gobierno de Javier Milei como campo donde se manifiesta la «batalla contra el género» y su impacto en la trayectoria identitaria de la política exterior argentina. A partir de discursos presidenciales y políticas implementadas en materia de género, se sostiene que la política exterior se ha convertido en un espacio para proyectar una nueva narrativa identitaria, la cual articula la oposición a la agenda de género con una «batalla cultural» amplia, orientada tanto a buscar legitimidad interna entre sectores conservadores como a construir alianzas con las derechas globales. Se argumenta que, mediante actos identificatorios discursivos y políticos, el Gobierno de Milei desestabiliza elementos centrales de la tradición diplomática argentina, como el multilateralismo, la defensa de los derechos humanos y la igualdad entre los estados.